miércoles, 22 de octubre de 2014

Imposiciones que parecen elecciones, también cuando se trata de maternidad


Hace unos días hablaba sobre los falsos mitos del hijo único pues es hora de desmontar algunas mentirijillas que siempre sobrevuelan sobre las familias de tres. Lo que era una exposición tranquila de lo que mi hijo no es, se convirtió en lo bueno de tener hermanos. 

Pues sí, tener hermanos está fenomenal, y tener varios hijos tiene que ser la releche. Pero tristemente no todas las madres podemos optar por la bimaternidad, trimaternidad y las valientes por más aún. ¡Qué mas hubiera querido yo que poder repetir la experiencia de ser madre! Pero no ha podido ser. En este caso no se trata de elección, sino de imposición. 

La vida reparte cartas y, o pierdes la partida, o las cartas que te tocan no te dan para mucha parafernalia. Siempre digo que soy madre de dos, uno que se fue y otro que sigue conmigo. Pero a día de hoy en nuestra familia somos tres. Rayo es hijo único pero muy feliz, muy querido y muy adaptado a todo y a todos. Cierto que los hermanos aportan una experiencia única, Rayo no lo tendrá, pero no por eso va a ser menos feliz. Igual yo sería más feliz si tuviera un par de hijos, incluso tres, pero no los tengo ni los tendré y no por ello dejo de sonreír cada mañana. 

A veces no nos damos cuenta de las palabras tan hirientes que podemos llegar a decir, y ligado al acto más próximo al amor, como es maternar. He recibido comentarios de personas allegadas que me han herido profundamente. Sé que no ha habido malicia, pero cuando una mujer desea ser madre y no puede serlo algo se desgarra por dentro. Es posible que quienes habéis sido madres por elección en el momento deseado no lo entendáis, pero yo aún lloro por dentro cuando recibo la puñalada del comentario, no se puede evitar. Aún me da una punzada el corazón cuando cojo en brazos al bebé de una amiga. Y aún pienso en lo que pudo ser y no fue cuando leo a esas mujeres que comienzan en la aventura de la maternidad.

Es jodido renunciar a algo que deseas desde lo más profundo de tu corazón. Y a veces se llega al borde de la locura, rozando la cuarentena, con riesgos para ese futuro bebé y para una misma y se vuelve a intentar, aún a sabiendas de todo lo que puede sobrevenir. La maternidad es puro instinto, irracional, emocional, salvaje. Pero cuando de nuevo fracasas, el revés es más duro, si cabe.

Lo bueno de haber pasado los cuarenta es que ya no lo buscas, porque sabes que tu momento pasó y aprendes a aceptar que la familia que tienes así se quedará. Y en el fondo, a pesar de lo duro de la renuncia, llega la paz. 

martes, 21 de octubre de 2014

Y las mamás, ¿no tenemos periodo de adaptación?

Llevamos poco más de un mes de colegio y no sé vosotras, pero yo ya ando agotada. No sé por qué, pero me está costando coger el ritmo al nuevo curso. Comencé septiembre con cierta pereza por iniciar la rutina del colegio. Poco a poco me fui habituando pero claro, no teníamos aún actividades extraescolares. Pero octubre no se ha hecho esperar y ¡ay amiga!, ha llegado pisando fuerte y mamá, ¿qué hace? Correr de aquí para allá todo el santo día.


Mi reloj hace tilín, tilín, cada mañana a las 6:30 horas. Puntual canta el gallo de lunes a viernes sin olvidarse ningún día y ahí comienza mi maratón. Tengo previsto cambiar pronto el sofá del salón, aunque sinceramente no sé cómo se ha desgastado tanto si, al menos por mi parte, ni lo huelo entre semana. No sé lo que es sentarse a tomar un café ni a media tarde. El inicio de la rutina completa para estrenar el otoño me está dejando K.O. ¿Acaso pretendo abarcar demasiado?, ¿o es que las mamás necesitamos también un periodo de adaptación? Sigue leyendo

lunes, 20 de octubre de 2014

Sí, mi niño es hijo único y no, no tiene ningún problema


Ya sabemos que en el mismo momento en que te huelen el embarazo, comienzan los consejos (no solicitados). Es algo inherente a la maternidad. Tenga tu hijo la edad que tenga, da igual si tienes uno o tres, para un nutrido grupo de mujeres (madres todas, por supuestísimo) eres tonta de remate y tus decisiones serán siempre equivocadas. ¡Ahí queda eso! Siento ser tan tajante pero estoy segura que todas vosotras estáis asintiendo en este momento con la cabeza, ¿me equivoco? 

