miércoles, 31 de marzo de 2010

Curiosidades en vacaciones

Ya estamos de vacaciones, en la playa y disfrutando el sol, por fortuna para nosotros y para decenas de miles de turistas que han decidido anidar por esta zona (¡qué gentío!). Afortunadamente hemos podido disfrutar de un par de días de relativa tranquilidad. Esta tarde parece que llegará el grueso de personal a la costa. Y es que a pesar de la tan renombrada crisis, todos hemos sido capaces de sacar unos eurillos de debajo de las piedras para lanzarnos a las playas a divertirnos en familia.

Y entre tanta gente y tanta población infantil siempre encuentras anécdotas que contar y cosas curiosas que ver.

Por supuesto, tanto si son días de vacaciones como si no, siempre encuentras a los típicos niños que deambulan por la playa buscando a alguien con quien jugar mientras padres, abuelos o cuidadores van a lo suyo sin ganas de prestarles atención. Nosotros siempre solemos “adoptar” acompañantes, somos el blanco perfecto, papá juega con el peque al fútbol, al pilla pilla, a hacerse cosquillas, hacen monumentales castillos, fortalezas, hacen carreteras con la excavadora gigante. Por supuesto mamá también participa de todos los juegos, pero en menor grado que papá, todo hay que decirlo. Y claro tanta atención al niño parece ser el reclamo perfecto para esas criaturas que ansían un poco de atención y diversión. Todos los niños que se acercan son mayorcitos, y me resulta curioso que con tal de que se les preste atención les da igual jugar con un niño mucho más pequeño, os recuerdo que mi hijo tiene 3 años.

Hoy le ha tocado a una niña de 5 años. Se ha acercado para ver a qué jugábamos, para participar de los juegos y para huir del aburrimiento. Estaba con su abuela, quien estaba más ocupada de divertirse con las amigas que de atender a la nieta. Ha jugado un rato con nosotros, ha utilizado los juguetes de mi hijo, pero poco a poco pedía más. A pesar de que mucha gente se está bañando, y muchos niños también, yo no quiero que el mío lo haga. 20 grados escasos de temperatura no me parecen suficientes para que mi peque ande refrescándose, máxime contando con que hace 10 días escasos hemos pasado por el último episodio de anginas-fiebre a tope. La niña erre que erre que se mojara los pies, traía agua con el cubo, salpicaba. Finalmente la he tenido que llamar la atención, diciéndola de buenas maneras que el niño no se iba a bañar y que le dejara tranquilo. Ya era tarde, mi hijo tiene tantas ganas de remojarse que ya estaba nerviosito perdido. Y mientras intentaba convencerle del no baño veo que la niña se sitúa encima de la fortaleza de castillos, se baja los pantalones y se pone a hacer pis tan ricamente. ¿Podéis creerlo? La dulce niña de 5 años meando en medio de la fortaleza de arena, sin ningún pudor. He ido hacia ella y cuando se estaba subiendo los pantalones le he preguntado qué hacía, y la muy…. Se atreve a decirme “nada!!”, “como que nada, si te he visto hacer pis, si aún te estás subiendo los pantalones”, “no, no, no he hecho pis”; “¿y tu crees que eso lo hace una niña mayor?, hacerse pis en un castillo de arena… Y mientras decía eso ha salido pitando hacia donde estaba su abuela, bastante lejos por cierto. Por un momento he pensado que la abuela vendría indignada para saber que le había dicho a su nieta, y estaba deseándolo para llamar guarra a la niña de las narices. Pero no ha sucedido, y es que como os dije antes su abuela estaba muy divertida con sus amigas y la niña la estorbaba mucho.

lunes, 29 de marzo de 2010

Nos vamos de vacaciones



Y manaña nos vamos, por fin, de vacaciones. Solo son unos días, pero un poco de playa, relax, solecito (ojalá) y diversión en familia nos hacen falta. Los tres solitos, sin planes, sin compromisos, solo pensando en disfrutar y pasarlo bien.

Pero claro, para irse hay que dejar todo organizado, haz maleta para tres, recoge un poco la casa para no encontrarte a la vuelta pelusas que temas te coman los pies, pon lavadoras y organiza la ropa que te llevas. Aquí entra en juego el temido "por si acaso", estamos en unas fechas donde no sabes que tiempo puede hacerte, así que la maleta está llena de muchos "por si acasos", tremendo petate llevo. Los juguetes del peque que no falten, sus cuentos preferidos tampoco, el triciclo. Cámaras varias, vídeo, de fotos, el ordenador, el DVD portátil del niño para que vea dibujos. Nos vamos 5 días y parece que nos fuéramos un mes. Y es que esto de viajar en familia conlleva muchos accesorios. Lejos quedaron aquellos viajes de pareja, con una maletita pequeña, que nos faltaba algo, se compraba y tan felices.
Y luego organiza a la familia para que cuide de la prole gatuna, deja su pienso a mano, su saco de arena, bolsitas para limpiar su cajita ..... Todo organizado y preparado para que quien venga no tenga que andar buscando.

Y para rematar, ya que tengo una gatilla que aún es un bebé y adora poner las fotos y demás trastos fuera de su sitio, hay que guardarlo todo. Parece que ha pasado un huracán por el mueble del salón y por la cómoda de mi habitación. Fotos guardadas, joyeros fuera de la vista, jarrones, y algún detalle más han desaparecido.

Pero ya está casi todo listo. Reconozco que estoy cansada, pero contenta porque se acerca la hora de marcharnos. Playita, ¡prepárate que allá vamos!.

Seis cosas que me gustan

En respuesta a LadyA, y a la invitación que me ha hecho en su blog La Mamá Vaca, aquí os pongo seis cosas que me gustan. No me costaría trabajo escribir muchas más, pero para muestra un botón.

Me gusta que mi hijo me diga: “Mamá te quiero mucho mientras me abraza fuerte y me da un beso que suena (como él dice)”.

Me gusta cocinar un plato nuevo y que mi marido me diga “Este plato lo tienes que repetir”.

Me gusta ir a un restaurante italiano y que mi hijo le pida al camarero la pizza que le gusta (prociuto) y su postre especial (profiteroles con chocolate blanco y chocolate negro).

Me gusta darme una ducha relajada, escuchando un poco de música sin pensar en nada, solo disfrutando del agua calentita y el relax. Darme después mis cremas y oler a flores o frutas.

Me gusta Perdidos (te copio LadyA), había perdido el hilo de la serie y este verano me vi las cinco temporaditas del tirón. Y ahora ahí estoy a la caza del nuevo episodio. Me gusta también Entre Fantasmas, esos sí que me los bajo en inglés y todo, me encanta bajarme el episodio el fin de semana y esperar ansiosa los subtítulos para verlo.

Me gusta ir a la playa a pasear y que no haya gente. Escuchar las olas del mar, las gaviotas y sentir la brisa en mi cara.

Gracias LadyA.

domingo, 28 de marzo de 2010

Tiene cada pregunta

Desayunando.

"¿Papá qué talla de pie tengo yo?"

"La 6 (por la 26)"

"¿Y qué talla de boca tengo?

Sobran comentarios.

Feliz día.

sábado, 27 de marzo de 2010

Sus palabrejas

Hace algunos días que me ronda por la cabeza hacer una especie de sección semanal para ir contando como mi peque evoluciona con el lenguaje y como hace propias expresiones o palabras que nos oye a los mayores decir. Está en un momento muy gracioso, donde ya se expresa con soltura, sabe exactamente lo que quiere decir pero a veces con ciertas palabras le cuesta.

Para muestra, un botón:

Antibóntico: Esto es lo que viene a ser el antibiótico que nos suele mandar su pediatra cuando las placas o anginas aparecen. Como su curiosidad es infinita, debe saber el nombre de cada cosa que aparece en su vida. Ya no le vale el genérico de medicina, o para que te pongas bueno. De la última toma, hace 10 días escasos ha sacado la siguiente conclusión: "el antibóntico es para cuando la boca está hinchada".

Paguaras: El paraguas de toda la vida, pero dicho a su modo. Conté la aventura en otro post de la compra del dichoso paguaras. Lo utiliza independientemente de que llueva o no, su último uso ha sido para esconderse debajo y que mamá lo busque por todas partes (como a él le gusta decir). Pero sin duda su frase para referirse a este práctico utensilio es: "mamá mi paguaras es el más bonito del mundo porque es de colorines".

Enguaje: Bonita palabreja para referirse al enjuague bucal. Titubea aún un poco al decirlo y es que no es fácil esta palabra. Como ya se sabe enjuagar perfectamente y se lava con su pasta de dientes y todo había llegado la hora de incluir en su higiene dental un enjuage. Y claro, el decirle que eso lo usa porque ya es mayor le llena de orgullo y satisfacción. Y como nos lavamos juntos los dientes le encanta resaltar el color del suyo: "mi enguaje es de color rojo como Rayo McQuenn y el tuyo es blanco mamá (vamos que ni punto de comparación)".

Espero traeros cada semana algunas de las frases, expresiones o palabrejas que mi pequeño descubre y dice a su modo. Seguro os gustarán.

viernes, 26 de marzo de 2010

¿En qué han mejorado nuestros hijos?

