domingo, 28 de febrero de 2010

Y ayer a urgencias

Y después de un estupendo día de cumpleaños, lleno de nervios, algún lloro, miles de regalos, una gran tarta de chocolate y una gigantesca piñata, nos ponemos malitos.

Me acordé mucho de Amalia y de verdad deseé encontrármela en el hospital, algo totalmente imposible, claro, vivimos a unos cuantos cientos de kilómetros. Iba preocupada, el pasado jueves el niño cojeaba y su pediatra le diagnosticó una posible sinovitis de cadera, algo leve y con buen pronóstico, pero salí algo asustada de la consulta cuando el doctor me dijo que quería descartar “algo más”. El niño mejoró y el viernes estaba estupendo. Pero ayer sábado se quejaba excesivamente de la rodilla y empezó a tener fiebre, de repente. Así que no me lo pensé, a urgencias.

La verdad nos atendió una doctora estupenda, no nos podemos quejar. El trato impecable, rápido y resuelto. Quisieron hacer unos rayos de la pierna, a pesar de que no veía nada preocupante en la exploración. Lo consultó con el responsable de urgencias que tampoco veía signos alarmantes, aún así placa al canto. Todo normal. Pero la fiebre seguía ahí. Ligero enrojecimiento de garganta, nada más. El servicio de urgencias funcionó a las mil maravillas, el niño apenas lloró, se sintió tranquilo, se le exploró delicadamente, hablándole suavemente, agradecí mucho ese trato. En otras ocasiones no ha sido así.

Pero sigo preocupada, sobre todo después de que Amalia publicara su último post el viernes. Doctora si lees esto, que sepas que llevo unos días pensando mucho en ti.

Seguimos con fiebre pero sin ninguna queja más. Confío en que sean unas simples anginas, hace 20 días también las tuvo, una complicación más que habitual en los críos. Desde luego él está contento, comiendo, sonriendo. Pero la fiebre asusta a los padres, aunque los médicos nos digan que no hay que temerla. Yo la temo y mucho.

Así que la mañana del domingo la noto ya cansada, no sé qué tal acabaremos el día.

viernes, 26 de febrero de 2010

Su tercer cumpleaños

Tal día como hoy hace ya 3 años me levanté temprano, era lunes y tenía cita con el tocólogo a las 10 de la mañana. Estaba de 39 semanas y el día anterior había estado algo molesta. Sabía que en cualquier momento sucedería, pero no estaba nerviosa. Me habían insistido en ir a urgencias durante todo el fin de semana, pero sabía lo que tenía que hacer y estaba contenta por ello. Me sentía segura y confiada, mi matrona me había enseñado bien.

Al verme el tocólogo su primera pregunta fue “¿pero aún estás así?” Esperaban que me pusiera de parto desde la semana 34, el bebé estaba muy encajado. Me reconoció y me dijo “ala, estás con más de 4 centímetros de dilatación, vete al hospital que de hoy no pasa. Pero no tengas prisa, no corras, deja pasar un par de horas y así preparas tu cosas y vas con más calma”. Mi primera reacción fue sonreir abiertamente, qué emoción, por fin había llegado el día. Os prometo que no me puse nada nerviosa, lo había esperado tanto, lo había deseado tanto que estaba preparada. Mi marido ya era un mar de nervios cuando salimos de la consulta. Vinimos a casa, preparé mi bolsa, mi ropa. Incluso barrí la casa, y recogí ropa que tenía sin ordenar, ¡qué cosas! Lo del síndrome del nido es tremendo. Estaba tan tranquila. Y casi a la una de la tarde dije que ya era el momento de irse. Llegamos a La Paz y la enfermera me preguntó qué me pasaba, son de traca, pues que voy a parir mire usted, me dieron ganas de decirla. Pero no, educadamente la expliqué que me había visto el tocólogo y bla, bla, bla, bla. Muy incrédula me pasó a un box y cuando la doctora me vio le dijo“anda subétela a ingresar que esta señora está a punto de dar a luz”. ¡¡¡¡Inútil!!! Me dieron ganas de espetarla a la cara. Pero estaba tan contenta que no me importó.

Me prepararon, me pusieron en la sala de dilatación, espaciosa, pintada de azul, todo muy nuevo, había un ventanal enorme por donde entraba el sol, era un día frío pero muy soleado. Pedí la epidural, por supuesto quería epidural, y todo fue como la seda, a las 16,05 horas nacía mi hijo, en dos empujones y sin ningún esfuerzo. Y ahí estaba por fin, encima de mi, hermoso, lleno de vida. No os puedo describir el momento, se paró el tiempo, acababa de suceder un milagro, mi milagro.

Y hoy hace 3 años de ese fantástico milagro, el milagro que me ha cambiado la vida, que me ha hecho mejor persona y que me hace sonreir con solo pensar en él.

Felicidades cariño, te quiero muchísimo.

jueves, 25 de febrero de 2010

Qué rápido aprenden lo que “no” deben decir

Te pasas ni se sabe cuánto tiempo para que el niño aprenda a decir bien una palabra, para que conjugue un verbo en condiciones y diga “puesto” en vez de “ponido”, “sé” en vez de “sabo”, y cuando menos te lo esperas sale por su boca algo así como “c-ñ…” o dice claramente “estúpido”. Y a ti se te queda carita de bobalicona y te preguntas, ¿ahora qué hago?, ¿le reprendes, le regañas, le dices “eso no se dice”?.

