lunes, 27 de julio de 2015

El secreto no está en retrasar la maternidad


Tuve a mi hijo con 33 años. Seguro que la mayoría me diréis que es una edad estupenda para ser madre, ¿verdad? Yo también lo creía pero con el paso de los años me he dado cuenta que hay que ser madre más joven. Por diferentes circunstancias no pudimos repetir experiencia. A los casi 40 mi reloj biológico me dio un pescozón y me advirtió que estaba rozando la última oportunidad de ser madre. No voy a negar que hasta lo intenté pero sin éxito. Y a medida que el tiempo pasaba me iba dando cuenta de que era absurdo intentar una nueva maternidad siendo tan mayor

Ahora está muy de moda decir aquello que los 40 son los nuevos 30, pero eso, queridas amigas, es una mentira como una catedral. No me interpretéis mal, tengo 41 años y me siento en un momento inmejorable, física, emocional y psicológicamente hablando. No son los nuevos 30, porque a esa edad yo tenía muchas más incertidumbres, miedos y debilidades que ahora. En este momento me siento infinitamente mejor. Y aunque ahora las mujeres aparentamos menos edad de la que tenemos (o eso quiero pensar), la realidad es que nuestro cuerpo, internamente, no olvida la edad que tiene. Vamos que mis óvulos ya son viejos porque, según manda la naturaleza, mi fertilidad ha caído en picado desde que cumplí los 37 años. A los 40 las probabilidades caen al 50% en el primer año. Y a los 43 años la probabilidad queda reducida a un triste 2%. Por supuesto el riesgo de complicación aumenta: abortos espontáneos, malformaciones, diabetes, hipertensión. Es para pensárselo, ¿no te parece?

Pero muchas mujeres se creen eso de que los 40 son los nuevos 30 y lo aplican para todo, incluso para ser madres, y ahí está nuestro error. Nos empeñamos en no escuchar a la naturaleza, nos tapamos los oídos, nos vendamos los ojos y sólo queremos salirnos con la nuestra. Nuestro ciclo es el que es desde que el ser humano es ser humano. Entre los 11 y los 15 años la mujer tendrá su menarquia (primera regla) y ahí comenzará su periodo fértil. Según indican los expertos y por la duración del ciclo menstrual en la vida de la mujer, la mejor edad para ser madre ronda los 25 años de edad. Momento en que nuestros óvulos están en su mejor momento. A medida que cumplimos años esos óvulos irán perdiendo calidad, de ahí el aumento de complicaciones. Y llega un día que nuestra fertilidad toca a su fin y nuestras menstruaciones también. ¡Es la vida! Y no es malo.

Y entonces nos cuentan que somos las dueñas de nuestro cuerpo, de nuestro destino y de nuestra maternidad. ¡Podemos elegir cuándo ser madres! Desde luego que sí, faltaría más. Pero también nos cuentan que podemos retar a la madre naturaleza y ser madres a los 40 con los óvulos que teníamos a los 30. ¿No te viene bien ahora ser mami? No pasa nada mujer, congelas tus óvulos que ahora los tienes fresquitos y cuando se te antoje te los implantamos y aquí paz y después gloria. 

En esta ecuación hay algo que falta y no nos damos cuenta, y no es otra cosa que el componente emocional y psicológico de la mujer. Igual no estáis de acuerdo conmigo pero no es lo mismo tener 30 años, estar lozana de la vida y pasarte la noche en vela porque tu bebé mama incansablemente o tiene gases o se le ha ocurrido hacerte carantoñas, a tener 40 (y tantos) y querer morirte porque no te tienes derecha tras una noche en vela. Y no son las noches en vela, que eso al final es anecdótico, es la crianza, la educación, señoras, somos madres, sabemos de lo que hablo. La maternidad es maravillosa y todas queremos repetir, ¡es adictiva! Pero también implica desgaste y, no mintamos, en estos tiempos que corren donde la conciliación es una utopía, hay renuncia. ¿Por qué pensamos que todo eso podremos sobrellevarlo mejor con más edad que con menos?

