viernes, 30 de abril de 2010

Otra de palabrejas

Hacía mucho tiempo que no os contaba las ocurrencias del peque. Pero anoche tuvo una de las suyas.

La otra mañana cuando fuimos al médico con su dolor de oído nos encontramos con una amiguita del parque. Tiene con ella una relación de amor-odio, los dos son muy cabezones, discuten un montón pero lo hacen a modo de juego. Luego se persiguen, se abrazan, en fin, los niños. Es una niña muy guapita, rubita, su abuela la lleva siempre con unas coletas preciosas y dan ganas de comérsela.

Cuando la vi la dije:

- hola L.... pero que guapa vas, si pareces una princesa.

Y el tema quedó ahí, mi hijo no dijo mucho, andaba con fiebre y dolor. Esto sucedió el martes por la mañana. Y ayer jueves, estábamos cenando y él con su charla monólogo en la mesa, vamos lo habitual. Empieza a repasar acontecimientos de otros días, te los cuenta, o repasa diálogos de dibujos, o de los cuentos.... vamos que él habla, o mejor dicho piensa en voz alta. Cuando de repente me dice:

- mamá, L... es una princesa, y yo soy un princeso.

Nos partiamos de la risa. Le explicamos que los niños son príncipes y las niñas princesas, pero creo que no le convenció mucho.

jueves, 29 de abril de 2010

De tanto morderme la lengua.....

Lo que tiene que aguantar una, y la de veces que te tienes que morder la lengua por no liarla parda. Y conste que si no la lío es porque el niño está delante, y no me apetece que vea a su madre enzarzada en una discusión absurda con cualquier mamá o abuela redicha. Una está intentando inculcar unos valores y unos comportamientos a la criatura, así que por mucho que me pese tengo que guardar la compostura.

Pero os prometo que ayer en la Pequeteca me frenó la mamá de un compañero del nene. En este último trimestre del curso se ha incorporado una niña nueva al grupo. Es la más pequeña, con diferencia, pero la que tiene la mano más larga sin duda alguna. De aspecto angelical, rubísima, guapísima es todo lo contrario a lo que aparenta. Acude con su abuela, una mujer relativamente joven, moderna, muy mona ella. Desde el primer día que llegaron me sorprendió el empeño de la abuela en que la niña participe en las actividades, la fuerza a ello literalmente. Cuando un niño entra en un grupo ya hecho, como es este, al principio le cuesta más participar. Por lo que he visto en otras ocasiones los niños observan mucho, van tanteando y se van acoplando poco a poco. Pero esta mujer exige a la niña que lo haga todo desde el primer día. Y todos los días la cría monta el número, normal, a nadie nos gusta que nos obliguen.

Al principio, reconozco que la nena me daba penilla. Pero ahora ¡JA! ni pena ni gaitas. Menuda pieza es. Al principio algún girigay tuvo con alguna nena. Ricitos de oro (así la llamaré a partir de ahora) sacó las uñas cual garras envenedas y marcó la cara de la pobre criatura. La abuelísima la puso de cara a la pared, castigada. Madre del amor hermoso, que decisión, pensé yo. Algo arcaico el método, pero quien soy yo para juzgar.

A medida que Ricitos ha ido cogiendo confianza ha ido marcando a uña y fuego la cara del resto de compañeros, ha mordido, ha pegado, ha quitado juguetes, como podéis ver es un solete la niña.

Todas las madres, padres, abuelas o cuidadoras que asistimos estamos alertas y pendientes de que Ricitos de oro no se acerque en exceso a nuestros churumbeles porque hay pelea asegurada, y quien sabe si sangre. La abuelísima defiende en muchas ocasiones a la criatura, y claro así vamos. Cuando mi niño pelea con algún compañero, cosa habitual entre críos, los separamos y les explicamos que eso no se hace, que se deben pedir las cosas, o que hay que guardar el turno... en fin, intentamos que la causa de la disputa quede en nada, y que ellos comprendan que eso no son maneras. Vamos eso me parece a mi lo normal, a mi y al resto de adultos que acudimos a estas actividades. Pero la abuelísima no piensa igual.

Primera escena: Ricitos coge un juguete de una estantería (sin permiso de la monitora, ya que estábamos haciendo otras cosas), la abuela se lo permite y juega con ella. Mi hijo y su mejor amigo lo ven y van a ver que se cuece allí. Mi hijo, sin querer quitárselo, toca el juguete, Ricitos saca las uñas y le endiña un zarpazo en toda la cara. Rauda y veloz acudo a la escena del casi crimen y sujeto a mi hijo que se tiraba cual pantera por la niña. La abuelísima le dice "pero claro, te pega porque intentas quitárselo, no se lo quites". Ala ¡chúpate esa!. No la he contestado porque no he querido entrar en una discusión ridícula. El segundo herido ha sido el amigo de mi hijo.

Segunda escena: hemos salido de clase, los niños acostumbran a tomarse su segundo desayuno en una especie de patio cerrado con sus mesitas y toboganes. Todos se sientan, comen y luego juegan. Llega la hora del juego, mi hijo corretea con otros 3 nenes. Se une a la carrera Ricitos, que se tira encima literalmente de uno de ellos, haciéndole un placaje en toda regla. La jodía para lo pequeña que es no veas la fuerza que tiene. Respuesta de la abuelísima, ninguna. Respuesta de la madre de la criatura, corre a quitar a la bestia de encima de su hijo.

Tercera escena: siguen correteando y jugando los niños. Ricitos engancha, sin venir a cuento, de la camiseta a mi hijo. Mi nene muy digno le dice "oye suéltame que estoy jugando". La peazo bestia, le intenta soltar otro mamporro. Y digo intenta porque he estado rápida y he llegado a tiempo para sujetarla la mano. Mi hijo ya iba a por ella. Respuesta de la abuela hacia mi:

-"Déjale, que la pegue, así aprende".

Me he quedado patitiesa,

-"¿me está usted diciendo que deje que mi hijo pegue a su nieta?"

-"Así aprende que hay que dejar a los niños en paz", (a mi hijo), "tu pégala para que aprenda".

-Vamos a ver señora, me hace el favor y no incita a mi hijo a que pegue. No voy a estar yo intentando que el niño razone y no utilice la fuerza, para que llegue usted y le incite a que arree un guantazo a la niña.

Ahí me han parado. La abuelísima se ha quedado tan ancha. Pero después de esto he entendido el por qué del comportamiento de Ricitos de oro, alias "pantera asesina".

Cuando he salido del centro he pensado en hablar con la monitora, pero luego he dicho, total el mío también tiene sus días.... pero es que todas las madres estamos alertas cuando ella entra por la puerta, revoluciona la clase, a los niños. Y pensándolo a lo largo del día de ayer, he decidido que me quejo, pues claro que me quejo, más teniendo la abuela esa actitud. Si tuviera otra y la niña estuviera en la época rebelde, pues bueno, te aguantas porque ves que hacen lo que pueden. Pero eso no. Por lo menos que la den un toque para que lleve a la niña a clase con las uñas cortadas y limadas, que estoy más que harta de ver como mi hijo sale con la cara marcada.

Me gusta vacilarles

Conducir en Madrid es como estar continuamente haciendo prácticas para participar en un rallie, o en cualquier carrera. Adelantamientos, cambios de carril sin señalizar, pasadas a semáforos en ámbar a 80 por hora....

Como ya dije en su día en el blog de Treinteañera con hijo, cuando trató este tema, yo me vuelvo muy agresiva al volante. Pero cuando voy con el peque intento controlarme. Pero aún así a veces me parto de la risa. Y es que no puedo evitar caer en la tentación. Os pongo en situación, primera línea de semáforo, carretera con 3 carriles, el semáforo está a punto de ponerse en verde, a mi lado un Seat León negro, música a todo trapo, conductor con gafas de marca, patillas perfectamente recortadas.... vamos que si bajo la ventanilla estoy segura que me llega el tufo a colonia. Me mira, ve que soy una mami con monovolúmen y le veo sonreir. Será gil..... el tipejo este, ¡¡pero si casi no llega al volante!!. Y no lo puedo remediar, me sale la vena chula, metro primera, juego con el pedal del embrague. Y el muy payaso se pica, ¡¡se pica!!, ¿os lo podéis creer?. Y no puedo evitar reirme, pero el tío está dispuesto a dar un acelerón para echarse a reir. Y pienso para mi, so payaso, es una monovolúmen, pero tiene 140 CV, eso él no lo sabe claro. Reconozco que es algo infantil, pero he pisado el acelerador a tope, y le ha jodido pero bien, porque ahí tirao se ha quedado.

Ya lo dije, me transformo al volante, pero es que no aguanto a estos niñatos idiotas.

Y cuando llevo el coche de mi marido, es graciosísimo. Ford Focus negro, cristales traseros tintados, llantas preciosísimas. Cuando algún niñato como el descrito anteriormente se percata de que la conductora es una mujer, le sale la vena de "soy el gallito del corral" y vuelta a lo mismo. ¿Pero serán machitos? Y no lo puedo evitar de nuevo y caigo en la tentación. Conste que solo lo hago en el primer acelerón, luego me corto, soy más que prudente. Pero ese primer acelerón y la cara de bobo que se le queda al conductor en cuestión, ese gusto sí que me lo doy.

Master en tallas infantiles

Está claro, para comprar ropa infantil hay que hacer primero un master en tallas porque no hay quien se aclare.

Ayer, y ante el inminente verano anticipado, nos fuimos de compras el peque y yo. Necesitaba ropa de forma urgente, camisetas, pantalones, pijamas, vamos un repertorio completo.

Mi hijo tiene 3 años, y ¿qué talla se supone que tiene? pues no os sabría decir. Si compro en un sitio quizá una 98, pero según qué prendas.... porque en otros puedo decir tranquilamente que es una 104. Pero no me queda muy claro porque los tamaños cambian mucho.