Lo mejor, creo yo, es ignorar a la dulce criatura, porque ellos sueltan la perla y te miran para ver qué haces tú, si le ríes la gracia, le regañas, o sencillamente pasas. Al principio la estrategia de ignorarles funciona. Pero pronto descubren que esas palabrejas tienen un intríngulis especial y vuelven a la carga. Y entonces ya no te queda otra que explicarles que hay palabras bonitas y palabras feas. Y por supuesto mamá nunca dice palabras feas, porque mamá es …. ¡buenísima!. Los niños buenos tampoco dicen palabras feas y es mucho mejor decir palabras bonitas porque así todos estamos mucho más contentos.

Y la explicación parece que funciona, pero de cuando en cuando el niño erre que erre vuelve a la carga. Y entonces se me ocurre darle una alternativa. De repente escucha en unos dibujos animados la palabra “espectacular” y le hace mucha gracia, “esa es una palabra bonita”, le digo yo. Él se queda estupefacto, con esos ojillos llenos de curiosidad y ganas de aprender. Lo malo vino después claro “espectacular es una palabra bonita y estúpido es una palabra fea, y los niños buenos no dicen estúpido porque es una palabra fea, dicen espectacular, que es una palabra bonita”. Ese fue su discurso durante días. ¡¡Uf!! Qué duro fue.

Pero lo importante es que ha entendido lo que quería explicarle, ha entendido que es mejor no decir palabras feas, aunque ya es consciente de ellas. Y es que no podemos evitar que vayan descubriendo el mundo, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Aunque si les explicamos que son mejores unas opciones que otras, conseguiremos mejores resultados a si les prohibimos decir una simple palabra…. fea.

Con lo que me ha costado que coma fruta

Pues sí, como a tantas otras mamás, me ha costado un triunfo que coma fruta. Y a punto de cumplir sus 3 años se come la fruta como si fueran chucherías. Si me lo hubieran dicho cuando mi hijo contaba 1 añito no me lo hubiera creído.

Cuando el niño tenía 5 meses el pediatra me recomendó que le fuera dando a probar papilla de frutas, pero que no la hiciera con 4 o 5 frutas, sino intentando no mezclar muchos sabores, manzana y pera, pera y plátano.... sabores suaves. Y sobre todo hacerlo poco a poco y sin forzar. Esta expresión "sin forzar" es muy típica en nuestro pediatra, se la oigo muchas veces. Yo siempre le digo, "Doctor, si yo jamás fuerzo al niño", y él me responde " tu puede que no hija,.... ". Que tendrá que ver este buen hombre. El caso es que el niño no hizo buenas migas con la papillita. Probé hacerla de muchas maneras, añadiéndole papilla, añadiéndole mi leche, añadiéndole leche artificial. En fin, de mil y una maneras. No hubo forma. Había días que toleraba alguna cucharada, pero poco más. Probé con los potitos de frutas, incluso de varias marcas, y nada. Así que como el niño empezó a comer bien otros alimentos, mamaba y estaba sano y fuerte, el pediatra no dió más importancia al asunto. Algunas amigas y alguna chinche del parque (las que no conozcáis el mundo del parque, ya os iréis enterando ya) se llevaban las manos a la cabeza porque ¡¡no daba fruta al niño!! Vamos que parecía que le estaba privando del elixir de la vida o algo así. Según mi hijo crecía fui probando a darle trocitos de la fruta que yo iba comiendo, manzana, melocotón, sandía, melón, plátano,..... algunos días probaba, otros no. Algunos días quería más, otros no. Y así fuimos tanteando el terreno, hasta que un día me pidió una pera entera, quería comérsela a bocados y con piel. Se la di y la devoró. Probamos con la manzana, lo mismo. Y a partir de ahí quiso descubrir qué era eso del mundo de la fruta. Fresas, cerezas, uvas, no dice que no a nada. Es cierto que hay temporadas que come más fruta que otras. Pero ahora el niño come con gusto y por voluntad propia.

Con esto os animo a todas aquellas mamás que os aventuráis con vuestros bebés a este nuevo mundo, al mundo de las papillas y de probar cosas nuevas. No os desesperéis y dejadles que os muestren el camino. Los niños comerán cuando su cuerpo se lo pida. Pensaréis que puedo ser irresponsable, pero mi hijo come todo tipo de alimentos, fruta, verdura, pescado, ¡hasta ensaladas!, y lo único que hemos hecho su padre y yo es ofrecerle comida y esperar a que él se decida a probarlo. Si ve a sus padres comer de todo y ve en la mesa fruta, verduras, etc, el niño acabará comiéndolo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Colecho, lactancia ¿es una batalla?, ¿qué nos pasa?

En los últimos días he leído en algunos blogs que sigo referencias y post sobre estos temas. Este post no va a estar dedicado ni al colecho, ni a la lactancia, ni a lo que ahora gusta llamar crianza natural. Este post quiero dedicarlo a la curiosa batalla campal que se ha creado alrededor de estos temas.

