viernes, 28 de agosto de 2015

¿Es egoísta cuidar de nosotras mismas?


Hay veces que toda madre necesita desconectar, pulsar el botón OFF y olvidarse del mundo aunque sólo sea por unos instantes. Yo necesito hacerlo, no sé vosotras. Necesito escaparme un poco, disfrutar de mi soledad o de la compañía de otras personas, según el momento. Y no hablo de quedar en familia, no, hablo de cuidar mi faceta individual, dejando a un lado la de madre. 

Sé que muchas os echaréis las manos a la cabeza, no es la primera vez que me han dicho eso de 'pues a mi mis hijos no me estorban y no necesito estar sin ellos'. Oye pues fenomenal. A mi no me estorba mi hijo, sólo faltaba. Y esto no me sucedía tanto cuando él era más pequeño. Pero son ya 8 años de maternidad, y no precisamente de las fáciles. Además sus necesidades (muchas, muchas, muchas), a pesar de todo, han ido cambiando y mi papel también. 

Y no sé si seré la mejor o la peor madre del mundo, pero a veces me siento un poco sobrepasada, me ahogo, esa es la verdad. Cierto es que yo paso muchas horas en casa (cosas de mi trabajo) y mucho tiempo con el niño (cosas de su especial crianza). Tengo amigas que tras pasar una larga jornada laboral fuera de casa, corren raudas a encontrarse con sus churumbeles y tan contentas. No es mi caso. Yo siempre estoy y eso, señoras mías, pasa factura. 

En mi caso pasa factura emocional y el verano es el peor momento además. Hace ya tiempo que noto que hacer pequeñas escapadas de vez en cuando logra unos efectos muy positivos. Ya digo que no sé si seré buena o mala madre, pero tonta soy un rato y al principio sentía mucha culpa. Joder con la culpa. Y no penséis que dejaba al niño en cualquier lado, ¡le dejaba con su padre!

Con el paso de los años he aprendido que la maternidad es un punto de inflexión para toda mujer, donde aprendemos mucho de nosotras mismas, donde nos entregamos enteramente a otro ser, nuestro hijo. Pero esta maternidad más madura me está enseñando que, en ningún caso debes descuidar tu YO, tu individualidad. Hay que saber escuchar y atender tus necesidades. Por cultura y también por nuestra biología nos entregamos por completo en esto de la crianza y tendemos a descuidarnos mucho, dejando de lado nuestras propias necesidades sean del tipo que sea. 

Por eso ahora busco mi espacio, mis momentos, reencontrarme sólo conmigo misma. A veces lo consigo dando un paseo, pasando un rato en el gimnasio o aislándome en mi cuarto con un poco de música. Otras necesito compañía y risas de amigas. Puede que suene banal el hecho de buscar un momento para cerrar los ojos y sentir el silencio, o coger el teléfono y llamar a esa amiga con quien necesites hablar, o irte con tu chico a tomar un helado, pero es tan efectivo. En todo este proceso a quien echo de menos es a mi pareja, extraño esos momentos de estar juntos, solos. La necesidades de Rayo (algo especiales la gran mayoría de las veces) hacen que esos momentos a solas no los hayamos podido tener desde hace tiempo, sólo cuando se va por fin a dormir, pero estamos ya tan cansados y exhaustos que dan para poco. 

Conclusión: no te descuides, tus necesidades son muy importantes, valórate y date lo que necesites. Eso repercutirá de forma muy positiva en las personas que te rodean, tus hijos, tu pareja, tu familia, tus amigos. Hay quien dice que eso es ser egoístas, bueno pues ¡seamos egoístas! Para cuidar a los demás hace falta que te cuiden a ti, ¡empieza a hacerlo tú misma!

Y tú, ¿te cuidas?


martes, 25 de agosto de 2015

Sorteo Vuelta al cole con Lidl


Soy de esas madres previsoras, no lo puedo evitar, me gusta tener todo preparado con antelación y hacer las cosas deprisa o en el último momento no es lo mío. Así que ya en el mes de Julio dejé preparado el material escolar que Rayo necesitará este próximo curso.