Si compramos en H&M, la talla es 98 - 104, 2 - 4 años, así tal cual. Vamos que no hay diferencias apenas entre un niño de 2 a otro de 4.... Un poco general para mi gusto.

Si compramos en C&A varían no solo tallas, sino los tamaños de una manera increíble. Aquí la etiqueta te indica la edad recomendada, en nuestro caso pues 3 años y como medidas te indican de 92 a 122 (cm. se entiende). Pero de unas camisetas a otras, a pesar de indicar lo mismo en la etiqueta, he encontrado exactamente una diferencia de 2 dedos de larga y 3 dedos de ancha. Ala, ahí es ná.

Tema pantalones en C&A, pues tengo delante dos uno con talla 98 para 3 años y otro con talla 104 indicado para 4 años, los dos son exactamente igual de anchos, el largo no se tiene en cuenta porque uno es hasta los pies y otro pirata. Pero eso sí, ambos en el intervalo de centímetros indican de 92 a 122.

Así que desde aquí señores fabricantes me gustaría pedir un poco de homogeneidad, que las madres, padres y demás personas que se atreven a intentar comprar ropa infantil, nos volvemos locos. Y una mamá a ojo casi puede comprar, sin mirar tallas, pero si encargas a otra persona que compre, igual le pones en uno de los peores compromisos de su vida.

Y no entro en tema calcetines y calzoncillos....

martes, 27 de abril de 2010

Y ahora nos toca otitis

Llevamos un añito fino. Todo lo cogemos, catarros varios, anginas, faringitis, y ahora nos ha tocado otitis. Todo ello va por supuesto acompañado de su fiebre correspondiente. Afortunadamente, y a pesar de que el peque va a la piscina desde los 7 meses, nunca antes había padecido infección de oídos. Pero como estamos en esa fase "todo lo pillo" pues ya estaba tardando. Pocas "itis" nos quedan por pasar. Su pediatra me dice que es lo normal, que el niño está fuerte, que todo lo que tiene remite en seguida y que no hay de qué preocuparse. Y es cierto, el niño se recupera fenomenal, no pierde el apetito y su estado general es bueno (ganas de jugar, rie, come). Pero claro, una no estaba acostumbrada a tanto termómetro y tanta medicina, él ha sido un niño sanote.



Así que se acabó por unas semanas piscina, de nuevo a tomar antibióticos, ibuprofeno para fiebre y a esperar.

Lo bueno es que ahora me cuenta enseguida lo que le duele, y eso es una gran ventaja. Antes podía suponer que le pasaba, pero era frustrante verle lloriquear por no sentirse bien y no poder saber qué le pasaba con exactitud. Él ahora enseguida te define su fuente de dolor. Esta noche el pobre despertó a las 12 de la noche, inquieto, lloroso, mimoso. Pero aún no debía dolerle mucho, después no podía dormir y ya a las 3 de la mañana me dice muy serio: -"mamá es que lo que me duele es la oreja". Pobre mío. Pero una vez localizado el mal como que una se queda mucho más tranquila. Le enchufé su dosis correspondiente de Junifen (ibuprofeno) y ala a descansar unas horitas.

Ahora está como si nada hubiera pasado, con sus dosis correspondientes de antibiótico y analgésico, y jugando con su gata feliz, riendo y saltando. Como son los niños de fuertes. Si a mi me hubiera dado un latigazo el oído os aseguro que estaría tirada en el sofá como si fuera el peor de los males.

domingo, 25 de abril de 2010

Un año sin pañal

Ya por estas fechas hace un año, y contando mi peque con 2 años y 2 meses, andaba yo pensando en cómo quitarle el pañal. Había llegado el buen tiempo y le veía preparado. Encontré unos pañales "braguita" en Mercadona, que acabaron siendo muy prácticos, y empezamos. Primero el pis, en el orinal. En seguida lo entendió y lo controló. Los primeros días no quitábamos el pañal braguita, se lo bajaba él y se sentaba a hacer su pis. Le hacía mucha gracia poder tener esa chispa de independencia. Después recuerdo que cayó malito y tuvimos que frenar nuestro ritmo. Pero una vez que se recuperó me lié la manta a la cabeza y se lo quité directamente. Muy poquitos escapes, aunque tenía que ir controlando la hora para saber si el pis estaba próximo o no. Al principio había que preguntar, o simplemente sentarle en el orinal. Pero lo bueno vino cuando compré un adaptador para el váter. Eso sí que le hizo ilusión. ¡Hacer pis como papá y mamá!. Eso le hizo sentirse muy mayor.

Os recomiendo el adaptador de Jané blandito.

Y en una semana, prometo que no exagero, el peque estaba listo. Luego vino lo de hacer pis en el parque. Eso de hacerlo de pie, y sin un váter le pareció extraño. Le expliqué que en la calle se hacía así y que era divertido. Otro pasito hacia adelante. A la calle aún salíamos con el pañal braguita para evitar accidentes. Pero a la semana él ya me dijo que eso de ir a la calle con el paquetón era de bebés, y se lo quitó. Misión imposible volver a ponérselo. Así que en dos semanas en total habíamos conseguido quitar el pañal totalmente durante el día.

Otro cantar fue el tema de la caca. No sé por qué razón muchos niños tienen como miedo a hacer caca. Supongo que la sensación les debe sorprender, no entiendo muy bien. En la Pequeteca el año pasado, a un niño de 3 años, me contaba su abuela que tenían que ponerle el pañal para que la caca se la hiciera encima, porque era incapaz de hacerla en el váter o en el orinal, ¡increíble!. Con las negativas iniciales yo temía que el mío fuera uno de esos niños, y la verdad no estaba yo por la labor, creo que consentir ese comportamiento es retrasar al pequeño. Pero claro, hay que verse con el problemón y la negativa de la criatura.

El caso es que al principio se asustaba, tocó recoger alguna caca del suelo del salón, otras del pantalón. Pero un día sentadito en el orinal, lloriqueando, y abrazado a mi, no pudo retenerla más y la hizo. De repente cortó su llanto y me dijo "mamá caca". Se levantó y la miró, ¡¡¡oh sorpresa!!!. Se quedó hipnotizado. Le hizo tantísima ilusión y yo creo que se debió sentir tan mayor que ese fue el primer paso para hacerse un niño y dejar de ser un bebé.

Los pasos siguientes fueron aprenderme sus gestos claro, gesto pensante y ausente, corre a ponerle al orinal porque se lo hace encima. El pis pues cada poquito tiempo le poníamos al váter, hasta que poco a poco empezó a pedirlo. Eso sí, la caca tuvo que hacerla un poco más en el orinal, le daba un poco de miedo eso de hacerla en el váter. Pero no tardamos mucho.

Y para verano, allá por el mes de julio él se quitó el pañal en la siesta, decía que le daba calor. Y tuvimos suerte y fue bien porque ningún día se hizo nada en la cama.

Lo de la noche... bueno yo seguía poniéndoselo porque eran muchas horas claro. Pero cuando el verano acabó, él solito se quiso poner el calzoncillo y el pañal pasó al olvido. Alguna noche se ha hecho pis, pero muy contadas.

La verdad es que es un cambio radical el no depender de cambios, toallitas .... Pero también es un nuevo tema del que estar pendiente porque durante unos meses lo de pedirlo... como que se les olvida a los pobres. Bastante tienen ellos con jugar como para estar pendiente de esas cosas.

sábado, 24 de abril de 2010

Con la alergia hemos topado

Soy alérgica a las gramineas, polen y todo lo que huela a primavera desde mi más tierna infancia. Recuerdo tardes de primavera en el campo con 6 o 7 años con los ojos enrojecidos e hinchados y soltando estornudos a troche y moche. Hasta que mis padres extrañados (esto de la alergia antes no se llevaba tanto) decidieron dejarme más en casa y llevarme al médico a ver qué pasaba. Empezamos con las pruebas en los brazos, esos pinchacitos que luego se ponen como si te hubiera picado una araña gigante de los ronchones que aparecen. El diagnóstico era claro, la niña tiene alergia, a vacunarse tocan. Desde bien peque tocó ir al ambulatorio a acribillarme los brazos. Y servir, lo que se dice servir, no sé si sirvió de mucho.

De todos modos soy lo que llaman una alérgica asintomática. Los resultados de mis pruebas siempre han dado unos niveles por las nubes, y entonces me mandan miles de medicamentos, antihistamínicos y los alergólogos se asustan. Yo no me lo tomo tan a la tremenda. Pero a los médicos les gusta recetar, esa es la verdad. Durante muchos años he pasado mi "época crítica" con el ventolín a mano, el pulmicort en casa y muchos pañuelos, sin más. Esta época crítica, es curioso, pero va del 15 de mayo al 15 de junio, día arriba día abajo.

Con el tiempo y la edad llegaron el asma, los ahogos y el no poder tomar antihistamínicos. Si me los tomo es como si me tomara 3 valiums de un golpe, siento volar. Mi cuerpo no los tolera muy bien, así que la época salvaje hay que pasarla "a pelo".

Y ya con más edad y un embarazo a mis espaldas mi cuerpo ha reaccionado y el asma ha empeorado (esto de las hormonas parece que casa mal con el asma). Hemos pasado a tomar pastillas, inhalador permanente con chute de corticoides y el ventolín en el bolso por si las moscas.

A todo se hace una esa es la verdad, y bien es cierto que respiro y me siento fenomenal, llevaba un tiempo con una fatiga que parecía una abuelita.

Y de repente, y tras pasar un invierno de aupa con aguas, nieves y demás, nos cuentan que la primavera va a ser de escándalo. ¡¡Ataros los machos alérgicos!! nos dicen los meteorólogos, que el polen viene con paso firme y todo su ejército. Yo siempre me río un poco de tanta amenaza, porque suelen ser exageradillos. Pero este año han acertado. Ayer 23 de abril día del libro, y mi primer ataque de alergia a lo grande. Llevaba unos días regularcilla y ayer, tras el paseo por el parque con la bici y el peque, estalló. Mocos a tutiplén, estornudos, ojos picosos, garganta como una lija, no podía respirar. Así que esta vez sí, esta vez tenían razón.