Por un lado mamás que deciden dar lactancia en exclusiva a sus hijos y además quieren lactar durante un tiempo prolongado. Por otro lado mamás que no pueden, por diversas razones, no saben, por otras diversas causas o no quieren dar el pecho a sus hijos. Me parece curioso encontrarme en ambos casos con comentario tipo "he sido criticada, me han puesto a caer de un burro, tengo que dar explicaciones de por qué ..." Pero ¡ojo! en ambos casos. Yo he dado el pecho en exclusiva, hasta que mi hijo empezó a comer sólido, y después continúe dándoselo, en la calle, en casa, en sitios públicos, en casas de amigos, sin verguenzas ni tapujos. Y he sido muy, pero que muy criticada por ello. Las críticas empezaron en el hospital donde me negué a que se llevaran a mi hijo al nido para darle un biberón porque lloraba. Las primeras en criticarme fueron las enfermeras. Curioso, ¿no?. Después críticas de familia, amigos, vecinos insistiéndome en que mi leche no sería suficiente, el niño no iba a coger peso, bla, bla, bla, bla. Después críticas porque había que destetarle. Como veis la gente habla más de la cuenta. Pero curiosamente las mamás que no dan el pecho también son criticadas, en este caso porque no lo hacen. Y para colmo con tanta corriente literaria creada, tanto libro, y tanto de todo se ha creado una batalla campal con dos claros flancos, la de la teta fuera y la que anda con el biberón. Y yo me pregunto, ¿por qué tenemos que estar enfrentadas?. Cada uno hace lo que quiere. Yo creo que dar el pecho es fastántico y para mi ha sido una experiencia maravillosa y gratificante, pero ¿quién soy yo para criticar a una mamá que no ha podido hacerlo? Por desgracia en muchas ocasiones no se favorece el inicio de una lactancia natural. Y si hay una cesárea de por medio ya ni hablamos.

Otro tanto sucede con el colecho. Yo he dormido con mi hijo en mi cama mucho tiempo. Su cuna estuvo en mi dormitorio hasta casi sus 2 años. De su cuna pasaba a mi cama casi de un salto. Después se fue a su cuarto por decisión propia y se acabó el colecho. Otras mamás no han practicado el colecho, los han metido en sus cunitas y los niños se han dormido plácidamente. Pero de nuevo la batalla. Los niños son muy diferentes, algunos son muy demandantes, mi hijo el primero. No se ha querido separar de mi hasta bien mayorcito, ni de día ni de noche. Otros bebés son diferentes, no tan demandantes y aceptan dormir en sus cunitas sin apreturas y tan campantes. Yo no critico a una mamá que deja a su hijo en su cuna y le ve dormir a gusto y feliz. Yo sí he sido criticada por dormir con mi hijo y me han mirado como si estuviera loca o como si estuviera haciéndole a mi hijo el peor de los daños. Otra cosa es quien deja al niño llorar hasta caer exhausto en su cuna, pero ese ya es otro tema.

El caso es que todas somos criticadas, las que colechan, las que lactan, las que no colechan y las que no lactan. ¿Y qué tal un poquito de respeto por el prójimo? Si tu lactas, y tu vecina no, entérate primero por qué no lo hace. Pero no se puede uno rasgar las vestiduras y creer que la otra es la peor madre del mundo, no. A las mamás no nos están ayudando. Bastante complicado lo estamos teniendo para criar a nuestros hijos en esta sociedad tan exigente como para que encima entre nosotras también surjan rencillas.

martes, 23 de febrero de 2010

Forofo de Rayo McQueen

Esta mañana hemos tenido que ir de compras el peque y yo. Ya me he acostumbrado a llevarle conmigo a todos los sitios, a pesar de que hay cosas que al pobre no le gustan mucho hacer. Pero como el tiempo no acompaña, en poco más nos podemos divertir. Aunque hoy se ha divertido de lo lindo.

Andábamos en busca de un paraguas de su tamaño y gusto. Porque a sus tres años le gusta elegir, no solo su ropa sino también sus accesorios. El señorito quería un paraguas azul y con colorines. Ni rojo, ni verde, ni blanco, ni marrón, tenía que ser azul. ¡¡¡Y nos hemos recorrido 4 tiendas!!! Pero como tampoco había prisa no me ha importado. Pero claro, el riesgo no lo tengo solo al entrar en tiendas de juguetes, sino que también lo tengo al entrar en las tiendas de ropa, porque mi hijo, a su dulce edad es un forofo incondicional de Rayo McQueen. Y claro, Rayo está impreso en todo tipo de ropa, bañadores, accesorios, mochilas y un largo etc. Y como tiene un radar estupendo lo detecta todo a su paso. En C&A su radar captó una mochilita con la foto de su ídolo. Reconozco que es una monada, por el módico precio de 7,95. Y dado que para ir con sus cosillas se había adueñado de una que era mía, he considerado que sería una buena adquisición. Se la ha puesto de inmediato, vacía y hasta con la etiqueta. Ha lucido por el centro comercial orgulloso su nueva mochila. Después hemos ido a H&M, que es como la tienda oficial de este personaje. Una gorra preciosa han visto esos ojillos ávidos de personajes de Cars (la película), y por supuesto, con Rayo. Y claro, como pronto se la tenía que comprar, y pronto será su cumpleaños, pues también ha caído. Y ¿adivináis? se la ha puesto ipso facto.

Y para remate, por fin entramos en una tienda donde encontramos un paraguas a su gusto, todo azul y con unas estrellas que se despliegan en lo alto, una roja y otra amarilla. Desde luego cumplía sus condiciones, azul y con colorines. Así que mi hijo se ha ido paseando con su mochila en ristre, gorrita en la cabeza y paraguas abierto dentro del centro ¿es o no es para comérselo?. A todo esto se añade que él llevaba sus botas de agua. Vamos que el niño iba de lo más equipado.

