viernes, 27 de febrero de 2015

¡A cocinar!: Hamburguesas de pescado


Se acerca el fin de semana y quería compartir con vosotros una receta que podéis preparar con los más pequeños. Vamos a conseguir que coman pescado y verdura pero con de una manera muy divertida, ¡ni se darán cuenta! Esta receta es de Ana María del blog Cocinando entre Olivos, un imprescindible en nuestros menús semanales.

Ingredientes
- 3 ó 4 filetes de merluza congelados sin piel
- 1 calabacín pequeño
- 1 puerro pequeño
- 2 Huevos
- Pan rallado
- Queso rallado (opcional)

Preparación
Pica el calabacín y el puerro y rehoga en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Después añadimos el pescado también picado en daditos. Salamos y dejamos que se haga ligeramente. Cuando la mezcla esté lista la dejamos enfriar. A continuación añade a la mezcla un huevo y pan rallado, bate todo bien y según veas como va quedando le puedes añadir el otro huevo y algo más de pan rallado. A tu gusto. Debe quedar una masa jugosa y que se pueda manejar bien con las manos.

¡Vamos a preparar las hamburguesas! Calienta el horno con calor arriba y abajo a 180º. Si tienes un molde de aro puedes ayudarte para hacerlas todas iguales y sino con las manos puedes darles forma. En la bandeja de horno coloca un papel vegetal para que no se peguen. Puedes poner un poco de queso rallado encima de cada hamburguesa, ¡a tu gusto! Listas para el horno. Con 10 minutos bastará. 

¡Y a comer! Un plato muy completo y delicioso que seguro tus peques devorarán de un bocado. Puedes hacerlas pequeñitas, o más grandes con panecillos de burguers, incluso con diferentes formas utilizando moldes de galletas. Seguro que tus hijos tendrán muchas ideas para prepararlas cada vez de diferentes maneras. No hay nada como añadir un ingrediente especial en los platos: la imaginación. 

¿Te animas a hacerlas este fin de semana? 

viernes, 20 de febrero de 2015

¡Vamos a cocinar! Mi receta de pollo a la cerveza


Hoy nos ponemos el delantal porque vamos a cocinar un poquito. No sólo de reflexiones maternales vive este blog, ¡hay que comer! Y quiero proponeros una de esas recetas que te sirven igual para quedar de lujo que para salir al paso porque no tienes tiempo (o ganas o ambas cosas) de cocinar. 

No valen excusas de "se me da fatal cocinar", "es súper difícil" porque no cuelan. Es una receta fácil y queda riquísima. ¡Prometido! 

Se trata de traseros de pollo a la cerveza. Una receta con la que se chuparán los dedos. 

Ingredientes para 4 personas
4 traseros de pollo (pide al pollero que te quite la piel)
3 ó 4 dientes de ajo
Tomillo
2 hojas de laurel
1 lata de Cerveza

Preparación
Dora los traseros para que queden más jugosos. Un vuelta y vuelta bastará, incorpóralos a la bandeja de horno. Añade los ajos en láminas, las hojas de laurel, un poco de tomillo (si tienes alguna rama fresca mejor que mejor) y la cerveza. 

Con el horno precalentado (calor arriba y abajo) a 200º mete la bandeja durante aproximadamente una hora. Ve dando la vuelta a los traseros y comprobando cómo se van haciendo. Si notas que se quedan muy secos, puedes añadir media lata de cerveza más. Cuando la salsa vaya quedando espesa ha llegado el momento de sacarlos. 

Acompañamiento
Puedes aprovechar que el horno está encendido y hacer unas patatas asadas. Escógelas de tamaño mediano, lávalas bien y envuélvelas en papel albal. Incorpora un poco de tomillo en rama, albahaca, pimienta, sal o cualquier especia que te apetezca. Mételo al horno mientras se esté haciendo el pollo y cuando lo sirvas sácalas del papel, pártelas por la mitad y añade un chorrito de aceite de oliva virgen. 

También puedes optar por algo verde. A mi me encanta la ensalada de lechuga batavia, manzana y maíz. Lo puedes aderezar con salsa de yogur. 

Esta misma receta la puedes hacer con un pollo entero o con muslitos. Y como ves es de las de meter en el horno y olvidar. Lo puedes hacer también de víspera, y tendrás la comida lista con sólo calentar en el microondas. 