Así es la maternidad, siempre tendrás a “la vieja del visillo” vigilante, acechando y dispuesta a soltarte esa perlita que te dejará patidifusa. En mi caso, los consejos, sugerencias o incluso amenazas (“sí, sí, tú métele en tu cama que no saldrá hasta que le salga barba”) han sido muchos y variados en estos siete años de vida en común con mi hijo. Sigue leyendo 

jueves, 16 de octubre de 2014

Primera tutoría: recuperando la normalidad y la calma


Ayer tuve la primera tutoría de Rayo con la profe de este año. Después de la mala experiencia del curso pasado, confieso que estaba intranquila en las primeras semanas de clase. Pero los niños no disimulan,  y mi chico ha estado feliz desde el primer día. Aún así y después de que tuviéramos la reunión del trimestre, decidí que era un buen momento tener una charla con su profesora

Carmen es una mujer joven, divertida, animada y con mucha conexión con los niños. Fue su profesora del educación física del año pasado y ya Rayo la adoraba. Cuando supo que sería su tutora este año daba saltos de alegría. Note el alivio en el niño cuando supo que no seguiría con el profesor del año pasado. La desmotivación fue el denominador común de la clase durante casi todo el curso. Por desgracia las familias nos dimos cuenta tarde. 

Lo primero que me dijo Carmen al verme fue "qué notazas lleva Rayo, ¿eh?". Estaba claro que necesitábamos conocernos un poco mejor. Mi respuesta fue algo así como "bueno sí, están muy bien pero las notas no es lo que me interesa hablar contigo". Yo creo que ahí ella se relajó un poquito. De las primeras cosas que hablamos, y fui yo quien sacó el tema, es sobre que Rayo es muy exigente consigo mismo. Él no acepta una tarea a medias, una nota más baja de un 9 o no acabar a tiempo sus cosas. Quise que su profesora supiera que esa presión no era impuesta desde casa, muy al contrario. Nosotros somos los que de hecho frenamos esa exigencia, jamás le hemos presionado en ningún sentido. Pero, ¡el niño ha salido así!

Ella ha entendido perfectamente la personalidad del niño, sus necesidades y su emocionabilidad, lo cual me tranquiliza muchísimo. Ha captado a la perfección aquellas áreas donde él necesita más apoyo, y se lo está brindando. Por otro lado también se está adaptando a sus necesidades académicas. Por ejemplo, el año pasado sé que el niño acababa el trabajo de la asignatura que estuvieran dando y se quedaba mano sobre mano.... aburrido y entonces claro, enredaba. Este curso no, Carmen siempre tiene alguna actividad preparada para él y algunos compañeros que llevan un ritmo más rápido (que no quiere decir mejor, sólo más rápido) que sirva para reforzar lo que están trabajando en clase. ¡Ojo! no para avanzar, sino para reforzar, lo cual me parece fantástico.

Ni que decir tiene que yo he notado ya ciertos cambios en esta semanas de clase. No sólo ha mejorado aspectos tan de su día a día como la caligrafía, el cuidado del detalle, el no tener prisa por acabar los deberes aunque sepa hacerlos sin un sólo error. Sino que también se ve la huella de la profe cuando se repite a sí mismo que "lo importante no es acabar el primero, sino esforzarse en lo que uno hace e intentar mejorar siempre un poquito". Les está inculcando la importancia del trabajo y del esfuerzo y eso me encanta. Yo siempre le repito que no necesita ser el mejor, para estar satisfecho consigo mismo ha de tener claro que se ha esforzado todo lo que ha podido, esa será su mejor recompensa. 

Fue una charla muy reconfortante, después de esto tengo claro que puedo despreocuparme, Rayo está en las mejores manos y ahora ya sólo debemos estar pendientes de hacer en casa nuestros deberes y ocuparnos de nuestro tiempo de ocio.