Así que a pesar del feo y lluvioso día, gracias a Rayo McQueen hemos pasado una mañana estupenda y divertida.

lunes, 22 de febrero de 2010

Planeando la primera escapada del año

Llegadas estas fechas, y considerando lo hartitos que estamos de este crudo invierno, hemos empezado a planificar un poco lo que será la primera escapadita del año, Semana Santa. No es que sean fechas que me gusten demasiado porque todo se pone de bote en bote, los atascos, la gente. Pero cogiéndose papá un par de días conseguimos evitar atascos y tener casi una semanita de ocio fuera de la ciudad. Este año no nos complicamos, a la casa que mis padres tienen en la playa. Además considerando el mal tiempo, igual hay que suspender el viaje, o adelantar el regreso. Y siendo así, mejor hacerlo en un sitio donde al menos no te cobran estancia.

Pero este año es diferente. ¡El maletero del coche va a ir vacío! Ya no iremos con la trona, la cuna de viaje, el carrito de paseo. Solo llevaremos su maletita de ropa, y juguetes. Solo tendremos que llevar la barrera de la cama, porque este niño con lo que se mueve se me descalabra. Estamos ante una nueva etapa, ya es un niño, hemos dejado de ser bebé. Pero no siento pena o tristeza como otras mamás me dicen sentir cuando ven a sus hijos crecer. Me siento orgullosa de ver en el niño que se está convirtiendo, me gusta hablar con él, me gusta comprender lo que quiere expresar, me gusta que me gaste bromas, me gusta que juegue conmigo, me gusta verle comer solito en la mesa, me gusta que me de un beso de buenas noches y me diga "buenas noches mamá, felices sueños". Todo eso y más me gusta, me encanta y me emociona. Y no, no siento pena alguna porque ya no es un bebé.

Estamos empezando a hacer más cosas, ya pensamos en llevarle a más sitios que antes ni locos podríamos. Así que si el tiempo lo permite, pasaremos unos días de playa, sol, juegos al aire libre, comiditas en terrazas y paseos.

domingo, 21 de febrero de 2010

Cambio de imagen

Como véis he cambiado de imagen. Empecé en esta aventura sin conocer bien esto del blogger, y buscando y rebuscando he ido puliendo cosillas. He aquí el resultado.

Espero que os guste.

Un sábado muy duro

¡Qué duro fue el sábado!. Ni mi sesión de relax, baño y cremitas pudo amortiguar la tensión del final del día. Y es que los críos a los 3 años están en ese momento de sus vidas donde necesitan siesta, pero no la quieren, necesitan descanso pero no hay manera de que se tumben. No vaya a ser que pierda tiempo en dormir y no pueda ... ¡¡jugar!!.

Este duro invierno madrileño que estamos pasando concedió ayer por la mañana una pequeña tregua y se pudo salir al parque, triciclo y pelota en ristre. Os aseguro que si yo hiciera la mitad del ejercicio que hace mi hijo tendría unas piernas como las de Beyoncé. Aunque antes de salir el niño ya estuvo "calentando" en casa: sesión de carreras varias, saltos, y un largo etc que podréis imaginar. Desde las 9 que despertó hasta las 12 que salió parar lo que se dice parar, paró poco.
Después de la comida consigo que se acueste un rato, eso sí, sobornándole con dibujos animados. Consigo que se duerma, pero hay de mi, a los 20 minutos, ataque de tos, se despierta. Y ya no hubo manera.

Por la tarde a Carrefour, cosa que odio hacer un fin de semana, pero había necesidades extremas que atender. Se lo pasó genial, se monta en los camiones y coches varios (los de 1 €uro el viaje.... me arruina este niño). Y de pronto, ve las colchonetas. Colchonetas con arneses, de esas que te suben casi al techo. 40 minutos de cola, pero una cede, sé que le vuelven loco y bueno, tampoco fue tanto esperar. Lloriqueos varios, gemidos, aburrimiento, y sobre todo cansancio, ese cansancio que aparecía y que consigue que mi dulce niño parezca el increíble Hulk. Conseguimos apaciguar a la bestia, y por fin llegó su turno. Saltos, piruetas, carita de emoción. Al final, un superglobo de premio. Todo va bien, pensé yo. Pero al ir al coche, la bestia apareció, y se tragó a mi dulce criatura. Berrinchón y de los buenos. Y la gente mira, como no, y me dan ganas de decirles, ¿qué?, ¿vuestros hijos no lloran, no? Porque curiosamente quien más te mira es quien va con niños.
Vivimos a 5 minutos en coche del centro comercial, bueno pues nos costó media hora larguita.

Y después de este ataque de ira y sueño, que mejor no os narro, mi dulce pequeño aparece de nuevo como si no hubiera pasado nada "mamá, ya no vuelvo a llorar, te quiero mucho, te quiero dar un beso". Mamá estaba enfadada y así se lo hice ver y se lo expliqué. Y él, se dejó duchar, se comió su cena solo sin protestar, sonriéndome con cara angelical, a sabiendas de mi enfado. Se acostó a las 9,30 horas, os aseguro un record total, sin decir ni mú.

Un duro sábado, la verdad. Espero que este domingo lluvioso y frío me depare algo más de calma.

Feliz día.

sábado, 20 de febrero de 2010

Mamá se merece un poquito de relax

Pues sí, mamá necesita de cuando en cuando un poquito de relax. No os descubro nada que no sepáis, un niño agota y si son más no te quiero ni contar. Las mamás acabamos la semana agotadas y en la mayoría de los casos estresadas. Yo adoro que papá esté en casa una mañana como hoy, me he podido permitir el lujo de meterme en el baño y olvidarme del reloj. He desplegado todo mi arsenal de cremas y demás potingues, me he dado una ducha larga y calentita, y por último me he embadurnado de pies a cabeza de reafirmantes, hidratantes y productos varios. El resultado: una mamá nueva, con las pilas cargadas y con un ánimo estupendo para enfrentar y afrontar el largo sábado.