Ya me lo decía mi madre y yo ni la escuchaba: "los hijos hay que tenerlos jóvenes", siempre me lo dijo, siempre. Y ahora entiendo por qué. Que sí, que sí, que podemos estar divinas, pero ni aguantas las noches en vela de un bebé igual como no aguantas una noche de marcha con las amigas, seamos honestas. Obviamente no es comparable, pero es una realidad. 

Volvemos a equivocarnos en esto de las libertades y derechos. No se trata de elegir ser madres cuanto más tarde mejor para poder hacer todo lo que nos venga en gana, tener un mega puesto de trabajo y vivir la vida loca. Se trata de elegir ser madres cuando queramos sin miedo a que nos echen del trabajo, asumiendo que todo en esta vida se puede compaginar y que la maternidad no te va a frenar ni te va a impedir ser feliz. 

La maternidad hay que integrarla en nuestro modelo social y no retrasarla porque así nos lo exige todo el mundo. Ser madre no debería ser 'eso que me queda por hacer'. Si quieres ser madre, ¡adelante! Deberíamos luchar porque la maternidad no fuera mal vista y no conformarnos con estas soluciones que sólo sirven para llenar los bolsillos a las clínicas de fertilidad. Clínicas que obviamente están ayudando a muchas parejas, pero que se están ganado buenos dineros porque muchas mujeres retrasan tanto el momento de tener un hijo que cuando ellas quieren ya no pueden. Ojo, no tengo nada en contra de estos profesionales, insisto en que están ayudando a muchas mujeres a cumplir su sueño de ser madres. 

¿En serio os veis con 50 años cuidando de peques que no han llegado a la adolescencia? ¿Y con 60 años conviviendo con adolescentes? La naturaleza nos marca sus pautas por algo, pero somos tan soberbios que nos empeñamos en ganarle la partida. Qué ilusos, ella tiene siempre todas las de ganar. Ya va siendo hora que nos demos cuenta. 

martes, 21 de julio de 2015

Vacaciones en familia y animales. ¿Nos organizamos?


Qué bien lo hemos pasado estas semanas de descanso y desconexión. Y es que el cansacio acumulado de los últimos meses empezaban a pasar factura. Han sido unas vacaciones de descanso, de no hacer planes, de no tener agenda, donde nuestro reto del día era disfrutar de la playa, de la paella del restaurante más cercano y de ricos helados, granizados (y alguna cervecita, que todo hay que decirlo) del chiringuito de rigor. ¿Vacaciones sosas? Para mis chicos y para mi han sido perfectas, era justo lo que necesitábamos. A veces nos empeñamos en intentar aprovechar tanto el tiempo que seguimos en la rutina de organizar todo y casi utilizar agendas como en un día a día cualquiera. Que no haces excursiones, ¡pues no pasa nada! Que te apetece pasarte la mañana haciendo snorkel sin más pretensiones que encontrar conchitas bonitas, pues a sumergirse.

Rayo ha nadado, buceado, surfeado, snorkeleado hasta la extenuación. Hemos comido helados, nos hemos hartado a pescado y gambitas ricas recién pescadas de la lonja del pueblo. Han sido dos semanas estupendas. Pero he de reconocer que nos ha faltado algo.... los primeros días no lo notamos tanto pero cuando se acercaba ya el momento de marcharnos estaba claro que las echábamos de menos, que teníamos hasta ganas de regresar, estoy hablando de nuestras gatas

Tengo grabado en mi memoria una imagen aterradora de hace un montón de años. En mitad de una autovía un coche se paraba y dejaba salir a un pastor alemán. El coche siguió su camino. Lo abandonaron en medio del campo. Se me pone un nudo en la garganta mientras escribo estas palabras. No comprendo como puede haber personas que hagan eso, pero las hay, que hacen eso y mucho más. 

¿Quieres un animal? Piensa mucho la responsabilidad que ello supone y si estás dispuesto a asumirla. Un animal será tu compañero, un miembro de tu familia durante muchos años, más de una década. 

¿Tienes un animal? Planifica las vacaciones (especialmente las de verano, que son más largas) con suficiente antelación. Siempre hay opciones pero NUNCA, bajo ningún concepto, le abandones. 