La enseñanza de nuestros hijos ha de estar apoyada en tres pilares básicos: familia, colegio y niño. La comunicación ha de ser abierta y fluida y si algo falla, el diálogo es vital para recuperar el equilibrio. Mi consejo es que si tenéis cualquier problema con un profesor o tenéis dudas sobre como trabaja con vuestros hijos o incluso no estáis deacuerdo en algo, habléis con el colegio, ya sea el profesor, la jefatura de estudios o dirección. Su deber es ayudarnos a las familias en la educación de nuestros hijos, ¡no lo olvidéis! 

martes, 14 de octubre de 2014

¡Pon deporte en tu vida!, ... y en la de tus hijos

Llevo desde principios de septiembre insistiendo a papá sin complejos para que se apunte al gimnasio. Tiene una bicicleta chulísima con la que de vez en cuando se va a pedalear para hacer un poco de ejercicio, pero al final o bien hace calor, o frío, o llueve,.... y nunca hace nada. Considero el deporte algo fundamental para mantener una buena salud junto con una dieta adecuada. Son pequeños regalos que podemos hacer a nuestro cuerpo y que, a la larga, éste nos sabrá agradecer. Yo practico yoga y alguna carrerita el fin de semana hago. Y las semanas buenas, con más tiempo, hasta me atrevo con unos largos en la piscina. Y confieso que si tuviera más tiempo más deporte haría porque, ¡el deporte crea adicción! Una adicción saludable, eso sí ;) 

Por eso para mi era muy importante inculcar a Rayo esa necesidad de deporte como hábito saludable y, por supuesto, como diversión. No ha hecho falta insistirle mucho, las cosas como son. Es un niño muy físico que necesita el deporte como el aire. Aunque bien es cierto que desde muy chiquitín tanto su padre como yo hemos jugado mucho al aire libre con él: pelota, juegos varios con amiguitos, parque... Cualquier cosa le servía. 

Al ir creciendo fue manifestando su gusto por el fútbol y, aunque me rebelé un poco cuando él pidió practicarlo (por miedo a que pudiera afectar a su salud, todo sea dicho de paso), finalmente accedí porque vi la pasión en sus ojillos de niño. No es que le guste chutar un balón sin más, no, es que conoce todo el entramado de competiciones, jugadores, clubes, entrenadores y demás enredos que envuelven este mundillo. Jugarlo es como poner la guinda de ese gran pastel, que se comería con las manos si pudiera. Cuando comenzó a entrenar, recuerdo su mirada vivaracha, los nervios, cómo quiso aprender a atarse los cordones de sus zapatillas de fútbol. ¡Era todo emoción! 

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de escuchar a Josele González, entrenador de fútbol (y formador, como a él le gusta decir), gracias a Decathlon. Y me gustó su filosofía, que coincidía en muchos aspectos con la mía. No se trata de lograr que el niño sea un crack en el deporte que decida practicar. Se trata de inculcarles valores fundamentales: compañerismo, trabajo en equipo, espíritu deportivo, respeto al rival, respeto a los compañeros. Pero por encima de todo los niños ¡deben divertirse! Sino hay diversión algo estamos haciendo mal. 

Tengo a dos amigas que el año pasado apuntaron a sus hijos, con la mejor de sus intenciones, a dos escuelas de fútbol del barrio. Escuelas muy exigentes que pretendían poco menos que formar "futuras estrellas" donde imperaba ganar el partido y no el interés de los chiquillos o si estos se divertían o no. Uno de ellos, tan apasionado del fútbol como Rayo, acabó confesando a sus padres que no quería seguir en fútbol. Una pena, ¿no os parece? Adultos que se llaman "entrenadores" son capaces de hacer perder a un niño de 6 años sus ilusiones. ¡Ahí es nada! Por fortuna nuestro amigo recuperó el gusto por el balón en el equipo que se formó en el cole, y donde aún sigue junto a mi chico. 

