martes, 15 de abril de 2014

¿Me estoy equivocando?


Esos días donde la cabeza te va a estallar, donde de sobra sabes que estás a más cosas de las que puedes, pero es lo que hay, no queda otra. Y es justo cuando te planteas esa pregunta maldita relacionada con tu hijo, ¿en qué me he equivocado?

No sé si os habrá pasado, bien por la sombra de la culpa que se empeña en acompañarnos continuamente, bien porque las cosas no salen según lo planeado, a lo largo de estos 7 años de maternidad me he planteado muchas veces esto, ¿lo estoy haciendo bien o me estoy equivocando? Y sólo con formular la pregunta me entran ganas de llorar porque siento una carga sobre mis hombros demasiado intensa. 

Rayo es un niño de fuerte carácter que tiene por costumbre ponerme a prueba, retar mi paciencia y por supuesto poner al límite mi estado de ánimo. Bien es cierto que no me he limitado a quejarme, siempre intento mirar hacia adentro y ver qué puedo poner de mi parte para hacer que la situación mejore. Confieso que me ha dado muy buenos resultados, eso y el autocontrol. Mucha respiración, mucha retención, ¿será por eso que me arrojé a los brazos del yoga, la mediatación y el reiki? Lo importante es que ha ido funcionando. Aunque, vamos a ser honestas, soy humana y esto no siempre funciona. 

He tomado algunas decisiones en mi vida, a veces forzada por las especiales circunstancias que nos han tocado, otras por propia elección, que han determinado la crianza de Rayo. Y ahora, confieso que dudo. ¿Han sido las adecuadas?, ¿todo esto es bueno para él?

A veces veo que la vida de mi hijo es muy diferente a la de otros niños. Soy una madre que trabaja desde casa, lo que implica que pasa mucho tiempo conmigo, no se queda a comedor, no tiro de abuelos, e intento encajarlo todo para que no le afecte nuestra vida laboral. Eso es lo que yo creí en su día sería lo mejor. 

Pero ahora dudo, ¿es esto lo mejor?, ¿es bueno que su vida difiera de la de otros niños?, ¿le estoy volviendo yo diferente? 

Días como hoy donde discutimos y siento que se separa un pasito de mi me hacen pensar en sino sería mejor que me echara un poquitín de menos. Su padre se lleva siempre la mejor parte cuando llega a casa por la tarde. Es como si estuviera cansado de mi. ¿Será esto cierto o sólo una percepción de una madre exagerada?

Dudas que me asaltan y en las que no puedo dejar de pensar.

viernes, 11 de abril de 2014

La conciliación es tarea de todos

Ese mantra me repito yo una y otra vez y se lo digo a todo aquel que quiere escucharme a ver si sirve de algo. Pero la realidad, la triste verdad es que no vale para nada. Aunque la conciliación es tarea de todos, sólo unos pocos nos lo creemos. Así nos luce el pelo claro.

Un día más aquí estoy con mi niño en casa mientras intento sacar mi trabajo adelante. Soy afortunada. Mi trabajo me permite una gran flexibilidad gracias a la cual las vacaciones escolares no son un problema para nosotros. Ayer les dieron las vacaciones de Pascua, un jueves, dejando que el viernes se convierta en una verdadera carrera de obstáculos para muchas familias. 

¿Qué es conciliar? Yo creo que conciliar no es pedirse un día como hoy de vacaciones, tampoco es dejar a los niños en cualquier casa (abuelos, familiares, amigos, vecinos) para poder marcharte a trabajar. Conciliar es adaptar los horarios escolares a los horarios laborales. Y cuando digo horarios, también me refiero al calendario por supuesto. 

Es obvio que no siempre es posible. La próxima semana, por ejemplo, hay 3 días complicados y por mucho que se intentara tener horarios razonables sería inviable que esos días no se trabajaran. Pero un día como hoy es un problema en toda regla. 

¿Cómo podríamos evitar que unos días de vacaciones fueran un problema? Se me ocurren algunas ideas: 

- Flexibilizando horarios.
- Permitiendo el teletrabajo.
- Dejando abiertos los colegios con actividades lúdicas para estos días. 

La última opción es la que menos me gusta, lo confieso. Pero entiendo que es una alternativa eficaz. Hay centros que ofrecen este servicio, pero son contados, con pocas plazas y un gran número de niños se quedan fuera, con lo cual el problema sigue existiendo. El sistema actual de petición de plazas es absolutamente ineficaz y las familias en los periodos vacacionales (Navidad, Pascua, verano) encuentran verdaderas dificultades. Si los centros permanecieran abiertos, con personal especializado, tendríamos un problema menos.