Me encantan este tipo de platos porque me dejan tiempo para trabajar, para estar con Rayo o irnos por ahí sin pesar en algo muy elaborado. 

¿Tienes alguna receta de este tipo? Tiene que ser fácil, sin mucho trabajo y que quede siempre riquísima. Soy toda oídos :) 

martes, 17 de febrero de 2015

Las doulas a escena, ¿qué está pasando?


Las doulas han salido a escena. Parece que el Consejo General de Enfermería ha denunciado la existencia de personal sin la formación adecuada para atender a la mujer durante el embarazo, parto y postparto. Vamos que se meten en las competencias de las matronas

Hasta ahí la información resumidísima de lo que está sucediendo. Y luego están los titulares sensacionalistas, la información sacada de contexto tipo "denuncian la existencia de matronas caníbales". Pero bueno, payasos y malos profesionales tristemente hay en todos lados. 

El problema está en que se está denunciando intrusismo laboral. Y, oye, yo puedo entender al colectivo de matronas, que son profesionales súper formadas, que emplean muchos años de estudios y prácticas para llegar a ser lo que son: expertas en la atención a la mujer durante una fase muy importante de su vida. 

Pero entonces, si tenemos a las matronas, ¿por qué surge la figura de la doula? ¿No hemos pensado que quizá se está produciendo un vacío que las matronas no llenan? Yo no culpo a la figura de la matrona, para mi son grandes profesionales a las que considero imprescindibles. Pero algo no debe funcionar del todo cuando un porcentaje de mujeres nada despreciable decide acudir a otra profesional para el acompañamiento durante el embarazo y parto

He oído y leído verdaderas barbaridades sobre este colectivo, desde que no tienen formación regulada (eso es una realidad) hasta que engañan a las mujeres o que son una secta (poco menos que satánica). Pero la verdad es que la gran mayoría de ellas son personas que se forman por su cuenta para poder hacer ese acompañamiento que muchas mujeres necesitan. No defiendo que se sustituya a una matrona por una doula, pero quizá ambas figuras pudieran llegar a complementarse. La doula atendiendo más las necesidades emocionales y la matrona ocupándose de los aspectos físiológicos de la gestación. Porque, para ser honestas, yo mi cuerpo lo pongo sólo en manos de profesionales sanitarios formados y reconocidos. Pero eso no significa que desprecie el papel de la doula, ¡ojo!

Por otro lado creo que sería interesante que el colectivo de matronas hiciera un poquito de labor de autocrítica. ¿Por qué las mujeres recurren a las doulas? Quizá no se sienten atendidas. O quizá no se sienten entendidas. Puede que la información que reciben no sea la que ellas esperan o choque radicalmente con la crianza que ellas tienen pensado proporcionar a sus hijos. Y sí, me meto de lleno en temas tan delicados como: parto natural o con mínima intervención, lactancia, piel con piel e incluso colecho. 

A lo largo de estos años como bloguera y en mi desarrollo profesional de los últimos tiempos he tenido la suerte de dar con verdaderas profesionales. Matronas formadísimas en continuo reciclaje, verdaderas expertas en lactancia, auténticas hadas madrinas que han ayudado de corazón, con verdadero amor a su trabajo a muchísimas mujeres. Pero por desgracia todavía tenemos profesionales muy desactualizadas. Nos las encontramos en los hospitales y en los centros de salud. 

Yo lo he sufrido en mis propias carnes, la matrona que me atendió en mi parto no fue precisamente la mejor profesional con la que me he topado. Y las que después estuvieron a mi lado durante los dos días de ingreso fueron para olvidar. Tener que pelearme e incluso alzar la voz para que no se llevaran a mi hijo al nido, prohibir que le dieran un biberón o defender que deseaba lactancia exclusiva no es precisamente la idea que una mujer tiene de la matrona ideal. 

Quizá por eso, por ese tipo de prácticas algunas mujeres echen mano de otros colectivos que puedan entenderlas/atenderlas mejor. ¿No os parece? 