Me gusta mucho hablar con algunas abuelas en el parque. Tienen a su cargo a algún nieto por las mañanas, y hemos coincidido más estos días de buen tiempo. Ya os he dicho que el ambiente del parque por la mañana es muy relajado y mucho más ameno que el de por la tarde.
Cuando mi madre está con mi hijo, o le baja al parque o juega con él siempre me dice que es muy activo, inquieto, aventurero, que no para ni física ni intelectualmente. Siempre quiere aprender, siempre está preguntando, le encanta aprender las letras de las palabras, los números, quiere siempre saber contar más. Mi madre siempre me ha dicho, desde que era un bebé, que no tiene mucho que ver conmigo o con mi hermana cuando teníamos su edad. Siempre me dice que nos ponía a jugar en la alfombra con nuestros juguetes y nos quedábamos tranquilas y mientras ella podía ocuparse de sus tareas (la pobre estaba sola, no contaba con ayuda de familia, y mi padre trabajaba un montón). Gracias a que fuimos tranquilas mi madre podía con todo sin volverse medio loca.

Esta misma historia me la relatan las abuelas del parque. Son señoras que conozco desde hace muchos años, pues vivo en el mismo barrio que me crié. Conozco a sus hijas, y ahora a sus nietos. Una de las niñas del parque es una gran amiguita de mi hijo. Se llevan estupendamente, en parte creo porque son los dos iguales de intensos, de tercos, de impacientes y de imparables. La verdad es que no es la típica niña que le gusta estar con su cubito y palita quietecita, siempre juega con los chicos porque se divierte muchísimo más, a la pelota, a las carreras, a subirse a todos los columpios y toboganes, discute con todos, es una guerrera, pero mi hijo la adora. Su abuela fue madre de cuatro hijas, ¡¡¡cuatro!!! Imagináos cuánto trabajo. Pero además ha criado a más de un nieto (ya muy mayores). Esta es la nieta más pequeña. Y siempre me cuenta que ni sus hijas ni ninguno de sus nietos le ha dado tanta guerra como esta. El otro día me contaba que sus hijas jugaban tranquilas en casa y mientras ella podía coser y hacerles su ropita. Pero con la nena es imposible siquiera coger una aguja porque ya estaba ahí quitándoselo todo, que no se entretenía sola con nada, que en casa ha tenido que retirar todo tipo de adornos, el interior de los cajones y asegurarlo todo porque es un terremoto.

Y yo me pregunto, ¿tanto han cambiado estos niños?, ¿han evolucionado, quizá?. Yo creo que siempre ha habido niños inquietos, niños más tranquilos y niños muy muy muy tranquilos. Pero sí que yo observo que los niños de hoy son voraces con todo.

Yo no me empeño en que mi hijo aprenda todas la letras, los números, los colores, las formas, pero ya sabe muchas cosas. Solo es necesario que lo vea en los cuentos, en los dibujos, rápidamente aprende todo y no solo eso, sino que quiere aprender más. Las canciones, los cuentos, todo se lo sabe de memoria, y quiere cuentos nuevos para aprende más textos nuevos (bendita biblioteca). Pero no es el mío solo, son todos así.

¿Han mejorado entonces nuestros hijos?, quizá. Aunque también podemos pensar que les estimulamos muchísimo más. Los juegos, los juguetes, los dibujos animados, ordenadores, y un largo etcétera fomentan su querer aprender. Esos cerebritos, en continuo desarrollo piden más, según reciben.

¿Qué os parece?

miércoles, 24 de marzo de 2010

Otra visión de la maternidad

De nuevo llueve en Madrid y de nuevo hay que buscar planes alternativos para que los niños se diviertan. Eso, o ponerles un chubasquero, las botas de agua y sacarles a la calle paraguas en ristre (o "paguaras" como dice mi hijo). Pero hoy no me apetecía a mi mucho el remojo, todo hay que decirlo. Así que como lleva una semana portándose fenomenal, comiendo mucha fruta, y como él mismo dice, comiendo sano, pues he decidido premiarle con una merendola en la cafetería del Corte Inglés y después una tarde de juegos en la zona de niños que tienen. La merendola son tortitas con nata y muchísimo sirope de chocolate. Y la zona de niños se compone de toboganes, coches varios, alguna casita tamaño infantil y sitio para trotar y correr. Todo ello aderezado con churumbeles de todas las edades, así que el disfrute está asegurado.

Me sorprende siempre la gente que allí encuentro, gente muy diferente a mi, personas de "clase social" más alta que la mía, y de clase económica también más alta, mucho más alta. Ya han sido varias tardes las que he pasado allí y me he encontrado con un panorama muy distinto al que estoy acostumbrada. Llegada la tarde en la zona donde yo vivo, los papás y las mamás bajan al parque o a donde toque con sus hijos. Si toca parque, pues al parque; si toca piscina, a la piscina; si toca compras, corte inglés, o cualquier actividad, papá o mamá, o en el mejor de los casos ambos, allí estan con los niños. Pero en este Corte Inglés no, lo que encuentro son personas contratadas que están a cargo de los niños, niños de todas las edades, bebés, niños como el mío, unos 3 años, niños más mayores que salen del cole. Y hoy eran las 7 de la tarde cuando yo estaba allí con mi hijo. Las "tatas" como algunos las llamaban estaban allí, sin prisa, hablando entre ellas mientras "sus" niños correteaban por el recinto. Me he ido a las 7,30 de allí, y ningún padre ha hecho acto de presencia, lo cual quiere decir que las tatas serían las encargadas de llevar a esos niños a sus casas, y quien sabe si también estarían encargadas de su baño, cena,...

De ahí el título, lo que he visto esta tarde constituye otra visión de la maternidad... y de la paternidad. Niños criados por personas ajenas, niños que entre semana no ven a sus padres. En este caso sí que no cabe hablar de conciliación laboral, es que aquí no debe interesar. Porque si tus hijos visten ropa de marca, vives en la zona de este centro comercial, y tienes contratada a una señora todo el día para cuidar de tus hijos (en uno de los casos eran 3 hermanos), dinero no te hace falta, y seguro que un trabajo a jornada completa tampoco. Se trabaja porque les debe apetecer trabajar, o tener más y más. Pero también quieren tener más y más hijos. Aunque no entiendo muy bien para qué, hijos para no estar con ellos, hijos para darles apellido quizá.

Quizás penséis que soy injusta, que me meto con las personas adineradas, que soy envidiosa. Pues no, no soy nada envidiosa, no envidio el dinero, y aunque tuviera dinero no dejaría el cuidado de mi hijo en manos ajenas. Más que nunca me dedicaría por entero a educar y criar a mi hijo, porque tendría tiempo y no tendría preocupación por saber qué ocurrirá cuando el paro se acabe, o por saber que clase de trabajo de mierda encontraré.

Así que visto lo visto, me reitero, la conciliación laboral, con personas así no tiene nada que hacer.

Qué haces si piensas que tu hijo puede estar siendo maltratado

Ayer sentí escalofríos viendo las noticias por la noche. Un nuevo caso del maltrato infantil a cargo de una cuidadora. Se descubrió gracias a que los padres habían instalado cámaras por la casa y descubrieron que la cuidadora propinaba a la criatura palizas, golpes, continuamente. Pero parece que la señal de alarma fue un moratón con el que apareció el niño un día en el ojo. Vaya cuajo el de esos padres, ¿no? tener la sospecha fundada de que están maltratando a tu hijo, y dejarle de nuevo en manos de esa mujer, para poder grabar esas pruebas. Yo, personalmente, creo que no podría hacerlo, la despediría, la buscaría las cosquillas, haría que confesara, cualquier cosa con tal de no volver a dejar a mi hijo en sus manos.

Pero los signos de maltrato se notan, no solo en secuelas físicas. Salieron otros casos, mucho más escalofriantes si cabe. Salía el caso de una mujer que perdió a su bebé con 14 meses. Hace 14 años de ello, sigue en juicio por el tema. Esto sucedió en una guardería no autorizada, vamos que era ilegal, la señora directora montó el chiringuito en un pueblo y claro, ¿tú cómo sabes que no está legalizada? Con un cartelón fuera que pone Guardería, dibujitos de Pepito Grillo y demás personajes infantiles, no era un secreto. Pero parece que repasaron los papeles cuando sucedió la desgracia. Creo que contaban (perdonad si el dato no es exacto, pero me impactó tanto la noticia que me quedé en babia) que fue condenada a 3 años por homicidio involuntario y 5 años de inhabilitación. ¿Pero de verdad alguien puede creerse que se la condene a 5 años de inhabilitación? Esa mujer no debería poder coger de nuevo a un niño en su vida. La ley en este caso no protege al más débil.

Otros casos eran contados por algunos padres. El caso de un niño que al dibujar personas separaba las manos del resto del cuerpo. Descubrieron el motivo rápidamente. En la escuela infantil donde su hijo iba el castigo consistía en que debía poner las manitas estiradas en el suelo, y el resto de compañeros le pasaban por encima pisoteándole.