Pero para la vuelta al cole hace falta mucho más. ¿Qué me decís de la ropa? Si vuestros hijos utilizan uniforme supongo que tendréis un quebradero menos de cabeza, pero en nuestro cole no lo usan así que tocaba hacer un repaso del armario.

¿Y que me he encontrado? El estirón de este verano ha sido importante con lo que ¡¡no le vale nada!! Tenía la esperanza de poder aprovechar algunas prendas durante el principio del otoño pero mi gozo en un pozo. No sé qué le habremos dado a este niño de comer estos meses pero desde luego, ha dado resultado.

Y justo los amigos de Lidl llamaron a mi puerta con un outfit del estilo que le gusta a Rayo: deportivo, casual, divertido. Unos vaqueros con una chaqueta que le sientan como un guante. Ya había probado la ropa de Lidl en temporadas pasadas y he de decir que me gusta.



Buen género, buena lavada, diseños del gusto de mi chico y para colmo a unos precios estupendos. A partir del próximo lunes, 31 de agosto, tendremos todo lo necesario para equiparles en la vuelta al cole en sus tiendas. Camisetas, sudaderas, jeggins para ellas, chándals siempre imprescindibles.

Os recomiendo sus vaqueros, resistentes a la par que suaves. Los de la temporada pasada se le han quedado nuevos, prometido, y Rayo no es precisamente de los que cuidan la ropa.

¿No has probado la ropa de Lidl? Te ofrezco la oportunidad de conocerla, sorteo un outfit de niña (compuesto por chaqueta bomber y jeggins) y un outfit de niño (compuesto por chaqueta bomber y vaqueros). Os garantizo que os gustará.

En Instagram podréis ver a Rayo luciendo su conjunto ;)



¿Qué hacer para participar?
  • Deja un mensaje en este post indicando que outfit prefieres (niño o niña) y un email de contacto.
  • Hazte fan de Lidl en Facebook
  • Comparte el sorteo en alguna de tus redes sociales. 


Bases del sorteo:
  • Válido sólo para península.
  • Tienes de plazo hasta el domingo 6 de septiembre inclusive para participar. 
  • El sorteo se realizará a través de Sortea2.
  • Se anunciarán los ganadores el lunes 7 de septiembre en mis redes sociales. 

¿Preparados? La cuenta atrás ha comenzado y la vuelta al cole está a la vuelta de la esquina :)

lunes, 24 de agosto de 2015

Los niños de alta demanda también crecen, ¿qué pasa después?


Era el año 2010 cuando en el blog hablaba de los niños de alta demanda. Y titulaba el post: Niños de alta demanda, un caso para "Friker" Jiménez. Entre burla y desesperación os hablaba un poco de cómo vivíamos en casa el huracán Rayo, y es que después de muchas búsquedas, de muchas consultas y de muchas preguntas, concluímos que la criatura era de alta demanda. Durante un tiempo, habiendo pasado lo peor, incluso quise yo misma engañarme diciendo que quizá no era para tanto, que era un niño difícil pero el calificativo de 'alta demanda' era algo excesivo. Pues ya estamos en 2015, 5 años después os puedo decir que sí, que Rayo era, es y será un niño de alta demanda.

Lo que pasa que 'las demandas' cambian según van creciendo. En los primeros años lo más llamativo es el apego excesivo, la falta de sueño, la frustración, la intensidad de emociones (especialmente las negativas). Y todo ello te sobrepasa porque aparte de tu agotamiento, tu propia frustración y el no entender qué ocurre tienes que lidiar con la incompresión de tu entorno y la inevitable comparación con otros niños. Y eso, amigos míos, se lleva mal, muy mal. Y como las madres somos así pues a todo este tinglado que tenemos montado le añadimos una pizca de culpa, porque esa se empeña siempre en sumarse a la fiesta. Y claro, el lío ya está montado.


¿Y qué ocurre cuando crecen? 

