viernes, 20 de mayo de 2016

Un compañero silencioso llamado estrés

Imagen Bocas Vitis


Hace algunas semanas os confesaba que me sentía estresada, un poco sobrepasada por esa rutina diaria que a veces tanto cuesta. La verdad es que llevaba tiempo recibiendo señales pero no quería o no podía darle demasiada importancia.

La realidad es que el término estrés es utilizado quizá muy a la ligera y suele formar parte de nuestro vocabulario habitual. Pero, ¿cuándo podemos afirmar que estamos estresados realmente? ¿Cómo ponemos remedio?

Hoy hablo sobre ello, sobre mi experiencia. Pincha aquí.

miércoles, 6 de abril de 2016

Learning is fun: 7 cosas que los niños deberían aprender en el colegio



"Mamá hoy me he aburrido en clase". ¿Alguna vez tus hijos han llegado a casa diciéndolo? Rayo sí y es algo que me preocupa enormemente. Está claro que las clases serán buenas o malas dependiendo de cada profesor. Si sólo desean cubrir el expediente los niños no disfrutarán y se aburrirán. No creo que sea tan difícil darse cuenta que el mejor vehículo para el aprendizaje es la diversión.

Hoy hablo de aquellos cosas que creo deberían aprender los niños en el colegio, más allá de las asignaturas habituales. ¿Primeros auxilios, cuidar un huerto? Pincha aquí para leer más.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Las amenazas no se han cumplido: no pongas barreras al amor por tus hijos


Hace ya mucho tiempo que a nadie le apetece brindarme su opinión sobre cómo educar a mi niño, cómo hacer que duerma de fábula o cómo lograr que coma de todo y fenomenal. Es curioso, tengas uno, dos o más niños en cuanto te ven con un bebé en brazos -da igual que tengas o no experiencia- todo el mundo se cree obligado a hacerte algún comentario para que lo hagas mejor. Lo mismo da si saben cómo lo haces o cómo duermen/comen/juegan/hablan tus niños, ellos y ellas saben hacerlo mil veces mejor. 

En estos años he escuchado consejos, observaciones, opiniones e incluso amenazas de personas que ni tan siquiera sabían lo que pasaba en mi casa o cómo estaba criando a mi hijo. Pero era importante marcar el territorio, dejar claro quién sabía sobre el tema. Todo eso me dejó claro que vivimos en la cultura del miedo, aquella que te deja frases del tipo: "como no hagas esto, ya verás lo que te pasa". 

Tienes un bebé, llora un poco e intentas acercarle a tu pecho, le besas, le acaricias, le sonríes y entonces como es normal tu hijo se calla pues vuelve a sentirse seguro y atendido. Y ya llega la opinión de turno: "vas lista, no sabe ni nada, como le atiendas/cojas en cuanto llora estás perdida, te tiene ya la medida cogida". 

Si tu hijo ya come en la mesa o en su trona puede que te diga o haga el gesto de que no quiere más. Tú retiras el plato con toda la naturalidad del mundo y llega el comentario: "pero insístele un poco, no ves que sino no come nada; si le engañas te abre la boca".

Y si se te ocurre confesar que dormís todos juntos entonces no falla aquello de: "no le vas a sacar de tu cama hasta que tenga novia, mándale a su cuarto que ya está bien mayorcito". 

Los años pasan, los niños crecen y aunque en su día tanta presión pudo ocasionar dudas seguimos con nuestro plan y al final no resultó tan mal. Ya lamento defraudar a todas esas buenas gentes que quisieron advertirme del negro futuro que se me venía encima, pero las amenazas no se han cumplido. Y eso que yo soy muy terca y seguí erre que erre con mis métodos. Me empeñé en coger todo lo que pude y más a mi bebé tanto si lloraba como sino. Insistía en respetar los deseos de la criatura con respecto a la comida, sino quería comer más no se comía. Y dormimos todos juntos hasta que un día decidió que estaría bien probar en su cama. 