¿Qué podemos hacer con nuestros animales en verano?
  • La primera opción siempre ha de ser llevarlo con nosotros. Si es un perro es muy fácil, busca lugares donde acepten animales. Aunque seguramente debería haber más, a día de hoy existe una oferta aceptable de hoteles, apartamentos, aparta-hoteles y demás alojamientos donde poder disfrutar con tu familia al completo. Hace unos años estuvimos en un hotel fabuloso de Almería donde permitían animales. Nuestros vecinos de abajo tenían un gatito siamés muy simpático que disfrutaba de lo lindo en su terraza. 
  • Entiendo que no siempre es posible llevarlos, puede haber muchos motivos, incluso por el bienestar del propio animal. Esto sucede mucho con los gatos, puro nervio. Los viajes, los cambios de casa, a veces no lo llevan bien. Yo tengo tres gatas, con las dos más mayores hemos viajado durante unos años hasta que decidí cambiar el plan porque ellas se ponían demasiado nerviosas. ¿Qué hacemos entonces? Buscar una persona que se ocupe de ellos con cariño, responsabilidad y dedicación. En nuestro caso organizamos las vacaciones de tal manera que mis padres o mi hermana puedan atenderlas como merecen. Pero sino tienes familia o amigos que pueden hacerse cargo, habla con asociaciones, incluso puedes contratar a alguien esos días que estás fuera. 
  • Hay residencias donde poder dejar a tu animal mientras no estás. Personalmente esta opción no me gusta, es mi opinión, pero siempre es mejor a abandonar, sin lugar a dudas. 
  • Busca personas que tengan animales, quizá puedas dejarles al tuyo durante unos días para que lo cuiden en su casa. Será más cómodo para el cuidador.
Volver a casa siempre es un placer porque al abrir la puerta allí están ellas, dispuestas a darnos todo ese cariño que han guardado en nuestra ausencia. Han estado felices, bien cuidadas, en su casa, tranquilas. Pero nos han extrañado, mucho, y no me dejan dar ni dos pasos: maullidos, ronroneos, abrazos, así estamos. 

Y recuerda, ¡no le abandones! Busca una opción, pide ayuda, pero no le dejes. Ellos no lo merecen. 

lunes, 20 de julio de 2015

Kit de supervivencia para unas vacaciones en familia



Estamos sumergidos en la vorágine del verano. Si no estás de vacaciones las estarás organizando y, querida amiga, aunque nos hace mucha falta un pequeño descanso, es importante que tengas en cuenta algunos detallitos para que esos días sean realmente la slow life que andas buscando.


En primer lugar si estás barajando la posibilidad de pasar unos días con tu madre o suegra, ¡ojo al dato! Piensa muy mucho el número de días que tu cordura te permite disfrutar de la reunión familiar. Si no hay opción entonces te recomiendo iniciarte en la práctica de la meditación, una actividad altamente recomendable en estas situaciones. Pero si no puedes elegir ten en cuenta lo siguiente: 

miércoles, 1 de julio de 2015

La economía familiar ahora también en nuestro móvil gracias a Fintonic

Desde que comenzamos nuestra vida en común, papá sin complejos y yo teníamos claro lo importante que era controlar el gasto mensual para que nuestra economía no se resintiera. Bueno el que lo tenía más claro era él porque yo soy un poco desastre para estos temas, todo hay que decirlo. Y como mi chico es muy apañao se hizo sus tablitas de Excel, muy chulis. De ese modo conseguimos un buen equilibrio, reducir gastos donde veíamos que nos pasábamos y llegar a fin de mes.

Pero han pasado 14 años de aquella, que se dice pronto, y hoy tenemos métodos mucho más fiables con algún añadido que te harán la vida más fácil, ¡te lo aseguro! Yo sé de uno que va a dar botes de alegría cuando sepa que una app, encima gratuita, le va a ahorrar trabajo controlando gastos.

Se trata de Fintonic, a ver las despistadillas que no estoy hablando de tomarnos una copichuela, que al principio hay una 'F' y no una 'G', ¡que os veo venir! Fintonic es una app gratuita que te puedes descargar en tu móvil y ella solita se encargará cada lunes, puntualmente, de regañarte si te has pasado en tus gastos. Vamos lo que mi marido hacía antes, ahora lo hará mi móvil, ¡para lo que hemos quedado!

