lunes, 20 de octubre de 2014

Sí, mi niño es hijo único y no, no tiene ningún problema


Ya sabemos que en el mismo momento en que te huelen el embarazo, comienzan los consejos (no solicitados). Es algo inherente a la maternidad. Tenga tu hijo la edad que tenga, da igual si tienes uno o tres, para un nutrido grupo de mujeres (madres todas, por supuestísimo) eres tonta de remate y tus decisiones serán siempre equivocadas. ¡Ahí queda eso! Siento ser tan tajante pero estoy segura que todas vosotras estáis asintiendo en este momento con la cabeza, ¿me equivoco? 

Así es la maternidad, siempre tendrás a “la vieja del visillo” vigilante, acechando y dispuesta a soltarte esa perlita que te dejará patidifusa. En mi caso, los consejos, sugerencias o incluso amenazas (“sí, sí, tú métele en tu cama que no saldrá hasta que le salga barba”) han sido muchos y variados en estos siete años de vida en común con mi hijo. Sigue leyendo 

jueves, 16 de octubre de 2014

Primera tutoría: recuperando la normalidad y la calma


Ayer tuve la primera tutoría de Rayo con la profe de este año. Después de la mala experiencia del curso pasado, confieso que estaba intranquila en las primeras semanas de clase. Pero los niños no disimulan,  y mi chico ha estado feliz desde el primer día. Aún así y después de que tuviéramos la reunión del trimestre, decidí que era un buen momento tener una charla con su profesora

Carmen es una mujer joven, divertida, animada y con mucha conexión con los niños. Fue su profesora del educación física del año pasado y ya Rayo la adoraba. Cuando supo que sería su tutora este año daba saltos de alegría. Note el alivio en el niño cuando supo que no seguiría con el profesor del año pasado. La desmotivación fue el denominador común de la clase durante casi todo el curso. Por desgracia las familias nos dimos cuenta tarde. 

Lo primero que me dijo Carmen al verme fue "qué notazas lleva Rayo, ¿eh?". Estaba claro que necesitábamos conocernos un poco mejor. Mi respuesta fue algo así como "bueno sí, están muy bien pero las notas no es lo que me interesa hablar contigo". Yo creo que ahí ella se relajó un poquito. De las primeras cosas que hablamos, y fui yo quien sacó el tema, es sobre que Rayo es muy exigente consigo mismo. Él no acepta una tarea a medias, una nota más baja de un 9 o no acabar a tiempo sus cosas. Quise que su profesora supiera que esa presión no era impuesta desde casa, muy al contrario. Nosotros somos los que de hecho frenamos esa exigencia, jamás le hemos presionado en ningún sentido. Pero, ¡el niño ha salido así!

Ella ha entendido perfectamente la personalidad del niño, sus necesidades y su emocionabilidad, lo cual me tranquiliza muchísimo. Ha captado a la perfección aquellas áreas donde él necesita más apoyo, y se lo está brindando. Por otro lado también se está adaptando a sus necesidades académicas. Por ejemplo, el año pasado sé que el niño acababa el trabajo de la asignatura que estuvieran dando y se quedaba mano sobre mano.... aburrido y entonces claro, enredaba. Este curso no, Carmen siempre tiene alguna actividad preparada para él y algunos compañeros que llevan un ritmo más rápido (que no quiere decir mejor, sólo más rápido) que sirva para reforzar lo que están trabajando en clase. ¡Ojo! no para avanzar, sino para reforzar, lo cual me parece fantástico.

Ni que decir tiene que yo he notado ya ciertos cambios en esta semanas de clase. No sólo ha mejorado aspectos tan de su día a día como la caligrafía, el cuidado del detalle, el no tener prisa por acabar los deberes aunque sepa hacerlos sin un sólo error. Sino que también se ve la huella de la profe cuando se repite a sí mismo que "lo importante no es acabar el primero, sino esforzarse en lo que uno hace e intentar mejorar siempre un poquito". Les está inculcando la importancia del trabajo y del esfuerzo y eso me encanta. Yo siempre le repito que no necesita ser el mejor, para estar satisfecho consigo mismo ha de tener claro que se ha esforzado todo lo que ha podido, esa será su mejor recompensa. 

Fue una charla muy reconfortante, después de esto tengo claro que puedo despreocuparme, Rayo está en las mejores manos y ahora ya sólo debemos estar pendientes de hacer en casa nuestros deberes y ocuparnos de nuestro tiempo de ocio.

