martes, 17 de marzo de 2015

Recuerdos infantiles que se convierten en pesadillas


Rayo tenía año y medio, casi dos, cuando en el edificio de enfrente se produjo un incendio grave. El fuego se originó en el salón de un piso y fue tan tremendo que rápidamente se extendió al piso de arriba y afectó, de rebote, a otros dos pisos antes de que los bomberos llegaran. Las llamas se veían salir por las ventanas, el humo negro, los bomberos sacando a dos familias por las terrazas. El espectáculo fue tremendo. 

Era de noche, pero no había prisa por acostar a Rayo, eran aquellos tiempos de largas siestas de 3 horas y horarios flexibles. Así que estaba allí con nosotros cuando todo sucedió. Y lo vió, vaya si lo vio. Él quería ver que pasaba y yo, inocente o pava, no sé, le cogí en brazos mientras miraba lo que sucedía. 

Mi peque pudo ver las llamas, el fuego salir por la ventana, los bomberos llegar, apagarlo, sacar a los vecinos. No hubo daños personales, aunque sí materiales. Y el niño lo vio todo. 

No ha sido hasta tiempo después cuando nos hemos dado cuenta cómo le afectó aquella experiencia. Rayo no es un niño temeroso, pero le aterra el fuego. Le da miedo hasta tal punto que si enciendo una vela aromática y él se va a dormir, se encarga de dejarlo todo bien apagado aunque sepa que yo seguiré estando en el salón. Se ha llegado incluso a levantar de la cama para asegurarse que la vela estaba bien apagada. 

Y de vez en cuando, aquellos recuerdos se tornan en pesadillas, como ha sucedido esta noche. Se ha despertado en mitad de la noche porque había soñado que se incendiaba nuestra casa. Ese es su gran y casi único miedo: ver arder nuestra casa.

Es curioso como los recuerdos infantiles se pueden llegar a convertir en miedos y, por supuesto, en pesadillas. Él no recuerda vívidamente ver las llamas o el piso arder. Tiene vagas imágenes en su memoria, pero nada más. El subconsciente lo tiene ahí guardado y lo ha transformado en miedo y malos sueños. Un miedo que le ha vuelto sumamente consciente y responsable, todo sea dicho de paso. 

Por eso ahora a veces me arrepiento de haberle dejado ver aquello. Me hace gracia cuando muchos padres o abuelos, ante un niño de corta edad (1 ó 2 años) dicen aquello de "si no se da cuenta". Pues sí, amigos míos, ¡se dan cuenta de todo! Y para muestra un botón.

¿Os ha pasado algo similar a vosotros? ¿Alguna experiencia o recuerdo ha influido en vuestros hijos?

jueves, 12 de marzo de 2015

Las sombras de mi maternidad: la pérdida del equilibrio


Será una fase, será un aire, pero últimamente veo más sombras que otra cosa en la maternidad. Será que abarco en exceso, que doy más de lo que tengo, pero no me siento motivada. Me paso por el forro de las narices la conciliación, la corresponsabilidad y todas esas patrañas de feministas que se empeñan en creer que las mujeres estamos en un gran momento. ¡Y una mierda! 

Lo siento si leéis esto mujeres que estáis pensando en ser madres o que estáis a punto de serlo. Lo siento pero no es cuestión de un momento de ovulación o de baja autoestima. No, esto es algo que llevo pensando desde hace mucho tiempo. 

Mi jornada diaria comienza a las 6:30 de la mañana, tengo sólo un hijo y no soy capaz ni de sentarme a tomar café en mi sillón después de comer. Mi día transcurre entre pantallas de ordenador, mi agenda laboral, planificación de comidas, carreras al colegio y extraescolares de mi hijo. Sin contar con los extras domésticos diarios. Y todo ello todo junto, mezclado, sin separación de jornadas... es una de las grandes ventajas de trabajar en casa.

He abandonado el yoga, el ejercicio y alguna cosa más. Renuncia y sacrificio es lo que ahora mismo define mi maternidad y estoy abrumada, cansada e incluso harta. 