Fuera de broma, ¿no os parece práctico? Además de poder controlar tus gastos, lo cual te ayudará a saber si hay algo en lo que puedes reducir, te puede avisar de las inoportunas comisiones de los bancos, posibles cobros duplicados o cualquier anomalía que se pudiera producir en tu cuenta. Mejor control imposible.

¿Qué me dices? ¿Te apetece probarla? Como te he dicho es totalmente gratuita y sólo debes pinchar el siguiente enlace para descargártela: http://bit.ly/1BydIjs.

En estos días de verano, ¡ojito con el gasto! Las terrazas, los amigos, las escapadas de fin de semana pueden hacer un roto en tu economía doméstica. ¡Controla tus gastos gracias a Fintonic! Y para terminar, no te pierdas este vídeo tan divertido de Sara Escudero. En poco más de un minuto te va a dejar clarito clarito lo bien que te a a venir Fintonic.

martes, 16 de junio de 2015

Reflexiones de final de curso: carta a un médico, carta a mi hijo


Érase una vez un bebé de cinco días que, sin esperarlo, acaba ingresado en neonatología con una hidrocefalia fruto de una hemorragia cerebral intraventricular. Érase una vez una madre, recién parida, confusa, temerosa y aturdida a la que se le vino el mundo abajo. Así comenzó  mi hijo su vida, lleno de cables, lleno de dudas. Y así vivía yo aquellos primeros días de maternidad. No fue el mejor de los comienzos, pero ya se sabe que la vida no es perfecta. A veces hay que lidiar con contratiempos para los que rara vez estamos preparados. 

Parece mentira lo nítidos que son mis recuerdos de aquellos días, a pesar de lo grave de la situación, de encontrarme con las hormonas descontroladas fruto de mi postparto, recuerdo muy bien los días que allí pasamos. Y por supuesto no he olvidado a muchas de las personas que se toparon en mi camino, entre ellas el que entonces (no sé si sigue siéndolo) era el Jefe de Urgencias del Hospital La Paz. Debo mucho a este hospital y a sus profesionales. Pero la empatía es una asignatura pendiente de algunos de ellos, entre los que se encuentra este doctor. Mi hijo llevaba dos días ingresado en Neonatos y yo no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Estaban aún valorando todo, haciéndole pruebas, todavía nadie me había podido dar una explicación y por supuesto nadie se aventuraba a darme un pronóstico. Pero este médico lo hizo, sin mirar su historia, sin hablar con los neurólogos o neurocirujanos, simplemente se plantó delante de mi y me dijo lo siguiente: "habrá que ponerle una válvula en la cabeza, tranquila eso lo hacemos todos los días; y luego, bueno no será un lumbreras pero seguro que podrá llevar una vida más o menos normal". Y se quedó tan tranquilo. Quizá soy muy exagerada, pero yo creo que decir esto a una madre cuyo bebé está ingresado sin tener aún un pronóstico claro por parte de los especialistas, es cuanto menos desconsiderado. 

Los años han pasado, mi pequeño Rayo ha ido superando obstáculos, muchos. Hemos pasado por quirófano unas cuantas veces, nos hemos levantado todas las veces que hemos caído y nos hemos ido haciendo más y más fuertes. Las revisiones de los primeros años fueron excelentes, pero nadie nos aseguraba nada. Con 3 años el Neurólogo nos daba el alta, el niño tenía un desarrollo cognitivo y psicomotor absolutamente normal y acorde a su edad. 

Con el Neurocirujano vamos de la mano, él no podrá darnos el alta pues siempre pueden surgir complicaciones, como de hecho ha pasado en estos años. Pero casi se ha convertido en un amigo al que visitar de vez en cuando. 

Nunca nos pusieron limitaciones, nunca hubo recomendaciones, sólo respetar sus ritmos y vigilar. Solos aprendimos a conocer sus límites, a saber lo necesario que es el descanso, las horas de sueño, los horarios poco flexibles. Pero conseguimos que todo cuadrase dentro de la normalidad de cualquier niño de su edad. 