La enseñanza de nuestros hijos ha de estar apoyada en tres pilares básicos: familia, colegio y niño. La comunicación ha de ser abierta y fluida y si algo falla, el diálogo es vital para recuperar el equilibrio. Mi consejo es que si tenéis cualquier problema con un profesor o tenéis dudas sobre como trabaja con vuestros hijos o incluso no estáis deacuerdo en algo, habléis con el colegio, ya sea el profesor, la jefatura de estudios o dirección. Su deber es ayudarnos a las familias en la educación de nuestros hijos, ¡no lo olvidéis! 

martes, 14 de octubre de 2014

¡Pon deporte en tu vida!, ... y en la de tus hijos

Llevo desde principios de septiembre insistiendo a papá sin complejos para que se apunte al gimnasio. Tiene una bicicleta chulísima con la que de vez en cuando se va a pedalear para hacer un poco de ejercicio, pero al final o bien hace calor, o frío, o llueve,.... y nunca hace nada. Considero el deporte algo fundamental para mantener una buena salud junto con una dieta adecuada. Son pequeños regalos que podemos hacer a nuestro cuerpo y que, a la larga, éste nos sabrá agradecer. Yo practico yoga y alguna carrerita el fin de semana hago. Y las semanas buenas, con más tiempo, hasta me atrevo con unos largos en la piscina. Y confieso que si tuviera más tiempo más deporte haría porque, ¡el deporte crea adicción! Una adicción saludable, eso sí ;) 

Por eso para mi era muy importante inculcar a Rayo esa necesidad de deporte como hábito saludable y, por supuesto, como diversión. No ha hecho falta insistirle mucho, las cosas como son. Es un niño muy físico que necesita el deporte como el aire. Aunque bien es cierto que desde muy chiquitín tanto su padre como yo hemos jugado mucho al aire libre con él: pelota, juegos varios con amiguitos, parque... Cualquier cosa le servía. 

Al ir creciendo fue manifestando su gusto por el fútbol y, aunque me rebelé un poco cuando él pidió practicarlo (por miedo a que pudiera afectar a su salud, todo sea dicho de paso), finalmente accedí porque vi la pasión en sus ojillos de niño. No es que le guste chutar un balón sin más, no, es que conoce todo el entramado de competiciones, jugadores, clubes, entrenadores y demás enredos que envuelven este mundillo. Jugarlo es como poner la guinda de ese gran pastel, que se comería con las manos si pudiera. Cuando comenzó a entrenar, recuerdo su mirada vivaracha, los nervios, cómo quiso aprender a atarse los cordones de sus zapatillas de fútbol. ¡Era todo emoción! 

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de escuchar a Josele González, entrenador de fútbol (y formador, como a él le gusta decir), gracias a Decathlon. Y me gustó su filosofía, que coincidía en muchos aspectos con la mía. No se trata de lograr que el niño sea un crack en el deporte que decida practicar. Se trata de inculcarles valores fundamentales: compañerismo, trabajo en equipo, espíritu deportivo, respeto al rival, respeto a los compañeros. Pero por encima de todo los niños ¡deben divertirse! Sino hay diversión algo estamos haciendo mal. 

Tengo a dos amigas que el año pasado apuntaron a sus hijos, con la mejor de sus intenciones, a dos escuelas de fútbol del barrio. Escuelas muy exigentes que pretendían poco menos que formar "futuras estrellas" donde imperaba ganar el partido y no el interés de los chiquillos o si estos se divertían o no. Uno de ellos, tan apasionado del fútbol como Rayo, acabó confesando a sus padres que no quería seguir en fútbol. Una pena, ¿no os parece? Adultos que se llaman "entrenadores" son capaces de hacer perder a un niño de 6 años sus ilusiones. ¡Ahí es nada! Por fortuna nuestro amigo recuperó el gusto por el balón en el equipo que se formó en el cole, y donde aún sigue junto a mi chico. 

Está muy bien que queramos que los niños, como actividades extraescolares, hagan inglés, música, teatro,.... pero a veces olvidamos el componente físico y su importancia. El ejercicio les ayuda en su desarrollo físico e incluso mental, pues gracias a ello se trabajan aspectos de psicomotricidad fundamentales en estas edades tempranas. No sólo eso, sino que pueden contribuir a su madurez psicosocial, pues les ayuda a relacionarse con los demás, les enseña a organizar mejor su tiempo. Y gastan energía que da gusto. Rayo es otro niño después de salir de clase de fútbol, niños cansados, madres felices ;) 

¿Qué deporte deben practicar? Desde mi punto de vista, el que ellos quieran. Deben encontrar aquello que les guste, con lo que se diviertan y disfruten. A veces lo tienen clarísimo, como le ha sucedido a Rayo. Otras veces necesitarán probar diferentes actividades para poder decidir qué les gusta más. 