Nueve años acaba de cumplir y resulta que hoy tengo a un niño con muchas virtudes y por supuesto también defectos, pero ninguno tiene que ver con lo comentado anteriormente. Y como apunte os diré que a pesar de que es un niño cariñoso ya no duerme en nuestra cama, es más ya ni viene a meterse un ratito, se ha vuelto muy independiente. Aunque adora que estemos juntos, y siempre busca estar a mi lado ahora ya necesita su pequeño espacio vital y no puedo estar acariciándole continuamente o besuqueándole como cuando era chiquitín, un "mamá ya vale" hace que tenga que contenerme las ganas. 

¿Qué ha pasado entonces? ¿Qué hay de esas amenazas? Ya lo hemos hablado antes por aquí pero insisto en el tema porque sigo viendo en redes sociales, en publicaciones diversas la misma basura que hace años yo leía, cuando mi hijo contaba pocos meses. Nuestros hijos necesitan el amor de sus padres, un amor sin límites, sin reloj, sin condiciones. Olvídate de métodos impositivos, de disciplina, madre mía ¡son bebés! No tengas tanto miedo, en serio no es necesario poner tantos límites. Quizá sería bueno mirarnos el ombligo y ver por qué tenemos esos temores. Es un buen momento para comenzar a hacer un poquito de instrospección, sumérgete en tu interior y busca respuestas. Seguro que encontrarás muchas sorpresas.

Siempre lo digo, puedo resultar repetitiva, pero es fundamental dejarnos llevar por el instinto y por nuestro corazón. Deja los dictados de esta sociedad a un lado, no los necesitas. En tu hogar las normas las pones tú y la ausencia de ellas también. Disfruta de tus hijos porque el tiempo pasa volando y cuando quieras darte cuenta tendrás delante a una personita con una firme personalidad que nada tendrá que ver con aquel bebé que un día tuviste en brazos. 

Deja que tu corazón decida y no pongas barreras al amor, mucho menos al amor por tus hijos. 

lunes, 29 de febrero de 2016

Diez cosas que te gustarán de los 40



El otro día fui algo mala, me puse a hablar de los 40 y no os conté precisamente cosas bonitas. Ruego me perdonéis, pero confieso que se me calentaron los dedos tras leer, una vez más, la sandez esa de que los 40 son los nuevos 30. Y me pilló en un momento de maldita sea no veo nada tengo que ir otra vez a la óptica y claro.... las palabras salieron solas :)

Pero la verdad es que los 40 son una edad magnífica donde alcanzas una plenitud y una madurez exquisitas que te hacen ver la vida con otros ojos. Unos ojos aún jóvenes, llenos de vida, de planes, pero al tiempo con experiencia suficiente. Una gozada vamos.


Por eso os quiero contar diez cosas que me encantan de mis 42 primaveras.
  1. A estas alturas ya has aprendido que la felicidad plena y continua es una utopía, con lo cual ya no buscas lo que no existe y sabes en qué y en quienes te debes centrar. Disfrutas más los momentos, las cosas pequeñas, el día a día. 
  2. Aprendes una lección vital: la aceptación. Hasta entonces tendemos a revelarnos contra lo que la vida nos depara, no aceptamos situaciones o sucesos que nos pasan bien porque no nos gustan, porque son dolorosos o porque no podemos hacer nada para revertirlos. Eso nos hace sufrir porque la negación se impone a la aceptación. Llega un punto en que la experiencia te dice basta y asumes, aceptas y te calmas. La experiencia, esa amiga tan sabia, que a partir de este momento irá apareciendo cada vez más veces. 
  3.  Dejas de tomarte las cosas a la tremenda. Quien tenga fuerte carácter, como la que escribe, seguro que me entenderá. Ahora eres capaz de reflexionar un poco antes de ponerte hecha una furia.
  4. Necesitas muchas menos cosas materiales para alcanzar la plenitud. Aquí, he de confesar, que no todos reaccionamos igual. En mi caso menos es más. En los últimos tiempos me he ido deshaciendo de muchas cosas que me empeñaba en mantener pero no me aportaban nada. He elegido seguir viaje mucho más ligera y me gusta.
  5. La vida te ha ido enseñando mucho, y tienes muchas respuestas. Se aprende de lo bueno y de lo malo, de esto último quizá algo más. Todo ello te anima a seguir aprendiendo, esta vez desde otra perspectiva, mucho más interesante. 
  6. Te conoces mucho más, la madurez trae también mucha introspección, mucho mirar hacia adentro. Es más, la maternidad ayuda e impulsa ese proceso. 
  7. Los hijos van creciendo y tras ese paréntesis que creías eterno llega una fase fabulosa, una nueva relación de familia, menos dependencia, más comunicación y en consecuencia un disfrute mayor. Ya no te da pena que dejen de ser bebés porque miras a tus hijos orgullosa disfrutando de esa etapa nueva tan enriquecedora.
  8. Como los niños se van haciendo mayores tú vas recuperando parcelas que habías dejado aparcadas. Aunque las responsabilidades siguen siendo muchas comienzas a plantear nuevos proyectos, nuevos planes o aquello que quisiste hacer hace tiempo pero no encontrabas el momento. ¡Es la hora de hacerlo! Y eso te llena de una ilusión renovada.
  9. Pierdes la vergüenza, te importa poco o nada lo que dirán los demás. En esto la maternidad también habrá jugado un papel importante, ¡seguro! ;) 
  10. Comienzas a sentir añoranza y nostalgia, por tiempos pasados, por personas que marcharon. Y recordar se convierte en una actividad maravillosa aunque cargada también de cierta pena. 
¿Qué te parece mi top ten?