Pero también quería compartir con vosotros un modo mejor aún de relajarse. Requisitos: residir en Madrid y estar parado. Un balneario urbano se ha acordado de los muchos parados que hay. De eso y de que sus ingresos han debido descender con esto de la crisis. Y ha decidido hacer una estupenda oferta para desempleados. El balnerio en cuestión se llama Auditorium Spa, y ofrece el Circuito Termal al módico precio de ¡¡15 €uros!!. El circuito tiene un precio original de 29 €uros y dura 90 minutos. Yo lo he probado y os lo recomiendo. Piscina de hidromasaje, baño turco, sauna, duchas de agua fría y caliente para activar circulación (duchas de contrastes lo llaman ellos). 29 €uros no me parece excesivamente caro, pero poderlo disfrutar por 15 €uritos es todo un regalo. Para ello solo es necesario mostrar tu tarjeta de desempleado.

Otros balnearios están haciendo muy buenas ofertas aunque la mejor es la que os he comentado.

Así que estoy segura que en los balnearios y spas de otras provincias tiene que haber también ofertas estupendas. Animáos a buscarlas.

Ya no hay excusa para estar estresado, ni estando parado. Si lo probáis contadme.

viernes, 19 de febrero de 2010

El cansancio de papá

Llevamos una de esas semanas intensas que de vez en cuando nos regala el pequeño. Tras la semana de fiebres, anginas, medicinas varias y por supuesto no salir, hemos tenido otra de berrinches por todo, aburrimiento (el tiempo es horrible), y un largo etc. Su padre y yo estamos cansados, normal, creo yo. Pero papá está tan cansado, que ni se ha dado cuenta de que mamá el lunes.... ¡el lunes! se dio un corte de pelo de impresión. Y no me he cortado las puntas, os lo aseguro, me he cortado casi un palmo, ¡que se me ve toda la nuca!
¿Es el cansancio de papá lo que impide ver más allá de sus narices? ¿o los papás son así de despistados aunque no estén pasando por un dura semana?
En fin papá, si lees hoy el blog por fin te darás cuenta de que he pasado por la peluquería.
A pesar de todo, te quiero.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Y ahora que vas a hacer con los gatos?

A esa pregunta tuve que contestar en repetidas ocasiones durante mi embarazo. Vecinos y ciertos amigos al darse cuenta de mi estado por mi prominente barriga en lo primero que pensaron fue en esas dos bestias peludas que compartían piso conmigo (y no hablo de mi marido, que conste), mis dos gatas. Y digo bestias porque por el espanto de sus miradas al preguntar, eso era lo que parecía que yo tenía en casa. ¿Y que vas a hacer ahora con los gatos? Pues nada, que quieres que haga, contestaba yo. Hombre los gatos con los niños son peligrosos. Una vecina me dijo, hija que peligro para que le saquen los ojos al bebé. Qué barbaridad, cuánta ignorancia. ¿Pero que se cree la gente que es un gato, un tigre de Bengala? Hasta un ginecólogo suplente que me vio un día en la consulta me dijo así por las buenas y sin saber que tenía animales, me dijo ,si tienes animales te deshaces de ellos y así evitas riesgos. Os podéis imaginar lo que hice con mis gatas, ¿verdad? Mis niñas, como yo las llamo, siguen con nosotros, faltaría más. Siempre fueron buenísimas con el peque, le miraban y no se separaban de la cuna como si quisieran protegerle. Y soy tan "gatuna" que no contenta con dos, desde verano hay un miembro más en la familia. Una gatita blanca que hace las delicias de mi hijo. No se separan ni un minuto, son compañeros de juego, duermen juntos y se quieren con locura. El añadido de esta nena, es que es sorda. Y ha sido lo mejor que ha podido pasar, porque soporta todos los juegos del peque sin miedo a estruendos, ruidos y demás. Su mejor amiga es su gatita, como él dice.

martes, 16 de febrero de 2010

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Gracias al blog de Una mamá (contra) corriente, he conocido esta web. Las empresas te mandan productos, en función de los temas que trates en tu blog. Veremos si nos seleccionan.
Gracias Eva.

No entienden que no quiero trabajar

En breve saldré por la puerta para asistir a algo que llaman "tutoría individual del INEM". Sí, estoy en el paro, y muy contenta por cierto. Sé que con los tiempos que corren decir esto puede ser un atrevimiento, pero así es. En su día hicimos nuestros cálculos para ajustar la economía familiar, nos apretamos el cinturón aquí y allá y el resultado ha sido que yo crío a mi hijo en casa, mi marido trabaja, y todos estamos contentos. Y la vuelta a la vida laboral la haré cuando el peque vaya al cole.
Pero parece que el INEM no está tan de acuerdo conmigo. Y de vez en cuando me mandan cartas amenazantes tipo "te debes presentar por c.... en tal dirección a ver si encuentras de una vez trabajo". Pobres, lo que no saben es que no lo busco.
Y son reuniones donde creen que si no encuentras nada es o porque no sabes hacer un curriculum, o porque no conoces las tan manidas webs de trabajo (tipo infojobs, infoempleo y ese largo etc.). Así que me toca poner cara de idiota y tragarme toda la charla de una señora que encima se atreverá a mirarme mal y con pena porque estoy en el paro.
Y para colmo no puedo contarle abiertamente que no quiero trabajar, que nuestros planes de familia son otros, que mi economía aunque justita no va mal. Porque si encima cuento eso me mirarán aún peor, y por fastidiar seguro que me apunta en alguna oferta de trabajo.
¿O sí puedo contarlo? Le cuento que quiero un trabajo de media jornada, que me permita compatibilizarlo con la crianza y cuidado de mi hijo, eso sí a partir de septiembre que es cuando empieza el colegio, con horario flexible por si se pone malito. Es mucho pedir, ¿no? Es mucho pedir en un país que entiende que ayudar a compatibilizar la vida laboral y familiar es poner más guarderías... sí, creo que es pedir demasiado.

