miércoles, 1 de julio de 2015

La economía familiar ahora también en nuestro móvil gracias a Fintonic

Desde que comenzamos nuestra vida en común, papá sin complejos y yo teníamos claro lo importante que era controlar el gasto mensual para que nuestra economía no se resintiera. Bueno el que lo tenía más claro era él porque yo soy un poco desastre para estos temas, todo hay que decirlo. Y como mi chico es muy apañao se hizo sus tablitas de Excel, muy chulis. De ese modo conseguimos un buen equilibrio, reducir gastos donde veíamos que nos pasábamos y llegar a fin de mes.

Pero han pasado 14 años de aquella, que se dice pronto, y hoy tenemos métodos mucho más fiables con algún añadido que te harán la vida más fácil, ¡te lo aseguro! Yo sé de uno que va a dar botes de alegría cuando sepa que una app, encima gratuita, le va a ahorrar trabajo controlando gastos.

Se trata de Fintonic, a ver las despistadillas que no estoy hablando de tomarnos una copichuela, que al principio hay una 'F' y no una 'G', ¡que os veo venir! Fintonic es una app gratuita que te puedes descargar en tu móvil y ella solita se encargará cada lunes, puntualmente, de regañarte si te has pasado en tus gastos. Vamos lo que mi marido hacía antes, ahora lo hará mi móvil, ¡para lo que hemos quedado!

Fuera de broma, ¿no os parece práctico? Además de poder controlar tus gastos, lo cual te ayudará a saber si hay algo en lo que puedes reducir, te puede avisar de las inoportunas comisiones de los bancos, posibles cobros duplicados o cualquier anomalía que se pudiera producir en tu cuenta. Mejor control imposible.

¿Qué me dices? ¿Te apetece probarla? Como te he dicho es totalmente gratuita y sólo debes pinchar el siguiente enlace para descargártela: http://bit.ly/1BydIjs.

En estos días de verano, ¡ojito con el gasto! Las terrazas, los amigos, las escapadas de fin de semana pueden hacer un roto en tu economía doméstica. ¡Controla tus gastos gracias a Fintonic! Y para terminar, no te pierdas este vídeo tan divertido de Sara Escudero. En poco más de un minuto te va a dejar clarito clarito lo bien que te a a venir Fintonic.

martes, 16 de junio de 2015

Reflexiones de final de curso: carta a un médico, carta a mi hijo


Érase una vez un bebé de cinco días que, sin esperarlo, acaba ingresado en neonatología con una hidrocefalia fruto de una hemorragia cerebral intraventricular. Érase una vez una madre, recién parida, confusa, temerosa y aturdida a la que se le vino el mundo abajo. Así comenzó  mi hijo su vida, lleno de cables, lleno de dudas. Y así vivía yo aquellos primeros días de maternidad. No fue el mejor de los comienzos, pero ya se sabe que la vida no es perfecta. A veces hay que lidiar con contratiempos para los que rara vez estamos preparados. 

Parece mentira lo nítidos que son mis recuerdos de aquellos días, a pesar de lo grave de la situación, de encontrarme con las hormonas descontroladas fruto de mi postparto, recuerdo muy bien los días que allí pasamos. Y por supuesto no he olvidado a muchas de las personas que se toparon en mi camino, entre ellas el que entonces (no sé si sigue siéndolo) era el Jefe de Urgencias del Hospital La Paz. Debo mucho a este hospital y a sus profesionales. Pero la empatía es una asignatura pendiente de algunos de ellos, entre los que se encuentra este doctor. Mi hijo llevaba dos días ingresado en Neonatos y yo no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Estaban aún valorando todo, haciéndole pruebas, todavía nadie me había podido dar una explicación y por supuesto nadie se aventuraba a darme un pronóstico. Pero este médico lo hizo, sin mirar su historia, sin hablar con los neurólogos o neurocirujanos, simplemente se plantó delante de mi y me dijo lo siguiente: "habrá que ponerle una válvula en la cabeza, tranquila eso lo hacemos todos los días; y luego, bueno no será un lumbreras pero seguro que podrá llevar una vida más o menos normal". Y se quedó tan tranquilo. Quizá soy muy exagerada, pero yo creo que decir esto a una madre cuyo bebé está ingresado sin tener aún un pronóstico claro por parte de los especialistas, es cuanto menos desconsiderado. 