Comenzó el colegio y ahí vinieron los miedos, aunque ya en esa época teníamos claro que era un niño motivado por aprender, curioso, inquieto. Sus primeros años escolares fueron increíbles. Con 4 años aprendió a leer, y puedo decir que lo hizo él sólo. Se negó a que le siguiéramos leyendo cuentos y comenzó a leerlos/verlos solito. Un día nos sorprendió a su padre y a mi leyendo una frase del tirón. Y desde ahí no ha parado de leer. A día de hoy los cuentos son pecata minuta, él ya lee libros y, por supuesto, comics. Lo mismo sucedió con las matemáticas, no es que aprendiera a sumar o restar rápido.... es que buscaba reglas que pudieran ayudarle y así, buscando y curioseando aprendió a multiplicar solo porque comprendió el mecanismo que le llevaba al resultado. El cálculo mental es un divertimento para él, sus juegos son continuos en este sentido.

Ayer salió de clase con una gran sonrisa en la cara, su profesora le había dicho que tendrá Matrícula de Honor en matemáticas. Se sentía orgulloso de sí mismo, feliz, satisfecho. El resto de notas serán impecables, como en los trimestres anteriores. 

Desde muy pequeño me empeñé en darle una formación musical. Había leído muchos estudios que recomendaban la música en aquellas personas con lesiones cerebrales, discapacidades, etc. En los primeros años no sabíamos qué iba a suceder, si sus capacidades intelectuales se verían mermadas o si en algún momento sucedería algo imprevisto que le afectara. Quise darle un comodín con el que su cerebro pudiera funcionar mejor en caso de necesitarlo. Comenzó con 2 años a hacer iniciación musical. Con 3 años comenzó con el instrumento, un pífano pasando después a la flauta travesera. Elegimos el Método Suzuki y acertamos. Ayer su profesora de flauta le dijo que le entregarían un diploma por haber acabado el Libro 1 del Método. Es el primer alumno del grupo que lo consigue. Su repertorio musical es amplio, maravilloso. Su motivación y sus ganas de tocar son envidiables.

Hoy cuento todo esto no porque quiera presumir de hijo, no es mi estilo. Pero es un buen momento para dedicar este texto a ese médico, ese Jefe de Urgencias del Hospital La Paz que un día me dijo que mi hijo no sería un lumbreras. Sabemos los riesgos que corremos, sabemos que no tenemos ninguna garantía y no sabemos cómo su cerebro se comportará en los próximos años. Es un riesgo real y no podemos hacer nada. Pero a día de hoy mi hijo es un niño inteligente a rabiar, que disfruta aprendiendo cada día. 

La empatía y la prudencia son dos virtudes que no todos los profesionales sanitarios poseen. Pero son muy necesarias, especialmente cuando de niños se trata. Si dudas calla, si no sabes sé prudente, si tienes a una madre destrozada delante empatiza. 

Dentro de poco seguro leerás ya mi blog, hijo mío, y por eso quiero dejar reflejado en este post lo orgullosa que me siento de tus logros. No porque tengas buenas notas o porque me quede embelesada escuchando como tocas a Bach o Bethoveen. Me siento orgullosa del niño que eres y del hombre en el que sé te convertirás. Seguiremos superando los obstáculos que lleguen, juntos, como hasta ahora, como siempre. Te quiero mi pequeño Rayo

jueves, 11 de junio de 2015

El aprendizaje de los más pequeños y las nuevas tecnologías: ¡una combinación perfecta!


Ahora que el curso escolar toca a su fin es hora de hacer balance y sacar conclusiones. Y hoy quiero analizar cómo ha ido el curso de flauta travesera de Rayo. Mi virtuoso flautista ha finalizado su quinto año de estudios con el Método Suzuki, pero no ha sido hasta este curso cuando ha comenzado a leer música. Ya sabéis que este método se basa en el aprendizaje de oído en sus inicios. Pero con el nivel que ya tenía y su edad, había llegado el momento de hacer sus primeros pinitos con el solfeo, el pentagrama, las notas, las claves y demás. Para mi, como seguro muchos entenderéis, esto era un mundo y la ayuda que le había prestado hasta ese momento se vio reducida a la mínima expresión. Conste que lo he intentado y aunque he aprendido (y sigo aprendiendo) mucho, Rayo tuvo que seguir sus derroteros musicales en solitario para avanzar al ritmo que él mismo se exigía. 