Y no vale eso de "pide ayuda", "contrata a alguien". Eso para quién pueda. Yo no puedo pedir ayuda, no sé a quién voy a pedirla. Y no, mi economía no me permite contratar a una persona. Eso de "es un esfuerzo que merece la pena" es realmente complicado para algunas personas. 

El caso es que las sombras me acechan y me tienen casi presa. Lo peor, aunque intento evitarlo comparo continuamente mi día con el de mi pareja, o con el de otras personas, y me doy cuenta que es una auténtica porquería. No porque mis tareas sean superfluas o porque no me guste lo que hago. Sino porque soy incapaz de salir de ese bucle de rutinas que un día tras otro se repite. Donde esas rutinas se van comiendo esa pequeña parcela que había conquistado para mi y sólo para mi. 

Es evidente que algo estoy haciendo mal. Pero ahora mismo estoy tan sumergida en el bucle que ignoro cómo salir del laberinto. 

Una vez leí que la maternidad es ajena a las tareas domésticas o a otro tipo de obligaciones. Pero la realidad es que a quienes no disponemos de amplios recursos, ser madre nos aboca a realizar muchas cosas que acaban pesándonos como una losa. 

¿Cómo llegas a todo? Me preguntan muchas veces. ¿Y quién dice que llego? Muchas cosas se hacen regular o se posponen. Y llego, en ocasiones, a costa de tiempo que casi me invento. 

¿Y cuándo te cuidas? Eso me pregunto yo. Como os digo había sacado mi parcela privada, mis ratitos, no muchos ni muy extensos pero suficientes para relajarme, reconectarme y coger fuerzas. Pero ya no los tengo y no sé exactamente cuándo o por qué los perdí. 

Es cierto que el gran logro ha sido que las mujeres podemos elegir. Elegimos cuándo ser madres pero que el resto se escapa de nuestras manos en muchas ocasiones. Yo ahora quisiera elegir poder cambiar muchas cosas de las que hago pero para elegir hacen falta alternativas y no dispongo de ellas.

Es un momento de sombras, me encuentro en un túnel y no alcanzo a ver la luz que me enseñará el camino de salida. Y eso repercute en mi ánimo, en mi humor, en mi relación de pareja, y se convierte en un agotamiento que me acompaña a pesar de que descanse. 

¿Son estas las sombras de la maternidad? La maternidad tiene otras muchas consecuencias que van más allá de la crianza y el amor por tus hijos. Al menos así está resultando para mi. Y no, no soy persona conformista, no me gusta revolcarme en la mierda y siempre intento buscar soluciones cuando surgen problemas. 

Pero es que por más vueltas que le doy, ¿cómo hago que todo esto mejore?, ¿cómo consigo un equilibrio que me permita sentirme mejor? Eso es precisamente lo que me falta: equilibrio. La vida es una balanza, donde vas cargando a un lado y al otro tus vivencias, circunstancias, pros, contras, sombras, motivaciones, felicidad. Y mi balanza se ha desequilibrado. 



¿Cómo conseguir que vuelva a un estado óptimo? He aquí la gran pregunta.

viernes, 6 de marzo de 2015

¡A cocinar!: huevos rellenos


Un viernes más quiero compartir con vosotros una receta facilona y muy rica: los clásicos huevos rellenos. Cada casa tiene un truco, una receta, un estilo. Todo hogar tiene sus propios huevos rellenos. Hoy os cuento cómo los hacemos en mi casa. 

Ingredientes

6 huevos grandes
1/2 lata de maíz
1 lata de atún en aceite
3 ó 4 pimientos de piquillo enteros
Gambas cocidas congeladas
3 ó 4 palitos de surimi
Mayonesa
Ketchup

Preparación

Cocemos los huevos y cuando hayan enfriado los pelamos, cortamos por la mitad y separamos las yemas. Reservamos. En un bol mezclamos el resto de ingredientes: media lata de maíz dulce, una lata de atún en aceite, tres o cuatro pimientos de piquillo en trocitos pequeños, un puñado generoso de gambas cocidas picadas y varios palitos de surimi en trocitos.