Los años han pasado, mi pequeño Rayo ha ido superando obstáculos, muchos. Hemos pasado por quirófano unas cuantas veces, nos hemos levantado todas las veces que hemos caído y nos hemos ido haciendo más y más fuertes. Las revisiones de los primeros años fueron excelentes, pero nadie nos aseguraba nada. Con 3 años el Neurólogo nos daba el alta, el niño tenía un desarrollo cognitivo y psicomotor absolutamente normal y acorde a su edad. 

Con el Neurocirujano vamos de la mano, él no podrá darnos el alta pues siempre pueden surgir complicaciones, como de hecho ha pasado en estos años. Pero casi se ha convertido en un amigo al que visitar de vez en cuando. 

Nunca nos pusieron limitaciones, nunca hubo recomendaciones, sólo respetar sus ritmos y vigilar. Solos aprendimos a conocer sus límites, a saber lo necesario que es el descanso, las horas de sueño, los horarios poco flexibles. Pero conseguimos que todo cuadrase dentro de la normalidad de cualquier niño de su edad. 

Comenzó el colegio y ahí vinieron los miedos, aunque ya en esa época teníamos claro que era un niño motivado por aprender, curioso, inquieto. Sus primeros años escolares fueron increíbles. Con 4 años aprendió a leer, y puedo decir que lo hizo él sólo. Se negó a que le siguiéramos leyendo cuentos y comenzó a leerlos/verlos solito. Un día nos sorprendió a su padre y a mi leyendo una frase del tirón. Y desde ahí no ha parado de leer. A día de hoy los cuentos son pecata minuta, él ya lee libros y, por supuesto, comics. Lo mismo sucedió con las matemáticas, no es que aprendiera a sumar o restar rápido.... es que buscaba reglas que pudieran ayudarle y así, buscando y curioseando aprendió a multiplicar solo porque comprendió el mecanismo que le llevaba al resultado. El cálculo mental es un divertimento para él, sus juegos son continuos en este sentido.

Ayer salió de clase con una gran sonrisa en la cara, su profesora le había dicho que tendrá Matrícula de Honor en matemáticas. Se sentía orgulloso de sí mismo, feliz, satisfecho. El resto de notas serán impecables, como en los trimestres anteriores. 

Desde muy pequeño me empeñé en darle una formación musical. Había leído muchos estudios que recomendaban la música en aquellas personas con lesiones cerebrales, discapacidades, etc. En los primeros años no sabíamos qué iba a suceder, si sus capacidades intelectuales se verían mermadas o si en algún momento sucedería algo imprevisto que le afectara. Quise darle un comodín con el que su cerebro pudiera funcionar mejor en caso de necesitarlo. Comenzó con 2 años a hacer iniciación musical. Con 3 años comenzó con el instrumento, un pífano pasando después a la flauta travesera. Elegimos el Método Suzuki y acertamos. Ayer su profesora de flauta le dijo que le entregarían un diploma por haber acabado el Libro 1 del Método. Es el primer alumno del grupo que lo consigue. Su repertorio musical es amplio, maravilloso. Su motivación y sus ganas de tocar son envidiables.

Hoy cuento todo esto no porque quiera presumir de hijo, no es mi estilo. Pero es un buen momento para dedicar este texto a ese médico, ese Jefe de Urgencias del Hospital La Paz que un día me dijo que mi hijo no sería un lumbreras. Sabemos los riesgos que corremos, sabemos que no tenemos ninguna garantía y no sabemos cómo su cerebro se comportará en los próximos años. Es un riesgo real y no podemos hacer nada. Pero a día de hoy mi hijo es un niño inteligente a rabiar, que disfruta aprendiendo cada día. 