Queridos padres y madres, miedo me da seguir escribiendo pues no quiero que esto os sirva de guía, tan sólo quiero contar mi experiencia que no tiene que ser igual a las de otras familias. En nuestro caso, el tsunami de los tres primeros años cedió y las cosas mejoraron:
  • El sueño. Aquí encontramos al fin la paz. Al poco de cumplir tres años los despertares disminuyeron y en pocos meses comenzó a dormir del tirón. Esto fue un paso de gigante, pues la vida se ve con otros ojos cuando puedes dormir. Si alguna vez os veis en la tesitura de torturar a alguien no le dejéis dormir. A día de hoy Rayo duerme sólo, en su cuarto, del tirón y sin mayores problemas.
  • Los berrinches. También fueron cediendo en intensidad y en frecuencia tras pasar la barrera de los tres. Alguno había, esto no fue de la noche a la mañana, pero eran más cortitos y llevaderos. Ayudó mucho su madurez, que duda cabe. A medida que fue creciendo él fue entendiendo mucho mejor los motivos, sus emociones. Me ayudó mucho cambiar el chip. Hubo un punto de inflexión donde yo me derrumbé. Lo confieso, no podía más. Pero después de reflexionar me di cuenta que quizá si yo cambiaba mi actitud las cosas podrían mejorar. No sé si eso sirvió o si su madurez ayudó, pero la realidad es que las rabietas disminuyeron. Obviamente hoy, a sus 8 años, ya no hay rabietas pero sí salidas de tono en alguna ocasión con un enfado importante que cuesta controlar. Es muy puntual y aquí sí os digo que no se diferencia mucho de algún que otro amigo con fuerte carácter. Así que ¡prueba superada!
  • La frustración. Ese ha sido y es un gran caballo de batalla. Pero crecer, el cole, la ayuda de su profe de infantil me ayudaron a poder comprenderle mejor y todo fue mejorando. Pero como digo, este es un handicap difícil con el que seguimos luchando. El diálogo, la comprensión, y no juzgarle es lo que nos ayuda cada día.
  • Necesidad de apego continuo. En este punto hemos tardado más, recuerdo que cuando comenzó el cole, con 3 años y medio, su única obsesión es que yo me iba a casa y estaría muy lejos de él. Así que me inventé un truquito, en la puerta del cole hay un banco y yo le dije que me quedaría ahí mientras él estuviese en clase. Sólo con esa muleta él tuvo la suficiente seguridad en sí mismo para entrar al aula contento.  ¿Y qué pasa a día de hoy? Tanto pegarse a mi, tanta necesidad de contacto y hoy es absolutamente independiente. Quizá porque sabe que yo sigo estando aunque respetando los límites que él me impone, quizá porque ese contacto continuo le ha ayudado a forjar esa seguridad que en los primeros años parecía faltarle. Sea como sea, a día de hoy es un niño sanamente independiente, con la necesidad de afecto normal que pueda tener cualquier otro crío de su edad. 
  • Separación. Esto me superó, no podía hacer nada sin él. Si me iba de casa, imaginad al médico por ejemplo, tenía que ser a escondidas y sabiendo que cuando se diera cuenta habría berrinche. Como el punto anterior, prueba superada. Ya no hay atisbo de miedos o dudas. Creo que pensaba que no iba a volver o algo así, no sé, pero el pobre lo pasó muy mal.
  • Emociones intensas. Aquí, queridos amigos, nos tenemos que conformar con lo que hay. Ellos son intensos y sus emociones van a la par. Sufrirán lo que no está escrito con lo malo (o lo que ellos perciben como malo) y disfrutarán como nadie de lo bueno. Aquí os tocará dar apoyo a mansalva, enseñarles a que no todo lo malo es.... tan malo. Es hora de enseñarles a identificar emociones, atenuarlas, buscar soluciones, trucos para sentirse mejor..... Consejo: os tocará un gran trabajo de reflexión propia para poder ayudarles y enseñarles. Pero no viene mal, os lo digo por experiencia. 
  • Insatisfacción. Otro caballo salvaje con el que lidiar. Ahí sigo, pero la edad trae consigo el poder comprender mucho más, el poder tener conversaciones que ayudan y aclaran. A la insatisfacción se unirá la exigencia, tanto propia como ajena. Cuidado con lo que les exigís, porque ellos ya lo hacen por sí solos. 
  • Máxima actividad, ya sea mental o física. Son niños que nunca paran y con muchas inquietudes. Rayo aprendió a leer sólo, como quien dice, al poco de cumplir 4 años. Llevaba tiempo leyendo sílabas, identificando letras por la calle, los carteles, esas cositas que todos hacen. Pero un día se empeñó en que no le leyéramos nosotros, en coger sus cuentos e ir uniendo sílabas, después palabras hasta que un día nos leyó del tirón un par de frases y su padre y yo casi nos caemos de culo. Eso mismo lo ha hecho con las operaciones matemáticas por ejemplo. Ha ido sacando la regla para entender y por ejemplo a multiplicar no ha sido necesario enseñarle. El último ejemplo, acaba de terminar un libro de 280 páginas, lo ha leído en 3 días. Lo dicho, ¡no pueden parar! El consejo que nos dieron a nosotros es que a nivel cognitivo hay que darle lo que pide y a nivel físico.... pues también. 

