jueves, 4 de marzo de 2010

A parte de Mamá soy Belén

Desde que mi hijo nació, es como si Belén se hubiera ido escondiendo, para que Mamá aparezca. Y es que el papel de madre, con el que estoy satisfecha al máximo, es agotador y absorbente. Tanto que a veces una se olvida de que también es mujer, con todo lo que ello implica. Una se sumerge tanto en el rol de mamá que se dejan de lado otras facetas, y se dejan de lado por puro agotamiento, porque una no da más de sí. Al menos ese es mi caso.

Cierto es que mi hijo es muy demandante, lo fue desde el día que nació. No fue un niño excesivamente llorón, pero sí demandante. Cuando vino al mundo se enganchó a la teta y así estuvo mucho tiempo, de día y de noche. Y era solo mamá, no existía papá, y los abuelos (mis padres) existieron porque su primer año de vida yo trabajaba y ellos se hicieron cargo de él en mi corta ausencia.

Hubo un tiempo en que no podía marcharme si él me veía, se desesperaba y frustraba, no podía soportar ver que me iba. Así que todo lo hacía a escondidas, me iba a escondidas, me vestía a escondidas, me ponía el abrigo en la calle, me calzaba en el descansillo. Cuando se daba cuenta de que me había ido, mis padres intentaban entretenerle y se acababa el problema. Cuando fue creciendo la cosa empeoró, él podía salir corriendo a la puerta de la calle, buscarme, gritar, llorar. Pero según ha cumplido años, ha madurado, y aunque sigue muy apegado a mi, las cosas han cambiado y mejorado mucho. Él se define a si mismo como “grandote”, y es cierto, ya es grandote, es un niño con el que se puede hablar, yo hablo muchísimo con él, lo hago desde que era muy bebé, y está acostumbrado a que nos sentemos juntos y mamá le explique las cosas. Es muy inteligente y comprende todo muy rápido. Esto nos está permitiendo mejorar en nuestra relación, para que ésta no sea asfixiante (para mi), que él mejore también, que su sensibilidad (extrema) no estropee los momentos que estamos juntos y disfrutando. El diálogo es maravilloso, incluso con niños muy pequeños, les hace reflexionar muchísimo y eso es estupendo, les ayuda a madurar, a comprender. Son niños, pero no por ello no entienden las cosas. Si uno intenta hablarles con palabras y ejemplos que ellos comprendan, te sorprenderán los resultados y sus avances.

Me olvidé mucho de mi misma, de mi cuidado, de mis necesidades, como mujer y como persona. Ahora todo está cambiando, mi hijo ha dado un gran salto, ha dejado atrás, completamente, la etapa de bebé, y de bebote grande. Y ha entrado en una nueva fase, en la de ser un niño.

Y de repente, se me ocurrió la idea de hacer otro blog, en un par de semanas, de andar mascándolo y pensándolo sin decidirme, pasé a tener dos blogs, y creé Cómo cuidarse sin arruinarse. Y pensando en nuevas entradas que hacer, escribiendo los post he reanudado mis cuidados, estoy recordando y poniendo en práctica de nuevo todo lo que siempre me ha gustado hacer, mis cremas, mis momentos de relajación (que a lo mejor solo duran 20 minutos), me cuido y me gusta. Puede que os parezca frívolo, pero si me cuido y me siento guapa, me encuentro mejor, me relajo, y todo ello me da fuerzas. Me relaja hacerlo y me relaja escribirlo.

Quizá no haya dormido una noche, pero una buena ducha, un buen masaje, un par de potingues hacen que me recupere un poquito y sonría para poder seguir en mi papel de mamá a tiempo completo. Y entonces Mamá vuelve a ser solo Belén aunque solo sea unos minutos. Y Belén ayuda muchísimo a Mamá, que la pobre a veces no puede más.

PD: Dedico este post a mi marido, sin él no sería capaz de superar los días más duros. Te quiero cariño.

8 comentarios:

Una mamá (contra) corriente dijo...

Bueno Belén, como de este tema ya hemos hablado, no me repito. Ya sabes que para mi no es nada frívolo, creo que todos necesitamos una pequeña parcela de superficialidad para poder sobrellevar otras cosas más "serias".