Pero el teletrabajo, por ejemplo, es posible en muchos casos, y sin embargo es una opción poco contemplada. Mi marido, sin ir más lejos, podría estar en casa trabajando estos días, pero estoy segura que sus jefes se rasgarían las vestiduras si se lo propusiera.

La conciliación es una utopía todavía en este país. Pensar en horarios razonables o en otras alternativas alejadas del 'trabajo de culo pegado a la silla horas y horas' se hace complicado. 

¿Cómo os apañáis vosotros? ¿En vuestro caso la conciliación es posible?

lunes, 7 de abril de 2014

Hábitos de vida saludables, ¿los cumples?


Hoy se celebra El Día Mundial de la Salud y aunque el objetivo de este año es mejorar la protección contra las enfermedades infecciosas transmitidas por animales, podemos encontrar en numerosas publicaciones recomendaciones para cuidarnos un poquito más. En definitiva hoy se habla de salud y nosotros tenemos en nuestra mano estar mejor, cuidarnos más. Me ha dado por pensar más de la cuenta en el tema. Realmente no es tan complicado, son pautas sencillas que todos conocemos pero que en muchas ocasiones no aplicamos. Lo que me lleva a preguntar, ¿por qué no cumplimos con estas sencillas medidas?, ¿qué nos lleva a incumplir fáciles consejos que puede favorecer nuestro estado de salud?

Os animo a repasar conmigo 10 hábitos saludables, vamos a ver cuántos cumplimos: 

1.- Beber agua: nos lo cuenta hasta el tendero del mercado. ¿Cuántas veces os lo han repetido? Pero ¿bebes suficiente agua? Lo recomendable es beber entre 1,5 y 2 litros al día. Y nada de beberlo del tirón, que nos conocemos, hay que tomarla a lo largo del día para que tenga ese efecto purificante del que tanto hablan. 

Este lo cumplo, yo sí me bebo mis 2 litros de agua a diario. Hace un tiempo sufrí una infección de orina durante mucho tiempo y este hábito lo tengo grabado a fuego. 

Por si os ayuda, recurriré a aspectos más frívolos ;) hidratar la piel hará que su apariencia sea más tersa y fresca, vamos que sino bebés tendrás más arrugas. Anda corre, coge un vasito.... 

2.- Hacer ejercicio: vale, no es por ser pesada pero sabemos que esto es así. No se trata de acudir a diario al gimnasio, correr la media maratón o conseguir tener el mejor culo de la blogosfera, no. Primero porque tiempo no tenemos, seamos sinceras. Entre el trabajo, la no conciliación, los niños, que hoy tu costillo llega más tarde de lo normal, que los abuelos se van a la playa y se acabó el tener canguro..... es difícil. 

Este lo cumplo.... cuando puedo. Una hora de yoga en semana y en fin de semana, o sea dos díitas, caminar o correr. Ahora que ha llegado mejor tiempo ya no tengo pereza y añadiré un día en semana de piscina. No es un objetivo ambicioso, ahí está el truco. No os impongáis rutinas que en el fondo sabéis que, por un motivo u otro, no vais a poder cumplir. 

Caminar a buen ritmo 30 minutos es un ejercicio muy efectivo, que te ayudará a sentirte mucho mejor. Es fácil, barato y asequible para todos. 

3.- Reducir el consumo de grasa: teniendo en cuenta que se acerca el verano y a todas nos gusta lucir más o menos aparentes, no está de más ir quitándonos algunas comidas que no nos convienen nada. Y todas sabemos de lo que estamos hablando ;) 

Este le cumplo, conste que por salud y no por estética. Mi estómago dice que no quiere grasas que se pone farruco, vamos que comienza a doler y se pone muy muy pesado. Así que grasas confieso que las justas o casi ninguna. 

4.- Tomar alimentos ricos en fibra: este es otro punto muy repetido y nos lo sabemos bien. No se trata de hacer una lista de aquello que tiene fibra, sin complicaciones. Fruta fresca en el frutero para picar a lo largo del día, si se puede ten siempre frutos secos, unas nueces por ejemplo, para comer un par de ellas de vez en cuando. Verduras, ensaladas.... 