Ofrezcamos a nuestros hijos la posibilidad de hacer ejercicio, de pasar tiempo entre niños. ¡Seguro que no te arrepentirás!

Y tu hijo, ¿qué deporte practica? 

martes, 7 de octubre de 2014

La alimentación infantil, ¿un gran reto?


El pasado fin de semana tuve la suerte de disfrutar de una de mis ciudades preferidas: Granada. De La Alhambra y el Albaicín, de sus calles empedradas que huelen a otros tiempos, de sus vistas al atardecer. Hacía mucho tiempo que no iba, pero todo seguía como siempre. 

En este marco incomparable y en compañía de grandes blogueras -y amigas- pudimos disfrutar de un evento muy interesante organizado por el instituto Puleva de nutrición: El Blog Trip Puleva Infantil. Pudimos asistir a un foro con expertos en alimentación infantil para intentar conseguir algo que todas las familias deseamos: mejorar la alimentación de nuestros hijos

Para ello contamos con la presencia de la Dra. Cristina Campoy Folgoso, profesora titular de Pediatría de la Univerdad de Granada y miembro del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediatría (ESPGHAN). Y con el Dr. José Manuel Moreno Villares, Presidente del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Dos pesos pesados de los que pudimos aprender mucho, pero además dos personas entrañables dispuestas a contestar todas nuestras dudas tanto durante el foro como después en la distendida comida. ¡Da gusto dialogar con profesionales así!

No voy a desgranar la interesante ponencia que nos hizo la Dra. Campoy o los importantes datos que nos desveló el Dr. Moreno. Os invito a leer las estupendas crónicas de Historietas de mamá, Ser madre, ¡toda una aventura!, Planeando ser padres o Nadie como mamá para sacar todo el jugo a lo escuchado. Yo quiero centrarme en las conclusiones que saco a raíz de este (por desgracia breve) foro: 

- La familia es un nexo de unión importante no sólo a nivel emocional sino también desde el punto de vista alimenticio. Los niños aprenden por imitación y los padres, hermanos, tíos, abuelos, o el núcleo familiar habitual que ellos tengan constituímos su principal foco de atención. Ellos harán lo que ven, por ese motivo sentarnos juntos a comer en familia es un hábito que no debemos perder, y si por razones de horario, trabajo o similar no es posible, debemos esforzarnos por encontrar algún momento (cenas, fin de semana, meriendas) donde se haga. 

- Puesto que ellos nos imitan, ¿no os parece que deberíamos revisar nuestra dieta? No vale aquello de "cariño come pescadito que tiene mucho fósforo y es buenísimo para crecer". Si tu niño te ve comer pescadito seguro que acabará cogiendo de tu plato. Si queremos enseñar a comer bien, revisemos primero cómo comemos nosotros. Me consta que muchos adultos comen de pena.

- Apliquemos el sentido común. A veces estamos tan acostumbrados a buscar información, a contrastar opiniones médicas, a saber de tantas cosas que olvidamos algo tan sencillo como el sentido común. No necesitamos que nadie nos diseñe menús perfectos, no necesitamos conocer las medidas semanales de alimentos saludables que deben tomar nuestros hijos. Sólo necesitamos una dieta variada en la que se hagan presentes alimentos como las legumbres, el pescado, los lácteos, las carnes magras, los cereales, frutas y verduras. Prescindiendo o reduciendo el consumo de bollería industrial, alimentos precocinados, comidas rápidas y todo "eso" que seguro sabes no es bueno para tu hijo o para ti. Lo dicho, sentido común: de primero hoy pasta, mañana legumbre, pasado verdura, y así con el resto de las comidas. De todo un poco y variadito. Esto lo hacía mi madre divinamente y en aquella época el pediatra no la contaba los gramos que debía echar de cada cosa. 

- La alimentación es tan importante que puede determinar la salud futura del bebé/niño desde el embarazo. Por ese motivo la futura madre debe adquirir (sino los tiene ya) unos hábitos de vida y alimenticios saludables. ¡Ojo! Sin presión. Vuelvo a insistir, no necesitamos un decálogo de alimentos, sólo prescindir de lo que de sobra sabemos no nos conviene y optar por una dieta sana. 