En un cuenco mezclamos la mayonesa con el ketchup, hasta que quede a tu gusto. Me gusta más hacer esto que utilizar salsa rosa ya preparada. Queda más suave y es más agradable de comer para los niños. Añade un par de cucharadas a la mezcla de ingredientes para que quede más jugoso. 

Rellena los huevos con este preparado. Y a continuación cúbrelos con el resto de la salsa. Para decorar raya las yemas cocidas y espolvoreálas por encima. 



Déjalo enfriar un par de horas en el frigorífico. 

¡Huevos rellenos listos! Un plato perfecto para dejarlo preparado incluso de víspera. Y si tienes invitados a comer, será un entrante muy apetecible y suave. Apto para toda la familia :) 

lunes, 2 de marzo de 2015

8 años de maternidad



Una a una fuimos encendiendo las 8 velas de una tarta sencilla, sin grandes pretensiones. La tarta que él quiso, la que él eligió. 8 velas que dejan ver el niño grande que ya tengo. Cierro los ojos y me viene a la mente el recuerdo de una barriga inmensa, redonda, divina. 


El 26 de febrero de 2007 me hacía esta foto, aliviada de que por fin acabara un embarazo difícil y lleno de miedos. Pero también sabiendo que extrañaría aquel vientre lleno de vida. Ya entonces tuve claro que sería difícil tener más hijos. Los acontecimientos que vivimos después lo confirmaron. Fue mi única gran tripa, aún la miro llena de nostalgia. 

Tan sólo cuatro horas después de la foto anterior se hacía esta que viene a continuación. Por fin te tenía en mis brazos y era un momento único. Ni las decenas y decenas de puntos que me dieron después, ni la sensación de desmayo (mirad que tengo puesto oxígeno) ni nada pudieron enturbiar aquel momento. 


Y como no podía ser de otra manera, 24 horas después ya estaba absoluta e incondicionalmente enamorada de ti. No podía apartar la vista de tu pequeño cuerpo, no podía soltarte, sólo deseaba acariciarte, olerte, besarte. Qué grandes momentos. 


El tiempo pasa, casi vuela y ya son 8 las velas que hemos tenido que poner en la tarta. Lo hemos celebrado con nuestra gente, la que está ahí siempre con nosotros, los amigos del alma, la pandilla, la familia más cercana. Nada de compromisos o cumpleaños multitudinarios, sólo los nuestros. 

Amigos que nos acompañan siempre y no podían faltar en un día tan especial. 


Regalitos recibidos con ilusión máxima.


Por supuesto no podían faltar los libros. Todos saben que eres un gran lector.


Y así finalizamos un fin de semana de celebraciones, de risas, encuentros, regalos, meriendas, juegos. Un fin de semana de felicidad, amistad y cariño. Gracias a todos los que nos acompañáis cada día y formáis parte de estos 8 maravillosos años. Brindamos con todos vosotros. 

viernes, 27 de febrero de 2015

¡A cocinar!: Hamburguesas de pescado


Se acerca el fin de semana y quería compartir con vosotros una receta que podéis preparar con los más pequeños. Vamos a conseguir que coman pescado y verdura pero con de una manera muy divertida, ¡ni se darán cuenta! Esta receta es de Ana María del blog Cocinando entre Olivos, un imprescindible en nuestros menús semanales.

Ingredientes
- 3 ó 4 filetes de merluza congelados sin piel
- 1 calabacín pequeño
- 1 puerro pequeño
- 2 Huevos
- Pan rallado
- Queso rallado (opcional)

Preparación
Pica el calabacín y el puerro y rehoga en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Después añadimos el pescado también picado en daditos. Salamos y dejamos que se haga ligeramente. Cuando la mezcla esté lista la dejamos enfriar. A continuación añade a la mezcla un huevo y pan rallado, bate todo bien y según veas como va quedando le puedes añadir el otro huevo y algo más de pan rallado. A tu gusto. Debe quedar una masa jugosa y que se pueda manejar bien con las manos.