Por ello yo siempre invito a la autocrítica y no tanto al ataque a otros. Y por otro lado, ¿por qué no analizar objetivamente el papel de la doula? Quizá se pudiera proporcionar una formación reglada, de tal manera que no hubiera un intrusismo profesional sino una atención complementaria y completa a la mujer. 

Y sobre todo, creo que es importante dejar claro o al menos esa es mi opinión, que el acompañamiento de la doula no excluye (o no debería excluir) la atención de la matrona durante el embarazo, el parto y el postparto.

Para saber más:
La polémica moda de las doulas
Las doulas se defienden: "ni somos sacerdotisas ni hacemos locuras"
Las enfermeras alertan de la proliferación de parteras ilegales

jueves, 12 de febrero de 2015

Ignorar a nuestros hijos no es la solución


Muchas veces hemos oído o incluso nosotras mismas lo hemos dicho aquello de "no le hagas caso, sólo busca llamar la atención". Sí, a veces o muchas veces los niños se ponen en plan insoportable, llamando nuestra atención y comportándose muy mal. Habiendo pasado por una dura crisis de los dos años y demás hitos en la crianza de mi hijo puedo asegurar que ignorarles no es la solución

Me gusta poner la siguiente comparación: ¿ignorarías a tu pareja o a una amiga muy querida si tuviera un mal día y estuviera en plan impertinente? Seguramente te preocuparías por saber qué ha sucedido, cómo puedes ayudar y te prestarías a estar a su lado como una fiel compañera. Pero si se trata de nuestros hijos tendemos a creer que lo mejor es no hacerles mucho caso. Es curioso, ¿no? Si son adultos se merecen toda nuestra atención y comprensión. Si son niños, con un cerebro en plena evolución, merecen que les ignoremos. ¡Que me lo expliquen por favor!

¿Por qué un niño se comporta de una manera inadecuada? 
En muchas ocasiones por un mal aprendizaje y por falta de alternativas de comportamiento. El niño suele repetir el comportamiento aprendido (sea bueno o malo) porque ¡todo se aprende! ¿Quieres que no haga eso? ¿Deseas que se comporte de otra manera? ¡Enséñale! Observa cuándo reacciona de manera inadecuada y en ese momento ofrécele alternativas, reproduce tú mismo un comportamiento que pueda copiar y después aplicar. Si son más mayorcitos podéis analizar juntos la situación y a través del diálogo encontrar de qué otras formas puede reaccionar, cómo puede afrontar la situación. 

Y sobre todo, lo más importante, cuando tu hijo se comporte de una manera inadecuada, no le juzgues, no le critiques, no pienses cómo puedes cambiarle. Mírate a ti mismo y piensa cómo puedes cambiar tu conducta para que eso se pueda reflejar en tu hijo. No debemos olvidar que nosotros somos sus espejos. Así que:

1. Observa dónde puedes mejorar tú.
2. No juzgues a tu hijo, un mal día lo tenemos grandes y pequeños.
3. Observa qué circunstancias rodean el mal comportamiento.
4. Enséñale alternativas de comportamiento y préstale la atención que necesita.
5. No le ignores, nuestros hijos merecen y necesitan toda nuestra atención.

¿Te apuntas al reto? 


miércoles, 11 de febrero de 2015

Nuestros hijos crecen y la maternidad cambia


El tiempo vuela y cuando quieres darte cuenta tu hijo está a punto de cumplir 8 años, ha comenzado a ser -demasiado- independiente, la mamitis quedó en el olvido y comienzas a tener tiempo hasta para ti misma. Confieso que a mi me ha pillado de sorpresa y en algún momento no he sabido bien como reaccionar. Incluso me llegué a enfadar con Rayo porque no entendía que ¡ya no me necesitara como antes! De locos. 

Pero la realidad es que tenemos que aprender que igual que nuestros hijos cambian, crecen y evolucionan, nuestro papel como madres también lo hace. No somos las mismas madres cuando cuentan un año que cuando tienen ocho. Las necesidades emocionales no son las mismas y debemos darnos cuenta antes de que nos digan aquello de "mamá qué pesada eres". Sí, es díficil y muy duro, por qué no decirlo. Y creo que lo es más cuando has tenido un hijo que rozaba la alta demanda y durante años ha sido literalmente un apéndice tuyo. De repente el lazo se corta y todo cambia. Y tú te quedas con cara de lela pensando ¿y ahora qué? 