Al principio fue complicado. Imaginad que debéis aprender una lengua nueva, un idioma absolutamente distinto basado en un alfabeto que nada tiene que ver con vuestra lengua materna, pues bien eso es aprender solfeo. Los inicios son difíciles pero cuando se saben las reglas básicas todo es cuestión de práctica. 

Nos costó mucho que le cogiera el truquillo. Rápidamente me di cuenta que era una cuestión de motivación. Los niños no aprenden sino están motivados y Rayo no lo estaba, ¡se aburría! Y entonces se me ocurrió una cosa: ¿por qué no dejábamos a un lado las partituras y optábamos por otros métodos? Mi hijo, como casi todos, es un enamorado de las nuevas tecnologías. En casa ni la tablet, ni el móvil ni el ordenador se le resisten. Y sí, todo este nuevo mundo está a su alcance porque su padre y yo consideramos que es y será parte fundamental de su educación. Lógicamente todo está debidamente controlado y supervisado, no se le deja al niño la tablet toda la tarde para que se entretenga y no moleste, en absoluto. Se trata de aprovechar estos recursos para potenciar sus capacidades, para favorecer su aprendizaje. Las nuevas tecnologías nos brindan un abanico de posibilidades muy amplio que no debemos negar a nuestros hijos

Pues bien, después de varios meses intentando que el chiquillo se centrara en las partituras y sabiendo que él ya entendía perfectamente de qué notas se trataba, no conseguíamos una fluidez en su lectura. Se atoraba, se agobiaba,...., ¡se aburría! Y entonces cambiamos el escenario. Del papel pasamos a la pantalla. Primero probamos con algunos juegos musicales interactivos donde debía adivinar notas, poner la nota correcta, y actividades similares. ¡Y ahí se produjo el enganche! Tenía vía libre para coger la tablet o el móvil y jugar, porque aunque estaba aprendiendo para él todo era un juego. 

Pronto la app se le quedó pequeña, superó todos los niveles y sin darse cuenta sus miedos iniciales, su recelo a enfrentar la partitura y su aburrimiento había quedado atrás. De ahí pasamos a otra app más acorde a sus nuevas necesidades. Y un día le puse una partitura de un tema bastante complicado del maestro Handel y ¡premio! Empezó a tocar mientras leía el pentagrama. 

Esto ha dado paso a que en clase, cuando están trabajando sobre alguna nueva pieza hayamos prescindido del papel y su profesora eche mano de su Ipad donde Rayo puede ampliar, reducir, mirar, tocar, interactuar en definitiva con la música. 

Nuestros hijos son nativos digitales, desde muy bebés han estado rodeados de dispositivos tecnológicos que han ido modelando su manera de aprender. En casa, sin darnos cuenta les hemos predispuesto a ello. ¿Qué niño no juega o aprende con una tablet o un móvil? 

Resumiendo, ¿qué ventajas obtenemos al permitir a nuestros hijos el uso de las nuevas tecnologías?
    • Fomenta que los niños sean autodidactas.
    • Aprenden de una manera interactiva e intuitiva.
    • Los juegos educativos están pensados para favorecer su aprendizaje en áreas como la lecto-escritura, el pensamiento lógico-matemático, el cálculo rápido o la destreza viso-espacial.
    • La implicación del niño es mayor con un dispositivo móvil que con un ejercicio de papel y lápiz.

Rindámonos a la realidad, desde el año 2013 el acceso de los niños entre 5 y 15 años a una tableta ha aumentado, pasando del 51% al 71%. Nuestros hijos han integrado las nuevas tecnologías no sólo en su aprendizaje sino también en sus juegos. Y creo que no se lo debemos negar. Sólo debemos vigilar y supervisar. Y sobre todo debemos desterrar la desconfianza o el miedo a que esto pueda ser nocivo para ellos. Fijáos en la multitud de apps disponibles con juegos educativos que tenemos a nuestro alcance y que  seguro les encantarán. 

Sólo debes buscar un dispositivo apto para todos los miembros de la familia, smartphones y tabletas como las de ASUS, con una interfaz perfecta para los más pequeños. Aparatos muy finos y con un peso reducido que permiten a nuestros hijos un fácil manejo. 