¡Vamos a preparar las hamburguesas! Calienta el horno con calor arriba y abajo a 180º. Si tienes un molde de aro puedes ayudarte para hacerlas todas iguales y sino con las manos puedes darles forma. En la bandeja de horno coloca un papel vegetal para que no se peguen. Puedes poner un poco de queso rallado encima de cada hamburguesa, ¡a tu gusto! Listas para el horno. Con 10 minutos bastará. 

¡Y a comer! Un plato muy completo y delicioso que seguro tus peques devorarán de un bocado. Puedes hacerlas pequeñitas, o más grandes con panecillos de burguers, incluso con diferentes formas utilizando moldes de galletas. Seguro que tus hijos tendrán muchas ideas para prepararlas cada vez de diferentes maneras. No hay nada como añadir un ingrediente especial en los platos: la imaginación. 

¿Te animas a hacerlas este fin de semana? 

viernes, 20 de febrero de 2015

¡Vamos a cocinar! Mi receta de pollo a la cerveza


Hoy nos ponemos el delantal porque vamos a cocinar un poquito. No sólo de reflexiones maternales vive este blog, ¡hay que comer! Y quiero proponeros una de esas recetas que te sirven igual para quedar de lujo que para salir al paso porque no tienes tiempo (o ganas o ambas cosas) de cocinar. 

No valen excusas de "se me da fatal cocinar", "es súper difícil" porque no cuelan. Es una receta fácil y queda riquísima. ¡Prometido! 

Se trata de traseros de pollo a la cerveza. Una receta con la que se chuparán los dedos. 

Ingredientes para 4 personas
4 traseros de pollo (pide al pollero que te quite la piel)
3 ó 4 dientes de ajo
Tomillo
2 hojas de laurel
1 lata de Cerveza

Preparación
Dora los traseros para que queden más jugosos. Un vuelta y vuelta bastará, incorpóralos a la bandeja de horno. Añade los ajos en láminas, las hojas de laurel, un poco de tomillo (si tienes alguna rama fresca mejor que mejor) y la cerveza. 

Con el horno precalentado (calor arriba y abajo) a 200º mete la bandeja durante aproximadamente una hora. Ve dando la vuelta a los traseros y comprobando cómo se van haciendo. Si notas que se quedan muy secos, puedes añadir media lata de cerveza más. Cuando la salsa vaya quedando espesa ha llegado el momento de sacarlos. 

Acompañamiento
Puedes aprovechar que el horno está encendido y hacer unas patatas asadas. Escógelas de tamaño mediano, lávalas bien y envuélvelas en papel albal. Incorpora un poco de tomillo en rama, albahaca, pimienta, sal o cualquier especia que te apetezca. Mételo al horno mientras se esté haciendo el pollo y cuando lo sirvas sácalas del papel, pártelas por la mitad y añade un chorrito de aceite de oliva virgen. 

También puedes optar por algo verde. A mi me encanta la ensalada de lechuga batavia, manzana y maíz. Lo puedes aderezar con salsa de yogur. 

Esta misma receta la puedes hacer con un pollo entero o con muslitos. Y como ves es de las de meter en el horno y olvidar. Lo puedes hacer también de víspera, y tendrás la comida lista con sólo calentar en el microondas. 

Me encantan este tipo de platos porque me dejan tiempo para trabajar, para estar con Rayo o irnos por ahí sin pesar en algo muy elaborado. 

¿Tienes alguna receta de este tipo? Tiene que ser fácil, sin mucho trabajo y que quede siempre riquísima. Soy toda oídos :) 

martes, 17 de febrero de 2015

Las doulas a escena, ¿qué está pasando?


Las doulas han salido a escena. Parece que el Consejo General de Enfermería ha denunciado la existencia de personal sin la formación adecuada para atender a la mujer durante el embarazo, parto y postparto. Vamos que se meten en las competencias de las matronas

Hasta ahí la información resumidísima de lo que está sucediendo. Y luego están los titulares sensacionalistas, la información sacada de contexto tipo "denuncian la existencia de matronas caníbales". Pero bueno, payasos y malos profesionales tristemente hay en todos lados. 