Alérgicos, cuidaos muy mucho que mayo nos va a dejar pa' el arrastre.

viernes, 23 de abril de 2010

De la moto a la bici sin pedalear

Gracias al blog de Una mamá española en Alemania, me enteré de que había unas bicicletas sin pedales. Mi hijo hasta ese momento había tenido un moto, de las que tienen ahora todos los niños, en plástico, no muy alta y con ruedas muy anchas, sin pedales especialmente pensadas para que cojan velocidad con poco riesgo.

La moto se había quedado en el cuarto trastero a pasar el invierno. El frío, nieve, lluvia y demás inclemencias metereológicas que hemos sufrido no han permitido sacarla mucho. Así que cuando llegó la primavera, el calorcito y el tiempo de paseo, la desempolvamos, pero ¡¡oh sorpresa!! se había quedado pequeña no, ¡¡muy pequeña!!. Y aunque por el parque se veían niños con las rodillas literalmente pegando al suelo, no me pareció buena idea que el peque anduviera por ahí de esa guisa. Sobre todo no me pareció buena idea cuando al segundo día de carreras ilimitadas tenía una buena rozadura en el culete y en los muslos. El pobre andaba con la manita en el trasero diciendo: -"ay mamá cómo me duele el culete de la moto".

Y justo Mamá en Alemania publicó una estupenda entrada hablando de lo que en alemán se llama Laufrad. Empecé a buscar por varias webs y encontré algo similar en Imaginarium. También encontré en tiendas como Dideco, pero lo que me convenció de la bicicleta de Imaginarium es que después se pueden añadir los pedales. Así que dicho y hecho nos fuimos una tarde y ahí estaba, era perfecta.

Mi pobre niño estaba emocionado, nervioso, lloroso, no podía esperar a llegar a casa y montarla. Tardamos 5 minutos en bajar de nuevo a la calle para probarla. Al principio un poco dubitativo, no es igual mantener el equilibrio en las motos de rueda ancha, que en una bicicleta de rueda estrecha. Pero poco tardó en cogerle el truquillo.

Esta mañana me he quedado sorprendida viendo los avances que ha hecho esta semana. Se le baja su padre muchas tardes y los dos corren por el parque con la bici nueva. Y hoy, después de unos días sin verle montar, me he quedado atónita viendo cómo la maneja, como corre, como levanta los pies y guarda perfectamente el equilibrio, incluso se ha dado el lujo de bajar unas escaleritas del parque. Es todo un fitipaldi. No creo que tardemos mucho en añadirle los pedales, y tampoco creo que pase mucho tiempo para que papá y el peque se vayan juntos de paseo con sus respectivas bicis.

Mamá en Alemania, estoy en deuda contigo, gracias por este pequeño descubrimiento.

Una imagen vale más que mil palabras.

jueves, 22 de abril de 2010

La música y los niños

Creo que os he comentado en alguna ocasión que mi peque va a clases de música. Mejor dicho, las clases son de "Iniciación Musical". Se imparten a niños entre dos y tres años, su fin, acercar el mundo de la música a los niños en un ambiente relajado, divertido y sin presiones.

El curso pasado, y ante el gusto de mi niño por la música, decidí buscar en Madrid algún centro o escuela donde dieran clases a niños tan pequeños. Y tuve la suerte de encontrar un par de ellos. Y más suerte aún cuando supe que uno estaba muy cerca de mi casa y utilizaban el llamado "Método Suzuki". Os pongo el enlace para que podáis informaros de este método y cómo lo ponen en práctica.

Lo del Método me daba un poco igual, esa es la verdad. Pero gracias al Método las clases son compartidas por los padres, y eso es algo maravilloso. El niño se sintió desde el principio cómodo y protegido porque mamá estaba ahí. Según este método los padres somos (y cito textualmente) "los profesores en el hogar". Si los padres acudimos a las clases y aprendemos con nuestros hijos, les reforzaremos en casa y contribuiremos a un mejor aprendizaje. En este primer año hemos aprendido notas musicales, la clave de sol, la clave de fa, a reconocer el pentagrama, estamos cantando muchísimas canciones y así practicamos ciertos ritmos, escuchamos música clásica al tiempo que hacemos expresión corporal al ritmo de los violines o del piano. Y oímos a nuestra maravillosa profesora tocar su flauta travesera.

Las clases son para grupos reducidos, creo que no somos más de 7 en clase. Pero al ser tan pequeños faltan muchos y en las últimas clases hemos sido 4 niños con sus cuatro progenitores (papás o mamás según el día).

De cara al próximo curso, y como los niños han ido tan bien en el desarrollo de las clases, ya pasarán a tocar un instrumento. Generalmente es el que ellos elijan. No tiene mucha importancia en estas edades tan tempranas, ya que luego es posible que si siguen estudiando, cambien. Pero el aprendizaje ya se realiza in situ, tocando. Pero mi hijo, como es tan decidido y echaó p'alante lo tiene claro. Él no quiere violín, ni chelo, ni piano, él quiere tocar la flauta, y si es travesera, mejor que mejor. Travesera no podrá ser, obviamente, pero podrá tocar flauta.

Esta misma mañana he hablado con la directora de la escuela donde va, para comunicarla la decisión de mi pequeño y así saber horarios, clases, etc, de cara a perfilar el calendario del curso que viene. Se ha puesto muy contenta de que elija este instrumento ya que en muchas ocasiones son los padres quienes eligen y en un porcentaje alto se decantan por el violín... no sé muy bien la razón.

Así que está decidido, el próximo curso aprenderemos flauta, los dos. ¡¡Uf!! qué responsabilidad. A mi edad y aprendiendo música. Hay veces que cuando repasamos alguna nota en casa, o la dibujamos como hacemos en clase, y me equivoco me corrije: -"no mamá, que esas son las corcheas!!".

miércoles, 21 de abril de 2010

Un gran lector de cuentos

Hay una nueva actividad en la Pequeteca, los niños tienen que llevar un cuento, su cuento preferido, para leerlo a sus compañeros en clase. Cuando la monitora nos propuso esta nueva actividad hace un par de semanas me quedé un poco estupefacta. Algunos todavía hablan muy mal, otros no se saben expresar bien, y creía que iba a ser un poco complicado. Ella me dijo: -"confía en mi".

Cuando la semana pasada escuché a dos compañeros de mi peque contar sus cuentos me quedé loca. Sin un ápice de vergüenza expusieron delante de compañeros, padres y monitora su cuento con una soltura inimaginable. Es cierto que a uno pudimos entenderle mejor que al otro. Pero lo importante aquí es que se suelten a hablar delante de todos, que aprendan sus cuentos, que los compartan con sus compañeros y en definitiva, que se sientan importantes.

El pasado martes fue el turno de mi peque. Para la ocasión eligió "Caillou en el metro". Un cuento corto y muy ilustrado donde se nos cuenta la historia de cómo Caillou monta por primera vez en el metro con su papá.

Por si no lo he comentado hasta ahora mi hijo tiene la manía de aprenderse los cuentos de memoria, los dibujos animados y cualquier cosa aprendible. De los dibujos animados adora recitar los diálogos un poco antes de que le toque al personaje en cuestión. Y en los cuentos, papá y mamá no pueden saltarse ni una coma o conjugar un verbo en otro tiempo sin ser corregidos.

El día en cuestión mi pequeño delante de sus compis cogió su cuento, muy dispuesto, y se puso a abrirlo para que todos pudieran ver las ilustraciones a medida que él iba contándolo. Yo estaba allí para poder apuntarle si fuera necesario pero no hizo falta. Solo le ayudé a pasar las páginas. Y cuando acabó, tras el sonoro aplauso mi hijo estaba feliz, orgulloso, la sonrisa no le cabía en la cara. Su monitora me dijo que ya que los cuenta tan bien, el jueves podía llevar otro cuento. Y ya lo tiene preparado. Esta vez será "Caillou en la biblioteca".

Ayer pasamos el día en familia (mis padres y hermana) y por dos veces quiso contarles el cuento. Todos quedaron encantados con él claro y él dichoso de ser el centro de atención y recibir tantos halagos.

Estos cuentos que os comento están dentro de un maletín donde incluyen 6 cuentos y un CD de actividades. Aquí os lo muestro.

Por fin llegó: Lumea de Philips



Gracias a la web de bopki he podido participar en el proyecto de Philips Lumea. Y por fin ayer llegó el esperado paquete. Me comunicaron que había sido seleccionada el 29 de marzo, y la verdad, se ha hecho esperar.


Philips Lumea es un sistema de depilación por luz pulsada intensa, que nos acerca a nuestras casas las ventajas de la fotodepilación. El resultado de esta luz pulsada es una caída natural del vello y la inhibición del proceso de crecimiento. Se puede utilizar en axilas, ingles y piernas. Con pocos minutos de dedicación a cada zona se consiguen rápidos resultados. Estoy deseando probarla, esta misma tarde cuando mi peque esté alejado del campo de acción me pondré manos a la obra. No quiero ni pensar qué haría si ve los destellos de la pistolita, me la quita de las manos y se pone a disparar, no me cabe duda. Así mejor esperar y hacerlo con la calma que el proceso requiere.

El proyecto dura hasta el 5 de julio, fecha en que tendré que devolver el aparato. También ofrecen la posibilidad de quedártelo pagando una cantidad de 299 €uros. El precio en el mercado de Lumea es de 499 €uros.