- La lactancia materna, ¡oro líquido para nuestros bebés! Todos coincidimos en que el mayor tesoro es la salud, pues bien regalemos salud a nuestros hijos. La lactancia es garantía de un correcto aporte nutricional, es garantía de bienestar y salud. Los pediatras coinciden, por mucho que las leches artificiales se enriquezcan, por mucho que se pretenda que sean un gran alimento, no podrán superar nunca a la leche de la madre. Si puedes ¡amamanta a tu bebé! Y si tienes dudas, si tienes problemas, si no sabes cómo hacerlo, ¡pide ayuda! Hay grupos gratuitos que te ayudarán, hay asesoras con una formación impecable dispuestas a guiarte y hay madres que te ofrecerán su experiencia sin pedir nada a cambio. 

- Se habla mucho de la alimentación infantil en el primer año de vida, supongo que por la introducción de la alimentación complementaria. Pero nos olvidamos la importancia del periodo de 1 a 3 años, donde los niños deben adquirir unos hábitos alimenticios saludables. Lo siento pero ahí la responsabilidad es exclusivamente nuestra. No culpemos a pediatras u otros profesionales por no "enseñarnos" o decirnos qué debemos dar de comer a nuestros hijos. Nuestro deber como padres es educar también en esto. 

- Algunas curiosidades que seguro es importante recordar: 

     . El primer año de vida del bebé es un período de crecimiento intenso. Pero a partir de ahí se produce una desaceleración, lo que implicará que el bebé coma menos. No te preocupes, no le pasa nada. Respeta sus ritmos. 

     . Olvídate de los dichosos percentiles. Mal hicieron los pediatras dándonos ese dato a los padres. El percentil es una medida que permite que los pediatras vean la evolución del niño en el tiempo. Y en caso de un bajón brusco puedan estar atentos para comprobar qué ocurre. Ni estar en un percentil 3 es malo ni estar en un percentil 97 es buenísimo. No compares a tu hijo con nadie. ¿Cómo saber que crece bien? Mírale, ¿sonríe, está feliz, activo, sano? Ya tienes tu respuesta. 

     . Nos empeñamos en creer que los niños deben tomar muchas proteínas, y aunque son muy importantes nos olvidamos por ejemplo del omega 3, presente en el pescado. ¿Tus hijos toman pescado?, ¿el suficiente? Te aconsejo revisarlo. 

     . Si los niños toman una dieta variada y rica los suplementos no son necesarios. 

Pirámide alimenticia


Después de todo lo expuesto y de reflexionar estos días sobre lo escuchado, me gustaría recalcar lo siguiente:

- Debemos seguir trabajando para normalizar la lactancia materna. Es muy importante conseguir que más mujeres logren amamantar a sus hijos, al menos, durante los 6 primeros meses de vida, tal y como indica la OMS. Y, en la medida de lo posible, prolongar la lactancia hasta los dos años. Para ello es importante que haya personal cualificado en centros de salud y hospitales. ¡Lo lograremos!

- Desde aquí pido a la Asociación Española de Pediatría consenso en la información que los pediatras facilitan a las familias. No puede ser, por ejemplo, que si la recomendación es dar un suplemento de Vitamina D al recién nacido durante el primer año de vida, cada pediatra cuente una historia distinta. Consenso, información contrastada, reciclaje continuo es lo menos que los padres podemos pedir al pediatra que trata a nuestros hijos. 

- Apliquemos el sentido común, no nos dejemos llevar por modas, tendencias o corrientes. La pirámide alimenticia nos deja claro qué alimentos son recomendables y cuales no. Revisa tu dieta mamá, mejora tu alimentación y sigue con la de tus hijos. 

- La obesidad es un problema en la infancia, en muchas ocasiones debido a que hemos perdido los hábitos saludables de alimentación. Comer en familia, compartir momentos de descanso y ocio, vigilar nuestra salud, son aspectos importantes que nunca debemos olvidar. 