Como veis se dejan atrás algunas facetas pero se enfrentan otras. Y la única manera de conseguir que ellos estén bien es el apoyo, la comprensión, el diálogo y la dedicación. Todos los niños necesitan dedicación, mucha, muchísima, pero estos niños mucho más. No, esto no es un espejismo, un caso de padres exagerados, algo que no exista o a lo que no haya que dar importancia. Esto es real, es algo con lo que lidiar cada día. Es una crianza intensa como ellos.

En nuestro caso, debido a la particularidad de Rayo y su salud, se añade algún problemilla que no me atrevo a calificarlo como consecuencia de su alta demanda pues sinceramente tengo mis dudas. Aunque es muy posible que así sea.

En cualquier caso, padres de niños de alta demanda, es normal que os sintáis sobrepasados, que os sintáis incomprendidos pues la tolerancia en ocasiones brilla por su ausencia o que incluso sintáis culpa. Si os sentís mal, ¡pedid ayuda! Bien a otros padres con hijos como los vuestros, o a algún profesional (pedagogo, educador, psicólogo) que os pueda escuchar o dar pautas para que os sintáis respaldados.

La educación de un niño de alta demanda es una carrera de fondo, toda ayuda es poca, no lo olvidéis. Y no, no todo es duro, son niños maravillosamente emotivos, espontáneos, inteligentes, emocionalmente intensos, creativos y muchísimas cosas más. Pero son niños diferentes y la sociedad en la que vivimos no lleva bien la diferencia. 


¿Crees que tu hij@ es de alta demanda? No dudes en contárnoslo, hablar de ello es necesario y positivo.



Para saber más:

lunes, 17 de agosto de 2015

¿Cómo podemos combatir el machismo? Yo apuesto por la educación


Estamos en el siglo XXI, atrás quedaron creencias absurdas e irrespestuosas sobre el género femenino. Pero el machismo sigue presente en nuestras vidas, en nuestra sociedad y se cuela en la crianza de nuestros hijos

Muchas madres combatimos creencias, juegos y afirmaciones que vemos en el día a día de nuestros pequeños y todas ellas apuntan a que el hombre es superior/mejor/más que la mujer. Desde muy pequeño hemos intentado inculcar a Rayo unos valores y unas creencias basadas en el respeto -hacia sí mismo y hacia los demás-; y en este tema no iba a ser menos. Yo intento enseñar a mi hijo que, efectivamente, los hombres y las mujeres somos diferentes, pues en la diferencia está la mayor riqueza, y al mismo tiempo somos iguales en derechos y oportunidades. Inculcamos que la diferencia no es mala, sino todo lo contrario. No es algo fácil de entender para un niño pero es un mensaje que, a pesar de la sociedad en la que vivimos, ha ido calando en su educación. Y hoy, más mayor, lo tiene bien arraigado a sus creencias. Aún así son muchas las veces que me toca explicar actitudes en el colegio, entre sus amigos o en otros ámbitos de su día a día que no coinciden con esa manera de pensar. 