Estoy encantada de poder probarlo, esa es la verdad. La depilación ha sido un suplicio por la falta de tiempo. Solo pensar en los pelos de las piernas y 2 sesiones de matronatación semanales,... En verano, como muchas otras cosas, es más sencillo, no acumulas tanto vello. Pero en invierno, ay el invierno. Os prometo que ha habido veces que he ido a la pisci con unos pelillos más que indecentes. Y ¿qué he hecho? meterme al agua corriendo corriendo para que nadie se percatara, je, je, je. Y al salir, el albornoz largo me ha salvado de más de un momento de vergüenza.

Os iré contando cómo va este sistema de depilación, si es efectivo, y si merece la pena.

lunes, 19 de abril de 2010

Es demasiado sensible

Os he comentado en muchas ocasiones que mi hijo es muy sensible. Es un niño cariñoso, besucón, necesita el contacto piel con piel continuamente. Eso sí, con quien él quiere, y a quién él quiere, porque sino se vuelve arisco y esquivo. Aunque yo prefiero, por un lado, esta faceta reservada con desconocidos o personas a las que trata menos. Pero con la familia y amigos cercanos es un niño amoroso que se deshace en mimos y abrazos.

Esto me hace suponer que puede llegar a pasarlo algo mal. Cuando coge cariño a alguien yo noto que él lo da todo, y cuando digo todo es todo, sus juguetes, sus cosas, su cariño, sus besos y sus abrazos. Y claro, no todo el mundo acepta tanta muestra de afecto.

Esta idea hace tiempo que me ronda, él es tan intenso y cariñoso que temo lo pase mal cuando no se vea correspondido, o vea que no todos los niños actúan del mismo modo, o vea que algunos niños son incluso crueles. Ayer mismo pude comprobarlo. Vinieron a casa unos amigos, su hijo es el mejor amigo del mío. Se quieren pero como todos los niños tienen sus más y sus menos. Son aún pequeños y el tira y afloja es continuo, el uno que quiere los juguetes, el otro que se los deja pero a su manera, el uno que quiere jugar a una cosa, el otro que quiere mandar.... Pero a pesar de todo se adoran. Sus padres son una pareja estupenda y nos llevamos muy bien con ellos. Nuestros hijos son muy similares e igualmente intensos, aunque cada uno con su carácter, con sus matices.

Cuando su amigo llegó a casa se lanzó a sus brazos de inmediato, dándole besos y apretujándole. El otro pobre se sintió intimidado y rechazó esas muestras excesivas de cariño. Al poco intentó de nuevo tirarse encima de él pero el otro pobre no quería mimos, quería jugar. Mi peque se sintió un poco desconcertado, me di cuenta por su expresión, me consta que quería hacerle saber cuanto le quería. De hecho, me miró y me dijo: -"mamá yo quiero mucho a ---.

Para él es importante mostrar su amor y sentir a la otra persona. Pero muchos niños no quieren tanto abrazo. Eso fueron los primeros 15 minutos, luego ya vinieron los juegos, el correr por toda la casa, saltar por el sofá, sacar todos los juguetes al salón, pelear por una pieza del lego y gritarse por no ponerse de acuerdo para jugar. En fin, todo a lo bruto. Ellos son así.

domingo, 18 de abril de 2010

Dora La exploradora

Hace ya un tiempo en el canal de televisión Clan tve ponen unos dibujos llamados Dora La exploradora. Al principio a mi hijo no le hacían mucha gracia. Es cierto que son algo ñoños, así que no hice mucho hincapié en que los viera. Después un día viéndolos yo me di cuenta de que son dibujos hechos para hacer participar al niño, y además les enseñan palabras en inglés.

Un día, sin yo pretenderlo, empezó a ver un episodio y no sabemos por qué mágica razón se quedó con la boca abierta (literal) mirando a Dora y sus aventuras. Me senté a verlo con él y quedé encantada. Dora tiene todos los días misiones que cumplir. Es una niña avispadilla, pero la moraleja es que siempre quiere ayudar y su mejor amigo, ese monito de botas rojas que la acompaña es un fiel compañero y ayudante. Podemos encontrarnos con laberintos, caminos rotos que hay que arreglar, escondites secretos, elección de caminos... y para todo ello el peque ha de estar atento y así ayudar a Dora. Si a esto unimos que introducen, como quien no quiere la cosa, palabras sueltas en inglés, los dibujos se convierten en una clase muy aprovechada.

Palabras como yellow, blue, long, short, big, little, o frases como we did it (lo hicimos), fluyen de la boca de mi hijo sin ningún problema y lo mejor sabiendo lo que significan.

Me dice por ejemplo: "mamá long es para el camino más largo, y short para el más cortito". Parece que lo ha pillado, ¿verdad?

Os los recomiendo.

viernes, 16 de abril de 2010

¿Quién se está cargando la Seguridad Social en Madrid?

Estoy indignada, indignada y asqueada, esa es la verdad. La Seguridad Social en Madrid está siendo destrozada y arrasada. ¿Por quién? pues yo tengo a varios candidatos o candidatas. Candidatos a quienes se les llena la boca diciendo públicamente que Madrid tiene la mejor red de médicos, hospitales, instalaciones y demás. Cuando todo eso es MENTIRA. Y lo pongo en mayúsculas y lo digo con contundencia, eso es MENTIRA. Y tengo pruebas. Os las resumo.

Acabo de llamar al centro de especialidades de mi zona. La zona sanitaria que me corresponde es el Área 4 de salud de Madrid. En el mes de marzo me he hecho unas pruebas, una ecografía renal y una radiografía con contraste debido a que el año pasado me dieron hasta tres cólicos nefríticos. Y a pesar de que fui al hospital a urgencias, allí no me atendieron ni por asomo bien. Acudí a mi médico de cabecera, me costó tres visitas, unos análisis y varias molestias más hasta conseguir que me hiciera un volante y me mandara al urólogo. Y no me mandó mi doctora, sino una suplente, la pobre seguro metió la pata. Parece que tienen instrucciones o la inspección del centro les "sugiere" que no manden mucho a los pacientes a los especialistas. No me invento nada, esto ha sido contado por una doctora.

El caso es que en marzo me hice una prueba y en abril la otra. Pero no me había llegado la carta con la cita para recoger los resultados. He llamado y un señor muy amable eso sí, me ha dicho que tengo cita el 18 de enero de ¡¡¡2011!!!. Me he quedado sin palabras. Pero ¿es esto posible?. El señor que me ha atendido no tiene culpa claro, ha sido muy amable y me ha explicado que llame muchas veces y que sea pesada, que el Doctor tiene cerrada la agenda de verano, con lo cual, se adelantarán muchas citas. Y digo yo, si el médico tiene cerrada la agenda de verano, por qué narices se dan citas. No comprendo nada. Mi indignación hace que me suba al techo.

Esta misma tarde voy a ir, pediré en Citaciones mi cita por escrito, y con ella en la manita acudiré a Atención al Paciente y presentaré una queja formal y por escrito.

Pero bueno, y cuando quiera verme el médico, ¿de qué servirán las pruebas que me hecho?, de nada, eso no reflejará el estado de mi cuerpo en el momento que me vea. Y mientras tanto que me den otros tres cólicos y sature el sistema de urgencias. Ole, así se gestiona la sanidad pública madrileña, ole, ole y ole.

Y tengo más. En Octubre del año pasado, del 2009, acudí al Hospital Ramón y Cajal a pedir cita para una revisión del Alergólogo. Como tengo historia ya allí, no me hizo falta trámite previo. Mi asma estaba cada vez peor. Me dieron cita, sí, para Octubre de 2010, un año después. Me quedé sin habla también. Y qué hacer, pues poca cosa, es lo que hay.

Si alguien no se cree esto de las citas, os pongo tranquilamente una fotillo con el papelito oficial y su fecha. Es indignante. Qué tenemos que hacer entonces, ¿buscarnos un seguro privado?. Yo estoy en paro, obviamente no puedo darme el lujo de pagarme un seguro privado. Yo tengo Seguridad Social, que también la pago. Que de mi prestación también me retienen para pagar la Seguridad Social. Que no es gratis, como a veces nos dicen, no, no, oiga, que yo pago. Así que, ¿puede alguien decirme qué puedo hacer?, ¿qué solución hay?.

jueves, 15 de abril de 2010

De nuevo la mamitis: "mamá quiero estar contigo"

De nuevo hemos entrado en una fase de apego muy fuerte, de nuevo la mamitis. Aunque esta vez lo vamos alternando con algún período de independencia, pero de nuevo ha vuelto. Y son periodos en los que agota todas mis fuerzas. Si ya de por sí es un niño tremendamente demandante, lo ha sido siempre, desde que nació, en estas fases necesita estar literalmente pegado a mi. Su frase es: "mamá quiero estar contigo", y eso significa que quiere abrazarme y pegarse a mi como una lapa.

Pasamos todo el día juntos, todo lo hacemos juntos, incluso el desayuno o la comida, incluso a veces cuando escribo o navego por internet, está encima de mi, dibujando o jugando con su teclado y su ratón, imitándome. Siempre conmigo. Pero aún así, de vez en cuando le da el arrebato pasional y necesita estar piel con piel.

Hemos tenido episodios bastante difíciles para mi, donde mis nervios me pueden y me descontrolan, pero no es para menos. Si vas sola con tu hijo, conduciendo tu coche por la A-3 (carretera de Valencia), y de repente el nene dice -"mamá quiero estar contigo", empieza a dar gritos y a intentar zafarse del cinturón de seguridad, pues te pones nerviosa. Y si ya empieza el llanto, el desconsuelo y el querer salirse de su silla, pues no hay más que parar para poder irme con él, que me pueda abrazar y ya se le pasa. Le explico que no pasa nada, que no debe ponerse así, que mamá está conduciendo y ala como nuevo. Pero claro, lo de antes me lo como enterito, los nervios me los trago o le grito, o yo que sé.