Esto lo cumplo, por las mañanas bien sabéis, que hasta os pongo fotitos en Twitter, me encanta ponerme mi plato de varias frutas para quitarme las malas tentaciones. La verdad me va genial para ir al baño, así que os lo recomiendo. Y por las noches las ensaladas no me faltan tampoco.

5.- Limitar el consumo de sal. Si te gustan las comidas sabrosas, ve quitando un poquito cada día, percibirás mejor el sabor de lo que cocinas. Nosotros en casa nos hemos acostumbrado a tomar poquita sal, y me doy cuenta de ello cuando como en casa de mi madre, por ejemplo, que mira que le gusta el salero :) 

6.- Fuera carbohidratos y azúcares refinados. Los bollos amigas mías, los bollos..... Mejor hacemos un bizcochito casero, unas magdalenas y tan contentos. Los niños felices y todos más sanitos. Ya sabéis que me gusta mucho encender el horno, pero alguna vez cometo un pecadillo o dos. Nadie es perfecto :) 

7.- Cuidar tu peso. Después de todo lo dicho es evidente que todas esas restricciones tienen como objetivo cuidar nuestro peso y no sufrir cada vez que nos subamos a la báscula. Pero no se trata de tener una talla 36, ¡¡por favor!! Sino de no subir y bajar kilos a lo loco. Un peso adecuado a nuestra altura, sin más. 

8.- Eliminar los hábitos nocivos. Pues lo que ya sabemos, no fumes, no bebas en exceso y el café lo justito. Si bebes refrescos con cafeína, mejor reduce su consumo. Salvo fumar, que ahí ponemos una cruz bien grande y por favor dejarlo todos que es malísimo, el resto si lo hacemos con moderación, tampoco es tan malo. Una cervecita pues no pasa nada, pero un litro al día mejor no.... Todos nos entendemos. 

9.- Dormir 7 horas diarias. Aquí queridos todos, muchos lo tenemos chungo, así son las cosas, así que ya podemos compensar con el resto de cosillas de la lista. 

10.- Reducir el estrés. Para finalizar nuestra lista algo muy importante y que tenemos muy presente en nuestras vidas: el estrés. Hay que controlarlo nenes, nos pongamos como nos pongamos, sin darnos cuenta puede arruinar nuestros días y eso es algo que no debemos consentir. 

¿Qué os ha parecido?, ¿cuántos puntos de la lista cumplís? Yo ya he confesado así que os toca a vosotros :)

Fuente de la información: Vivir Salud de iMujer

martes, 1 de abril de 2014

La importancia de saber pedir ayuda

Hoy cedo un trocito de mi blog a una mujer emprendedora que quiere hablarnos de algo que yo considero vital en el inicio de la maternidad: la importancia de saber pedir ayuda, sea la sea. Hoy Carol, del blog Minerva y su mundo tiene mucho que decirnos. Te invito a continuar leyendo: 



Comienzo dando las gracias a Belén por dejarme hoy un sitio en su espacio. Siendo una de las blogueras más veteranas es para mí todo un honor estar hoy aquí.

Antes de comenzar me presento. Soy Carol, tengo una niña de tres años y medio, que ha dado nombre al blog Minerva y su mundo. Recientemente he finalizado mi formación como Asesora Continuum, Asesora en Maternidad y Crianza, aquí podéis leer un poco más sobre lo que esto significa para mi. Y es a través de mi emprendimiento, Soñando Duendes, donde ofrezco asesorías y talleres, además de la venta de productos relacionados con la crianza.
Quiero hablaros de la importancia de pedir ayuda, de sentirnos acompañadas y apoyadas en nuestros embarazos, nuestros partos, nuestras lactancias y nuestras crianzas.

Cuando vivimos por primera vez un embarazo deseado, lo hacemos con la mayor ilusión del mundo, expectantes por lo que está por venir, leyendo normalmente todo aquello que cae en nuestra manos sobre embarazo, parto o cuidados del bebé, escuchando consejos bienintencionados e historias varias, y haciendo una lista interminable de todas las cositas que (creemos) necesitaremos para la llegada del bebé.