Pero insisto, hay señales que nos alertan de que algo sucede. Al principio pueden ser muy leves, muy ténues. Y no olvidemos que el pequeño pensará que es culpa suya. Le harán creer que se porta mal y que es el responsable de que le suceda algo tan malo. Si de repente el niño cambia su comportamiento alegre, no quiere jugar, se encierra, se esconde, deja de hablar, reacciona con temor ante cualquier tono de voz alto, empieza a dormir mal, eneuresis, pesadillas que antes no tuvo. Insisto en que son señales leves, pero como padres conocemos a nuestros hijos y si hay un cambio en su conducta debemos saber por qué. Hay veces que algo sucede con los compañeros, algo sucede en clase, cosas normales de niños, pero si estamos atentos podremos ayudarles, y ellos verán que estás con ellos, que no les dejas, que le quieres apoyar. Y si por desgracia algo realmente malo sucediera, podrías pararlo a tiempo.

Afortunadamente estos casos ocurren en un bajo porcentaje, pero cuando hay alguien más que cuida a tu hijo, ya sea en casa, en la guardería o en el colegio, debemos estar muy bien informadas de quien es, qué hacen en clase, cómo va todo. No se trata de aparcar a nuestros hijos y ya se encargarán ellos. La responsabilidad es nuestra durante todas las horas del día aunque no estemos con ellos.

Y con esto no digo que esas madres hayan sido irresponsables, por supuesto que no. Pobres familias, han debido pasar un calvario. A veces todo es tan sútil que es muy complicado detectarlo. Lo que digo es que la experiencia negativa de estas personas debe siempre servir.

Todos deberíamos exigir a las autoridades condenas sin piedad hacia este tipo de personas sin alma que son capaces de dañar a una criatura.

lunes, 22 de marzo de 2010

¿Mi truco para mantener la línea? Mi hijo

Así de simple, mi hijo es quien me ayuda a mantener la línea, quien me obliga a correr, saltar, jugar al fútbol, hacer giros, levantamiento de peso e incluso hago carreteras, castillos, y un largo etcétera que más de una conoceréis bien.

Y es que llega esta época de sol, calor y salidas mañana y tarde, y esos kilillos que se pudieran acumular desaparecen radicalmente. Una semana de bajada al parque, con lo que ello conlleva, han sobrado para poder ponerme algún pantalón que quedaba algo justo. Increíble pero cierto, y prometo que no exagero nada.

Eso sí, debéis estar dispuestas a que vuestro cuerpo cambie radicalmente, pasar por un embarazo, y recuperar la figura. A veces se consigue mejor que otras. Yo después de 3 años puedo afirmar que he vuelto a ponerme ropa de antes de tener al churumbel.

No hacen falta dietas milagro, gimnasios, duras sesiones de entrenamiento ni pasar hambre. Tened un hijo, un hijo como el mío claro, imparable e incansable. Esas madres, benditas sean, que pueden sentarse en un banco con sus hijos ahí al ladito jugando con el cubo y la pala, qué santos. El mío no, y para colmo sus amiguitos tampoco, así que nos ves a las mamis y alguna pobre abuela correteando por todos lados.

Pero veamos el lado positivo, ¡estoy en forma!.

domingo, 21 de marzo de 2010

Conseguido .... a medias

Aunque este fin de semana ha sido de los largos, puedo decir, aún sin haber terminado que "el plan" de ver Ágora en tres partes no se ha conseguido.
Pero sí hemos visto algo de cine, el viernes por la noche pillamos empezada en el Canal + Ultimátum a la Tierra con Keanu Reeves y Jennifer Connelly. Nos enganchamos a verla aún estando empezada, pero el sueño finalmente nos venció a los dos, ¡mala suerte!. Pero la teníamos grabada, así que anoche, aprovechando que el peque nos regaló una tarde noche tranquila, se acostó temprano y fue muy bueno, nos animamos y pusimos el DVD a funcionar. ¿Milagro o realidad? nos preguntábamos según pasaban los títulos de crédito. Pero iba a ser posible, por fin podríamos ver una película entera y del tirón, o al menos lo íbamos a intentar.

Y lo conseguimos. Claro que no fue difícil, la película dura 1 hora y 39 minutos, apta para padres agotados, desde luego. Es una película entretenida y poco más, la verdad, pero yo agradecí eso para que mi mente se relajara, algo más denso creo que no lo hubiera soportado. Y mi marido, con un supercatarro a cuestas, muchísimo menos.

Keanu Reeves siempre se me hace agradable de ver... por muchos motivos. Y Jennifer Connelly me gusta mucho. La descubrí en Una Mente Maravillosa, junto a Russell Crowe.

El principio de la película promete, la verdad, es rápida, inquietante, intrigante, pero hacia la mitad ya se ve el desenlace claramente y el final es soso, predecible y simplón.

Pero aún así nos acostamos contentos, habíamos conseguido no acabar un día agotados, pasar una noche de sábado relajados viendo una película en el sillón, sonrientes y tranquilos.

Puede que parezca una tontería pero para nosotros ha sido un logro, sencillo y feliz.

sábado, 20 de marzo de 2010

La (no) ética del fumador


Ahora que corren estos tiempos en que el fumador se siente poco menos que perseguido y señalado me atrevo a escribir sobre lo que yo considero la (no) ética de quien porta un pitillo en su mano.

Me resulta curioso como las personas que fuman se comportan como si quienes no lo hacemos pretendiéramos negarles un derecho vital. Y me sorprende mucho más comprobar, una vez más, como a pesar de que exigen respeto y tolerancia, ellos no practican lo que predican con tanta hostilidad.

Antes de continuar me gustaría recordar, por si a alguien se le pudiera olvidar, lo que la OMS (Organización Mundial de la Salud) opina sobre el tabaquismo: "El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de varias enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades pulmonares y cardiovasculares". Está claro que nadie quiere atentar contra las libertades de nadie, solo advertir de los riesgos evidentes y reconocidos para la salud de quien decide comenzar o continuar con esta práctica.

Dicho esto me gustaría contar lo que vi ayer en un restaurante al que acudimos a comer mi marido, mi hijo y yo. Es un restaurante muy familiar, al que acuden mayoritariamente familias con niños, mayores, pequeños, bebés. Lógicamente acuden todo tipo de personas, parejas, familias sin niños, amigos. Pero el denominador común en este lugar son los niños. Con esta ley del tabaco a medias que tenemos hoy en día uno no sabe a veces cuando entra a un local si está permitido o no el tabaco. Pero como las veces anteriores que habíamos ido no había nadie (aún con todas las mesas llenas) fumando, asumí que no se fumaba en este lugar. Craso error. Ayer, con el restaurante lleno de nuevo me alarmó ver un hilillo de humo ascendente a lo lejos. Obviamente no era el plato caliente del comensal, era un cigarro encendido. Las mesas llenas, niños por doquier, y en esta mesa una pareja, ella con su cigarro en ristre. En la mesa de al lado, una familia, dos niños que no superarían los 5 años. Y yo pensé en ese momento, deacuerdo, ella tiene el mismo derecho que yo a no hacerlo. Ella va a un restaurante a comer donde no hay prohibición alguna. Decide fumarse un cigarro porque "legalmente" puede hacerlo. Pero, ¿esa mujer no tiene ética? No se trata de que pueda o no hacerlo, ya sabemos que puede, pero ¿debe?. ¿O es que quiere rebelarse?. Esta señora bien podría argumentarnos que quien decide llevar a sus hijos a un lugar donde está permitido el tabaco es el responsable de que sus hijos respiren humo. Cierto. Pero es los fumadores nunca quieren asumir responsabilidad.
Yo he sido fumadora, hace años que lo dejé, y en su día no se me hubiera ocurrido encender un pitillo delante de un niño. Porque todos tenemos derecho a entrar a un restaurante, niños, fumadores y no fumadores. Y la tolerancia y el respeto es para todos, no solo para quien fuma.

viernes, 19 de marzo de 2010

Cuando ver una película que te gusta se convierte en una obligación

De disfrutar de una película que nos gusta y tener ilusión por verla, hemos pasado a sentir una verdadera obligación por verla. Anoche me di cuenta de ello. La película en cuestión era Ágora. La peli lleva lista para ser vista.... ¿cuándo la estrenaron, en septiembre de 2009?, pues eso. Y como mi marido tiene tantas ganas pues ayer trazamos un plan, ¡un plan para conseguir ver una peli!. El plan era el siguiente, como tenemos tres noches por delante gracias al día festivo pues podríamos dividirla en tres partes y así conseguir verla. Una película como Ágora dividida en tres partes, madre mía qué crimen. Pero parecía coherente. Acepté su plan.

Acostamos al peque, se durmió en seguida, teníamos vía libre. Mientras yo me ponía el pijama y aseaba, él preparó el inicio de la peli, las mantitas del sofá, todo era perfecto. 5 minutos más tarde, cuando llegué al salón mi marido dormía profundamente con los mandos de la tele y del DVD en la mano. Triste pero cierto.

Y es que la jornada diaria se ha convertido en un maratón, y por la noche es imposible hacer otra cosa que tirarnos en nuestra cama, hacer un poco de zaping y quedarnos dormidos de puro agotamiento. Y la obligación de tener que ver una película, por mucho que nos guste, resulta muy duro. Cuando mi día finaliza y mi casa tiene ese aroma especial que da el silencio (no gritos, no charlas infantiles, no carreras por el pasillo, no motores de cochecillos, no piezas de bolos cayendo sonoramente contra el parquet, no persecución de gatas de un lado a otro), me apetece tumbarme en mi cama, darme un par de cremitas relajantes y ver en la tele algún trocito de una serie que me agrade o mi amado Canal Cocina. No doy para más.