miércoles, 24 de febrero de 2016

Estrés, mujer y madre: un trío a veces inseparable

Imagen: Pixabay

Hace un par de días comencé a encontrarme mal. Rápidamente pensé en que estaba agobiada, ligeramente estresada y por eso me sentía más flojita e irascible. En seguida llegaron otros síntomas que me dejaron claro que un virus había venido de visita y me dejó literalmente tirada en la cama un día entero, algo totalmente inusual.

Un día de -casi- desconexión, un día donde los abuelos y papá se hicieron cargo de Rayo a tiempo completo, un día donde mi trabajo tuvo que ser aparcado, un día donde pude dormir y descansar sin pensar -casi- en nada más. Y al final del día ya podía notar el cambio, me sentía mejor de golpe. Hoy soy otra, como una buena amiga dice parezco una florecilla a la que acaban de regar. Esto me hace pensar que, o ha sido un virus express o bien todo ha sido fruto del agotamiento. Una vez más el cansancio hace mella y toca pisar el freno y comprobar por qué razón llego a ese punto.

Hace semanas que lo vengo notando, estoy más nerviosa, más irascible, me enfado a la mínima. Y aunque me reservo algunos momentos sólo para mi, echando la vista atrás me doy cuenta que hace demasiados días que no  me siento ni diez minutos a descansar en todo el día. Todo es correr y pasar de una tarea a otra.


No nos imaginamos como el estrés puede afectarnos físicamente. Creemos que si respiramos hondo y no pensamos demasiado en ello se pasará. Pero, ¿sabes cómo puede afectar el estrés a las mujeres? Te cuento alguno de sus efectos, pensando en femenino:

  • Puede afectar a tu ciclo menstrual. ¿Tienes retrasos sin justificación? ¿O bien se te adelanta varios días la regla? Estas alteraciones del ciclo, si no hay ninguna otra causa, puede deberse a tu estado de ánimo.
  • Síndrome premenstrual intenso. Dolores de cabeza, irritabilidad, nerviosismo, dolor abdominal, flujo anormal. Analiza si estos síntomas son previos a tu menstruación.
  • Sentimientos de culpa. La culpa, amigas mías, nos persigue y nos perseguirá siempre porque la llevamos grabada a fuego en nuestros genes. Si estás estresada ese sentimiento será más intenso lo que conllevará una pérdida de autoestima y una tristeza difícil de manejar. 
  • Falta de concentración. El estrés hace que no nos concentremos como deberíamos y en consecuencia perdamos mucho tiempo dando vueltas a una misma situación, idea o problema.
  • Menor rendimiento laboral. Como consecuencia de lo comentado anteriormente, nuestro rendimiento en el trabajo se ve afectado. Es inevitable. Queremos abarcar mucho y al final nos quedamos en nada. 