A pesar de habernos informado (cuando lo hacemos) sobre las pruebas durante el embarazo, el parto o la lactancia, es una información que suele quedarse corta y que no nos prepara para la realidad del momento. No hay nada más enriquecedor que compartir espacio con otras familias que ya hayan pasado por un embarazo y un parto, y estén disfrutando (o no) de su lactancia y su crianza, no sólo para tener una idea más realista de lo que supone dar a luz a un bebé y ser padres, sino porque lo que se aprende en un grupo de familias es algo que queda integrado en nosotros y llegado el momento de vernos en la situación somos conscientes de que lo que nos está sucediendo es normal o no. Y aquí me refiero tanto a las sensaciones durante el proceso de parto, el momento del expulsivo, la lactancia con nuestro bebé o esa sensación en ocasiones de sentirnos superados en el postparto por esa nueva situación y esa demanda constante por parte de nuestro bebé, que nunca antes habíamos conocido. De ahí la importancia de acudir a grupos de crianza o lactancia ya durante el embarazo y aún más en el postparto, cuando muchas veces la madre lo vive desde la soledad debido a nuestra sociedad actual, en la que vivimos separados unos de otros. O incluso la posibilidad de contratar una doula o una asesora en maternidad y crianza, que nos acompañe en esta maravillosa experiencia, y a través de la cual podamos conocer  las opciones que tenemos durante el embarazo, el parto, el postparto, e incluso si por desgracia sufrimos una pérdida gestacional o perinatal.

Si cuando buscamos un carrito para nuestro bebé nos hacemos un master en marcas y modelos, ¿por qué no hacemos lo mismo con el lugar y las personas donde vamos a parir? El parto será algo que recordaremos toda la vida y marcará el inicio de la vida de nuestro hijo. Somos nosotras quienes tomamos las decisiones, pero para poder decidir tenemos que estar informadas. No podemos dejar nuestra responsabilidad en terceros si queremos disfrutar y vivir conscientemente nuestros partos. Por eso es crucial no quedarnos con lo primero que nos digan, sino informarnos, leer (artículos desde la evidencia), rodearnos de familias que vivan una maternidad y paternidad consciente o acudir a una persona capacitada para acompañarnos y ofrecernos información contrastada.

Lo mismo sucede con la lactancia. El alimento diseñado específicamente para cubrir todas las necesidades del bebé, incluso las afectivas, es la leche de su madre. No se trata de que sea lo mejor que le podamos dar a nuestro bebé, que lo es, sino que es lo normal y natural. Por eso cuando una mamá tiene problemas para instaurar su lactancia lo que menos necesita oír es que no pasa nada, ya que se crían igual con lactancia materna que con biberón, esto no es cierto y ahí tenemos la evidencia. La mamá tiene que valorar lo que significa para ella tanto el hecho de dar de mamar a su bebé, como el hecho de que su hijo sea alimentado con el alimento idóneo para él. Lo ideal es habernos informado durante el embarazo sobre lactancia, pero si surgen problemas siempre podemos pedir ayuda en el momento. Pedir ayuda con la lactancia, ya sea a nuestro pediatra si tiene conocimientos de lactancia, a un grupo de lactancia, a una asesora de lactancia o a una IBCLC, es apostar por un estrecho vínculo con nuestro bebé, por una alimentación sana (ahorrando en salud), por un correcto desarrollo cerebral de nuestro bebé y, también hay que decirlo, por un gran ahorro económico y ecológico.

Aprendemos junto con nuestros hijos a ser padres, sin duda son los mejores maestros. Pero si tenemos dudas sobre cualquier aspecto de nuestra maternidad o crianza, sobre el desarrollo de nuestro bebé, sobre sus necesidades, sus demandas, sueño, alimentación… sobre esa delicada estapa que es el postparto… ¿por qué no pedir ayuda en un grupo de apoyo o alguien que sabemos que está formado para ello? El hecho de pedir ayuda no nos hace peores padres, al contrario, tener la capacidad de pedir ayuda cuando no damos más de sí es una manera de empoderarnos. Parece que el hecho de de pagar a alguien para que nos asesore es malgastar nuestro tiempo y nuestro dinero, ¿pensamos lo mismo si necesitamos acudir al psicólogo, al dentista o a una clínica de depilación, por poner unos ejemplos? Como decía antes, tenemos que valorar lo que queremos para nosotros y nuestros hijos. El vivir una crianza feliz y tranquila, es algo que recordaremos para toda la vida, y es algo que a nuestros hijos les beneficia en todos los sentidos.

Vivir estos momentos de nuestras vidas sintiéndonos acompañadas, respaldadas y sostenidas nos hace sentirnos también más seguras y tranquilas, disfrutando de esos momentos únicos. De hecho, cuando una mujer lo vive así hay menores tasas de partos intervenidos y cesareas, y mayores tasas de lactancia.