Hoy haremos un nuevo intento, ¿creéis que lo conseguiremos?.

jueves, 18 de marzo de 2010

Un regalito por El día del Padre


Aquí os muestro el primer regalito que mi hijo ha hecho con sus manitas para su padre. Lo hemos hecho en la Pequeteca, cuando hemos llegado teníamos la sorpresa preparada, todo el suelo lleno de cartulinas, rotuladores, pegatinas, pinturas, cordones, tijeras ... , todo preparado para hacer nuestra "pequeña obra de arte", nuestro regalo a papá.

El peque ha iniciado su manualidad nervioso y muy emocionado, la ha pintado muy rápido y se ha recreado con las pegatinas (adora las pegatinas de colores, irte contando de qué color es y aprender bien las formas). Una vez hecho esto, la hora de recortar, ahí ha ayudado la profe (menos mal), y después ponerle el cordón, junto con un emotivo "Te quiero Papá" en la parte de atrás. Una vez finalizada la tarea, todos los niños orgullosos se han paseado con sus corbatas colgadas al cuello.

Y como sabía que no podría guardar el secreto hasta mañana, cuando papá ha llegado hemos decidido dárselo. Papá emocionado anda con su corbata puesta por la casa, y el peque contento de haber sido él autor de tan estupendo regalo y de la alegría de papá. Así que mejor imposible.

Los años anteriores como todavía era muy pequeño plasmamos sus manitas en una cartulina, y cositas así. Eso sí, por San Valentín tuvimos que regalarle una tarjeta. Había visto un episodio de Caillou donde los niños se hacían tarjetas para celebrar este día, y decidió que quería hacer una a su padre... a mi no me la hizo, para que veas. Como yo anduve malucha por esos días y él mucho más al final opté por comprar una para después ponerla nuestro toque personal.

Parece que está empezando a gustarle esto de hacer regalitos, hemos entrado en la era de ceniceros de arcilla, y pequeños objetos inservibles, pero tan emotivos que los guardaremos con especial cariño.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Temporada primavera-verano en el parque

Oficialmente podemos dar por iniciada la temporada primavera-verano 2010 de parques y juegos en la calle. No ha hecho falta más que unos rayitos de sol y una temperatura decente para que todos los papás, mamás, niños y niñas saliéramos en estampida a empaparnos de esos rayos de luz. Todos al parque.

Muchos cambios, muchas caras nuevas, algunas ya conocidas. Muchos cambios de parque de algunos papás y mamás. Vivo en una zona con una variedad de parques y zonas infantiles bastante amplia. En un mismo parque hay hasta 3 zonas infantiles sin necesidad de andar mucho. Algunos papás vamos recorriendo unos y otros. En mi caso a mi hijo le gusta "dar un paseo", como él dice, en cada área infantil hay columpios distintos, y le encanta ir de un sitio a otro entre carreras, búsqueda de hormigas y charlas varias con su madre que le va contando cómo se llaman las florecillas, las plantas, los insectos, y ese largo etcétera que te puedes encontrar en una zona verde. ¿Agotador? sí que lo es. Empezamos el lunes con las salidas y hoy miércoles estoy ya molida. Y es que las sesiones de mañana y tarde son intensas.

Como os decía antes, algunas caras del año pasado han desaparecido, otras siguen, las de los niños más mayores y brutos con sus padres sentados en las mesitas jugando a las cartas. Y tenemos novedades, los bebés que el otoño pasado aún iban en carrito, ya se aventuran a montarse en los columpios y jugar con la arena.

Pero creo que este año no pararé mucho en el mismo sitio, el peque está más inquieto que nunca, y será por el largo invierno o por su carácter poco social, no tolera demasiado bien los agobios de los demás niños, o jugar bajo unas reglas que él no pone. Pero el inicio de la temporada se me antoja bien duro.... para mi.

Os reconozco que no me gusta nada bajar al parque, parece que como madre del peque estás en la obligación de charlar con otras mamás, saludar a quien no conoces, ensalzar las habilidades de tu hijo y criticar a los de las demás, y yo, quizá tan poco social como mi hijo, no soy de esas. No me gusta en exceso toda esta vidilla de mamás cotillas y poco respetuosas. Según entras a la zona infantil miles de miradas se clavan en ti, en tu hijo, y a la mínima ya están dándote su opinión.

El año pasado tocaba aguantar cosas como "que pena que no le lleves a la guarde, con lo que disfrutan y aprenden, y ¡lo bien que les viene!; ¡cómo se nota que no va a la guarde, no sabe compartir, pobre....!". Sé que algunas me diréis que no me lo tome a mal, que no debo dar importancia a esto, que son comentarios sin maldad, sin mala intención. Pero os aseguro que la hay. Triste pero cierto.

Este año toca "Uy, verás cuando empiece el cole, le van a espabilar pero bien; ¿ahora tiene anginas (que las tiene y de las buenas), pues verás en el cole, le vas a tener todo el día malo... uy qué mal lo vais a pasar". Y lo digo porque segundo día de parque ayer y ya tuve que soportar el dichoso comentario de marras. No se trata de que yo busque aprobación por parte de nadie, ni que yo vea maldad en comentarios sin importancia. NO, NO, NO. Las expertas, mamás con nenes más mayores, podrán confirmarlo, el parque siempre es peligroso.

Así que esta mañana me he puesto el chaleco anti críticas, el casco anti chaparrones de mamás impertinentes y estoy dispuesta para salir de nuevo al campo de batalla. Deseadme suerte

martes, 16 de marzo de 2010

¿Por qué mamá es siempre una exagerada?

Por qué será que siempre que mi olfato me dice que el peque anda malucho tengo que escuchar algo así como "qué exagerada eres". La intuición y sobre todo la observación de una madre no falla. Seguramente que no veremos signos muy evidentes, son más bien percepciones, pequeñas señales, comportamientos diferentes (en lo mínimo desde luego). Pero todo ese conjunto de cosas nos hacen barruntar que "algo" se avecina.

Este viernes pasado sin ir más lejos sucedió. El niño andaba rarito, menos charlatán, algo más quieto, menos carreras por la casa, un poco protestón (más de lo habitual, que no es poco). Cuando papá llegó a casa le conté mis impresiones, y él con un vistazo rápido concluyó "¡qué exagerada eres!, siempre estás igual". Salimos por la tarde, fuimos a un centro comercial que tiene una pequeña feria, castillo hinchable, y diversas atracciones. Paradita para tomar un zumito, unas patatas, un aperitico como dice mi hijo. Lo pasamos estupéndamente, nos divertimos mucho los tres. Pero fue llegar a casa y mi pobre pequeño se acurruca en el sofá contra mi, mala señal. Termómetro en ristre, tiene algunas décimas. Vuelvo a escuchar, "no seas exagerada mujer". A la media hora tenía casi 38º de temperatura. Al fin y al cabo no resulté tan exagerada, ¿no os parece?.

Y es que hablando con otras amigas, también tienen en sus hogares ese rol de "exageradas". Entonces, ¿cómo debemos calificar a los papás?, ¿en qué rol les englobamos?, en el de la tranquilidad absoluta, seguramente, también llamada pachorra.

Pero es que una se cansa de que la acusen injustamente y encima luego no reconozcan el error. Las mamás somos muy observadoras, es innato a nuestra condición de mujer, y cuando eres madre creo que se agudiza aún más. Cualquier pequeña señal de nuestros hijos sabemos interpretarla. Pero a veces nos cuesta las más duras críticas.

lunes, 15 de marzo de 2010

Qué fuertes son los niños


Hay que ver qué fuertes son los niños. Mi hijo empezó a tener fiebre el viernes por la noche, y así se ha pasado todo el fin de semana. Ese ha sido su único síntoma, al menos que viéramos nosotros, porque se ha negado en rotundo a admitir que estaba malito. Sabíamos casi al 99% de posibilidades que las anginas nos estaban jugando otra mala pasada, pero sin diagnóstico médico ¿qué hacer?, ¿ir a urgencias?, no gracias. No por nada, sino porque el niño no tenía un mal estado general, tenía fiebre sí, pero nada más. Así que esta tarde le ha visto su pediatra, su diagnóstico "tiene la garganta llenita de pus, ¿me dices que hoy no tiene fiebre?". Pues no, increíble pero cierto, la última dosis de ibuprofeno se la di a las 22,30 horas de anoche. Desde entonces ni una décima. ¿Cómo es posible? Este niño es un toro, no hay duda, por si solo está expulsando al virus o bacteria, no hay otra explicación.

Al pobre le desperté de la siesta, iba como un zombi a la consulta, y me consta que iba dolorido, se quejaba y lloriqueba, y no por miedo, porque adora a su médico. Se quejaba de dolor, pero no ha consentido confesarme dónde le dolía. Cuándo el pediatra le reconocía y hablaba con él tampoco ha querido confesar. Pero las evidencias eran claras ¡¡¡placas!!!, otra vez. Y es que desde que el año empezó ya las hemos sufrido al menos una vez por mes, llevamos tres meses... pues tres veces. Todo ello seguido de su tratamiento antibiótico, la tos perruna, el cuerpo flojillo, etc, etc, etc.