Cuando llevas varios días metida en esa dinámica, y encima por falta de ayuda no te puedes separar de él en todo el día pues la salud mental se ve afectada. Soy muy nerviosa, es cierto, pero un niño de 3 años super absorbente y demandante acaba con la paciencia de la más santa, os lo aseguro.

Y de repente esa mamitis un buen día se va, y sigue con sus ataques de independencia. Corretea solo por el parque, va y viene a su antojo, corre delante de mi sin miedo, en vez de querer ir de la mano. Y cuando le puedo dejar con sus abuelos, sin pestañear vamos, se va y ni me dice adiós. Pero a mi ya me ha dejado para el arrastre durante días.

No sé si haré algo mal. A veces me pongo muy nerviosa, es cierto, eso a él le pone frenético. Y cuando le regaño, se pone tan nervioso que viene corriendo a abrazarme y besarme. No soporta que yo me ponga triste, o que le hable en voz alta, cuando esto ocurre, lo siguiente que dice es: -"¿mamá estás ya contentita?".

Necesita continuamente mi aprobación, sentirme, tocarme. Estamos en la mesa cenando o comiento, y su mano siempre está sobre mi brazo. Es un amor de niño, os lo he dicho muchas veces, continuamente me dice lo mucho que me quiere. Esta misma tarde en la farmacia, él estaba sentado en una silla, y me llama, -"mamá"... estaba un poco despistada, y vuelve a llamar hasta que le miro, -"dime cariño", -"te quiero mucho mamá". Había otra señora en la farmacia y casi se le cae la baba cuando ha oído a mi hijo.

Esta vez me ha dejado muy baja de ánimo. Se unen varias cosas, cansancio de muchos días por estar él malito, haber estado yo también malita, alergia primaveral, falta de descanso, falta de ayuda, no poder desconectar y salir sin él en algún momento del día... o de la semana. Espero que esta vez se le pase pronto.

Cuando el día no tiene suficientes horas

Mi día debería durar como mínimo 27 horas. No sé si sería capaz de aguantarlo, probablemente no, pero aún con esas horas, seguramente serían insuficientes.

Acabo de hablar con la peluquera para que por favor me haga un hueco mañana por la tarde para conseguir poner en orden una mata que tengo en la cabeza que ya ni me atrevo a llamar pelo. Ya sabéis cómo se pone una peluquería un viernes por la tarde, de bote en bote. La pobre, que es más buena que buena sabe que si no he ido ya es porque no puedo y me coge, menos mal. Hace más de un mes que debería haber pasado por allí, un poco de tinte para las canas y un corte de pelo se hacen ya muy necesarios.


Y es que cuando una se enfrenta sola ante "el peligro" de un nene inquieto, revoltoso, trastillo y con muchas ganas de hacer cosas como el mío no hay horas en el día para poder atenderle, llevarle a sus actividades, poner en orden la casa, cocinar, planchar, cuidar de una misma, y para colmo de tres gatas que últimamente también me están volviendo algo más loca de lo que ya debo estar.

Y el resultado es un nerviosismo continuo que hace que ni descanse bien por la noche. Para colmo el nene de nuevo ha estado malo, esta vez ha tocado laringitis, y de las gordas, aún tenemos toses varias pero ya controladas. Y por si fuera poco el regreso de las lluvias, para estar encerraditos en casa. Los astros se confabulan contra mi.

Esta mañana, me duermo 20 minutos, ¡¡20 miserables minutos!! y ya todo hay que hacerlo deprisa y corriendo. Haz la cama, despierta al nene, lucha para que la gata pequeña me deje hacer el desayuno sin que se suba a la encimera de la cocina, pelea con el nene porque se le antoja una magdalena además de su tostada. Vístete deprisa, haz la cama del nene mientras te vas poniendo los pantalones por el pasillo. Peínate los pelos de loca porque anoche hubo que acostarse con el pelo mojado de lo tarde que me duché. Prepara la mochila del nene, vístele mientras salta y pinga. Ainssss no hay manera de ponerle las botas de agua, ¿puedes quedarte quieto un minutín, solo uno?. No se queda quieto, bueno da igual, he conseguido meter las botas, prepara el bolso. Ainssss que no se me olvide los papeles de inscripción del cole, que luego hay que entregarlos. Llevo todo. Ala, zumbando al coche que llegamos tarde a la Pequeteca. Lluvia y más lluvia, llegamos, uf! a tiempo. Juegos varios, mi niño anda como loco de contento y sin querer tira una pelotita de madera que impacta en la frente de una nena. Llanto al canto. Me consta que lo ha hecho sin querer y sin maldad alguna, pero claro hay que regañar y hacerle ver que hay que tener cuidado. Arnidol para la niña sino buen chichón que le va a salir. Seguimos jugando, leyendo cuentos, hoy hacemos barquitos que pintamos con rotus fluorescentes para luego verlos con una luz "mágica" y a oscuras. ¡¡Magia!! los niños boquiabiertos y sorprendentemente quietos. Salimos de clase, desayuno con compañeros, toboganes, carreras. Vámonos corriendo que he quedado para entregar los papeles. Llegamos, bien, vamos bien de tiempo, los entrego, comento unas dudas, listos. A esperar noticias del centro, aunque no habrá problemas. A por el pan, me encuentro con el papá del mejor amigo del peque, charlita varia. Seguimos bien de tiempo. Corriendo a casa, prepara la comida, lucha para que el nene no entre en la cocina, qué manía con entrar, preparo todo, comemos los dos juntos. Tira una buena cucharada de yogur en la silla. Y mira que justo había visto en una web un cubre sillas para evitar estos altercados. Tengo que pedir un par. Por fin ha acabado de comer, a ver si consigo acostarle la siesta pronto. Guerra porque no quiere acostarse, pero está muerto de sueño. -Mamá un cuento, por favor. Ala a leer a Caillou. Bueno ahora a dormir. Pero no, hay que seguir protestando, quiero un tren, quiero otro cuento, quiero, quiero, quiero.... se acabó, o te duermes o se acabaron los dibujos para la tarde. Al final me tengo que poner sargento. Y por fin el silencio.

Corre a recoger la cocina, poner el lavavajillas, recoger la ropa de la cuerda, ya está seca, poner otra lavadora, pasar la mopa a la casa (inconveniente de los pelos de los gatos). Y ahora me siento a escribir esta larga y acelerada entrada. Y aún queda la tarde, un cerro de ropa por planchar, otro cerro de ropa por colocar, pensar y hacer la cena, ir a la piscina a pagar la mensualidad, y ni un minuto del día ha sido para mi. Ainssss. Me quejo, pues sí, lo hago, me quejo y me requejo, esto es agotador.

Así que mañana mi peluquera me hará un hueco en su apretada agenda, me sentaré a esperar sin prisa, me llevaré un libro que hace dos semanas que empecé y es imposible acabar, y no me importará esperar, porque estaré tranquila, escuchando solo el marujear de las señoras, haciendo oídos sordos mientras leo tranquila mi libro y alguna revista del corazón. Con qué poquito soy capaz de conformarme.

Y seguiré esperando que mis santos padres vuelvan a echarme una mano cuando mi hermana ya se vaya encontrando mejor. Dos meses sin ninguna ayuda más que la de papá cuando llega, el pobre, de trabajar es bien duro.

martes, 13 de abril de 2010

Mis torrijas


Gracias a Tifoidea y su blog me di cuenta que esta Semana Santa ni había hecho torrijas. ¡Qué despiste!. La verdad es que aunque adoro cocinar tengo poco tiempo para ello, y aunque no se tarda nada estoy algo perezosa. Empleo más tiempo en cocinar platos salados, y al final el día no tiene suficientes horas. Pero haciendo la compra en Mercadona el otro día vi un "pan para torrijas". Estos de Mercadona saben como engancharnos, tienen panes para todo. Y ni corta ni perezosa lo compré. Luego pensé que igual era peor que la barra, pero ya estaba hecho. Lo he ido posponiendo por pura pereza y ayer mientras preparaba la comida al peque he empezado a hervir la leche. Y casi al tiempo que se dormía su siesta lo he conseguido, en tiempo record, podéis ver el resultado.

Os aseguro que están buenísimas. De un golpetazo me he comido tres, no son pequeñas, y la verdad es que ando un poquito llena. Pero ha merecido la pena. Estoy esperando ansiosa a que mi marido se coma una. Me encanta ver que lo que cocino le gusta, ¡qué vanidosilla!.

Cocinar me relaja, me hace sonreir, y adoro comer lo que hago. A veces sale mal y me enfado muchísimo, pero la mayoría de las veces me vale de distracción y para desconectar. El gusto es un sentido maravilloso.

El milagro de la vida

Como sabéis voy a ser tía, lo cual me hace sentir inmensamente feliz. Yo no voy a tener más hijos, y aún no tenía sobrinos, así que el embarazo de mi hermana lo estoy viviendo con una intensidad especial, sobre todo porque ha sido un embarazo lleno de sobresaltos, miedos, inquietud. Ahora ya estamos de 21 semanas, y todo está en calma. Se acabó el reposo, el hematoma, el sangrado, el riesgo, la pérdida de líquido por la amniocentesis, todo se acabó. Mi niña (porque es una niña), ajena a todo el temor de su familia, crece plácida en la barriga de mamá. Es una niña inquieta, se deja sentir desde muy pronto, aunque no lo creáis yo pude sentirla en la tripa de mi hermana a la semana 14. Vamos que la niña apunta maneras, como su primo en su día. Mi hijo también fue tremendamente inquieto, no paraba ni un momento. Y así continúa.

Ahora ya que el riesgo ha desaparecido, o mejor dicho ha pasado a ser el mismo que el de cualquier otra mujer embarazada, estamos contando al peque que pronto tendrá una primita a la que cuidar. Y está muy emocionado, cuando ve a su tía la mira inquisidoramente la tripa, supongo que preguntándose que se esconde ahí. Se inventa diálogos con su prima y es sumamente divertido.