Como madres y padres sabemos lo que es mejor para nosotros y nuestros hijos, y también sabemos qué necesitamos, por eso, si necesitamos ayuda, si dudamos, pidamos esa ayuda, bien sea a un grupo de apoyo o a una asesora. Cada embarazo, cada parto, cada lactancia y cada crianza sólo se vive una vez, vivámoslos con consciencia y disfrutémolos. Es un claro ejemplo de cómo enseñar a nuestros hijos a pedir ayuda cuando la necesiten, porque somos seres sociales y por tanto nos necesitamos unos a otros.

Si tenéis alguna duda sobre cualquier aspecto de vuestra maternidad o crianza podéis contactar aquí conmigo.

Os invito a participar en el sorteo que estoy llevando a cabo para celebrar el segundo aniversario de Soñando Duendes.

Muchas gracias de nuevo a Mamá sin Complejos por cederme un ratito su espacio.

viernes, 28 de marzo de 2014

Descubriendo Mooncup a mis amigas, ¿me ayudas a seguir con la cadena?

Es increíble lo mucho que te enseña esto del 2.0. Cuando estamos inmersos en él no nos damos cuenta de la cantidad de información online que recibimos. Y tampoco caemos en que muchas personas de nuestro entorno habitual desconocen dicha información. 

Yo supe de las copas menstruales hace más de tres años. Ya por entonces buscaba métodos alternativos a los archiconocidos tampones. Me sentía incómoda y quería buscar algo más natural pero sin perder la comodidad. Y la red me llevó a descubrir las copas. 

Mucho ha llovido desde entonces y yo pensaba que la copa menstrual era un método ya común entre muchas mujeres. Pero todavía queda trabajo por hacer y quienes lo conocemos debemos divulgarlo para que nuestras amigas, nuestras hermanas, nuestras primas y hasta nuestras vecinas sepan que tenemos alternativas. 

Cuando publiqué el post sobre Mooncup una amiga me leyó y me preguntó sobre la copa menstrual porque no la conocía. Nunca había oído hablar de ella, ni visto ninguna y no se imaginaba cómo podía funcionar. Una cosa es verlo en foto y otra muy distinta tenerla en la mano, tocarla, probar. Así que decidí regalarle una :) Está deseando probarla para contarme su experiencia. Estoy segura que le irá bien, pero probablemente si no me hubiera leído hubiera continuado usando tampones, a pesar de que en ciertos momentos le incomodan. 

La copa menstrual es una alternativa a los tampones saludable, higiénica, cómoda y hasta económica. Así que si eres usuaria de Mooncup te animo a que se lo cuentes a una amiga, quizá no lo conozca, quizá ella se lo cuente a otra y podamos formar una cadena donde dejemos de lado métodos que en el fondo agreden nuestro cuerpo. 

¿Me ayudas a seguir con la cadena? Si necesitas argumentos aquí te dejo un divertido vídeo donde poder encontrarlos. 


jueves, 27 de marzo de 2014

¿Afecta el estrés a nuestra fertilidad?


La de estudios que se publican en estos tiempos, y la de dinero que se debe invertir en ellos. Ayer leí un estudio que dice demostrar que aquellas mujeres que sufren un alto nivel de estrés tardan más tiempo en quedarse embarazadas. Y como en estas cosas los números visten mucho, concretamente tardan un 29% más de tiempo. 

Si lo analizamos fríamente no es que tarden mucho más, pero bueno, ahí está el dato. Pero claro, llega una pareja con toda esa ilusión depositada en un primer embarazo, una pareja que lleva ya un tiempo buscando y lee esto y se le hunde el mundo. Y aunque estoy segura de la fiabilidad de sus datos debemos siempre recordar que la excepción también existe. 

Y aquí llego yo para contar mi experiencia. Pues sí, de esto también tengo experiencia, y de la buena además. Todo el mundo te dice que 'los nervios', es decir el estrés, no es el mejor compañero cuando una está intentando quedarse embarazada y yo me lo había creído. Tres años buscando y nada. Y claro, lo quieras o no te pones nerviosa.