La empatía y la prudencia son dos virtudes que no todos los profesionales sanitarios poseen. Pero son muy necesarias, especialmente cuando de niños se trata. Si dudas calla, si no sabes sé prudente, si tienes a una madre destrozada delante empatiza. 

Dentro de poco seguro leerás ya mi blog, hijo mío, y por eso quiero dejar reflejado en este post lo orgullosa que me siento de tus logros. No porque tengas buenas notas o porque me quede embelesada escuchando como tocas a Bach o Bethoveen. Me siento orgullosa del niño que eres y del hombre en el que sé te convertirás. Seguiremos superando los obstáculos que lleguen, juntos, como hasta ahora, como siempre. Te quiero mi pequeño Rayo

jueves, 11 de junio de 2015

El aprendizaje de los más pequeños y las nuevas tecnologías: ¡una combinación perfecta!


Ahora que el curso escolar toca a su fin es hora de hacer balance y sacar conclusiones. Y hoy quiero analizar cómo ha ido el curso de flauta travesera de Rayo. Mi virtuoso flautista ha finalizado su quinto año de estudios con el Método Suzuki, pero no ha sido hasta este curso cuando ha comenzado a leer música. Ya sabéis que este método se basa en el aprendizaje de oído en sus inicios. Pero con el nivel que ya tenía y su edad, había llegado el momento de hacer sus primeros pinitos con el solfeo, el pentagrama, las notas, las claves y demás. Para mi, como seguro muchos entenderéis, esto era un mundo y la ayuda que le había prestado hasta ese momento se vio reducida a la mínima expresión. Conste que lo he intentado y aunque he aprendido (y sigo aprendiendo) mucho, Rayo tuvo que seguir sus derroteros musicales en solitario para avanzar al ritmo que él mismo se exigía. 

Al principio fue complicado. Imaginad que debéis aprender una lengua nueva, un idioma absolutamente distinto basado en un alfabeto que nada tiene que ver con vuestra lengua materna, pues bien eso es aprender solfeo. Los inicios son difíciles pero cuando se saben las reglas básicas todo es cuestión de práctica. 

Nos costó mucho que le cogiera el truquillo. Rápidamente me di cuenta que era una cuestión de motivación. Los niños no aprenden sino están motivados y Rayo no lo estaba, ¡se aburría! Y entonces se me ocurrió una cosa: ¿por qué no dejábamos a un lado las partituras y optábamos por otros métodos? Mi hijo, como casi todos, es un enamorado de las nuevas tecnologías. En casa ni la tablet, ni el móvil ni el ordenador se le resisten. Y sí, todo este nuevo mundo está a su alcance porque su padre y yo consideramos que es y será parte fundamental de su educación. Lógicamente todo está debidamente controlado y supervisado, no se le deja al niño la tablet toda la tarde para que se entretenga y no moleste, en absoluto. Se trata de aprovechar estos recursos para potenciar sus capacidades, para favorecer su aprendizaje. Las nuevas tecnologías nos brindan un abanico de posibilidades muy amplio que no debemos negar a nuestros hijos

Pues bien, después de varios meses intentando que el chiquillo se centrara en las partituras y sabiendo que él ya entendía perfectamente de qué notas se trataba, no conseguíamos una fluidez en su lectura. Se atoraba, se agobiaba,...., ¡se aburría! Y entonces cambiamos el escenario. Del papel pasamos a la pantalla. Primero probamos con algunos juegos musicales interactivos donde debía adivinar notas, poner la nota correcta, y actividades similares. ¡Y ahí se produjo el enganche! Tenía vía libre para coger la tablet o el móvil y jugar, porque aunque estaba aprendiendo para él todo era un juego. 

Pronto la app se le quedó pequeña, superó todos los niveles y sin darse cuenta sus miedos iniciales, su recelo a enfrentar la partitura y su aburrimiento había quedado atrás. De ahí pasamos a otra app más acorde a sus nuevas necesidades. Y un día le puse una partitura de un tema bastante complicado del maestro Handel y ¡premio! Empezó a tocar mientras leía el pentagrama. 