lunes, 15 de febrero de 2010

Ya pronto a por el hermanito

Esta es la frase que tengo que escuchar ahora cada dos por tres. Al principio era "para cuando el niño", tardé mucho en quedarme embarazada, así que tuve que oir la misma matraca una y otra vez. Y ahora que el peque tiene 3 años pues parece que estoy obligada a seguir aumentando la familia. Y sin yo dar mi opinión al respecto a vecinos, conocidos y ciertos amigos porque realmente no les interesa.
Pero la gente tiene tal desfachatez a la hora de dar consejos, una vecina, de mi misma edad que tenía una nena de la edad del mío, tuvo otro la primavera pasada. Vamos que los niños se llevan dos años y medio. Y la ves a la pobre estresada siempre, los pelos de loca, se va con los dos por la mañana tempranísimo a trabajar, llega a las mil, siempre cansada, sin dormir. Yo creo que es una valiente, porque no tiene ayuda de nadie, se lo curra todo sola, el marido viene a las mil de trabajar. Pero se da el lujo de decirme cosas como "pues ya es hora de que le des al niño un hermanito, porque sino se va a volver egoista, y no hay nada peor que un niño solo". O cosas como "se crían solos, los míos son tan buenos que no me dan nada de guerra". Dice mientras la oyes dar voces a diestro y siniestro el fin de semana, de pura desesperación, mientras el niño llora cargadito de mocos y la niña hace sonar todos sus juguetes musicales para tocar las narices a la madre.
Y yo que me paso de educada sonrío sin más. No me da la gana dar explicaciones, sobre todo a gente con la que no tengo confianza. Pero no, no voy a tener más hijos. El mío ya es suficientemente intenso como para atreverme siquiera a pensar de nuevo en lloros, pañales, etc, etc, etc. Ahora que estamos empezando a pasarlo bien los tres, a hacer cosas juntos y disfrutarlas, a pensar en viajes, vacaciones, salidas. Creo que mi niño y mis tres gatitas son suficientes.

domingo, 14 de febrero de 2010

Ha sido el niño el que ha querido celebrar San Valentín

Lo he contado en Una mamá(contra)corriente, y mientras lo estaba escribiendo he considerado que debía hacer un post sobre el tema.
No somos en mi casa muy amigos de regalitos y celebraciones en San Valentín, nos parece innecesario, una fiesta comercial y algo falsa. Pero este año ha sido distinto. Mi hijo, fiel seguidor de Caillou, ha estado viendo varias veces (como es habitual en los críos) un episodio donde se celebra San Valentín, y los niños se hacen tarjetas y se las intercambian, y hacen tarjetas a sus padres y hermanos. Me gusta que lo haya visto porque no se hacen regalos, simplemente hacen estos detalles con cartulinas, los adornan con corazones y se ve a los muñequillos trabajar mucho y con mucho amor. El caso es que hace unos días me dijo "¿Mamá, yo puedo regalarle una tarjeta a Papá?". Me dejó sin palabras. "Pues claro cariño, si quieres podemos comprarle una o hacerla nosotros". Se quedó tan contento y entusiasmado. Como ha sido esta semana muy difícil con las fiebres y anginas que nos han visitado opté por comprar una tarjetita sencilla para luego adornarla nosotros. Y así lo hemos hecho esta mañana. Hemos pintado su manita, con su particular firma, Mamá ha dedicado un te quiero a Papá, y se la ha entregado él con una sonrisa inmensa diciéndole "toma Papá, una tarjeta de San Valentín, te quiero mucho". ¿No es adorable? Y pensar que este mismo niño es el que ayer me montó la de Dios es Cristo cuando salimos a comer. Increíble pero cierto.
Así que esa ha sido nuestra celebración de San Valentín.