Mi pequeño Rayo ha integrado este nuevo aprendizaje en una de sus actividades preferidas, la música. Ahora sólo queda que podamos hacer esto también en el colegio, ¿lo lograremos? Ojalá.


martes, 2 de junio de 2015

Buenas noticias y retos que me hacen sonreír: ¿conoces a Gema Hassen-Bey?

No creo en las casualidades. Tengo la firme creencia que todo ocurre por un motivo. Estos días he estado de bajón, han sido momentos de estrés, de mucho acumulado, de diferentes cosas que se juntan y entonces todo estalla. Es lo malo de tener todo bajo control, de tenerlo todo tan hiladito que en el momento que algo se sale de sitio te das el ostiazo padre. Y eso más o menos me ha pasado de unos días a esta parte. El caos ha reinado en mi casa, en mis horarios, en mi rutina. Un caos que todas las que andamos por aquí conocemos muy bien. Y en medio de ese caos un problema doméstico, una tontería en definitiva, no sabemos la suerte que tenemos de vivir con las comodidades que la tecnología nos brinda. Madre mía, ¡¡cómo podían vivir esas madres de antaño sin frigorífico!!

Pero cuando todo lo ves negro y el vaso medio vacío aparecen cosas positivas que te alegran el día y te suben el ánimo. Lo primero del día es que puede que la reparación de mi frigorífico la cubra el seguro, sino todo al menos parte. Es una bobada, pero a la economía familiar no le vendrá nada mal. Hace un ratito mi amiga me acaba de confirmar que la tutora de nuestros hijos de este curso seguirá con ellos al año que viene, ¡un notición! Y para rematar me llega la historia de una luchadora, una de esas personas admirables que te hacen darte cuenta de lo tonta que eres a veces por quejarte de lo que tienes. Esta tarde Gema Hassen-Bey me ha hecho sonreír. Gema es muchas cosas: periodista, presentadora, coaching emocional, medallista paralímpica de esgrima y una mujer imparable. Gema va en silla de ruedas pero eso no la ha impedido participar en cinco Juegos Paralímpicos consecutivos, ¡ahí es nada! Y ella no para, porque ella se mueve. Tanto se mueve que es la presentadora del programa de La 2 El mundo se mueve contigo. Os invito a seguir su Facebook, pinchad aquí.



Esta increíble mujer ha fundado el proyecto BEY PROACTION, colectivo artístico cuya finalidad es que personas con capacidades diferentes puedan aportar su valía a la sociedad a través de las diferentes disciplinas (ya sean artísticas o deportivas) en las que destaquen.

¿Y qué se propone ahora Gema? ¡Subir al Kilimanjaro! A mi me deja con la boca abierta, es más que un reto, es una demostración de fuerza, de coraje. Su silla de ruedas se queda siempre oculta, porque su sonrisa lo inunda todo. ¡Qué mujer!

Su aventura la quiere empezar el miércoles día 10 de junio a las 11:00 de la mañana, en el Km 0 de Madrid, en la mismísima Puerta del Sol. Y la quiere compartir con todo aquel que ese día quiera acompañarla porque aunque es, obviamente, un reto personal, ella lo ve como una forma en la que todos podemos avanzar y mejorar. Personas que necesitan una silla de ruedas para desplazarse, patinadores, ciclistas, ¡¡madres con carritos!! ¿No hemos sentido todos las dificultades de la ciudad para desplazarnos? Yo hace tiempo que dejé el carrito, pero aún recuerdo como sudaba para lograr ir por ciertas calles, el tener que bajarme de una acera porque no podía pasar con mi carro y mil peripecias más.

Gema ha buscado una cima que escalar, en su caso una cima real. Pero todas y cada una de nosotras escalamos nuestra cima personal cada día. La maternidad es nuestro Kilimanjaro, ¿no os parece?

He querido compartir con vosotros su historia, su gran meta porque Gema me ha hecho sonreír y darme cuenta que aunque todo se torne oscuro, la fuerza y la sonrisa es lo que permitirá que consigamos todo aquello que nos propongamos.

Con tu permiso Gema, hago mío tu lema de vida a partir de este momento: Si te mueves tú, el mundo se mueve contigo. No faltes a su cita el próximo miércoles, ¿la acompañamos en el inicio de su aventura?