Esto ha dado paso a que en clase, cuando están trabajando sobre alguna nueva pieza hayamos prescindido del papel y su profesora eche mano de su Ipad donde Rayo puede ampliar, reducir, mirar, tocar, interactuar en definitiva con la música. 

Nuestros hijos son nativos digitales, desde muy bebés han estado rodeados de dispositivos tecnológicos que han ido modelando su manera de aprender. En casa, sin darnos cuenta les hemos predispuesto a ello. ¿Qué niño no juega o aprende con una tablet o un móvil? 

Resumiendo, ¿qué ventajas obtenemos al permitir a nuestros hijos el uso de las nuevas tecnologías?
    • Fomenta que los niños sean autodidactas.
    • Aprenden de una manera interactiva e intuitiva.
    • Los juegos educativos están pensados para favorecer su aprendizaje en áreas como la lecto-escritura, el pensamiento lógico-matemático, el cálculo rápido o la destreza viso-espacial.
    • La implicación del niño es mayor con un dispositivo móvil que con un ejercicio de papel y lápiz.

Rindámonos a la realidad, desde el año 2013 el acceso de los niños entre 5 y 15 años a una tableta ha aumentado, pasando del 51% al 71%. Nuestros hijos han integrado las nuevas tecnologías no sólo en su aprendizaje sino también en sus juegos. Y creo que no se lo debemos negar. Sólo debemos vigilar y supervisar. Y sobre todo debemos desterrar la desconfianza o el miedo a que esto pueda ser nocivo para ellos. Fijáos en la multitud de apps disponibles con juegos educativos que tenemos a nuestro alcance y que  seguro les encantarán. 

Sólo debes buscar un dispositivo apto para todos los miembros de la familia, smartphones y tabletas como las de ASUS, con una interfaz perfecta para los más pequeños. Aparatos muy finos y con un peso reducido que permiten a nuestros hijos un fácil manejo. 

Mi pequeño Rayo ha integrado este nuevo aprendizaje en una de sus actividades preferidas, la música. Ahora sólo queda que podamos hacer esto también en el colegio, ¿lo lograremos? Ojalá.


martes, 2 de junio de 2015

Buenas noticias y retos que me hacen sonreír: ¿conoces a Gema Hassen-Bey?

No creo en las casualidades. Tengo la firme creencia que todo ocurre por un motivo. Estos días he estado de bajón, han sido momentos de estrés, de mucho acumulado, de diferentes cosas que se juntan y entonces todo estalla. Es lo malo de tener todo bajo control, de tenerlo todo tan hiladito que en el momento que algo se sale de sitio te das el ostiazo padre. Y eso más o menos me ha pasado de unos días a esta parte. El caos ha reinado en mi casa, en mis horarios, en mi rutina. Un caos que todas las que andamos por aquí conocemos muy bien. Y en medio de ese caos un problema doméstico, una tontería en definitiva, no sabemos la suerte que tenemos de vivir con las comodidades que la tecnología nos brinda. Madre mía, ¡¡cómo podían vivir esas madres de antaño sin frigorífico!!

Pero cuando todo lo ves negro y el vaso medio vacío aparecen cosas positivas que te alegran el día y te suben el ánimo. Lo primero del día es que puede que la reparación de mi frigorífico la cubra el seguro, sino todo al menos parte. Es una bobada, pero a la economía familiar no le vendrá nada mal. Hace un ratito mi amiga me acaba de confirmar que la tutora de nuestros hijos de este curso seguirá con ellos al año que viene, ¡un notición! Y para rematar me llega la historia de una luchadora, una de esas personas admirables que te hacen darte cuenta de lo tonta que eres a veces por quejarte de lo que tienes. Esta tarde Gema Hassen-Bey me ha hecho sonreír. Gema es muchas cosas: periodista, presentadora, coaching emocional, medallista paralímpica de esgrima y una mujer imparable. Gema va en silla de ruedas pero eso no la ha impedido participar en cinco Juegos Paralímpicos consecutivos, ¡ahí es nada! Y ella no para, porque ella se mueve. Tanto se mueve que es la presentadora del programa de La 2 El mundo se mueve contigo. Os invito a seguir su Facebook, pinchad aquí.