Cómo conseguir que duerman

Esta es una pregunta muy habitual en nuestros días, y sobre la que se debate y discute en exceso. Tenemos todo tipo de libros que intentan ayudar, o bien orientar a padres desesperados que pretenden que su pequeño duerma de un tirón casi desde que viene al mundo.
Me atrevo a abrir esta nueva entrada para aconsejar desde mi experiencia a todos aquellos papás y mamás que no saben qué hacer ya, que no saben si es normal o no que su hijo no duerma, o que duerma poco, o que no duerma seguido.
Y mi consejo principal antes de seguir adelante, por favor, haced oídos sordos a todas aquellas personas que se atreven a afirmar que sus bebés duermen 7 horas de un tirón desde los 2 meses, que "aguantan" (qué palabra tan horrible para un recién nacido)otras tantas horas sin comer de noche, y que por supuesto lo que hace falta es mano dura, dejarles llorar, y en ningún caso acudir a sus reclamos.
¿Estamos intentando criar a un bebé indefenso, o estamos en un cuartel militar?
El libro de Rosa Jové "Dormir sin lágrimas" explica de una manera muy sencilla la evolución fisiológica del sueño, las razones por las que un niño no puede tener el mismo tipo de sueño que un adulto, las razones de los despertares nocturnos, de las pesadillas, los terrores nocturnos.
Mi hijo no ha sido dormilón nunca. Despertares cada dos por tres, al principio pidiendo de mamar, después porque me reclamaba, me le llevaba a la cama nuestra y ahí cesaban los lloros y despertares. Al sentirme cerca se le pasaba y todo y conseguíamos los tres dormir. Críticas me han llovido de todos los sitios, que si dormir con los padres era malísimo, que si era lo peor que podía hacer, que si no sabía el daño que hacía al niño. Pero vamos a ver, ni que le estuviera maltratando por favor!!! Para quien es malo eso, para el niño que se siente en la gloria y protegido, o para los padres que a lo mejor no tienen toda la intimidad que desearían? El caso es que a pesar de que mi hijo iba a tener secuelas para toda la vida (según algunas personas), que el colecho como ahora lo llaman (yo he dormido con mis padres muchos años y tengo 36 primaveras) iba a provocar que nunca "supiera" dormir (vamos ni que a dormir se aprendiera), ahora, a sus 3 años se va solito a su cama a dormir, con la luz apagada, sin miedo alguno y rechazando dormir con sus padres porque dice que le molestamos. Y algo muy importante, duerme 10 horitas seguidas!! ¿Qué os parece?
Conclusiones: Cada niño es un mundo, todo es normal, y no hay que hacer más que dejarles crecer un poquito para que las cosas se normalicen. Y por favor, no dejéis llorar a una criatura por algo así.
PD. Post dedicado a todos aquellos "aconsejadores" que creyeron que mi hijo saldría de mi cama cuando cumpliera los 18.

sábado, 13 de febrero de 2010

¡Qué malas son las rabietas!

Qué mal día llevo. Esa es la conclusión. Como no tengo complejos, sí, es muy bonito ser mamá, muy recompensante y demás. Pero días como el de hoy no se los deseo a nadie, os lo aseguro.
Porque cuando una ya cree que hemos pasado esa horrible etapa de las rabietas, zas! ahí están de nuevo. Cuando una se autoconvence de que es la edad, de que el niño no tiene la culpa, de que tenemos que tener paciencia, zas! berrinchón en público, vergüenza a tope, no sabes qué hacer, ni qué decir, ni dónde meterte. Y por supuesto hay que aguantar los comentarios de ese sector de "listillos criadores de churumbeles" que se creen con derecho a dar consejos que nunca pides, y a decirte que como lo haces tan mal tu hijo es poco menos que un delincuente a sus tres años.
Cómo me cansa esa gente, y qué ganas de darles una buena contestación. Aunque con los berridos del niño no me hubieran oído.
Llevamos un par de días barruntando el berrinchón, se han juntado varios factores: una semana sin salir por anginas y fiebres a tutiplén, aburrimiento extremo, estamos creciendo (aunque parezca mentira cuando este niño crece se pone de una leche ...), y hoy decidimos como excepción (no es fácil hacer estas salidas sociales con él), salir a comer fuera. En qué hora!!
Una intenta seguir la teoría , pero a veces es tan difícil!
Y con todo lo difícil que es no me ayudan nada esas personas que se atreven a criticar o a juzgar el comportamiento de mi hijo.
Desde aquí y aunque sé que nunca me leerán les grito "DEJENME EN PAZ". Ala que agusto me he quedao.

Fin de semana: ¿qué hacemos con los niños?

Una pregunta difícil, sobre todo considerando este frío que no nos da tregua, y deja pocas opciones. No sé vosotras, pero yo estoy cansada de centros comerciales masificados, además al nene no le gustan mucho las aglomeraciones.

Encontré está página donde podemos ver algunas sugerencias de ocio infantil. Es sobre todo indicada para niños más mayorcitos, pero los que son aún bebés no están todo el día preguntando dónde vamos y qué hacemos.

Yo que tengo un chico y algo brutote, he señalado para visitar el Museo del Ferrocarril de Madrid (hay un mini tren a vapor para los más pequeños, que parece que arrasa). Y también el Museo de Bomberos.

Disculpadme si sois de otras provincias, esta página se centra en Madrid. Pero seguro que hay webs similares en otras zonas de España, o incluso mejores.

Y ahora toca empezar el cole

Ha llegado la hora de que el peque inicie su vida escolar. El próximo curso empezará una nueva etapa, difícil, llena de cambios y para los padres, una etapa llena de dudas y responsabilidad.

Es ahora cuando hay que elegir centro. Aunque eso de elegir es relativo. Salvo que elijas un colegio privado pagando la elevada mensualidad correspondiente, el resto de ofertas (concertados y públicos) , depende de los puntos, la zona en la que vivas, y ese largo etc que restringe (según en qué zonas residas) dónde elegir.

¿En qué me he basado para elegir el colegio para mi hijo? Pues en un montón de cosas, pero como después la oferta se limita tanto gana lo práctico: que esté cerca de casa para que los abuelos puedan ayudar sin perjudicarles en exceso, que no sea privado y así la economía familiar (en estos momentos justitos) no se resienta. Pero a la vez también que sea un colegio con un proyecto educativo interesante, flexibilidad horaria en este primer ciclo que empezamos, comunicación abierta con la profesora y tutora. Aunque parecen cosas muy obvias, curiosamente no son fáciles de encontrar. A veces nos encontramos con centros que cierran sus puertas a cal y canto cuando los alumnos entran y los padres ya no tienen cabida más que en las reuniones oficiales y poco más. Luego también el handicap de querer un colegio laico. Como véis no es fácil.