- Y por último recordaros que somos lo que comemos

Gracias Puleva por hacer posible dos días donde hemos podido disfrutar de la belleza de la ciudad de Granada, hemos podido reencontrarnos algunas amigas y compañeras y sobre todo hemos podido aprender un poquito más sobre cómo cuidar la salud de nuestros hijos

Os dejo algunas imágenes que yo guardaré con cariño: 

Todo el grupo disfrutando del maravilloso atardecer en El Albaicín con vistas a La Alhambra

En primer plano Laura de Entremadres (luciendo barriguita). Detrás enfrascadas en nuestros móviles Silvia (Ser madre, ¡toda una aventura!), Natalia (Historietas de mamá) y yo misma ;) 

¡Mis chicas! De izquierda a derecha: mamá sin complejos, papás e hijos 2.0, trastadas de mamá, historietas de mamá, mamá también sabe y ser madre, ¡toda una aventura!

El grupo camino de El Albaicín



jueves, 25 de septiembre de 2014

La motivación como primera asignatura en el cole


Cuando se hacen mayores y llega el momento de retomar las clases, no hay adaptación que valga. En estas edades tan intermedias donde ya no son "pequeños" pero tampoco son "de los mayores" no sabe una cómo van a reaccionar ante el inicio de las clases. Aquí ya no hay adaptación que valga y sin paños calientes nos metemos de lleno en el nuevo curso. 

Rayo comenzó remoloneando, no estaba muy convencido de querer empezar. "Estoy tan agusto en casa mamá", y era verdad, estábamos tan bien.... Pero llegó el día y no quedaba otra. Llegó dubitativo aunque cuando vio a sus amigos yo ya pasé a un segundo plano. Ellos juntos, las mamis amigas juntas también. Todos juntos pero no revueltos. Vamos, que sino le pido un beso cuando llamaron a las filas ni me mira. ¡¡Ay!! Dónde quedó aquel niño chiquitín aferrado a mis piernas. Y dónde quedaron aquellas madres malignas que me auguraban a un muchachote poco independiente y madrero.... ¡brujas!

Al acabar el primer día su cara era otra: estaba radiante y feliz. El motivo de su preocupación no era otro que saber quién sería su profesor. Al finalizar el curso pasado tuvimos problemas con su tutor. No fue algo particular, sino algo generalizado a toda la clase. Rayo acabó el curso desmotivado, algo que siempre me ha preocupado mucho pues es un niño muy demandante en el aula, al igual que en casa, nunca tiene suficiente. Y para un niño así dar con un profesor poco preocupado y que, en definitiva, pasa de todo, es lo peor. Aunque malo fue para todos los niños. No voy a entrar en detalles, pues tampoco quiero hacer leña del árbol caído. Lo importante es que se le retiró la tutoría debido a su falta de profesionalidad. Y a cambio tenemos este año a una tutora que es un sol y a la que los niños adoran, apoyada por cuatro especialistas (música, inglés, conocimiento del medio y valores) con los que Rayo ha conectado desde el primer momento. 

De salir en mayo y junio desmotivado, sin contar nada de lo que hacían en clase y sin ganas, ahora sale eufórico, deseando ponerme al día de las novedades de la clase, de la aventura de Cono (su profesor da la clase como si cada día vivieran una aventura), de las tareas que ha hecho, en fin, da gusto verle. 

La motivación en el alumno es vital, pero en estas primeras edades puede ser decisiva, me atrevo a asegurar que su éxito académico está en juego. Un niño motivado, un niño feliz en el aula es un niño que, sin lugar a dudas, obtendrá buenos resultados. Si se aburren, si no sienten interés ya sabéis qué consecuencias tendrán.

Este año la motivación está asegurada, vamos a ver que nos depara este 2º de Primaria. 

martes, 9 de septiembre de 2014

La vuelta al cole: del niño y de mamá

Pues sí, ha llegado septiembre y estamos a un tris de empezar el cole. ¿Cómo no voy a hablar de la operación vuelta al cole? En la televisión, en la radio, en la publicidad del buzón y hasta en Twitter o Facebook no veo otra cosa que eso: VUELTA AL COLE. Hasta mi whatsApp se llena de mamis amigas preguntando por cotilleos del cole, libros, horas de inicio o demás menesteres relacionados con la vuelta a las aulas. Qué estrés, ¿no?

Yo estoy estresada porque confieso que no me apetece nada que el niño vuelva al colegio. Estamos tan agustito los dos, nos apañamos tan bien, está tan feliz sin rígidos horarios, sin deberes, pasándolo en grande que se me parte el corazón pensando en que mañana mismo sonará su despertador para comenzar 2º de Primaria. Me da vértigo sólo pensarlo, se ha hecho mayor y yo no me he dado cuenta.