Esta increíble mujer ha fundado el proyecto BEY PROACTION, colectivo artístico cuya finalidad es que personas con capacidades diferentes puedan aportar su valía a la sociedad a través de las diferentes disciplinas (ya sean artísticas o deportivas) en las que destaquen.

¿Y qué se propone ahora Gema? ¡Subir al Kilimanjaro! A mi me deja con la boca abierta, es más que un reto, es una demostración de fuerza, de coraje. Su silla de ruedas se queda siempre oculta, porque su sonrisa lo inunda todo. ¡Qué mujer!

Su aventura la quiere empezar el miércoles día 10 de junio a las 11:00 de la mañana, en el Km 0 de Madrid, en la mismísima Puerta del Sol. Y la quiere compartir con todo aquel que ese día quiera acompañarla porque aunque es, obviamente, un reto personal, ella lo ve como una forma en la que todos podemos avanzar y mejorar. Personas que necesitan una silla de ruedas para desplazarse, patinadores, ciclistas, ¡¡madres con carritos!! ¿No hemos sentido todos las dificultades de la ciudad para desplazarnos? Yo hace tiempo que dejé el carrito, pero aún recuerdo como sudaba para lograr ir por ciertas calles, el tener que bajarme de una acera porque no podía pasar con mi carro y mil peripecias más.

Gema ha buscado una cima que escalar, en su caso una cima real. Pero todas y cada una de nosotras escalamos nuestra cima personal cada día. La maternidad es nuestro Kilimanjaro, ¿no os parece?

He querido compartir con vosotros su historia, su gran meta porque Gema me ha hecho sonreír y darme cuenta que aunque todo se torne oscuro, la fuerza y la sonrisa es lo que permitirá que consigamos todo aquello que nos propongamos.

Con tu permiso Gema, hago mío tu lema de vida a partir de este momento: Si te mueves tú, el mundo se mueve contigo. No faltes a su cita el próximo miércoles, ¿la acompañamos en el inicio de su aventura?

martes, 26 de mayo de 2015

¿Sabes cuál es el truco para conseguir conciliar en España?


Conciliación es un término muy manido que las mujeres -especialmente- utilizamos como comodín para poder llegar a todo. Y, ¿qué es llegar a todo? Ni más ni menos que ocuparnos de nuestros hijos, la logística familiar, la organización del hogar, nuestro trabajo y flecos varios que surgen en el día a día. Ahí es nada.

Yo me he quejado (y seguiré haciéndolo, faltaría más) de lo difícil, por no decir imposible, que es conciliar. Me quejo también porque la conciliación ha de llevar aparejado otro concepto que no siempre contemplamos, que es la corresponsabilidad. Es decir, si somos una pareja, papá y mamá, ambos debemos llevar el peso de la familia. Mamá no tiene por qué desarrollar súper poderes que la permitan estirar las horas del reloj.

Pero todo eso es teoría, porque ya sabemos que la práctica se aleja mucho de la realidad. Y al final nos encontramos con una pila de tareas diarias en nuestras diferentes facetas y allá te las apañes. Es lo que hay. Aprovecho, ahora que estamos en periodo post-electoral, para decir a quien quiera escucharme, que las mujeres y madres estaríamos muy agradecidas si alguien nos tuviera en cuenta. Y conste que políticas que favorezcan la conciliación no consiste en abrir más escuelas infantiles. Ayer mismo publicaban una noticia donde podíamos leer que la baja de maternidad europea sigue a la cola de las prioridades de la UE. Si es que no hay manera de avanzar y mejorar.