Confieso que me cuesta creerlo, pero veo a diario como se siguen perpetuando comportamientos machistas en los niños por parte de padres y madres. ¿No te lo crees? Son cosas tan básicas como:

  • En el fútbol, ¡sólo chicos! Cuando Rayo comenzó a practicar este deporte tuve la gran suerte de encontrarme con que la entrenadora era ¡mujer! Y en el equipo había varias chicas en diferentes categorías. Conseguimos hacerle ver que el fútbol no es un deporte sólo de hombres. Y que cualquier chica a la que le guste, ¡puede practicarlo! 
  • De la misma manera entendió que no a todos los niños les tiene que gustar el fútbol. Y es que este no es un deporte ligado al género masculino, se trata de una cuestión de gustos y preferencias.
  • Los chicos son más brutos y tienen más fuerza. Pues dependerá del chico y de la chica. Rayo ha entendido, que el tema de la fuerza depende de cada uno y no de ser chico o chica. Con algún ejemplo se ha topado y le ha quedado más que claro.
  • Las muñecas son para niñas. A ver si vamos aprendiendo todos que las muñecas o muñecos son para quienes quieran jugar con ellas, niños o niñas o todos juntos. 
  • Decir a un chico 'eres una nenaza' para insultarle. Utilizar 'nenaza' como insulto o descalificación es algo que debemos evitar a toda costa. Yo le he explicado el motivo, y cuando lo ha entendido se ha quedado impresionado.

En las tiendas de juguetes se sigue fomentando de una manera atroz el sexismo y el separatismo. Los padres de niños nos vamos por un pasillo, marcado por colores azules, rojos y grises; mientras que los padres de niñas se van por otro lado, donde reina el eterno rosa. Así pasa, que luego los niños asocian rosa con femenino y lejos de lo masculino. Me cuesta un triunfo explicar cada dos por tres a Rayo que el rosa es un color, sin más, ni femenino ni masculino. Y claro... no me cree. 

En los colegios se anima a las niñas a jugar a juegos tranquilitos mientras que a los niños se les da un balón. ¿Y por qué no se fomenta un juego para todos? Puede ser con un balón o con otros juegos, pero todos juntos. 

Ahora que estoy criando a un niño me doy cuenta que llega una edad donde buscan a amigos de su mismo género, supongo que necesitarán esa afinidad. Pero no deja de sorprenderme, pues hasta hace un par de año la pandilla de amigos era mixta, de niños y niñas. Jugaban juntos y lo pasaban muy bien. Un día las niñas comenzaron a ir por un lado, con sus juegos, sus charlas y sus coqueterías. Y los niños por otro con su balón, su escondite y otra serie de juegos que no causaban el menos interés entre ellas. Asumo esto como parte de esa diferencia que comentábamos antes. La realidad es que más tarde volverán a entrelazar sus caminos. Pero no puedo evitar preguntarme si es esta sociedad la que les separa y luego la propia naturaleza (en la adolescencia, donde las hormonas mandan) les vuelve a juntar por pura necesidad biológica. 

La realidad, a día de hoy, es que el machismo es una lacra, sus consecuencias las vemos en el telediario demasiado a menudo: malos tratos, asesinatos, miedo, sometimiento. Eso sucede entre algunas parejas hoy en día, entre parejas jóvenes, entre parejas maduras, entre personas de alto nivel cultural o de pocos recursos. Encontramos todo tipo de muestras. 

¿En qué nos estamos equivocando? ¿Qué está fallando para que no podamos controlar esto? Mi atención se centra en la educación, ahí está el problema. Y no vale con la educación que los padres facilitemos en nuestros hogares, sino que ésta ha de ser respaldada por colegios e instituciones. No puede ser que un niño de 6 años le diga a una niña que no puede jugar al fútbol en el patio porque es cosa de chicos y ningún profesor o monitor haga o diga nada. O que una niña se ría de un niño porque lleve una camiseta rosa. 

Creo que debemos hacer un profundo ejercicio de reflexión y analizar qué mensajes estamos dando a nuestros hijos. Puede que sin darnos cuenta estemos favoreciendo el caldo de cultivo perfecto para que ese machismo siga echando raíces en esta sociedad en la que ellos se harán adultos.

No se trata de echar un pulso entre hombres y mujeres por ser superiores a los otros. Y eso es lo que estamos haciendo a día de hoy. 

viernes, 31 de julio de 2015

1 de cada 2 niños dejan comida en el plato, ¿será verdad?