Mamá no tengo ni pizca de ganas de empezar el colegio” me dijo el otro día, así sin paños calientes. Y tú que le dices, en esta ocasión no he podido ser sincera con él. Yo tampoco hijo, pero es lo que hay. Por el contrario me puse mi careta happy y le hablé de las ventajas: Sigue leyendo

jueves, 4 de septiembre de 2014

El final del verano, ¡llegó!

Aunque todos los ojos apuntan al nuevo curso que está por comenzar yo sigo estando en modo verano. Será que este calor que no cesa no me permite pasar al modo colegio o al modo otoño. ¿No os pasa a vosotros? Sigo pensando en organizar planes en la piscina o hacer picnics para cenar en los grandes parques de mi ciudad. Pero a más de 30 grados a la sombra, mi mente no se sitúa y andamos perdidos. 

Ha sido un verano largo, donde hemos hecho muchas cosas y Rayo ha disfrutado muchísimo. Hoy me gustaría hacer resumen y balance de este extraño verano que hemos tenido. Comenzamos la estación con la mala noticia del despido de papá sin complejos. No voy a decir que no lo esperábamos, pero desde luego llegó en el peor momento. No somos conformistas y no pasaba por nuestras cabezas disfrutar del verano y luego veríamos, sinceramente esa postura -en los tiempos que corren- me parece irresponsable. La búsqueda de trabajo comenzó de inmediato y sorprendentemente dio sus frutos a no mucho tardar: entrevistas, procesos de selección y nuevas esperanzas aparecieron ante nuestros ojos. 

Todo ello repercutió, como era normal, en nuestras vacaciones. Planes trastocados, anulaciones, complicaciones. Arañamos unos días a principios de julio para disfrutar de la playa. Descubrimos un pequeño paraíso, sin mucha gente, aguas cristalinas, tranquilas, una gozada. Rayo lo pasó en grande, disfrutó como siempre, mi pequeño delfín: piscina, mar, juegos, agotamiento extremo, lo propio de cualquier niño de su edad. 

Todo iba de maravilla pero de repente un contratiempo inesperado nos recordó que en cualquier momento todo se puede estropear. Una nueva operación para arreglar una leve complicación, un par de días en el hospital y un costurón que le impidió disfrutar de su medio preferido, el agua, durante todo el mes de julio. Otra vez revisiones, médicos y miedo, ese que se empeña en aguarme la fiesta cada vez que tiene oportunidad. 


Pero con nosotros no puede nadie, y como lo que no te mata te hace más fuerte, decidimos superar la adversidad y planear unos días en el norte, ¡Cantabria nos esperaba! En cuanto nos dieron la buena noticia, papá sin complejos volvía a tener trabajo, decidimos hacer una nueva escapada de muy poquitos días (antes de que papá se incorporara) para que Rayo no tuviera esa sensación de falta de vacaciones. ¡Cuánto disfrutamos! Tuvimos playa, montaña, lluvia que nos encantó y para colmo dos días en una compañía de Trastadas de mamá y su familia. ¡Cómo se lo pasaron los peques!


Esos pocos días nos sirvieron para cargar pilas porque Agosto en Madrid pasa muy despacio. Pero a pesar de todo, ha sido un mes estupendo y lo hemos pasado de maravilla. Rayo se ha hecho el dueño y señor de Aquopolis, disfrutando de sus toboganes. Hemos tenido muchos días estupendos de piscina, tardes de picnics y parques. Y como colofón un fin de semana largo de playa para despedir el verano. 


Mi delfín ha dado un nuevo paso hacia adelante y nada aún mejor que el pasado verano. Le encanta el agua y eso a mi me da una tranquilidad infinita, aunque desde luego nunca podemos perderles de vista. Al menos yo no lo hago, él nada muy bien, bucea ya como yo, pero no por ello debemos despistarnos. 

Hemos empezado septiembre a casi 40 grados, dándonos largos baños en la piscina, disfrutando como enanos y tanto a mi chico como a mi se nos hace raro pensar que quedan pocos días para retomar horarios, rutinas y comenzar las clases.

Todo ello aderezado por un puntito de nerviosismo por mi parte debido a un problemilla que hubo con su profesor del año pasado cuando el curso acabó, pero de eso ya os hablaré en otro momento. Queda por ver quién será su nuevo profesor o profesora, cómo se adaptará Rayo y cómo organizamos sus actividades extraescolares.

Preparados, listos, ¡¡YA!! La carrera ha comenzado.