Recientemente una moto que tenía se le ha quedado pequeña, y había llegado el momento de guardarla en el trastero para dejar paso a su nueva bici (sin pedales). Le conté que muchas de sus cositas, ropa, juguetes, la cuna, de cuando él era bebé ahora se las daríamos a la prima porque él ya era grandote y no lo necesitaría. He aquí nuestra conversación con relación a su moto:

- Cariño como la moto se ha quedado pequeña se la vamos a dar a la prima, para que cuando ella crezca puedas tu enseñarla a montar. Tu ya serás muy mayor e irás en una bici de pedales como la de papá.
- Sí mamá, se la guardamos a la prima, y yo la diré: no prima, tu no puedes montar en bici, eres muy pequeña, la bici es para mi que soy mayor, ahora tu montas en esta moto y yo te enseñaré.

Le llena de orgullo ser el mayor.

Otra cosa que le parece divertida es hacer regalos a su futura prima. Nos ha oído a su papá y a mi hablar sobre que es conveniente comprar sábanas para la cuna y alguna toalla más (aunque ya tiene unas poquitas de Lucas). Y nos cuenta lo siguiente:

- Mamá tenemos que ir a la tienda a comprar para la prima sábanas para la cuna y una toalla gigantesca para el baño (le gusta todo lo gigantesco, que le vamos a hacer). La prima me va a regalar a mi un coche nuevo con boca y ojos.

Parece que el vínculo inicial ya está establecido. Ahora atosiga a mi hermana cada vez que la ve con el nombre de la nena. Ellos aún no lo tienen decidido y como han pasado tanto miedo estas últimas semanas prefieren esperar un poco más para elegir el nombre. Pero claro, eso no puedes decirle a un niño, así que mi hermana le ha dicho que cuando la peque nazca la mirarán a la carita juntos y decidirán que nombre es bonito para ella. Mi hijo estaba más ancho que pancho, él era el protagonista, él iba con su Tata a elegir el nombre de la bebé.

Así que él ya está participando en esta nueva aventura de un bebé en la familia, no lo percibe como una amenaza y a mi me gusta que haya entendido ese papel protector de primo mayor que le toca.

lunes, 12 de abril de 2010

Escena en un supermercado

Diréis que estoy todo el día quejándome y que no es para tanto. Es posible, pero yo lo cuento y vosotros juzgáis.

Hoy es un día algo malo, lo reconozco, el peque tiene una laringitis que el sábado nos obligó a acudir a urgencias al hospital. Nada grave pero claro a veces no pueden respirar y no hay otra que ir a que te den unos cuantos corticoides. El tema está controlado, pero claro, toses, mocos, malestar, dolor de garganta, el pobre no está para muchos trotes. Y la que suscribe tiene las tripillas algo revueltas, lo cual me ha obligado a pasarme la noche visitando el baño. Vamos, que no es nuestro mejor día.

A pesar de ello hemos ido a comprar, porque había algunas necesidades imperiosas que atender. Y ya en la caja, mientras yo colocaba mi compra, una señora chinchando a mi pequeño. Él estaba con una caja de tiritas de Caillou muy monas en la mano.

- Dale esas tiritas a mamá, que tiene que pagarlas. Y no las chupes, que eres muy mayor para chuparlas.

- (YO) Peque no las chupes, ahora se las das a la señorita de la caja.

La señora vuelve a la carga:

- Y no has ido al cole. ¿Vas al cole?

Esa pregunta la hacía mientras me miraba inquisidoramente, ella, junto con otras dos señoras que parecían estar muy interesadas en nuestra vida, la mía y la de mi hijo. Mi niño callado, porque ya sabe él que sino quiere hablar con alguien no hay nada mejor que quedarse calladito. Y la señora erre que erre. Claro quería que la contestara yo, y no me ha dado la gana, así de simple. No he querido saciar su curiosidad. Mi hijo ya es mayorcito y muchas veces me preguntan si va ya al cole, pero claro, la señora quería cotillear de mala manera y hoy no tengo yo el día para contestar preguntas de una desconocida.

El niño tosía, mucho, y cuando ya estaba pagando ha vuelto a la carga:

- Uy pobrecito que tos tienes, ¿estás malito?

Mientras sus ojos recaían en mi nuca. Ay la señora que pesadita. He sido educada y no he dicho ni mu. Pero prometo que me han dado ganas de espetarla a la cara: - Vamos a ver señora, ¿no se da cuenta que no nos apetece mucho hablar?. Pero he sido educada y me he callado. Y calladitos nos hemos ido mi niño y yo rumbo al ascensor con nuestro carro cargado.

Diréis que no es para tanto, pero cuando una se siente enferma, aguantar a personas cotillas en el supermercado puede con mis nervios.

sábado, 10 de abril de 2010

Misión casi imposible: pedir cita en el centro de salud

Para no perder la tónica desde que el año empezó, este mes también toca visitar al pediatra. Desde enero, cada mes hemos sido portadores de anginas, placas, faringitis, tos de perro, fiebre.... Infección de las vías altas, vamos. Abril no lo habíamos marcado en el calendario, pero ya estábamos tardando, el jueves empezó con el "cof, cof, cof". Era muy leve, pero no me olía nada bien. No me equivoqué, ayer el "cof, cof, cof" sonaba fatal, y primera alarma: "mamá me duele la garganta". ¡Ala! llega el viernes y al nene le encanta empezar con un proceso catarral, vírico, infeccioso, o lo que sea.

Así que a llamar al centro de salud tocan. Era la una de la tarde, sabía que sería difícil que pudieran darme cita para por la tarde, pero había que intentarlo. Primera llamada.... no lo cogen. Segunda llamada ..... no lo cogen. Tercera llamada .... no lo cogen. Esto es como para unas prisas. Estarán muy ocupadas, pensé. Habrá mucha gente en los mostradores, pensé también. Intento una última vez, cuarta llamada, ¡lo cogen!, bravo.

- Centro de salud, buenos días (voz desganada y aburrida).
- Buenos días, quería pedir cita para esta tarde con el Dr. ...
- ¿Cómo se llama el paciente?
- Fulanito de tal.
- Espere un momento.

En ese momento tapa el auricular, o mejor dicho medio tapa y se oye una voz en off:
- oye que le tengo que decir eso a mi sobrina, lo del infojob. Qué le dijeron a tu hija, ¿en serio? .....

Tapan mejor el altavoz y ya no puedo oir el resto de la interesante e importantísima conversación que mantenía con sus compañeras. Regresa a la línea:
- Buenos días
- (cómo que buenos días si soy la de antes). Ehhhhh hola, quería pedir cita con el Dr. ....
- Nombre del paciente
- (¿es que no lo has apuntado tía perra?). Ehhhh Fulanito de tal. (Discutir con ella puede suponer que no me cita, no me ayude .... así que me la tengo que tragar por el bien de mi niño).
- Uys pues el Dr. ... tiene completo esta tarde, tendrá que ser el lunes.
- Mira, el niño está bastante mal (no está tan mal, pero bueno), y al ser viernes me gustaría que le viera el Dr., pueden ser anginas.
- Pues entonces vente de urgencias. Nos lo dices en el mostrador y ya está. De todos modos por si no vienes te doy cita para el lunes.

Esa fue nuestra conversación telefónica. A mi me pareció surrealista. Primero por lo ocupada que la pobre debía estar para no atender tres llamadas, hacerme esperar mientras ella trata su tema personal, que debía ser importantísimo, y hacerme repetir todo de nuevo. Y segundo porque da igual que me de cita o no, yo voy y listos.
Ha habido veces que nos hemos tenido que presentar en el centro de salud para pedir cita porque ha sido imposible que nos contesten al teléfono. Prometo que no estoy exagerando.

Nos presentamos allí a las 4,30 horas de la tarde. El Doctor empieza la consulta una hora antes. Supuse que aunque tuviera gente siendo primera hora no nos harían esperar mucho.

Nos quedamos de piedra cuando vimos que había un paciente dentro, y la sala de espera estaba ... ¡vacía!. ¿Cómo se puede explicar? Vale que por ser viernes alguien ha faltado a su cita, pero dudo mucho que varios pacientes de la misma hora falten. Increíble.

El Doctor nos atendió sin problemas. Por cierto, el niño tiene faringitis, en consulta el médico solo vió la garganta un poco irritada, y nos dijo que evolucionaría en las horas siguientes. Y sí, ha evolucionado, faringitis de la buena, de la de tos de perro a lo bestia, y de la que le cuesta respirar. Afortunadamente sin fiebre y con muchas ganas de jugar.

No entiendo lo que sucede con este Centro de Salud, no sé si será igual en todos. ¿Los vuestros funcionan bien?

jueves, 8 de abril de 2010

La esclavitud de la hipoteca

Con los tiempos que corren rara es la familia que no tiene una hipoteca interesante y en muchas ocasiones asfixiante. Los precios de las vivencias, algo que es un derecho por cierto, se han desorbitado tanto que han obligado a asumir "contratos" indecentes con los bancos.

Y para muestra, mi caso. Nuestra casa la compramos en marzo del año 2000, hace 10 añitos de ala. Es un piso de 3 dormitorios, 80 metros cuadrados, un baño. Está en un bloque antiguo, más de 30 años y no tiene ascensor. Nos contó 14 millones y medio de pesetas. Necesitaba reforma. Seis años más tarde mis vecinos de enfrente compraron el piso (igualito al mío) por 216.000 euros (unos 36 millones de pesetas). Tela la diferencia, ¿no?, más del doble. En solo seis años el mundo inmobiliario ha revolucionado las economías familiares. Por tan solo seis años de diferencia yo tengo una hipoteca casi pagada, mientras que mis vecinos están algo ahogados en estos momentos.