Pero bueno, de lo que yo quería hablar hoy es de algo básico para la conciliación, algo que nos permite a las mujeres trazar el plan -casi- perfecto para no acabar en la López Ibor (prestigiosa clínica psiquiátrica de Madrid). Esa llave mágica se llama orden militar. El truco está en tener una agenda (bien puede ser una pizarra, un folio pegado en la nevera con un imán o aquello donde se apunte todo mejor) donde ir anotando las tareas/preocupaciones del día, hora, orden y control. Todo así, en plan sargento mayor del ejército de tierra. Una planificación que te permita saltar de una cosa a otra casi sin pensar, para que puedas actuar como una autómata. ¿Duro? No, cuando te hallas en todo el meollo no te da tiempo ni de pensar, otra de las grandes ventajas. Si te permites unos minutos para un café estás perdida porque entonces piensas y ¡zas! sientes el cansancio y con un poco de mala suerte el agobio. Pero si vas de una cosa a otra ni te das cuenta y cuando quieres reaccionar es la hora de hacer la cena, miras atrás y te sientes fantástica porque has cumplido con tu día. Eso sí, cena rápido porque igual te quedas grogi delante del plato.

Diréis que eso no es vida, pues me vais a perdonar, pero peor es tener un cerro de cosas por hacer, acabar el día y darte cuenta que no has podido tachar de la lista ni la mitad. Al cansancio se unirá un sentimiento de culpa infinito, porque somos así de pavas, todo hay que decirlo.

Pero no me pongáis muecas. Un par de días en semana concederos un cafetillo con las amigas, una clase de yoga relajante, un paseo en soledad, eso os permitirá reconectar y cargar las pilas, ¡os lo prometo!

Os aconsejo probar diferentes modos para organizaros, esto es cuestión de ensayo y error, pero sin orden no hay éxito, ¡quien avisa no es traidor! ¿Tenéis algún otro método con el que salgáis victoriosas de vuestro día? Si conseguís conciliar de otra manera, aquí tenéis un espacio donde contarlo. Muchas madres os estaremos agradecidas :) ¡Contadnos!

viernes, 22 de mayo de 2015

¡Cuida lo que comes!: estarás cuidando también de tus hijos


Hace unos días leía a un pediatra que hablaba de lo importante que es intentar que nuestros hijos tengan una relación saludable con la comida, lo cual pasaba por ofrecer variedad, no obligar y respetar lo que quisieran comer. No es la primera vez que lo oigo, ni será la última, pero me sorprende lo hipócritas que podemos ser los adultos con este tema. Porque, ¿qué relación tienes tú con la comida? ¿qué ejemplo das a tus hijos en casa?

Ay amigos, pero sobre todo amigas, aquí esta el quid de la cuestión. Se nos llena la boca -nunca mejor dicho- sobre cómo alimentar a nuestros hijos, sobre respeto, sobre comer de manera saludable, pero llega el mes de mayo y ¿cuál es el tema estrella?: ¡La operación bikini! 

Yo recuerdo a mi madre y sus operaciones bikini: no sentarse en la mesa a comer, comer malamente, rechazar platos, incluso comer la sobras de los nuestros porque ya no podía más de hambre que pasaba, ¡toma ejemplo! Eso lo he podido ver durante toda mi infancia, su relación con la comida siempre fue peculiar. Por fortuna ni mi hermana ni yo hemos tenido consecuencias a tener en cuenta, cada una tiene lo suyo pero dentro de la normalidad vaya. Pero es algo que yo recuerdo negativamente y por lo que siempre tuve claro que quería que mi hijo no tuviera ese ejemplo.

Lo primero de todo, antes de hablar de respetar la alimentación de nuestros hijos, nos deberíamos preguntar si respetamos la nuestra. Y no hablo de adelgazar, ¡malditas modas! Conste que yo me cuido mucho, y quien me conoce lo sabe, pero no por modas o por lucir palmito. Confieso que a mi me obsesiona mi salud y para ello cuido lo que como (aunque me doy mis buenos caprichos) y hago ejercicio siempre que puedo. Y eso es lo que ve mi hijo, y lo que copia claro. Como a todo crío, le encanta comer guarrerías, o darse un día un hartón de pizza, pero tiene bien grabado lo importante que es comer bien, que cada semana se coman legumbres, verduras, pescados, carnes variadas, ... que las chuches son puntuales, que estar sano pasa por hacer ejercicio, etc.