Y solo cuando ya íbamos a la farmacia a por su medicina me lo ha dicho, "mamá me duele la garganta, no quiero ir a clase de música, quiero irme a casa". ¡Válgame Dios! Qué duro es este niño. Y ahí está el pobre, quietecito viendo dibujos, algo poco habitual en él, no en lo de ver dibujos, sino en lo que estar quietecito.

Otra cosa curiosa a tener en cuenta, ¿por qué los niños siempre se ponen malos al principio del fin de semana? cuando ya no hay pediatra, cuando no podemos tratarlo desde el inicio de los síntomas, cuando hace un fin de semana bueno y soleado, ¿otra vez la ley de Murphy... infantil?

La Ley de Murphy.... infantil

¿No habéis tenido esos días en los que tienes muchas cosas que hacer, o solo algunas pero con unos horarios estrictos y vuestro hijo justo lo hace todo al revés para enlentencer el tiempo?
Pues ese está siendo mi día.
Que tienes que salir a las 11 de casa a hacer unas compras para que de tiempo a todo.... salimos más tarde porque estamos buscando un coche super especial.
Que vamos al parque pero solo un ratito que hay que comer hoy especialmente pronto, pues sí solo un ratito, pero luego nos entretenemos mirando el panorama y hay que ir tirando de él.
Que tiene que comer cuanto antes para irse a la cama a echar una mini siesta porque tenemos médico muy temprano, pues me recreo con el filete y quiero doble ración de postre (menos mal que era fruta).
Y así una no puede desear otra cosa que asomarse por la ventana y gritar ¡¡¡¡arrrrrghhhhhhhhhhhh!!!
Y es que un fin de semana encerrada en casa con una criatura cuyo único síntoma es la fiebre es duro. Duro porque estamos en esa etapa de su vida en que ¡es un loro! Habla de día y de noche, habla de recuerdos que tiene, de la película que vio ayer, de su peli preferida, de sus coches, de sus juegos, de la pequeteca, de su profe, del parque, de su médico, de la gata, y habla, bla,bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla. Es incansable y agotador.... para mi. Y claro olvídate de sentarte un ratín en el sofá a leer, o ver algo de televisión, o simplemente cerrar un poco los ojos. Olvídate de eso porque él te hablará y querrá que le des tu opinión y que le demuestres que te sabes toooooooodos los nombres de toooooooooodos los coches que tiene, y querrá que le cantes, y luego cantar él y querrá y querrá y querrá y querrá......
Qué energía tiene.

sábado, 13 de marzo de 2010

Amniocentesis (II parte)

Pues sí que es complicado esto de hacerse una amniocentesis. Yo conocía los riesgos que supone, el riesgo de pérdida de líquido amniótico, el riesgo de fisura importante de la bolsa, incluso el riesgo de pérdida del feto.

Mi hermana, la pobre, después de mucho dudar, y de ver que perdía líquido, aunque no de un modo abundante, optó por llamar a una ambulancia para que la llevaran al hospital. Yo temía que no quisieran atender esa llamada y la dijeran algo así como "pues váyase usted en coche o pida un taxi, que esto no es muy urgente". Pero no, acudieron y tuvo la gran suerte de dar con dos personas maravillosas que la atendieron estupendamente.

Y allí está, en el hospital, ingresada y sin saber por cuanto tiempo. La bolsa tiene una fisura, y no puede moverse absolutamente nada, la han prohibido incluso ir al baño, la cuña al ladito de su cama. Ni se puede incorporar para comer, no se puede mover nada de nada.

La doctora que la ha atendido le ha dado buen pronóstico. Hay fisura, sí, hay pérdida de líquido sí, pero pueden controlarlo. Antibióticos para prevenir infecciones (corioamnionitis), analíticas frecuentes para poder controlar cualquier mínima infección o riesgo de ella, reposo absoluto y paciencia.

Así que aunque se vende como una prueba sin importancia, segura y con un riesgo tan bajo que ni te los explica el médico en consulta, parece que sí es una prueba peligrosa.

Eso sí, el resultado ha sido positivo, la niña que espera está sana y crece con fuerza. No veo la hora de abrazar y achuchar a mi sobrina.

viernes, 12 de marzo de 2010

Amniocentesis ¿una prueba de riesgo?


¿Cuántas de vosotras os habéis tenido que hacer esta prueba durante vuestro embarazo? Probablemente muchas. La amniocentesis es una prueba que consiste en la extración de una pequeña cantidad de líquido amniótico para su análisis. Se utiliza para diagnosticar o descartar la presencia de ciertos defectos congénitos y trastornos genéticos.

En mi caso no fue necesario hacérmela. Los análisis del triple screening fueron normales y el riesgo de que el feto padeciera alguna anomalía cromosómica era bajísimo. No era mayor de 35 años, otro factor de riesgo como sabéis, así que mi tocólogo no consideró necesario realizarla.

Los resultados de esta prueba, hasta hace muy poco tiempo tardaban mucho tiempo en dártelos, de 2 a 3 semanas. Así que la espera es muy dura, porque el resultado que te dan es si el feto es normal o tiene alteraciones graves. Las consecuencias pueden ser dramáticas y durísimas para una madre gestante. Pero ahora pueden darte los resultados en 48 horas, un gran avance.

Mi hermana tuvo que hacerse la prueba ayer. Está embarazada de 17 semanas. Ha sido un embarazo durísimo. Como casi todos los embarazos ha sido muy deseado, por ella y por toda la familia. Ha pasado por varias fecundaciones in vitro, y cuando por fin se queda, todo han sido problemas. Hiperestimulación ovárica como consecuencia de la fecundación, eso provocó muchos dolores y molestias que la obligaron a hacer un reposo relativo, naúseas, vómitos, pérdida de peso, y cuando las cosas empezaron a mejorar, desprendimiento leve de placenta, manchado y reposo absoluto en cama. Pero para rizar el rizo el triple screening dio unos valores de riesgo y su médico le recomendó la amniocentesis, aunque en su caso el riesgo era algo mayor. El desprendimiento ha mejorado, es muy muy leve, casi inexistente, ya no mancha, pero sigue en cama. Y ayer se hizo la amniocentesis. Todo fue muy rápido, indoloro, y sin ningún problema. La niña (porque sabemos ya que es una nena) crece perfectamente y todo se desarrolla acorde al tiempo del que está. Pero esta mañana, muy temprano me ha llamado, ha perdido líquido y está muy asustada. Yo estoy aterrada, no os lo voy a negar. Es un bebé muy deseado, pero entiendo que detectar cualquier posible anomalía grave en un feto es importante.

Ahora su tocólogo deberá valorar la situación. Las pérdidas de líquido amniótico son habituales tras la realización de la amniocentesis. Éstas se suelen resolver solas con el reposo en cama. La fisura creada en la bolsa se va cerrando y el líquido se regenera. Solo en casos puntuales es necesario el ingreso hospitalario.


Todo son miedos en un embarazo, miedo a perderlo, miedo a que esté bien, miedo, miedo y más miedo. Una mujer no entiende el miedo real hasta que no se queda embarazada. Ese terror no es comparable a ningún otro. Sé que muchas mujeres que no sean madres me dirán que soy muy exagerada y que esto no es así. Así es como yo lo siento, jamás he tenido un miedo comparable, jamás he sentido nada similar como el terror absoluto de perder a mi hijo cuando estaba en mi vientre.

jueves, 11 de marzo de 2010

Pesadillas y terrores nocturnos.


De nuevo han aparecido. Hace unos meses empezamos a sufrir unos "episodios" algo raros al principio de la noche. Se despertaba muy nervioso, llorando, gritando, pataleando, no consentía que le tocasen, seguía con los ojos cerrados y era como si no me reconociera, pasados 10 o 15 minutos cesaban y se quedaba de nuevo dormido. Al principio me preocupé mucho, pero consultando con una pedagoga amiga y leyendo el libro Dormir sin Lágrimas de Rosa Jové aclaré todas mis dudas. Se trataba de terrores nocturnos.

Las parasomnias como se define al conjunto de pequeñas alteraciones del sueño son habituales en los niños. Algunos las padecen, otros no, algunas las viven con más intensidad y otros con menos, y otros poquitos no las tienen. Con los niños nunca hay patrones. Mi hijo, para seguir con su tónica de ser bien intenso para todo, por supuesto tiene terrores nocturnos bien notorios.

Los terrores nocturnos suelen darse al principio de la noche, es una alteración en la fase de sueño más profundo. Cuando esta fase cambia a una fase más ligera, es cuando se produce el episodio. A veces ese sueño tranquilo y reparador es tan profundo que hay una imposibilidad de aligerarlo correctamente cuando llega el momento y se producen estos trastornos de agitación (mueven brazos, pies, dan vueltas en la cama, lloran). Al principio nos asustamos mucho, imaginad el cuadro, el niño gritando, llorando, agitándose como si estuviera poseido. ¿Qué hacer? pues nada, esperar a que se pase, consolarlo si despierta y no darle importancia. Se pasará solo. Obviamente si esto fuese a más habría que consultar con un especialista en sueño o con un pediatra, pero no es lo habitual.

Las pesadillas también van en el paquete de sueño de mi hijo. Se suelen dar en la segunda mitad de la noche, al contrario que los terrores, son sueños desagradables que se suelen recordar (también al contrario que los terrores). Esos sueños suelen ir ligados a las vivencias del niño. En nuestro caso, terrores y pesadillas van de la mano. Cuando aparece el terror nocturno, sabemos que al poco tiempo aparecerá la pesadilla. Y también aparece la somniloquia, hablar en sueños. Vamos que tenemos el paquete completo.