Pues toca reaprender nuestro papel, adaptarnos a las nuevas circunstancias. Nada de añorar al bebé que ya no es, nada de echar de menos el pasado. No podemos ni debemos anclarnos en otros tiempos porque no es bueno para nosotras ni saludable para ellos. Debemos asumir nuestra maternidad cambiante y estar ahí para cuando necesiten más y saber apartarnos cuando necesiten espacio. Pero dejándoles claro que nosotras, pase lo que pase, siempre estaremos ahí, cerca, al quite, listas para lo que ellos necesiten. 

Además, ¿quién dijo que esta etapa no es apasionante? Descubrir la maternidad, tener a un bebé que depende enteramente de nosotras es altamente adictivo. Así es la naturaleza, lo convierte en adictivo para que ni se nos ocurra despistarnos. ¡Su supervivencia depende de eso! ¿Por qué sino creéis que huelen tan bien de recién nacidos? Pero lo que viene luego es fantástico, o al menos así lo estoy viviendo yo. Es una experiencia enriquecedora y única donde vemos como nuestro pequeño se va formando y puedes comenzar a ver el hombre en el que se convertirá a no mucho tardar.

El tiempo pasa, ellos crecen y nosotras también debemos hacerlo. Asumamos nuestro nuevo papel y, por qué no, disfrutemos de ese tiempo añadido que quizá hayas empezado a tener. Deja que papá, los abuelos o amigos de confianza te sustituyan. Y date un pequeño descanso: una salida con amigas, un café una tarde cualquiera, un masaje, un curso que te apetecía hacer desde hace tiempo o cualquier actividad que te haga sentir bien. 

Y sobre todo, ¡disfruta de la nueva maternidad que te toca vivir!

lunes, 9 de febrero de 2015

Acupuntura para el embarazo y mucho más



Fue hace un par de años cuando descubrí los beneficios de la acupuntura. Y como suele pasar en muchas ocasiones, lo hice en estado de desesperación. Un año padeciendo infecciones de orina de repetición donde ni los antibióticos, ni el urólogo, ni los diversos tratamientos consiguieron resolver. 

Preguntando se llega a Roma y gracias a eso una persona conocida me recomendó acudir a sesiones de acupuntura. Había probado otras terapias alternativas con excelentes resultados así que ¿por qué no probar? Sería el único método no invasivo de la larga lista que llevaba a las espaldas. 

En una primera cita evaluaron lo que me ocurría e hicieron una breve historia de mis antecedentes personales y médicos, y comenzamos. Sesiones semanales de cuarto de hora a veinte minutos fueron haciendo realidad lo que parecía imposible: ¡me sentía mejor! Las molestias propias de la infección desaparecieron tras la segunda sesión. Y en cuestión de mes y medio y gracias a una analítica de orina, confirmamos que el tratamiento había dado resultado. ¡Lo habíamos logrado! 

Estando en tratamiento fui viendo a muchos pacientes con diversas dolencias circular por allí. Y, como no, a muchas mujeres embarazadas y a quienes pretendían estarlo. Futuras mamás que trataban las naúseas propias del primer trimeste, otras que trataban los dolores de espalda, el lumbago. Las había incluso que iban para aliviar las contracciones muy frecuentes, hacia la mitad del embarazo. Y todas salían de las sesiones contentas y satisfechas. 

Por supuesto conocí a mujeres que estaban sometiéndose a tratamientos de fertilidad y parece que la acupuntura las ayudaba mucho para lograr buenos óvulos durante los procesos. 

Leyendo sobre el tema he averiguado que además de todo lo anterior va muy bien para los dolores pélvicos (especialmente cuando el bebé se encaja temprano), la acidez gástrica, el estreñimiento o incluso el insomnio. 

La experiencia fue increíble y efectiva, ni que decir tiene que ha pasado a convertirse en un comodín para cualquier dolencia o inconveniente que aparece en la familia. Siempre hemos obtenido buenos y rápidos resultados. 

¿Conoces de primera mano la acupuntura?. ¿qué opinión te merece?

jueves, 5 de febrero de 2015

Hablemos de sexo: ¿tienes sequedad vaginal?