Analiza estos cinco puntos. ¿Te sientes identificada? Si es así ha llegado el momento de pisar el freno y bajarte de ese tren a toda velocidad en el que vas. Vamos a empezar a hacer tres cosas muy sencillas y seguro que al alcance de casi todas: 
  • Delega. Nadie dijo que tenías que ser tú quien te encargaras de todo. Aunque sea un poquito lo que puedas delegar seguro que te sentirás menos presionada. 
  • Cuenta como te sientes. A tu pareja, a tus amigos, a tu familia, a quien quiera escucharte. Seguro que al contarlo te darás cuenta que debes mejorar tu situación. 
  • Tómate un día de relax. Pide a los abuelos que se queden con los niños, o bien a tu pareja o incluso contrata un día a un canguro. Y utiliza ese día para lo que creas que necesitas, dormir, ir al cine, pasear .... 

Cuando ya estés más serena y hayas recuperado tu capacidad de análisis es el momento de pararte a pensar dónde está el problema, qué te hace llegar a ese punto, para así poder mejorarlo: 
  • Analiza tu día a día y tu rutina habitual. No dudes en coger papel y lápiz y apuntar tus horarios laborales, tus horarios con los niños y todo lo que haces. 
  • Una vez hecho esto, siempre con tu pareja claro, piensa en qué puedes/debes delegar para que tus días sean más llevaderos.
  • Si tus hijos son más mayorcitos asigna tareas domésticas que ellos puedas asumir y explícales la situación para que comprendan que el peso de la familia hay que llevarlo entre todos. 
  • No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana. Prioriza y lo que no sea urgente déjalo para mañana o para el fin de semana.


Este post lo escribo a modo de terapia, de auto-ayuda, para intentar aplicarme el cuento y cumplir lo que aquí escribo. ¿Eres de las mías? ¿Lo intentamos?

lunes, 22 de febrero de 2016

5 cosas a tener en cuenta cuando cumples 40

Imagen: Pixabay

Cumples 40 y te venden la milonga esa de que los 40 son los nuevos 30. Y tú, que te miras al espejo y te ves muy chula y estupenda, te lo crees. Mirad que os tengo dicho que de las revistas femeninas no hagáis ni caso, que son nuestro enemigo número uno. Pero somos unas vanidosas, yo la primera, y picamos.

Pues sí, hoy en día lo  normal es que cuando soplas 40 velitas estés fenomenal. Los niños van siendo mayores, duermes más, comes mejor, vas recuperando parcelitas de tu vida que tenías olvidadas y hasta vuelves a arreglarte con esmero. Lo que hace tener diez minutos más al día ;) Pero lo que no te cuentan esas revistillas son otras cosas menos glamurosas.

Divinas sí, pero ojo con estos cinco puntos queridas compañeras:

  • Observa tus brazos, ¿notas que algo cuelga? No, no es un efecto óptico, es que cuelga. Lo bueno es que si empiezas ya mismo a hacer un poquitín de ejercicio lograrás contener el colgajo.
  • ¿Cenas? Ligeras por favor, no sé si te habrás dado cuenta que tu estómago a prueba de bomba ya no es lo que era. Cuídalo si no quieres que se ponga a protestar. 
  • Vista cansada, presbicia y otras complicaciones. Ay la vista, menudo problema. A algunas les llega antes que a otras, pero llega. En mi caso, que soy miope, en vez de pasar directamente a la presbicia, tenemos la complicación de estar corrigiendo dioptrías. Me deben reducir, con el consiguiente gasto en gafas y lentillas claro. Yo, que llevaba desde mis 20 años con la misma graduación. Lo siguiente serán las gafitas de cerca. Si te duele la cabeza, enfocas mal, te cansas mucho delante de la pantalla, ve a tu óptica cuanto antes. 
  • ¿Noches en vela? Ni por asomo. Con la de días, meses y años sin dormir que he estado, aguantando como una jabata la jornada sin decir ni mú y sin dormirme por las esquinas. Y ahora, se me pone el niño malo, me da mala noche y a la mañana siguiente parezco prima hermana de cualquier zombie de la popular serie. Ya lo dice mi madre, los hijos mejor tenerlos jóvenes. 
  • Coleste ¿qué? Sí amigas, colesterol se llama; y si no es eso será tiroides; y si no unos miomas asquerosos que te dan la lata. Lo que quiero deciros es que tocan las revisiones médicas anuales para controlar que todo esté en su sitio y en caso contrario recolocarlo lo antes posible. 