Está muy bien que queramos que los niños, como actividades extraescolares, hagan inglés, música, teatro,.... pero a veces olvidamos el componente físico y su importancia. El ejercicio les ayuda en su desarrollo físico e incluso mental, pues gracias a ello se trabajan aspectos de psicomotricidad fundamentales en estas edades tempranas. No sólo eso, sino que pueden contribuir a su madurez psicosocial, pues les ayuda a relacionarse con los demás, les enseña a organizar mejor su tiempo. Y gastan energía que da gusto. Rayo es otro niño después de salir de clase de fútbol, niños cansados, madres felices ;) 

¿Qué deporte deben practicar? Desde mi punto de vista, el que ellos quieran. Deben encontrar aquello que les guste, con lo que se diviertan y disfruten. A veces lo tienen clarísimo, como le ha sucedido a Rayo. Otras veces necesitarán probar diferentes actividades para poder decidir qué les gusta más. 

Ofrezcamos a nuestros hijos la posibilidad de hacer ejercicio, de pasar tiempo entre niños. ¡Seguro que no te arrepentirás!

Y tu hijo, ¿qué deporte practica? 

martes, 7 de octubre de 2014

La alimentación infantil, ¿un gran reto?


El pasado fin de semana tuve la suerte de disfrutar de una de mis ciudades preferidas: Granada. De La Alhambra y el Albaicín, de sus calles empedradas que huelen a otros tiempos, de sus vistas al atardecer. Hacía mucho tiempo que no iba, pero todo seguía como siempre. 

En este marco incomparable y en compañía de grandes blogueras -y amigas- pudimos disfrutar de un evento muy interesante organizado por el instituto Puleva de nutrición: El Blog Trip Puleva Infantil. Pudimos asistir a un foro con expertos en alimentación infantil para intentar conseguir algo que todas las familias deseamos: mejorar la alimentación de nuestros hijos

Para ello contamos con la presencia de la Dra. Cristina Campoy Folgoso, profesora titular de Pediatría de la Univerdad de Granada y miembro del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediatría (ESPGHAN). Y con el Dr. José Manuel Moreno Villares, Presidente del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Dos pesos pesados de los que pudimos aprender mucho, pero además dos personas entrañables dispuestas a contestar todas nuestras dudas tanto durante el foro como después en la distendida comida. ¡Da gusto dialogar con profesionales así!

No voy a desgranar la interesante ponencia que nos hizo la Dra. Campoy o los importantes datos que nos desveló el Dr. Moreno. Os invito a leer las estupendas crónicas de Historietas de mamá, Ser madre, ¡toda una aventura!, Planeando ser padres o Nadie como mamá para sacar todo el jugo a lo escuchado. Yo quiero centrarme en las conclusiones que saco a raíz de este (por desgracia breve) foro: 

- La familia es un nexo de unión importante no sólo a nivel emocional sino también desde el punto de vista alimenticio. Los niños aprenden por imitación y los padres, hermanos, tíos, abuelos, o el núcleo familiar habitual que ellos tengan constituímos su principal foco de atención. Ellos harán lo que ven, por ese motivo sentarnos juntos a comer en familia es un hábito que no debemos perder, y si por razones de horario, trabajo o similar no es posible, debemos esforzarnos por encontrar algún momento (cenas, fin de semana, meriendas) donde se haga. 

- Puesto que ellos nos imitan, ¿no os parece que deberíamos revisar nuestra dieta? No vale aquello de "cariño come pescadito que tiene mucho fósforo y es buenísimo para crecer". Si tu niño te ve comer pescadito seguro que acabará cogiendo de tu plato. Si queremos enseñar a comer bien, revisemos primero cómo comemos nosotros. Me consta que muchos adultos comen de pena.

- Apliquemos el sentido común. A veces estamos tan acostumbrados a buscar información, a contrastar opiniones médicas, a saber de tantas cosas que olvidamos algo tan sencillo como el sentido común. No necesitamos que nadie nos diseñe menús perfectos, no necesitamos conocer las medidas semanales de alimentos saludables que deben tomar nuestros hijos. Sólo necesitamos una dieta variada en la que se hagan presentes alimentos como las legumbres, el pescado, los lácteos, las carnes magras, los cereales, frutas y verduras. Prescindiendo o reduciendo el consumo de bollería industrial, alimentos precocinados, comidas rápidas y todo "eso" que seguro sabes no es bueno para tu hijo o para ti. Lo dicho, sentido común: de primero hoy pasta, mañana legumbre, pasado verdura, y así con el resto de las comidas. De todo un poco y variadito. Esto lo hacía mi madre divinamente y en aquella época el pediatra no la contaba los gramos que debía echar de cada cosa. 