Leía estos días por la red, concretamente en un post de Marujismo, que "1 de cada 2 niños dejan comida en el plato". O eso es, al menos, lo que afirma una archiconocida marca que intenta vender a las familias suplementos alimenticios para nuestros hijos. Os recomiendo leer el post pues cuenta con la opinión de estupendos nutricionistas. Podéis pinchar aquí para verlo.

Obviamente, salvo circunstancias especiales o carencias importantes por enfermedad o similar nuestros hijos NO necesitan ningún suplemento. Sólo necesitan una dieta sana, equilibrada y una máxima muy importante: ofrecer sin forzar. Desde mi punto de vista es muy importante ofrecer todo tipo de alimentos a los niños desde que se comienza con la alimentación complementaria. Sin olvidar que ellos no deben seguir una dieta especial o diferente. Además es muy conveniente sentar al bebé a la mesa con el resto de la familia para que pueda ver, oler, tocar y probar los diferentes alimentos. Experimentar, jugar, divertirse con la comida también forma parte de su aprendizaje. Por propia experiencia además creo que no debemos negar la parte lúdica a la alimentación, porque aprender debe ser divertido. 

Pero he estado dándole muchas vueltas a eso de "1 de cada 2 niños se dejan comida en el plato". No sé si la cifra será real, pero lo que sí se es que son unos cuantos los niños que, a veces, o siempre, se dejan comida en el plato. ¿Y qué pensamos cuando eso ocurre? Este niño me toma el pelo, sólo quiere comer lo que le da gana, se cree que si se lo deja le daré lo que le gusta.... Así somos, nos empeñamos en pensar que nuestros hijos son una panda de conspiradores. Que sí, que hay veces que son unos listillos pero no hay que generalizar. 

¿Te has parado a pensar qué cantidad de comida le has puesto en el plato? Con la excusa de está en edad de crecer, a mi me parece que se nos va la mano con las cantidades que se les ponen a los niños. Eso sin contar que cada uno come de una manera. Si decimos que hay que respetar el ritmo de cada niño, apliquemos eso mismo para las cantidades de comida. Hay críos que les gusta comer más cantidad y menos veces al día. Otros, en cambio, necesitan porciones más pequeñas pero más frecuentes a lo largo de la jornada. Bueno, pues observa a tu hijo, igual se trata de pillarle ese punto. 

A veces las cosas más sencillas son las que nos resultan más difíciles. Vamos a repasar esas cosas básicas que seguro pueden ayudarte con el manido tema de la comida. Si tu peque se deja siempre comida en el plato: 

  • Revisa sus horarios de comida y si come algo antes de la hora de las comidas principales.
  • Evita el picoteo entre horas, sobre todo si es a base de snacks, dulces u otros productos que le van a saciar en exceso.
  • Recurre a la fruta entre horas si tiene hambre, abre el apetito y es una costumbre estupenda.
  • Revisa las cantidades que pones en su plato, quizá podías probar a quitar un poquito, a ver qué pasa.
  • Recuerda que es importante que todos comáis juntos, en la medida de lo posible. 
  • El menú debe ser el mismo para toda la familia, salvo que sean bebés.
  • Cuando se deja algo en el plato, ¿montas un drama o le prestas mucha atención? No olvides que a veces los niños quieren llamar nuestra atención porque sienten que carecen de ella. La atención, aunque sea negativa, también puede ser bienvenida.
Recuerda, si se deja algo en el plato, ¡no pasa nada! Deja de prestar excesiva importancia al hecho en sí y piensa si realmente está o no alimentado. Más que en la cantidad piensa si tu hijo come variedad y productos frescos y saludables, ¡eso sí que es importante!

Y si tu peque es de los que comen poquito, tranquilidad y paciencia. No por forzar o por desesperarte vas a conseguir que coma más.



jueves, 30 de julio de 2015

Día de la Amistad: amigas, maternidad y conciliación


Hoy es el día de la Amistad. Un día que casi pasa desapercibido y yo creo que es muy importante. Los amigos, junto con la familia, son los grandes tesoros que merecen la pena. Esas personas que están a tu lado no sólo para echarte unas risas o compartir un momento agradable, sino también para ayudarte cuando estás realmente apurada o para tener una palabra amable ese día que tanto lo necesitas. 