¿Por qué aparece? Generalmente si el niño se acuesta nervioso, o muy cansado, excitado, favorece su aparición. Pero últimamente está siendo muy bueno y después de la cena, le dejamos ver un episodio de dibujos animados e inmediatamente va a su cuarto a ver cuentos, y no se está acostando ni muy cansado ni muy nervioso. Pero aún así han vuelto a aparecer. Hace unos meses esto sucedía casi cada noche, era agotador, para él, que no descansaba correctamente, y para nosotros que nos pasábamos la noche dando vueltas. Y esta noche de golpe otra vez.

¿Solución? Esperar a que pase, estar cerca de él durante los terrores nocturnos para evitar que se pueda hacer daño y junto a él si aparecen pesadillas para consolarle y darle seguridad. Desaparecerá por si solo. No hay que darle excesiva importancia, es una consecuencia más del crecimiento.

Mi mejor ayudante

Una imagen vale más que mil palabras. Tengo el mejor ayudante.


miércoles, 10 de marzo de 2010

Premio "tu blog es divertido"


Tengo que dar las gracias a Ricinhos por haberme propuesto para este premio. ¡Qué cosas!.

Hace poco tiempo que he llegado a este ciber mundo, con ciber premios incluídos y no sabía yo muy bien cómo funcionan las cosas. Por favor, perdonadme si a veces hago las cosas al revés o sin seguir las "normas", es que aún ando un poco perdida.

Gracias a Eva y a su blog me doy cuenta que yo tengo que nominar a otros 10. Así que os doy los nombres de algunos blogs que leo, no son todos desde luego, intentaré repetir lo menos posible:



- Mamáreciente por Me gusta ser mamá.

- Sonia por Un regalo para toda la vida.

- Eva por Una mamá (contra) corriente.

- Marta por ¿Qué me pongo?

- Ana, Arantxa, Chelo e Isa por Im-perfectas.

- El hombre ama de casa

- Ana María por Cocinando entre Olivos.

- Nieves por Dulce y Salado.

- mo da o no mo da lo mismo? That's the question.

- Rebe por Disfrutando juntos.

Millones de gracias. No sabéis la ilusión que me hace.

martes, 9 de marzo de 2010

Qué empeño con que lleve al niño a la guardería

Está claro, debo ser la peor madre del mundo, ¿por qué? pues ¡porque me he atrevido a no llevar al niño a una guardería! Y lo mejor del tema son las ganas que todo el mundo tiene de restregártelo por la cara.

Esta mañana salía yo de mi casa con mi hijo a las 9:30 de la mañana. Con su mochilita, tan guapo él. Nos encontramos con un vecino de la edad de mi padre, un señor ya jubilado, que tiene hijas, nietos, en fin, un hombre de familia. Me mira muy contento y me dice "hombre ya va al cole (él sabe que el colegio lo empieza el próximo curso, y se refería a la guardería), es que es mucho mejor, les espabila que da gusto, tienen que aprender a estar con más niños". Yo ante este tipo de comentarios no basados en la experiencia propia ni basados en la sabiduría del sujeto, no suelo responder, me limito a sonreir y a no dar explicaciones. Pero no contento con eso, ha querido más datos, y me pregunta abiertamente "le llevarás a esta nueva de aquí atrás, ¿verdad? es una maravilla". "La de atrás" es una nueva escuela infantil que abrieron este curso y a la que muchas madres del barrio están dando uso. Este señor ni la conoce, ni sabe de ella porque sus hijas no viven en esta zona, y sus nietos no van a ella. Pero como está al lado de casa es maravillosa. Y claro, ante una pregunta directa, he tenido que contestar. "No, no, el niño ni va a esta ni a ninguna guardería, le llevo a un lugar de ocio y juegos para niños. Le llevo unos días en semana, y se lo pasa muy bien". Mi vecino no ha entendido nada de lo que le he dicho por supuesto, se ha quedado con cara de poker. Anda que si le digo que donde llevo al niño se llama Pequeteca.

Este, al igual que otros vecinos y vecinas que han educado a sus hijos (todos de mi edad) en el hogar familiar piensan que estoy haciéndole algún mal a mi hijo por no llevarlo a una escuela infantil. Me resulta curioso ser criticada por hacer lo que en su día ellos hicieron. Me resulta curioso ser criticada en general, la verdad, pero estar en el punto de mira de estas personas, de la generación de mis padres me sorprende sobremanera.

De nuevo el eterno debate, de nuevo soy la rara por no hacer lo que la gran mayoría hace. Y no solo soy la rara, también soy la floja. Hace unas semanas coincidí con otra vecina, tiene una hija, la cual tiene mellizos. Cada vez que veo a esta mujer me cuenta los avatares de su pobre hija, que por supuestísimo sigue trabajando, los deja en guardería y es una super mujer, super mamá y super todo. La pobre criatura, según sus palabras, "no sé cómo puede con todo, pero puede, puede". Vamos que me escupe claramente a la cara, tu con uno y tocándote las narices es casa.

Porque además si te quedas en casa, ésta ha de estar como una patena. Pues mira no, la mía no está así. Yo es que pierdo el tiempo llevando a mi hijo a clases de música, a una pequeteca, a la piscina... todas estas actividades las realizamos juntos, mamá también va a estas clases. Además salimos al parque, le llevo conmigo a todas partes, le estoy enseñando a comprar, las señales de tráfico, el nombre de las calles, las letras, los números, el amor por los animales, el respeto por los demás, ¿será esto educar?.

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Dónde te gustaría vivir?

Dónde me gustaría vivir... menuda pregunta. Pues la verdad es que el sitio donde vivo no está nada mal. Vivo en una gran ciudad, pero mi barrio es tranquilo, rodeado de parques, hay muchos niños, todo queda cerca, está bien comunicado, metro, autobuses, accesos a carreteras que llevan a todas partes.

Pero me encantaría vivir en otro sitio, fuera de la ciudad, sin humos, sin ruidos, sin obras, sin contaminación. Estoy cansada de no poder ir a un sitio de compras porque hay demasiada gente, demasiados coches. Aborrezco las aglomeraciones, pero parece que en esta ciudad a todo el mundo (o a casi todo el mundo) le encanta. La gente acude en masa a mega centros comerciales, acude en masa a hacer la compra, acude en masa a tomarse unas cañas. Cuanta más gente vean mejor que mejor. De hecho todo el mundo ha comentado en alguna ocasión eso de "¡qué ambientazo!".

Pues a mi el ambientazo no me gusta. No me gusta el exceso de gente, no me gusta los aparcamientos llenos, no me gusta el ruido que no me deja escuchar lo que mi hijo me dice, no me gusta nada.

¿Dónde me gustaría vivir? fuera de la ciudad, en una casita de campo, en un pueblo, sin lujos, no necesito excesos. Una casita no muy grande, cómoda, con un pequeño huerto, con una zona abierta y amplia para que mi hijo pudiera disfrutar corriendo, para poder tener a mis gatas libres, poder tener un par de perros, y cualquier animal que se dejara adoptar. Así es como me gustaría vivir.


¿Por qué no me he liado la manta a la cabeza y me he ido? Bueno, eso me pregunto yo muchos días, pero por desgracia hay razones de salud que nos atan un poco a esta gran ciudad, por aquello de la cercanía a los hospitales. Pero esa es otra historia.

Pero no descarto que en un futuro no muy lejano pueda cumplir ese sueño.

¿Dónde os gustaría vivir a vosotros?

domingo, 7 de marzo de 2010

Cómo nos ayuda IKEA en un día de lluvia y frío

Parece ya un clásico empezar un post hablando del mal tiempo, la lluvia, el frío, el viento. Este invierno parece no querer acabar nunca, a pesar de que en un par de semanas Doña Primavera entrará triunfante, al menos en nuestros calendarios.

Y los niños se aburren, tienen berrinches, se enfadan, nada les entretiene y nosotros, los padres, ya no sabemos qué hacer para divertirles, para que no la monten y para pasar un fin de semana "normal".

Pero Ikea, como en tantas otras cosas, nos ayuda mucho. Y es que con algunas pequeñeces los niños pueden pasarlo pipa. Os enseño uno de los regalos que le han hecho a mi hijo por su cumpleaños.

Se llama tienda de campaña Koja. Por el módico precio de 5,99 €uros hace las delicias de los niños. Si invitas a los amigos, ni te cuento. Hace las veces de parking para coches, escondite, casita para comer, para jugar con tu gato, en fin, tiene muchas posibilidades, y ahí entra en juego la imaginación de nuestros pequeños, que es ilimitada.

Pero mirando el catálogo de Ikea he descubierto un complemento estupendo y que suele maravillar a los más peques, os lo muestro.

Se trata de un Túnel Speja. El precio es algo superior 19,95 €uros. Pero si os cuento que favorece la psicomotricidad, el desplazamiento en los más pequeños, la coordinación de movimientos, etc, seguro que el precio ya no importa tanto. Y es que este túnel puesto a la entrada de la tienda de campaña ¡¡va a ser la bomba!!.