- La alimentación es tan importante que puede determinar la salud futura del bebé/niño desde el embarazo. Por ese motivo la futura madre debe adquirir (sino los tiene ya) unos hábitos de vida y alimenticios saludables. ¡Ojo! Sin presión. Vuelvo a insistir, no necesitamos un decálogo de alimentos, sólo prescindir de lo que de sobra sabemos no nos conviene y optar por una dieta sana. 

- La lactancia materna, ¡oro líquido para nuestros bebés! Todos coincidimos en que el mayor tesoro es la salud, pues bien regalemos salud a nuestros hijos. La lactancia es garantía de un correcto aporte nutricional, es garantía de bienestar y salud. Los pediatras coinciden, por mucho que las leches artificiales se enriquezcan, por mucho que se pretenda que sean un gran alimento, no podrán superar nunca a la leche de la madre. Si puedes ¡amamanta a tu bebé! Y si tienes dudas, si tienes problemas, si no sabes cómo hacerlo, ¡pide ayuda! Hay grupos gratuitos que te ayudarán, hay asesoras con una formación impecable dispuestas a guiarte y hay madres que te ofrecerán su experiencia sin pedir nada a cambio. 

- Se habla mucho de la alimentación infantil en el primer año de vida, supongo que por la introducción de la alimentación complementaria. Pero nos olvidamos la importancia del periodo de 1 a 3 años, donde los niños deben adquirir unos hábitos alimenticios saludables. Lo siento pero ahí la responsabilidad es exclusivamente nuestra. No culpemos a pediatras u otros profesionales por no "enseñarnos" o decirnos qué debemos dar de comer a nuestros hijos. Nuestro deber como padres es educar también en esto. 

- Algunas curiosidades que seguro es importante recordar: 

     . El primer año de vida del bebé es un período de crecimiento intenso. Pero a partir de ahí se produce una desaceleración, lo que implicará que el bebé coma menos. No te preocupes, no le pasa nada. Respeta sus ritmos. 

     . Olvídate de los dichosos percentiles. Mal hicieron los pediatras dándonos ese dato a los padres. El percentil es una medida que permite que los pediatras vean la evolución del niño en el tiempo. Y en caso de un bajón brusco puedan estar atentos para comprobar qué ocurre. Ni estar en un percentil 3 es malo ni estar en un percentil 97 es buenísimo. No compares a tu hijo con nadie. ¿Cómo saber que crece bien? Mírale, ¿sonríe, está feliz, activo, sano? Ya tienes tu respuesta. 

     . Nos empeñamos en creer que los niños deben tomar muchas proteínas, y aunque son muy importantes nos olvidamos por ejemplo del omega 3, presente en el pescado. ¿Tus hijos toman pescado?, ¿el suficiente? Te aconsejo revisarlo. 

     . Si los niños toman una dieta variada y rica los suplementos no son necesarios. 

Pirámide alimenticia


Después de todo lo expuesto y de reflexionar estos días sobre lo escuchado, me gustaría recalcar lo siguiente:

- Debemos seguir trabajando para normalizar la lactancia materna. Es muy importante conseguir que más mujeres logren amamantar a sus hijos, al menos, durante los 6 primeros meses de vida, tal y como indica la OMS. Y, en la medida de lo posible, prolongar la lactancia hasta los dos años. Para ello es importante que haya personal cualificado en centros de salud y hospitales. ¡Lo lograremos!

- Desde aquí pido a la Asociación Española de Pediatría consenso en la información que los pediatras facilitan a las familias. No puede ser, por ejemplo, que si la recomendación es dar un suplemento de Vitamina D al recién nacido durante el primer año de vida, cada pediatra cuente una historia distinta. Consenso, información contrastada, reciclaje continuo es lo menos que los padres podemos pedir al pediatra que trata a nuestros hijos. 