Se nos ha llenado muchas veces la boca hablando de lo importante que es La Tribu para afrontar la maternidad de hoy en día. Y ¡vaya si lo es! Qué haría yo sin esa Tribu que me echa un cable cuando lo necesito, que me escucha y me acompaña en esos momentos más duros o con quien me río y paso buenos ratos. 

En verano ser madre es mucho más difícil. Son tiempos donde la conciliación es más utópica, si cabe, donde te ves sola, con tu trabajo, con tu hijo. Y tu familia está de vacaciones, muchos amigos ausentes pero tu vida paralela a la maternidad sigue y no se puede -ni se debe- parar. Y entonces no sabes a quién recurrir, pero te acuerdas de esa amiga que siempre te echa un cable. O de esa otra que sabes que hará un esfuerzo e intentará ayudarte sea como sea. 

La Tribu es esa tabla de salvación a la que aferrarse para que todo encaje, para que puedas seguir adelante y no te vuelvas loca o te gastes un pastizal -que no tienes- en niñeras. 

Quizá penséis que apuntando al chiquillo a un campamento solucionaría muchos problemas. Cierto, pero las dificultades siempre son mayores cuando tu hijo es diferente, cuando sus cuidados (a pesar de ser un niño mayor) implican una atención más especial. Rizando el rizo, vamos. No valen campamentos, no valen colegios, sólo vales tú, y entonces te toca hacer el doble salto mortal con tirabuzón hacia adelante.

Gracias a esas amigas yo puedo abarcar cosas que de otro modo serían imposibles. Gracias a mis compañeras, que me conceden una flexibilidad y una comprensión sin límites, podemos lidiar un día a día, siempre difícil en estas semanas estivales.

Ser madre cuando no se tienen muchos apoyos es difícil, por eso si tu familia está lejos, si tus amigos tienen poco tiempo, no dudes en buscar una Tribu en la que apoyarte cuando seas mamá

Quién tiene una Tribu tiene un tesoro. Y tú, ¿te vales de tu Tribu en tu maternidad? ¿A quién recurres en caso de apuro?

lunes, 27 de julio de 2015

El secreto no está en retrasar la maternidad


Tuve a mi hijo con 33 años. Seguro que la mayoría me diréis que es una edad estupenda para ser madre, ¿verdad? Yo también lo creía pero con el paso de los años me he dado cuenta que hay que ser madre más joven. Por diferentes circunstancias no pudimos repetir experiencia. A los casi 40 mi reloj biológico me dio un pescozón y me advirtió que estaba rozando la última oportunidad de ser madre. No voy a negar que hasta lo intenté pero sin éxito. Y a medida que el tiempo pasaba me iba dando cuenta de que era absurdo intentar una nueva maternidad siendo tan mayor

Ahora está muy de moda decir aquello que los 40 son los nuevos 30, pero eso, queridas amigas, es una mentira como una catedral. No me interpretéis mal, tengo 41 años y me siento en un momento inmejorable, física, emocional y psicológicamente hablando. No son los nuevos 30, porque a esa edad yo tenía muchas más incertidumbres, miedos y debilidades que ahora. En este momento me siento infinitamente mejor. Y aunque ahora las mujeres aparentamos menos edad de la que tenemos (o eso quiero pensar), la realidad es que nuestro cuerpo, internamente, no olvida la edad que tiene. Vamos que mis óvulos ya son viejos porque, según manda la naturaleza, mi fertilidad ha caído en picado desde que cumplí los 37 años. A los 40 las probabilidades caen al 50% en el primer año. Y a los 43 años la probabilidad queda reducida a un triste 2%. Por supuesto el riesgo de complicación aumenta: abortos espontáneos, malformaciones, diabetes, hipertensión. Es para pensárselo, ¿no te parece?