Llevo tiempo queriendo hablar en mi blog precisamente de esto que tu comentas: que sí, que somos madres, pero también somos mujeres. Que parece que muchas personas quieren negárnoslo y yo desde luego no estoy dispuesta.

Muchos besos.

Tifoidea dijo...

Pues estoy de acuerdo en que también necesitamos tiempo para nosotras por que eso redunda en sentirnos mejor y por tanto estar mejor con los que nos rodean. Y es cierto que a los niños hay que intentar explicarles las cosas desde pequeños. Las palabras incluso de bebés les tranquilizan. Yo siempre he hablado mucho con mi hijo y eso resuelve muchos malentendidos. Cuando se pilla un berrinche, cuando está nervioso a lo mejor descubres hablando con él que es lo que le preocupa y al explicarle las cosas desaparece esa ansiedad que se le ha creado. Lo sorprendente es ver que con el paso del tiempo cuando ya van comprendiendo más las cosas son más capaces de controlar sus nervios, sus ansiedades y de reaccionar mejor ante una situación que antes les provocaba un conflicto.
Muchas gente confunde niño con tonto y no es así, los niños son capaces de comprender muchas cosas si te tomas la molestia de explicarselas adaptandote a él.

----
http://lallavedelbaul.wordpress.com/

Belén dijo...

Sí, algunos padres creen que tienen hijos "tontos" y los tratan como si fueran macetas o algo así. Pues no, a los niños hay que hablarlos, su cerebrito, en continuo desarrollo, es increíble y lo entiende todo, y sino todo sí lo más importante.
Comparto contigo Tifoidea lo que dices, que con el paso del tiempo son más capaces de controlar sus nervios, sus ansiedades. Veo que tu hijo es muy similar al mío.

ricinhos dijo...

Ahora que el peqeu va siendo mas independiente está bien que pienses un poquito más en Belen...

Belén dijo...

Es que a veces el papel de madres es tan agotador que nos olvidamos de otras facetas, y es muy importante mantenerlas y reforzarlas, por nuestra salud mental, y porque los hijos se hacen mayores y poco a poco tienen sus vidas, y si solo vives para tus hijos, después qué?? además cuanto más rico sea uno como persona, más puede enriquecer a quienes están a su alrededor, no crees?

sonia dijo...

Me ha encantado leer este post, me siento muy identificada contigo. Mi hijo también es muy demandante aunque mucho me temo que yo no lo llevo tan bien como tú. Hay días en los que me siento muy frustrada porque hago balance, veo que he estado intentando satsfacer todas sus demandas y, sin embargo, no ha sido suficiente para verle completamente feliz. Hay días muy duros, sí... Pero le adoro y sigo anteponiéndole a mí, ¡lo haré siempre! Eso sí, estaba empezando a recuperar mis ratitos (como te pasa a tí) aunque con el bebé que está a punto de llegar los volveré a perder por un tiempo. De todos modos, tu blog de cuidados me gusta y creo que me servirá para invertir algún ratito en mí de forma fácil; bastará leerte. Un beso!

Belén dijo...

Gracias Sonia. Y no creas que lo llevo bien.... yo tengo días de muy baja forma, muy muy frustrada. A veces le miro y pienso, hijo no hay manera de que seas feliz , pero luego lo pienso friamente y sé que si lo es, plenamente feliz. Pero también es muy sensible, ¿no le pasa a tu hijo? Es demandante al máximo, aunque según va creciendo se va amortiguando la cosa, poco a poco se va haciendo un poco más independiente. Solo hace falta tiempo. Pero no pienses que yo lo llevo todo estupendamente, no es así, a veces pienso que no hago bien las cosas, o que me equivoco. Es duro esto de ser mamá, máxime cuando tu hijo es tan exigente, pero que le vamos a hacer.
Tu si que eres valiente, ahora con un nuevo bebé, a ver cuando me das la buena nueva.
Miles de besos.

Cristina dijo...

Ésto me hace pensar, que volveré a ser Cristina, y no la mamá de Hugo sólamente! jaja, aún 20 minutos me parecen demasiado tiempo para mí... bueno hoy tengo un respiro, la abuela está con él, pero lo hago todo corriendo! por si acaso! poco a poco! Tambien todo tiene su recompensa! Besos.