Me parece incoherente estar hablando de esos valores que queremos inculcar a los peques y luego andar haciendo el indio con dietas y mal comiendo, por la sencilla razón de que en poco más de un mes toca ponerse un bañador. De verdad, antes de preocuparte en exceso por cómo come tu hijo, mírate y analiza si tu dieta es saludable, si la puedes mejorar, y sobre todo piensa que lo que tú hagas, tus hijos lo copiarán. No se trata de perder o ganar peso, se trata de salud y ejemplo para los más pequeños. Hábitos saludables, costumbres que favorecen una alimentación completa y correcta (sentarse en la mesa en familia, comprar y planificar las comidas juntos, enseñar a los niños los valores nutricionales de los alimentos) ayudarán a que interioricen que comer es mucho más que alimentarse. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Los chicos no lloran, sólo pueden soñar


"Mamá, Alejandra me ha dicho que soy una nenaza, un quejica y un llorón". Así ha salido mi hijo del colegio, contándome lo que su querida compañera le ha dicho y con un buen golpe cerca del ojo. Revuelo en clase, llega la hora de irse a casa, niños con prisa y ¡zas! golpazo con el pico de un libro cerca del ojo; resultado niño llorando. No es la primera vez que Rayo me cuenta que en el colegio le llaman llorón. De siempre ha sido un niño sensible que necesita mostrar lo que siente y, por supuesto, llorar cuando algo no va bien o cuando se hace daño. ¿Qué hay de malo en que un niño llore? Desde mi punto de vista no es nada malo pero vivimos en una sociedad que inculca que no se debe llorar, que enseña a ser fuertes y (lo peor) a ocultar los sentimientos. Y para poner la guinda al pastel, enseña que los chicos no lloran, de ahí que su querida compañera de clase le llame nenaza. Por supuesto tampoco se enseña empatía, consuelo, ponerse en el lugar del otro, apoyar a los amigos o compañeros.....

¿Qué estamos haciendo mal? Esto no le sucede sólo a mi hijo, de hecho cada día puedes ver situaciones del tipo: no llores, sino ha sido nada, anda anda no seas quejica..... ¿O no? No se enseña a los chiquillos a llorar, a desahogarse, a liberar tensiones o a expresar lo que sienten, sea como sea. Se les enseña a aguantar, a contenerse, a enmascarar emociones y a sonreír aunque por dentro estén ardiendo de rabia. Tampoco se enseña a consolar al prójimo si así lo necesita, a acompañar a tu amigo si ves que está triste, a hablar de sentimientos. Así nos luce el pelo de adultos claro.

Rayo llora, sí, a veces llora mucho, es su manera de liberar tensión, de sentirse mejor. Es un niño pasional, que necesita sacar lo que siente porque sino acabaría quemándole por dentro. Igual que da una voz echa una lágrima. Luego se le pasa, una vez que lo ha soltado todo es otro, se relaja y a otra cosa mariposa. Yo no veo nada malo en ello, al contrario, creo que es buenísimo que el niño aprenda a sacar el malestar, ya sea a través del llanto o de la palabra. Ya sea con unas lágrimas o hablando de lo que le hace sentir mal, o todo junto.

¿Por qué está tan mal visto llorar? El ser humano es la única especie capaz de llorar fruto de las emociones, ¡todo un prodigio! Pero, como somos así, nosotros lo censuramos e intentamos ocultarlo o evitarlo.

¿Cómo te sientes después de una buena panzada a llorar? Mejor, ¿a qué sí? Cuando algo nos aflige, nos preocupa o nos causa ansiedad, un buen llanto permite que soltemos lastre y hace que nos sintamos mucho mejor. Pero aún así enseñamos a nuestros hijos a no llorar, mejor aguantar y callar. ¡Qué joyas que somos!

Rayo llora, y le parece sorprendente que le digan estas cosas en clase si le ven con la lágrima por algún motivo. Afortunadamente se sorprende pero no se avergüenza. Porque yo le animo a que él se siga expresando libremente. Así que sí, mi hijo es un llorón, ¡y a mucha honra!

No he podido evitar, al escribir el post, acordarme de esta canción de Miguel Bosé, así que venga, vamos a mover el esqueleto, otra manera de expresarse.....