Así que hay que planear una visita a Ikea la próxima semana a más tardar. Lo que no sé es con cuántas cosas más saldré en el carro, y no serán precisamente infantiles.

Con estos juguetes, que no son nada caros, podemos ofrecer a nuestros pobres hijos, aburridos ya de tanto estar en casa, una nueva opción de divertimento para una tarde de sábado.

Pero como os muestro a continuación, no solo sirve para los más pequeños.







¡Feliz domingo!

viernes, 5 de marzo de 2010

Con tarta y todo, una tarde pésima




De nuevo llueve en Madrid. Os preguntaréis por qué razón empiezo así este post. Pues porque creo que esa ha sido la razón de que la tarde resultase tan mala para todos. Hoy era el día de la tarta casera, de la segunda celebración de cumpleaños. Una tarde donde se suponía que lo íbamos a pasar bien, a reir, a disfrutar. Pero no ha sido así, ha sido una tarde agotadora, llena de peleas de niños, llantos, gritos. ¡Uf!, pero por fin se ha acabado.

Llueve, y eso implica que no se sale a la calle, hemos estado encerraditos en casa, y este niño, purita energía de arriba a abajo, no ha quemado calorías. Para colmo lleva días despertándose prontísimo, durmiendo poca siesta. Total, el resultado, hoy viernes, ha sido de cansancio extremo, unido a unas ganas de chucherías bestiales. Así que de pelea, de berrinche, y de griterío toda la tarde. Pero su amigo estaba igual, aunque vino algo más relajado, al final ambos han caldeado el ambiente. Menos mal que tenemos mucha confianza con sus padres, menos mal que nuestros hijos son exactamente iguales, menos mal que nos comprendemos y apoyamos. Menos mal. No hay críticas, ni miraditas raras, ni fíjate este niño.... sabemos que nuestros hijos son así, dulces como ellos solos, sensibles al máximo pero como una bomba de relojería, nunca sabemos cuando van a estallar. Hoy le ha tocado estallar al mío, qué le vamos a hacer.

La tarta, esa tarta tan nombrada estos días... Pues os confieso que ha quedado muy mona con mis lacasitos, pero nada más que eso, mona. Estaba malísima!! O al menos me lo ha parecido a mi. El bizcocho no estaba malo, pero el conjunto era denso de narices. Que le vamos a hacer, la repostería no es mi fuerte. Lo he intentado que es de lo que se trata. Y por lo menos el niño ha soplado las velas, la ha visto toda de chocolate, ha comido tres bocados y se ha tirado al suelo a jugar con coches, globos y demás juguetes que había desparramados por el salón.

Pero como lo prometido es deuda os pongo la fotito de la tarta. Como podéis ver ha quedado graciosilla al menos.

Un desastre de día y de tarde. Estoy agotada. ¡Niños!

jueves, 4 de marzo de 2010

Qué raro es un día sin papá

Hoy ha sido un día sin papá, un día muy raro. Papá suele llegar a casa pronto, no más tarde de las seis, para delicia de mi hijo, y de mamá por supuesto. Mi hijo adora a su padre, y como no hacerlo, desde que llega hasta que le acuesta se dedica por completo a él, juegos, cuentos, baño, cena.... Si toca piscina, al agua va, si toca clase de música se intenta escapar del trabajo antes para poder ir con él. La verdad es que mi niño tiene la suerte de poder pasar mucho tiempo con su padre.

Pero hoy ha sido un día raro, un día especial, papá tenía un viaje de trabajo, y no sabíamos si vendría por la noche o no. Yo no le he querido hablar mucho de ello, no le he dado importancia, cuando íbamos a la piscina solos y él preguntaba "¿y papá no viene?". Pero claro, regresar de la pisci, y no encontrar a su papi en casa ha sido raro, se lo he explicado, y parece haberse quedado conforme. Más tarde ha llamado, tiene que hacer noche fuera, y el peque se ha puesto al teléfono para explicarle su día y para decirle "papá te quiero mucho, muchísimo". Qué padre no se derretiría con semejante afirmación.

Y yo me he dado cuenta de lo duro que es un día sin papá, un día sin mi marido. Sin el marido que ni se da cuenta que me he cortado el pelo, o sin el marido que se pone a pelear con mi hijo de 3 años por un juego...., pero qué duro a pesar de todo. Qué duro debe ser para aquellas mujeres separadas, o sin pareja criar solas a sus hijos. Sin poder contar con el relevo de papá, con el apoyo en los días difíciles, o con un masajito al final del día.

Por vosotras chicas, que asumís el reto de educar y criar a vuestros hijos sin la ayuda de una pareja.

PD: Papá, te echo de menos.

A parte de Mamá soy Belén

Desde que mi hijo nació, es como si Belén se hubiera ido escondiendo, para que Mamá aparezca. Y es que el papel de madre, con el que estoy satisfecha al máximo, es agotador y absorbente. Tanto que a veces una se olvida de que también es mujer, con todo lo que ello implica. Una se sumerge tanto en el rol de mamá que se dejan de lado otras facetas, y se dejan de lado por puro agotamiento, porque una no da más de sí. Al menos ese es mi caso.

Cierto es que mi hijo es muy demandante, lo fue desde el día que nació. No fue un niño excesivamente llorón, pero sí demandante. Cuando vino al mundo se enganchó a la teta y así estuvo mucho tiempo, de día y de noche. Y era solo mamá, no existía papá, y los abuelos (mis padres) existieron porque su primer año de vida yo trabajaba y ellos se hicieron cargo de él en mi corta ausencia.

Hubo un tiempo en que no podía marcharme si él me veía, se desesperaba y frustraba, no podía soportar ver que me iba. Así que todo lo hacía a escondidas, me iba a escondidas, me vestía a escondidas, me ponía el abrigo en la calle, me calzaba en el descansillo. Cuando se daba cuenta de que me había ido, mis padres intentaban entretenerle y se acababa el problema. Cuando fue creciendo la cosa empeoró, él podía salir corriendo a la puerta de la calle, buscarme, gritar, llorar. Pero según ha cumplido años, ha madurado, y aunque sigue muy apegado a mi, las cosas han cambiado y mejorado mucho. Él se define a si mismo como “grandote”, y es cierto, ya es grandote, es un niño con el que se puede hablar, yo hablo muchísimo con él, lo hago desde que era muy bebé, y está acostumbrado a que nos sentemos juntos y mamá le explique las cosas. Es muy inteligente y comprende todo muy rápido. Esto nos está permitiendo mejorar en nuestra relación, para que ésta no sea asfixiante (para mi), que él mejore también, que su sensibilidad (extrema) no estropee los momentos que estamos juntos y disfrutando. El diálogo es maravilloso, incluso con niños muy pequeños, les hace reflexionar muchísimo y eso es estupendo, les ayuda a madurar, a comprender. Son niños, pero no por ello no entienden las cosas. Si uno intenta hablarles con palabras y ejemplos que ellos comprendan, te sorprenderán los resultados y sus avances.

Me olvidé mucho de mi misma, de mi cuidado, de mis necesidades, como mujer y como persona. Ahora todo está cambiando, mi hijo ha dado un gran salto, ha dejado atrás, completamente, la etapa de bebé, y de bebote grande. Y ha entrado en una nueva fase, en la de ser un niño.

Y de repente, se me ocurrió la idea de hacer otro blog, en un par de semanas, de andar mascándolo y pensándolo sin decidirme, pasé a tener dos blogs, y creé Cómo cuidarse sin arruinarse. Y pensando en nuevas entradas que hacer, escribiendo los post he reanudado mis cuidados, estoy recordando y poniendo en práctica de nuevo todo lo que siempre me ha gustado hacer, mis cremas, mis momentos de relajación (que a lo mejor solo duran 20 minutos), me cuido y me gusta. Puede que os parezca frívolo, pero si me cuido y me siento guapa, me encuentro mejor, me relajo, y todo ello me da fuerzas. Me relaja hacerlo y me relaja escribirlo.

Quizá no haya dormido una noche, pero una buena ducha, un buen masaje, un par de potingues hacen que me recupere un poquito y sonría para poder seguir en mi papel de mamá a tiempo completo. Y entonces Mamá vuelve a ser solo Belén aunque solo sea unos minutos. Y Belén ayuda muchísimo a Mamá, que la pobre a veces no puede más.

PD: Dedico este post a mi marido, sin él no sería capaz de superar los días más duros. Te quiero cariño.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Me toca hacer la tarta

Como os conté, el pasado viernes fue el cumpleaños de mi hijo. Ese día tuvo su celebración, aunque por circunstancias familiares, no pudo ser en nuestra casa, ni con todos los amiguitos que hubiésemos querido. Habíamos programado una celebración aparte con su mejor y más querido amigo, pero como al día siguiente se puso malito no pudo ser. Y el pobre está a la espera de su fiesta con su amigo.

El día del cumpleaños compramos una super tarta de chocolate, una tarta bombón, según me dijeron en la pastelería. Mi hijo, ni que decir tiene, adora el chocolate, lo adora hasta tal punto que incluso cierra los ojos del gusto que le debe producir cuando prueba el primer bocado. Pero la tarta no fue del todo de su agrado, y es que el bizcocho no era de chocolate. Estaba buenísima, no lo puedo negar, nada pesada, rellena de trufa, una gozada para el paladar, para mi paladar, porque al suyo le hacía falta una ración añadida de chocolate.