Sólo me detengo a daros estos cinco consejillos, que yo creo que con cinco por el momento, tenemos suficiente, no es cuestión de deprimirnos. Pero no todo es malo, ya os lo dije al principio, los 40 son un momento de plenitud maravillosa donde recuperamos cosas que habíamos dejado atrás y miramos hacia adelante con optimismo. Y divinas sí, muy divinas :) 

Cuéntame, ¿cómo están siendo tus 40?

jueves, 18 de febrero de 2016

La importancia de elegir un buen calzado infantil: Pisamonas


Una de las cosas que más cuido, desde hace muchos años, es el calzado de toda la familia. Es curioso, nos preocupamos mucho por lo que comemos, por los productos cosméticos o de higiene que utilizamos, en el caso de nuestros hijos que su ropa (especialmente cuando son bebés) sea de materiales naturales; pero no siempre prestamos la atención debida al calzado. 

No debemos olvidar que los zapatos infantiles son de gran importancia en su desarrollo, ya que en cada etapa tendrán diferentes necesidades. Os pongo algunos ejemplos: 
  • En los primeros meses nuestros bebés no necesitarán zapatos como tal pues no tienen la necesidad de caminar. Los que lleven han de ser sin suela. Por ejemplo en invierno vienen muy bien para protegerles del frío. 
  • Cuando llega la hora de dar sus primeros pasos el calzado debe estar bien reforzado en la parte posterior y en los laterales para garantizar una buena sujeción del tobillo. La suela debe ser firme y al tiempo flexible para permitir al pie una correcta movilidad. 
  • A partir de ese momento y para los más mayorcitos la forma del zapato se debe adaptar al pie, evitando que opriman pues podrían provocar malformaciones. 
  • Cuando van creciendo se vuelven imparables por lo que debemos tener muy en cuenta los materiales, siempre han de ser naturales, de calidad y transpirables. 

Como veis en calzado no todo vale. Ten en cuenta que un buen cuidado de los pies durante la infancia repercutirá en su edad adulta. Así que mejor buscar una marca de confianza que pueda garantizar las necesidades de nuestros hijos. 

La marca de calzado infantil Pisamonas cuida todos estos detalles y tiene un amplio surtido para bebés, niños e incluso para las mamás, así como complementos indispensables. En estos días tira la casa por la ventana y desde el 18 al 29 de febrero  saca un ofertón de 3x2, válido para toda su colección. Por cada tres productos que te lleves, uno te sale gratis. 
Además tiene la gran ventaja de tener tienda online, ya sabéis lo mucho que me gusta poder hacer las compras desde casa, el tiempo no nos sobra así que es de agradecer este tipo de facilidades. 

Es un buen momento para hacer tu compra, seguro que a principio de curso compraste un buen surtido pero a estas alturas algún que otro par se les ha quedado justito, en esas ando yo. Aprovecha esta oportunidad para hacerte con algún par extra para la temporada de invierno y, por qué no, echa un vistazo al calzado más ligero de cara a la primavera. Y vosotras, mamás, no os quedéis con las ganas porque tienen unas bailarinas perfectas para cuando abandonemos las botas.

Para ponerlo aún más fácil te diré que el envío es totalmente gratuito, así como los cambios o devoluciones, para los que tendrás 30 días desde tu fecha de compra. 
Si a pesar de todo lo que te cuento tuvieras cualquier duda contacta con ellos para poder aclararlas y así beneficiarte de la promoción. Puedes escribirles a pedidos@pisamonas.es o bien llamar al teléfono 91 1736357.

Visita Pisamonas y llévate el calzado de tus peques a buen precio. Ya me contarás :)


Post patrocinado