Gracias a mi insignificante hipoteca he podido darme el lujo de dejar de trabajar, criar a mi hijo, y no me asusta la posibilidad de no encontrar trabajo fácilmente. Otras familias se ven obligadas a hacer peripecias con el sueldo, ni de casualidad pedir reducción de jornada o excedencia para el cuidado de los hijos.

Así que partiendo de esta premisa, ¿por dónde pretenden que hagamos la tan (mal) nombrada conciliación laboral?. Insisto, yo he podido hacerlo, pero no muchos pueden. Es cierto que nos hemos apretado el cinturón, es cierto que muchas familias podrían hacerlo pero prefieren seguir con un tren de vida por encima de sus posibilidades. Pero la realidad es que muchos padres y madres viven con lo justo a pesar de tener sueldos decentes y el banco se lleva la mayor parte. Es triste y patético. Patético que se haya permitido llegar hasta este extremo.

Pero también os diré una cosa. Yo me he conformado con poca cosa, porque nuestra situación económica podía haber sido mucho peor. Muchos fueron los que nos comían la cabeza preguntándonos por qué no nos íbamos a un piso mejor, total, la casa casi pagada.... pues no entendían por qué no nos metíamos en un piso nuevo, con más comodidades (trastero, garaje, ascensor). Nosotros que somos cautos y poco ambiciosos preferimos esperar. Y casi caemos en la trampa, todo hay que decirlo, pero en el último momento nos contuvimos y decidimos esperar. Y, ¡bendita la hora!. Si hubiésemos dado ese importante paso seguramente estaríamos con el agua al cuello, yo no hubiera podido dejar de trabajar aunque eso sí, el banco estaría la mar de contento.

Y no, no penséis que mi marido tiene un super trabajo, y que gana una pasta gansa, y que no sabemos lo que son problemas, porque no es cierto. Yo aún cobro paro, por poco tiempo ya, y nos quedaremos con un solo sueldo en casa, pero no pasa nada. Todo está planificado, al detalle. Y no os voy a decir que es fácil, no lo es, pero sí es posible. Posible eso sí cuando el banco no está esperándote con una guadaña.

miércoles, 7 de abril de 2010

Qué fino es el niño

11 de la mañana, se acerca la hora del redesayuno. El peque barrunta algo, lleva 2 minutos callado.

- Mamá, ¿me haces un zumo delicioso?
- je, je, je, sí claro.
- Máma, natural por favor.

Qué fino ha salido el niño.

Qué pesada es la gente

No entiendo a la gente, no entiendo la falsedad ni la hipocresía. Cuando a mi no me gusta una persona, sencillamente no trato con ella, me limito a ser educada (faltaría más) pero no intento entablar conversaciones, o ir más allá. Es falso, es mentira y yo no soy así. Pero la gente me sorprende cada día un poquito más.

Los dos últimos días de nuevo me he encontrado con una vecina de la que ya he hablado en alguna ocasión. Me consta que a ella no solo no le gusta como educo a mi hijo sino que no lo aprueba. Y lo sé porque sus comentarios son muy directos, no son imaginaciones mías. Pero yo, que insisto me paso de educada, no entro al trapo porque no hay cosa más desagradable que un mal rollo entre vecinos. No me apetece nada dar que hablar en el bloque, sobre todo con personas que me importan un comino. Si ella es feliz hablando y diciendo, pues que diga, triste es su vida si esa es su mayor preocupación. Pero sigo con el tema, que me voy por las ramas. Como digo, dos días seguidos viéndonos, cruzándonos mejor dicho, y ella erre que erre intentando entablar con mi hijo una conversación, mi hijo no la tolera, no sé por qué, y ella se da cuenta, pero aún así es la típica persona que se pone a la altura del niño y se acerca mucho a su cara. No sé si os habréis dado cuenta que eso fastidia mucho a los niños, los intimida e incluso los puede asustar. Mi hijo, el pobre, en otras ocasiones la grita o se va, pero yo pacientemente le he explicado que hay que ser educado y contestar cuando nos preguntan. Y mi niño, obediente, la contesta muy a su pesar.

Ya me ha recordado estos dos días varias cosas:
- lo mal que lo va a pasar en el colegio (esto lleva implícito lo que me ha venido repitiendo durante los tres años que tiene el niño, y es que es malísimo que no vayan a guardería porque luego son como bichos raros que no aprenderán jamás a socializarse).

- lo mal que lo va a pasar en el colegio, otra vez, pero con respecto a virus varios y enfermedades.

- lo importante que es elegir un buen colegio. El verano pasado me dijo algo así como que los colegios del barrio no le gustaban nada y que si no hubiera podido llevar a su hija al cole que la lleva la hubiera educado en casa. Vivimos en un barrio medio, normal, con muchos colegios, laicos, religiosos, concertados, públicos, privados. Pero parece que ninguno estaba a su altura.

Nuestros encuentros han sido de 5 minutos escasos cada día y me tiene mareada.

Y para colmo se empeña en que nuestros hijos jueguen, cuando no tienen nada en común. Ya me ha llamado un par de veces para bajar al parque, y ahora insinúa que jueguen en casa. De más pequeñiñes si hicieron migas, pero ahora no, su niña es muy niña y juega a cosas de niñas, y el mío es muy niño y juega a cosas más de niños. No es nada malo, es que son distintos.

El caso es que no vería mal ese empeño en reunirlos de no ser porque ella no nos aprueba, entonces no entiendo que me critique cualquier acción que hago con mi hijo, y luego venga a tocar a mi puerta, porque yo no la llamo, no la insinúo que quiero que los niños jueguen juntos....

Siempre se muestra interesada en lo que hace mi hijo, cuando a mi ni me interesa ni se me ocurre preguntar lo que hace con sus hijos, pero a pesar de todo te lo cuenta.

El caso es que no entiendo a esta persona, no entiendo qué quiere y no entiendo sus innumerables críticas. Pero me cansa.

martes, 6 de abril de 2010

¡Qué preocupación!

Mientras estaba en la cocina preparando la cena, entra el peque muy serio.

- "mamá estoy muy preocupado por lo que voy a cenar".

Pensaréis que le mato de hambre, pobre criatura.... en fin.

lunes, 5 de abril de 2010

Hoy me voy a poner una medalla

Hoy me voy a poner una medalla, una medalla por el trabajo bien hecho, una medalla por estar recogiendo los frutos de lo sembrado. Estoy contenta, hoy estoy contenta y orgullosa. Yo no suelo echarme flores a menudo, soy muy crítica conmigo misma, quizá en demasía. Mi marido y mi hermana me lo dicen muchas no, muchísimas veces. Quizá por eso siempre busco las vueltas a todo, porque soy muy perfeccionista. Pero hoy sí, hoy me voy a poner una medalla.

Muchas veces he dicho que mi hijo ha sido muy demandante, de personalidad firme y decidida, pero también muy exigente, no tenemos término medio. Para lo bueno y para lo malo nos vamos a los extremos. Para lo bueno, es el niño más cariñoso, sensible y apasionado que he visto nunca, os lo aseguro. Pero también es terco, exigente, rabioso y enfadica. Desde el día que nació ha sido así, ya me lo advirtió una enfermera de neonatos, qué ojo tuvo con él. No se equivocó. Y desde entonces he trabajado muchísimo, me he esforzado por entenderle, por aceptarle tal como es. Como definirle con una sola palabra ..... intenso, así es mi hijo.

Mi trabajo es por tanto hacerle encontrar la virtud del término medio, pero sin despreciar sus cualidades, que son muchas. Pero trabajo para que su personalidad arrolladora no le arrastre, para que toda la energía que lleva dentro (que según mi hermana, ni le cabe dentro) la sepa canalizar, para que su sensibilidad no le desborde.

Sé que puedo parecer exagerada, es posible. Quizás mis palabras lo sean, o mi manera de darme cuenta de cómo es mi pequeño. Otras madres se limitarían a dejarlo en manos del colegio y asumir que tienen un niño rebelde. Yo no, yo asumo enteramente mi papel no solo de madre, sino de educadora, de cuidadora, de todo. Porque mi niño es mi vida y no sería capaz de mirar hacia otro lado.

Las clases de música las empezamos este año, y después de varias semanas de no saber si se adaptaría o no (como el resto de sus compañeros) empezó a cogerle el gusto. Él siempre es desconfiado pero cuando conoce a una persona, la quiere hasta el aburrimiento. Y así sucedió con su primera profesora de música. Aprendió mucho con ella, yo estaba contentísima. Pero de repente, tras las vacaciones de Navidad, ella dejó el centro. La directorá me dijo que una nueva profesora la supliría, y ahí empezó mi temor. Los cambios, con lo mal que lo lleva. Y no me equivoqué, le costó muchísimo, incluso se negó a ir a las clases. Otra vez a empezar. Se sentía como engañado, él quería a su profe. De nuevo nuestras charlas, nuestros tratos, recompensas, todo de nuevo poco a poco. Pasamos unas semanas algo duras. Incluso la directora preocupada me dijo si podía hacer algo, son todas maravillosas. Y después de mucho trabajo hoy puedo decir que mi niño se queda con la boca abierta escuchando como su profesora toca la flauta travesera, la mira extasiado, la lleva cada semana un coche nuevo para contarle como se llama, habla de ella a cada momento. La mira con tanto cariño que hoy la pobre no ha podido contener la risa mientras tocaba, hasta la ha puesto nerviosa.

Estoy feliz, no lo puedo negar. Pronto deberemos elegir un instrumento, porque quiero que continúe con las clases de música, le gustan y me apetece darle la oportunidad de aprender, hasta donde él quiera. Y creo que será la flauta lo que elegirá.

Así que hoy me voy a poner una medalla, porque con mucha paciencia, constancia, y muchísimo amor mi niño está alcanzando ese punto medio, está consiguiendo saber dominar toda esa energía que le debe brotar de lo más profundo de su alma y la está aprendiendo a canalizar.