Como ya sabéis logré un primer embarazo por inseminación artificial, el cual después perdí. Después de aquello mis niveles de cortisol debían llegar al techo, nunca he estado más ansiosa en mi vida. Además de ansiosa estaba obsesionada con conseguir un nuevo embarazo. Confieso que no era yo misma. Fueron momentos muy difíciles. El médico que me atendía en aquel entonces me decía que no veía causa evidente de infertilidad, pero que por mis antecedentes planificaría una nueva inseminación. Yo recuerdo aquellos días muy borrosos y sé que es debido al estrés que sufría. 

Pero no hizo falta ninguna inseminación ni ningún tratamiento. Tres meses después de la pérdida me quedé embarazada de modo natural, a pesar del miedo, del estrés, de la ansiedad y de los nervios. 

¿Tardé un 29% más de tiempo? No lo sé, ¡pero me quedé! Así que si estás buscando un bebé no te creas todo lo que lees. No digo que sea falso, digo que quizá no siempre se cumpla. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Mi hijo no tiene problemas de sueño


Últimamente veo que el tema del sueño en los niños vuelve a preocupar notablemente. O quizá no preocupa tanto, pero algunos -mal llamados- expertos lo sacan a relucir nuevamente. Seguro que muchos habéis leído o al menos oído hablar de un estudio de sueño infantil que una conocida marca de pañales ha patrocinado. 

Dicho estudio comienza así: "Más de un 60% de los niños entre 0 y 36 meses presenta problemas para conciliar el sueño durante la noche". Puedo imaginar la cara de muchos padres al leer esto, en mitad de la noche y tras el quinto despertar de su bebé pongamos de..... ¿7 meses? Un experto afirma que su bebé casi seguro tiene un problema. Queridos padres, no sé si mi opinión valdrá de algo pero con este post quiero daros tranquilidad y hasta esperanza. Yo no soy experta en nada, no me avala una prestigiosa marca, no he realizado un estudio comparativo y no pretendo venderos nada. Sólo quiero compartir mi experiencia, y sólo soy una madre. 

Hace 7 años yo era esa madre insomne, una mujer que no daba pie con bola al día siguiente después de los múltiples despertares de mi lindo bebé. ¡Qué mal dormía Rayo! El quería mamar, jugar, mirarme, sonreir, cualquier cosa menos dormir. Había noches buenas donde se despertaba dos y tres veces, ahí era yo la reina del mambo. Otras no tenía tanta suerte y al día siguiente parecía uno de los figurantes de The Walking Dead


Y sí, recibí mensajes muy negativos, presiones, ofrecimientos de libros con nula base científica para adiestrar a mi hijo en el arte de dormir. Pero oye, yo pensaba que aquello formaba parte de su desarrollo natural y opté por respetar sus ritmos y asumir la falta de sueño. No fue fácil, quien no duerme y quiere hacerlo sabe lo mal que se pasa. Pero no quedaba otra. 

Me decían que la lactancia era la responsable de sus despertares. ¡Qué mentirosos! A los 15 meses nuestra lactancia concluyó y el niño ahí seguía erre que erre venga a llamarme en mitad de la noche. Decían que como dormía conmigo le despertaban nuestros ruidos. De nuevo me mintieron pues cuando decidió irse a su dormitorio, con 2 años, se venía a nuestra cama cada vez que quería a comunicarnos que se había despertado. 

Qué de mentiras me contaron. Incluso quisieron hacerme creer que el niño tenía un problema. ¡Un problema! Decidí hacer oídos sordos a todo el mundo, no hice caso a nadie. Seguí con mis ojeras y mi niño poco dormilón adelante sin mirar a los lados y sin escuchar todas aquellas opiniones. 

En alguna ocasión flaqueé, ¡claro que sí! Era muy duro, era difícil, ¡¡tenía sueño!! Pero algo dentro de mí me decía que aquello era lo correcto y sobre todo, ¡que no pasaba nada! 

Y un día, cuando había cumplido 3 años, durmió toda la noche del tirón. Como seguro supondreis yo no dormí nada, le vigilaba, paseaba a su dormitorio y ahí le veía, durmiendo a pierna suelta, feliz, tranquilo. A ese día le siguió algún otro de despertares puntuales, aunque quedaron en uno o dos cada noche. Y entonces, ¡magia! Se acabó todo, Rayo dormía del tirón y yo no había hecho nada, sólo le había dejado crecer. 

Hoy tiene 7 años, duerme fenomenal y por supuesto no tiene ni ha tenido ningún problema vinculado al sueño. 

Queridas familias, sólo soy una madre, pero espero que mi experiencia os sirva, al menos, para criar tranquilos a vuestros hijos, en la opción que elijáis.