Como mi niño ya está curado (afortunadamente), hemos organizado su segunda celebración este próximo viernes, y me he liado la manta a la cabeza, voy a hacer yo misma la tarta. Yo sé como le gusta, y ahora que me he metido de lleno en esto de la cocina, pues me he lanzado. Y con la inestimable ayuda de Ana María (eres la mejor, ya te lo he dicho un montón de veces), el viernes por la mañana prepararé la primera tarta de chocolate de mi vida, y lo haré en honor de mi hijo, lo cual me llena de orgullo.

¿Cómo será la tarta? pues os cuento, primero haré un bizcocho esponjoso de chocolate. Cuando haya enfriado lo abriré y rellenaré con natillas amarillas (como dice mi hijo). Haré una cobertura de chocolate, para ello utilizaré nata, chocolate foundant y un poco de mantequilla para darle brillo, cubriré generosamente todo el bizcocho. Lo dejaré enfriar y para decorarlo utilizaré fideos de colores y lacasitos.

¿Os apetece?, ¿se os ha hecho la boca agua? Pues no me lo agradezcáis a mi, Ana María es la responsable de que mi hijo tenga la mejor tarta de cumpleaños. El bizcocho lo descubrí en su blog, pero no sabía como mejorarlo para convertirlo en una tarta de cumpleaños, pero su idea de las natillas es ¡brillante!. Así que ya os contaré el resultado.

La verdad es que si me hubieran dicho hace unos años que yo haría en casa repostería, no me lo hubiera creído. Ahora no hay semana que no haga bizcochos, magdalenas, alguna galleta.... y ahora también tartas. Y es que cuando mi hijo me "roba" una magdalena recien sacada del horno y se la come sin pestañear comprendo donde reside el placer de las pequeñas cosas.

martes, 2 de marzo de 2010

Qué partido sacan algunos a la "crisis"

Es increíble el partido que "algunos" están sacando a la crisis en la que todos o casi todos estamos sumergidos. Si no te afecta directamente sí que lo hace indirectamente, son tiempos difíciles.

Llevo a mi hijo dos días en semana a una Pequeteca (una ludoteca para menores de 3 añitos). Va una hora y media y los papás y mamás podemos estar con ellos. Es una manera de hacer cosas divertidas en familia. Estamos en una clase donde hacemos actividades como pintar, hacer manualidades, cantamos, psicomotricidad, contamos cuentos, y todo ello dirigido por una monitora/profesora. Todo está coordinado por un equipo pedagógico. También se hacen actividades por la tarde para niños más mayorcitos, talleres los viernes, para padres y niños. En fin, es un sitio muy ameno y orientado al divertimento en familia.


Nuestra profesora hoy nos ha dado la triste noticia de que para el último trimestre del curso (abril - junio), el Ayuntamiento (que es de quien dependen), ha tomado la decisión de reducirles horas drásticamente. Según parece, o según les han contado, con esto de la crisis, no hay dinero, y ¿qué hacen? pues retirar fondos de servicios sociales, actividades infantiles.... Parece que estos temas son menos importantes o interesantes. Las clases no se verán afectadas, lo que ellos llaman horas lectivas, pero sí se verán afectadas las reuniones de coordinación, la puesta en común de temas entre profesores y coordinadores del centro, a fin de mejorar las actividades a realizar. Claro, eso es lo que los papás no vemos, el trabajo de detrás, la implicación de estas personas, el trabajo en función del perfil de los niños de cada clase. Las horas lectivas se dejan porque "viste" mucho, y todo el trabajo escondido se elimina, y parece que no ha pasado nada.

Les han obligado, literalmente, a reducir sus horas laborales, era o reducir o al paro.

Pero curiosamente los Ayuntamientos, ante situaciones económicas difíciles no plantean reducir un poco el sueldo de Alcalde, concejales y demás empleados cuyos ingresos mensuales ya quisiéramos muchos. Sé que esto puede sonar a demagogia barata, pero es triste comprobar que cuando hace falta recortar, lo primero que se suele eliminar son los servicios sociales. El municipio de Madrid donde mi hijo disfruta de la Pequeteca y otras actividades es Rivas Vaciamadrid. Rivas se ha distinguido siempre por la amplia oferta educativa y social que tiene. Parece que quiere pasar a ser un municipio más, un municipio como el resto, como por ejemplo donde yo vivo, donde no hay ofertas públicas de ocio infantil, actividades sociales, ocio juvenil.

Así que sí, algunos están sacando mucho partido a la crisis. Porque en estos casos no explican por qué de repente no hay dinero, ¿les han retirado fondos, han empleado mal el dinero que tenían, el presupuesto para determinadas actividades debía estar aprobado desde el año anterior, de repente se cambian las previsiones? Todo esto no se cuenta, y creo que como ciudadanos tenemos derecho a saberlo. ¿No os parece?

lunes, 1 de marzo de 2010

La segunda parte de un parto estupendo

Pues sí, mi parto fue estupendo. Todo fue rodado, contracciones poco dolorosas al principio que permitieron una dilatación rápida y nada molesta, epidural bien puesta, en el momento justo, matrona eficiente y preocupada. Dos empujones y mi pequeño salió al mundo con ganas de comérselo (y así sigue no creáis). Pero entre medias de todo este idílico suceso sucedieron algunas negligencias médicas que quiero ahora relatar. Quizá el término negligencia es muy fuerte, pero sí fueron fallos médicos provocados por las prisas, la falta de observación y la falta de ganas, creo yo.

Yo ya estaba lista, dilatada por completo, mi matrona dándome instrucciones, junto con mi marido (respiración, empujar, ...), entra el tocólogo con otra doctora más joven. Tuve a mi hijo en el hospital de La Paz de Madrid, un hospital universitario. Así que supongo que la "acompañante" era una estudiante. Una mujer corpulenta y muy fuerte, cuando ya estaba en mi segundo pujo se tumbó literalmente encima de mi barriga, y el médico tuvo que gritarla que se retirara porque no era necesario, el bebé ya estaba fuera. Es la llamada maniobra de Kristeller. Cuando hay problemas en los pujos lo hacen para facilitar la expulsión, pero desde el primer pujo, y sin observar la evolución la aspirante ahí se puso encima de mi dejando caer su corpulento cuerpo.

Hasta ahí, todo bien, ahora tocaba que saliera la placenta, pero no salía. La matrona empezó a coser la pequeña episiotomía que me hicieron (tres puntitos de nada). Que por otro lado no sé por qué la hicieron, ellas mismas me reconocieron que el parto fue tan sencillo que no hubiera hecho falta. Y después de cosida, llamaron al médico porque la placenta seguía dentro. ¿Y que hizo ese magnífico profesional? Pues entró como un huracán en el paritorio, con cara de pocos amigos, metió la mano "ahí dentro" y sacó la placenta de cuajo. Tal cual lo cuento, lo hizo. De nuevo hemorragia, lógicamente. Yo, afortunadamente con los efectos de la bendita epidural, no me enteré de nada, pero enfermera y matrona pusieron una cara de susto que me puso algo nerviosa. Pero como mi niño estaba ahí al lado mío, me daba igual todo.

Después de una hora allí tirada, piernas para arriba tuvo que venir un cirujano, un residente, por supuesto. Intentó coser el desatino que había originado el tocólogo, pero no pudo, y vino, otro, y otro más. No pudieron. Las horas pasaban. Mientras tanto yo ya tenía a mi niño encima mío, poniéndole al pecho, mientras hurgaban en mis partes íntimas. Después de más de 2 horas de intentos de aguja e hilo, vino la cirujano jefe echando broncas a diestro y siniestro, al tocólogo por su maniobra poco profesional, a la matrona por coser antes de tiempo, a sus residentes por inútiles. Ella, con mucho esfuerzo y paciencia consiguió coserlo todo. Sus palabras fueron algo así como "hija, he hecho lo que he podido, habrá unos 40 puntos (¡¡¡¡¡40 puntos!!!!!), tienes un culo de pollo ahí, pero lo bueno es que el útero es un músculo que se recupera muy bien, no tendrás problemas". Ala, ahí queda eso.
Parí a las 16:05 horas, y no me pudieron subir a la habitación hasta las 20:30 horas. Entre tanto mareos por pérdida de sangre, oxígeno, refuerzo de epidural para no sentir todo lo que estaban haciéndome. Y como añadido una sonda para que no me moviera hasta el día siguiente. No está mal ¿verdad?.

Así que yo me cuestiono la efectividad de estos hospitales universitarios, donde dejan a estudiantes con poca experiencia a cargo de tareas que en muchas ocasiones les vienen grandes. Porque me niego a pensar que son falta de ganas, me niego a pensarlo en personas que inician su actividad profesional.

Esa ha sido mi experiencia, como veis nefasta. Afortunadamente no hubo secuelas. Al principio sí, afectó a las relaciones sexuales con mi pareja, sequedad vaginal, molestias. Pero al cabo de unos meses todo cicatrizó muy bien y a día de hoy no hay ninguna consecuencia.

Yo no presenté ninguna queja o reclamación, hice mal. Debería haber presentado una queja formal por escrito, contando lo sucedido. Todos callamos cuando se producen errores en la sanidad, y quizá, si todos contáramos nuestra experiencia, conseguiríamos mejorar la atención que nos brindan.