- Apliquemos el sentido común, no nos dejemos llevar por modas, tendencias o corrientes. La pirámide alimenticia nos deja claro qué alimentos son recomendables y cuales no. Revisa tu dieta mamá, mejora tu alimentación y sigue con la de tus hijos. 

- La obesidad es un problema en la infancia, en muchas ocasiones debido a que hemos perdido los hábitos saludables de alimentación. Comer en familia, compartir momentos de descanso y ocio, vigilar nuestra salud, son aspectos importantes que nunca debemos olvidar. 

- Y por último recordaros que somos lo que comemos

Gracias Puleva por hacer posible dos días donde hemos podido disfrutar de la belleza de la ciudad de Granada, hemos podido reencontrarnos algunas amigas y compañeras y sobre todo hemos podido aprender un poquito más sobre cómo cuidar la salud de nuestros hijos

Os dejo algunas imágenes que yo guardaré con cariño: 

Todo el grupo disfrutando del maravilloso atardecer en El Albaicín con vistas a La Alhambra

En primer plano Laura de Entremadres (luciendo barriguita). Detrás enfrascadas en nuestros móviles Silvia (Ser madre, ¡toda una aventura!), Natalia (Historietas de mamá) y yo misma ;) 

¡Mis chicas! De izquierda a derecha: mamá sin complejos, papás e hijos 2.0, trastadas de mamá, historietas de mamá, mamá también sabe y ser madre, ¡toda una aventura!

El grupo camino de El Albaicín



jueves, 25 de septiembre de 2014

La motivación como primera asignatura en el cole


Cuando se hacen mayores y llega el momento de retomar las clases, no hay adaptación que valga. En estas edades tan intermedias donde ya no son "pequeños" pero tampoco son "de los mayores" no sabe una cómo van a reaccionar ante el inicio de las clases. Aquí ya no hay adaptación que valga y sin paños calientes nos metemos de lleno en el nuevo curso. 

Rayo comenzó remoloneando, no estaba muy convencido de querer empezar. "Estoy tan agusto en casa mamá", y era verdad, estábamos tan bien.... Pero llegó el día y no quedaba otra. Llegó dubitativo aunque cuando vio a sus amigos yo ya pasé a un segundo plano. Ellos juntos, las mamis amigas juntas también. Todos juntos pero no revueltos. Vamos, que sino le pido un beso cuando llamaron a las filas ni me mira. ¡¡Ay!! Dónde quedó aquel niño chiquitín aferrado a mis piernas. Y dónde quedaron aquellas madres malignas que me auguraban a un muchachote poco independiente y madrero.... ¡brujas!

Al acabar el primer día su cara era otra: estaba radiante y feliz. El motivo de su preocupación no era otro que saber quién sería su profesor. Al finalizar el curso pasado tuvimos problemas con su tutor. No fue algo particular, sino algo generalizado a toda la clase. Rayo acabó el curso desmotivado, algo que siempre me ha preocupado mucho pues es un niño muy demandante en el aula, al igual que en casa, nunca tiene suficiente. Y para un niño así dar con un profesor poco preocupado y que, en definitiva, pasa de todo, es lo peor. Aunque malo fue para todos los niños. No voy a entrar en detalles, pues tampoco quiero hacer leña del árbol caído. Lo importante es que se le retiró la tutoría debido a su falta de profesionalidad. Y a cambio tenemos este año a una tutora que es un sol y a la que los niños adoran, apoyada por cuatro especialistas (música, inglés, conocimiento del medio y valores) con los que Rayo ha conectado desde el primer momento. 

De salir en mayo y junio desmotivado, sin contar nada de lo que hacían en clase y sin ganas, ahora sale eufórico, deseando ponerme al día de las novedades de la clase, de la aventura de Cono (su profesor da la clase como si cada día vivieran una aventura), de las tareas que ha hecho, en fin, da gusto verle. 

La motivación en el alumno es vital, pero en estas primeras edades puede ser decisiva, me atrevo a asegurar que su éxito académico está en juego. Un niño motivado, un niño feliz en el aula es un niño que, sin lugar a dudas, obtendrá buenos resultados. Si se aburren, si no sienten interés ya sabéis qué consecuencias tendrán.

Este año la motivación está asegurada, vamos a ver que nos depara este 2º de Primaria.