La maternidad trae muchas cosas buenas aunque también nos deja algún que otro inconveniente, pero eso se comenta bastante menos. Hoy quiero hablaros de uno de los inconvenientes que he encontrado después de ser madre y que afectan de lleno a un aspecto muy importante de mi vida en pareja: las relaciones sexuales.

Después del parto de Rayo y del desgarro infernal que causó aquel medicucho que me atendió, la matrona del hospital ya me advirtió que si quería retomar las relaciones con mi marido de modo satisfactorio, mejor usara un buen lubricante vaginal. Yo nunca había usado este producto, pero hice caso y compré un botecito por si las moscas. Nos costó retomar las relaciones íntimas, más de cuarenta puntos internos y una lactancia a demanda me quitaron las ganas, creo que muchas me comprenderéis. 

Pero los meses pasaban, las cosas fueron volviendo a su sitio y me di cuenta que aquel gel, antes extraño, se estaba convirtiendo en un buen aliado, aquello ya no era como antes. Poco a poco fuimos recuperando una vida más normal, de padres cansados sí, pero normal. El sexo volvía a estar presente en nuestras vidas, pero nuestro botecito de lubricante no faltaba ya a mano. Lo consulté con el ginecólogo, con la matrona, quienes no dieron importancia al hecho de que yo no lubricara por mi misma como antes. Simplemente si necesitaba un extra, que lo utilizara con toda tranquilidad. 

Comentando con alguna amiga me sentí rara, pues más de una me dijo que ellas estaban estupendas, lubricando como locas llegado el momento de la verdad. No es que me sintiera mal, pero me pareció raro y sobre todo me intrigaba que yo fuera la única tonta del bote a la que le ocurría. Durante mucho tiempo eché todas las culpas al medicucho antes mencionado. ¡Cuánto te he odiado doctor!

Y si antes lubricaba poco y mal, fue cumplir los 40 y aquello se convirtió -en ocasiones- en el Sahara, más seco que la mojama que dirían algunos. Volví a consultar a los profesionales y siguieron con su cara de y a mi que me cuentas, eso es lo más normal del mundo

Por fortuna, alguna amiga ha compartido conmigo sus secretos sexuales. No penséis mal, me ha confesado que también usa lubricante desde su primer parto. Y otro par de amigas, estas cuarentonas como yo (y divinas, todo sea dicho de paso), me han contado que también son asiduas al gel amigo. 

¿Qué lubricante debo usar?
Hay muchas clasificaciones en esto de lubricantes. pero los ginecólogos y profesionales sanitarios recomiendan los lubricantes isosmolares, que por su composición producen menos sequedad posterior. 

Y, ¿con base acuosa o de silicona? Depende de la práctica sexual que desees realizar. Para el sexo vaginal se recomiendan los de base acuosa pues no alteran el ph ni la flora vaginal. El único inconveniente de este tipo de lubricantes es que se secan o evaporan antes con lo que, en ocasiones, tendrás que aplicarlo varias veces. Los lubricantes con base de silicona lubrican más y tienen una duración mayor. 

¿Donde puedo comprar un lubricante vaginal?
Puedes comprarlo en farmacias, parafarmacias, tiendas eróticas y hasta en tiendas online. Hay una amplia gama donde poder elegir. Y como todo, habrá marcas que te gusten más o menos, dependerá de tus gustos o de los resultados que te den. 

¿Cuáles uso yo?
Yo he probado ambos, con base acuosa y con base de silicona. Los primeros son los que uso normalmente pues, como os he explicado antes, son los más recomendables para la práctica sexual habitual. Pero en alguna ocasión he utilizado lo de base de silicona y os confirmo que son más efectivos y duraderos ;) 

Me gustan mucho los de la marca Pasante, puedes encontrarlos en tiendas online. Y me han decepcionado los lubricantes de la conocida marca Durex, concretamente los lubricantes durex play masaje 2 en 1. Duran muy poco y su textura es demasiado densa. Pero ya digo que esto es una cuestión muy personal. 

Así que, queridas amigas, si notáis que las cosas no funcionan como a vuestros tiernos 20, no os preocupéis, no sois las únicas. El sexo volverá a ser igual de placentero recurriendo a esa ayudita extra. 

¿Y vosotras? ¿Tenéis un gel amigo? :)