Pero muchas mujeres se creen eso de que los 40 son los nuevos 30 y lo aplican para todo, incluso para ser madres, y ahí está nuestro error. Nos empeñamos en no escuchar a la naturaleza, nos tapamos los oídos, nos vendamos los ojos y sólo queremos salirnos con la nuestra. Nuestro ciclo es el que es desde que el ser humano es ser humano. Entre los 11 y los 15 años la mujer tendrá su menarquia (primera regla) y ahí comenzará su periodo fértil. Según indican los expertos y por la duración del ciclo menstrual en la vida de la mujer, la mejor edad para ser madre ronda los 25 años de edad. Momento en que nuestros óvulos están en su mejor momento. A medida que cumplimos años esos óvulos irán perdiendo calidad, de ahí el aumento de complicaciones. Y llega un día que nuestra fertilidad toca a su fin y nuestras menstruaciones también. ¡Es la vida! Y no es malo.

Y entonces nos cuentan que somos las dueñas de nuestro cuerpo, de nuestro destino y de nuestra maternidad. ¡Podemos elegir cuándo ser madres! Desde luego que sí, faltaría más. Pero también nos cuentan que podemos retar a la madre naturaleza y ser madres a los 40 con los óvulos que teníamos a los 30. ¿No te viene bien ahora ser mami? No pasa nada mujer, congelas tus óvulos que ahora los tienes fresquitos y cuando se te antoje te los implantamos y aquí paz y después gloria. 

En esta ecuación hay algo que falta y no nos damos cuenta, y no es otra cosa que el componente emocional y psicológico de la mujer. Igual no estáis de acuerdo conmigo pero no es lo mismo tener 30 años, estar lozana de la vida y pasarte la noche en vela porque tu bebé mama incansablemente o tiene gases o se le ha ocurrido hacerte carantoñas, a tener 40 (y tantos) y querer morirte porque no te tienes derecha tras una noche en vela. Y no son las noches en vela, que eso al final es anecdótico, es la crianza, la educación, señoras, somos madres, sabemos de lo que hablo. La maternidad es maravillosa y todas queremos repetir, ¡es adictiva! Pero también implica desgaste y, no mintamos, en estos tiempos que corren donde la conciliación es una utopía, hay renuncia. ¿Por qué pensamos que todo eso podremos sobrellevarlo mejor con más edad que con menos?

Ya me lo decía mi madre y yo ni la escuchaba: "los hijos hay que tenerlos jóvenes", siempre me lo dijo, siempre. Y ahora entiendo por qué. Que sí, que sí, que podemos estar divinas, pero ni aguantas las noches en vela de un bebé igual como no aguantas una noche de marcha con las amigas, seamos honestas. Obviamente no es comparable, pero es una realidad. 

Volvemos a equivocarnos en esto de las libertades y derechos. No se trata de elegir ser madres cuanto más tarde mejor para poder hacer todo lo que nos venga en gana, tener un mega puesto de trabajo y vivir la vida loca. Se trata de elegir ser madres cuando queramos sin miedo a que nos echen del trabajo, asumiendo que todo en esta vida se puede compaginar y que la maternidad no te va a frenar ni te va a impedir ser feliz. 

La maternidad hay que integrarla en nuestro modelo social y no retrasarla porque así nos lo exige todo el mundo. Ser madre no debería ser 'eso que me queda por hacer'. Si quieres ser madre, ¡adelante! Deberíamos luchar porque la maternidad no fuera mal vista y no conformarnos con estas soluciones que sólo sirven para llenar los bolsillos a las clínicas de fertilidad. Clínicas que obviamente están ayudando a muchas parejas, pero que se están ganado buenos dineros porque muchas mujeres retrasan tanto el momento de tener un hijo que cuando ellas quieren ya no pueden. Ojo, no tengo nada en contra de estos profesionales, insisto en que están ayudando a muchas mujeres a cumplir su sueño de ser madres. 

¿En serio os veis con 50 años cuidando de peques que no han llegado a la adolescencia? ¿Y con 60 años conviviendo con adolescentes? La naturaleza nos marca sus pautas por algo, pero somos tan soberbios que nos empeñamos en ganarle la partida. Qué ilusos, ella tiene siempre todas las de ganar. Ya va siendo hora que nos demos cuenta.