Y una vez elegido el centro más adecuado, aparece la incertidumbre de si será el que dé la mejor educación a tu hijo. Sobre todo ahora que sobrevuelan métodos y métodos para volvernos a todos los padres medio locos. Os voy a hablar un poquito de los que me han llegado a mi.

Tenemos el Método Montessori . Un método empleado desde hace casi 90 años, según dicen, donde los niños aprender habilidades como la lectura o escritura de la misma manera que aprender a gatear, a andar, es decir, de modo espontáneo. Es un método muy respetuoso con la libertad del niño. Presume de tener un método individualizado, y de ahí su éxito. Es interesante ver las características de este método en comparación con la enseñanza tradicional.

También se habla del Método Faure. Muy similar en metodología al Montessori. De hecho un colegio que me interesó para mi hijo estaba utilizando un método de enseñanza a caballo entre las dos disciplinas. Hay tres principios que aplica:
A. Principio de Singularidad
B. Principio de Autonomía
C. Principio de Apertura
Os animo a leer el enlace.

Y por último un Método que llegó a mis oídos en una de las actividades a las que llevo al peque y que me sorprendió mucho, y es el Método Doman. Glenn Doman es un médico americano que empezó a trabajar con niños con lesiones cerebrales. Ante el éxito de su trabajo decidió aplicar su método a niños sanos. Su lema, potenciar las capacidades de aprendizaje de los niños. Para ello utiliza métodos algo radicales y donde los padres deben implicarse al máximo, haciendo verdaderos exámenes a los hijos de continuo.

Como veis todo un listado, y hay más, solo he puesto los que me han parecido más relevantes. No sé si en nuestro país, pero en nuestra ciudad, Madrid, es difícil aplicar un método en su estado puro, a menos que se trate de un centro privado. En la enseñanza pública o concertada es prácticamente imposible. Aunque como os digo el colegio que me gustó tanto dice tener un método educativo algo diferente. Los iré a conocer a finales de febrero, por si decido en el último momento cambiar de opinión, ya os contaré.

¿Mi opinión? Pues que cada vez me gusta menos la educación tradicional, la que se imparte en la mayoría de los centros. Se tiende a que todos sean borreguitos y no se atiende a las necesidades de cada niño. Pero claro, qué hacer con esas clases masificadas en muchas ocasiones con más de 20 niños! Los proyectos individuales brillan por su ausencia, y el niño o entra por el aro o acaba siendo el que más visita el despacho del director. Triste, pero esa es nuestra realidad.
A mi me gustaría educar a mi hijo en una disciplina respetuosa, donde se hiciera hincapié en desarrollar sus habilidades, pero no al ritmo de la clase, sino al suyo propio (aún no sabemos si será más rápido o lento que otros). Y desde luego tengo algo claro, quiero que reciba una educación sin prisas. Por mis andaduras académicas (de eso hace mucho ya) sé, o al menos creo que no es necesario un aprendizaje temprano para que el niño desarrolle todo su potencial. De hecho el aprendizaje en esta primera etapa escolar, de los 3 a los 6 años, se debe concebir como un juego. No nos olvidemos que la educación infantil no es obligatoria.

Como conclusión os diré que pienso que ponemos mucho énfasis en que los niños aprendan demasiado y cuanto antes. Y los niños deben ser niños, deben jugar, aprender jugando y disfrutar de la infancia, ya que les marcará el resto de sus vidas. Hay que potenciar el desarrollo emocional en esta fase, que no es más que un despegue. El desarrollo intelectual viene después, a anclarse sobre esa base emocional. ¿O acaso el más inteligente es el más feliz?….

¿Qué os parece?, ¿Si pudiérais educaríais a vuestros hijos en alguno de estos métodos?, ¿Los veis radicales?, ¿preferís la educación tradicional?. Espero vuestras opiniones.

viernes, 12 de febrero de 2010

Me presento

Hola a todos,

Me presento, me llamo Belén, y soy una mamá sin complejos. ¿Sin complejos?; ¿Es que hay mamás acomplejadas paseando por ahí?. Pues desde mi punto de vista, sí, muchas. Estamos en una sociedad donde ser mamá, desearlo y vivirlo intensamente muchas veces no está demasiado bien visto. Hay que justificarse si no trabajas, si no te "realizas" como profesional. Y si te sientes feliz, realizada y contenta criando a tu hijo y formando una familia, exclusivamente, ¡¡mal vamos!!

Después de muchas vueltas que me ha dado la vida, me he dado cuenta, en este preciso momento que me siento contenta, feliz y realizada en mi papel de mamá a tiempo completo. No necesito otros estímulos para completarme, y me satisface tanto que me atrevo a contarlo a los cuatro vientos y animo a todos aquellos que compartan estos sentimientos, a expresarlos aquí.

Me muevo entre amigos y familia con intereses profesionales varios, hijos menos atendidos por culpa de otras necesidades, críticas de todo tipo, incluídas las que creen que no le brindo a mi hijo una educación mejor, parece que si un niño se cría en su hogar, con el estímulo de la familia, teniendo como referencia principal a su madre le estás cerrando la puerta al mundo.

Así que me siento diferente, lo que podría llamarse un "bicho raro", y después de alguna que otra lucha interna, puedo afirmar orgullosa que me alegro de ser la rara.

Así que me atrevo a abrir este espacio para hablar sin tapujos de nuestros hijos, de su educación, y de lo que se antoje.

Os animo a participar porque no hay nada más enriquecedor que el diálogo y compartir opiniones.