El problema está en que se está denunciando intrusismo laboral. Y, oye, yo puedo entender al colectivo de matronas, que son profesionales súper formadas, que emplean muchos años de estudios y prácticas para llegar a ser lo que son: expertas en la atención a la mujer durante una fase muy importante de su vida. 

Pero entonces, si tenemos a las matronas, ¿por qué surge la figura de la doula? ¿No hemos pensado que quizá se está produciendo un vacío que las matronas no llenan? Yo no culpo a la figura de la matrona, para mi son grandes profesionales a las que considero imprescindibles. Pero algo no debe funcionar del todo cuando un porcentaje de mujeres nada despreciable decide acudir a otra profesional para el acompañamiento durante el embarazo y parto

He oído y leído verdaderas barbaridades sobre este colectivo, desde que no tienen formación regulada (eso es una realidad) hasta que engañan a las mujeres o que son una secta (poco menos que satánica). Pero la verdad es que la gran mayoría de ellas son personas que se forman por su cuenta para poder hacer ese acompañamiento que muchas mujeres necesitan. No defiendo que se sustituya a una matrona por una doula, pero quizá ambas figuras pudieran llegar a complementarse. La doula atendiendo más las necesidades emocionales y la matrona ocupándose de los aspectos físiológicos de la gestación. Porque, para ser honestas, yo mi cuerpo lo pongo sólo en manos de profesionales sanitarios formados y reconocidos. Pero eso no significa que desprecie el papel de la doula, ¡ojo!

Por otro lado creo que sería interesante que el colectivo de matronas hiciera un poquito de labor de autocrítica. ¿Por qué las mujeres recurren a las doulas? Quizá no se sienten atendidas. O quizá no se sienten entendidas. Puede que la información que reciben no sea la que ellas esperan o choque radicalmente con la crianza que ellas tienen pensado proporcionar a sus hijos. Y sí, me meto de lleno en temas tan delicados como: parto natural o con mínima intervención, lactancia, piel con piel e incluso colecho. 

A lo largo de estos años como bloguera y en mi desarrollo profesional de los últimos tiempos he tenido la suerte de dar con verdaderas profesionales. Matronas formadísimas en continuo reciclaje, verdaderas expertas en lactancia, auténticas hadas madrinas que han ayudado de corazón, con verdadero amor a su trabajo a muchísimas mujeres. Pero por desgracia todavía tenemos profesionales muy desactualizadas. Nos las encontramos en los hospitales y en los centros de salud. 

Yo lo he sufrido en mis propias carnes, la matrona que me atendió en mi parto no fue precisamente la mejor profesional con la que me he topado. Y las que después estuvieron a mi lado durante los dos días de ingreso fueron para olvidar. Tener que pelearme e incluso alzar la voz para que no se llevaran a mi hijo al nido, prohibir que le dieran un biberón o defender que deseaba lactancia exclusiva no es precisamente la idea que una mujer tiene de la matrona ideal. 

Quizá por eso, por ese tipo de prácticas algunas mujeres echen mano de otros colectivos que puedan entenderlas/atenderlas mejor. ¿No os parece? 

Por ello yo siempre invito a la autocrítica y no tanto al ataque a otros. Y por otro lado, ¿por qué no analizar objetivamente el papel de la doula? Quizá se pudiera proporcionar una formación reglada, de tal manera que no hubiera un intrusismo profesional sino una atención complementaria y completa a la mujer. 

Y sobre todo, creo que es importante dejar claro o al menos esa es mi opinión, que el acompañamiento de la doula no excluye (o no debería excluir) la atención de la matrona durante el embarazo, el parto y el postparto.

Para saber más:
La polémica moda de las doulas
Las doulas se defienden: "ni somos sacerdotisas ni hacemos locuras"
Las enfermeras alertan de la proliferación de parteras ilegales