Cuando hemos salido de clase me ha visto tan contenta, y tan sonriente que se ha parado a mi lado y me ha dicho "mamá te quiero mucho". Aunque no me debería sorprender, porque me lo dice como unas treinta veces al día, pero cada vez que me lo dice me derrito.

Lo que no debo hacer

Ha llegado la época de "lo que no debo hacer". No debo bajar al parque, no debo estar en la zona arbolada, no debo correr, no debo caminar mucho, en definitiva no debo fatigarme. También podemos analizar que es "lo que debo hacer": debo tomarme mi medicación de la alergia, debo quedarme en sitios cerrados, debo ir en el coche con las ventanillas cerradas, debo salir incluso con mascarilla. La alergia primaveral es lo que tiene.

Pues bien, todo lo hago al contrario. Y es que con un niño ¿cómo lo hago? Ha llegado la temporada de moto y triciclo. Ayer tocó moto. Carreras interminables con la moto a todo gas, y mamá detrás, a toda pastilla para no perderle mucho de vista, recorrido de parques, carreras, árboles, cesped a tutiplén. Acaba una bien fatigada, por la noche un poco de tos. Esta mañana ataque fuerte de tos. Fijáos la hora, en cuanto el sol caliente un poquito más, repetimos la operación, hoy toca carreras en el carril bici. Os prometo que se me están poniendo unas piernas estupendas.

El alergólogo me advirtió que en estas fechas no estaría de más el uso de una mascarilla, pero, sinceramente, no me apetece nada ser objeto de miradas indiscretas. La gente me da un poco igual, pero a mi hijo le da algo si me ve con eso en la cara.

Medicación, pues la justa. Para el asma imprescindible claro, pero antihistamínicos ni olerlos. Es tomarlos y volar, o tener esa sensación al menos. Así que descartados. Mis inhaladores varios y mis pastillitas del asma, punto pelota.

Y así pasaremos esta dura primavera. Mi hijo es feliz trotando por ahí, el pobre ayer estaba tan cansado que cuando llegamos a casa lloriqueaba, entendí que era el cansancio. Cuando le saqué del baño empezó a llorar de verdad, "¿qué te pasa, cariño?", "mamá, es que estoy muy cansado y tengo sueño". Es maravilloso que ya me cuente hasta estas cositas. Me derretí de amor cuando le oí decirme eso. Pobre mío, estaba agotadito. Pero estaba feliz y satisfecho, cenó en 10 minutos de reloj y se fue a la cama, a los pocos minutos estaba dormido y tranquilo.

Pero hoy hemos empezado de nuevo el día bien temprano y ya temo la salida de la mañana, sin papá y con la moto. Si alguna no quiere pagar gimnasio y quiere ponerse en forma de cara al veranito, la invito a nuestra sesión deportiva. ¿Alguna se apunta?

domingo, 4 de abril de 2010

Qué cosas tiene el nene

Viendo el telediario como excepción a un día excesivamente largo, el nene mira atento a un señor musulmán al que están haciendole una entrevista. Lleva la cabeza cubierta, era un imán musulmán, lo que viene a ser un sacerdote (aunque la correspondencia no es la misma).

El nene: "mamá ese señor lleva una tirita en la cabeza"
Mamá: "¿¿¿¿una tirita????"
El nene: "sí mamá, lleva una tirita, ¿se ha hecho pupa en la cabeza?"
Mamá: (como estaba diciendo una jartá de tonterías no me ha quedado otra que contestar lo siguiente) "sí cariño, ese señor tiene pupa en la cabeza, el pobre"
El nene: Pobrecito mamá hay que cantarle el "cura sana"*.


*"cura sana": canción popular que mami canta al nene cuando se hace pupa: cura sana, culito de rana, sino se cura hoy se curará mañana.

Reflexiones a la vuelta de vacaciones

De nuevo en casa, después de 5 días de vacaciones, de sol, de playa como queríamos, estamos otra vez en casa. Y vengo con la cabeza llena de pensamientos, muy habitual en mi. Si a veces dejara de pensar un poquito igual y todo estaba más tranquila, pero eso es difícil.

Regresamos ayer sábado, para evitar los temidos atascos, caravanas y horas interminables de viaje. Ayer por la tarde muy tranquilamente recogimos nuestras cosas y nos vinimos tan ricamente.

Primera conclusión, la primavera no ha llegado a todas partes. Joer qué frío cuando veníamos para Madrid, lluvia, viento. Yo que venía con mi ropa de primavera, ala, fastidiate porque ya a medio camino hacía un biruji que no nos permitió ni merendar agusto.

Segunda conclusión, a la gente le gusta horrores esto de la caravana y los atascos. Cuando llegamos al barrio, vacío. Sitio suficiente para aparcar donde quisieras, nadie por las calles, ni un ruido. A estas horas ya anuncian los atascos tanto de salida como de entrada en los diferentes puntos conflictivos. Ainssss por no perder una tarde de lo que somos capaces a veces.

Tercera conclusión, en la playa si hay un rayo de sol, hay que ponerse en bañador, no importa la temperatura. Si en Madrid (o en cualquier otra ciudad supongo, eso sí que no sea costera), con 17 grados te paseas por el parque en manga corta y chanclas te llaman poco menos que gili...... o al menos ridículo. Pero si estás en la playa es casi de obligación pasearse de esa guisa. Da igual que corra una brisilla más que fresca, que tengas la piel de gallina, o que se esté empezando a nublar, hay que ponerse al sol. Y si te paseas como la que suscribe con una manguita larga más a gusto que todas las cosas, pues eres algo rarita. Claro que como la rara lo soy en muchas ocasiones, que más da ¿no?.

Cuarta conclusión, a los niños hay que curtirles con el agua helada de la playa a principios de abril. Pues sí, grandes o pequeños, los niños tienen que probar el agua de la orilla. Dadas las fechas y habiendo pasado el invierno más que fresquito que hemos pasado, es de suponer que el agua está para que te quedes patitieso si se te ocurre mojarte los pies. Decían el otro día los meteorólogos, que con suerte en el mediterráneo podía estar el agua a unos 15 grados. Anda, dúchate a 15 grados a ver cómo se te queda el cuerpo. El caso es que daba igual que fueran las 11 de la mañana que las 5 de la tarde, las criaturas ahí en el agua, y claro el mío decía "¿no me baño mami?"; a lo que yo argumentaba hábilmente, "pues si esta tarde quieres tomarte un helado, creo que no, ¿vale?". Podéis imaginar su respuesta. Y así le hemos ido sujetando, pero ayer por la mañana ya no se pudo resistir y se mojó los pies. Ay coñe, no veas lo rápido que salió del agua. Su argumento fue demoledor: "mamá el agua no está fresquita, ¡está helada!". Si lo sé le dejo que se moje los pies el primer día. Menos mal que mi niño es listo. Otros ahí estaban entrando y saliendo del agua, heladitos de frío, y esos padres ahí mirándoles orgullosos. Con tal de adelantar el verano, lo que son capaces de hacer algunos.

Quinta conclusión, de las vacaciones siempre llego más cansada de lo que me voy. Y es que por muchas ganas que tenga, por mucho que planifique las cosas, al final, tras unos días de lo que se supone va a ser algo de descanso y diversión, vengo más cansada con creces de lo que suelo irme. Tengo un dolor de espalda y un sueño que no me tengo. Joer, se supone que la playita relaja, pues no, a mi me deja por los suelos oye. Así que ahora unos días para recomponerme como es debido. Qué duro es esto de estar de vacaciones.

Sexta conclusión, tengo que comprarme un coche más grande (ya quisiera yo). Y yo que pensaba que este viaje sería más fácil en cuanto a equipaje, por aquello de que el nene es más mayor. Entre el petate del "por si acaso" que parecía que nos íbamos para un mes, el triciclo, la bolsa de juguetes y cuentos, la bolsa del cubo, palas y demás enseres de playa, pelotas, bolsas y no sé que más, el coche a reventar. Pero vamos a ver si somos tres en la familia, ¡¡cómo es posible que necesitemos tantas cosas!!.

Séptima conclusión, en la casa de la playa tengo que comprar una barrera para la cama del peque. No llevé la barrera que tenemos aquí porque no sabía cómo meterla en el coche. Y como allí duerme en una cama bajita, pegada a una pared, una cama de 1,05!! pues pensé que no pasaría nada. Craso error. Tercera noche, el nene dando vueltas intentando imitar a la niña del exorcista. Un ruido en la noche, PUMM!!... silencio .... "mamá, no os veo", el nene se ha caído de la cama. Si es que no para quieto ni dormido. Nota mental, en el próximo viaje, acercarse al Carrefour local a comprar una barrera. La dejaremos puesta hasta que cumpla los 18.

Octava conclusión, tengo que aprender a hacer lo que mi marido llama escucha selectiva. Tengo la cabeza como un bombo, de escuchar a mi hijo hablar sin parar. Mi marido dice que emplea una técnica de escucha selectiva, claro que también la debe emplear conmigo. De repente el niño le habla y él está recréandose en su mundo interior. "Cariño, que el nene quiere que le respondas". "Ay perdona, es que a veces ya ni le escucho, sino me volvería loco". Esta misma técnica insisto creo que hace tiempo la utiliza conmigo, de ahí lo fácil que le resulta, lleva tiempo entrenando.

Novena conclusión, el niño adelanta su horario en la playa. Siempre os he dicho que mi hijo no es muy dormilón. 10 horas seguidas de sueño nocturno es el récord. Pero tras el (maldito) cambio horario lo estamos dejando en 9 horas casi todos los días. Así anda el pobre como alma en pena cuando llega la una de la tarde. Cuando estamos en Madrid su hora para despertar oscila entre las 8.30 y las 9 de la mañana. Primera mañana que despertamos en la playa, miro el reloj, 7.30 horas. Os podéis imaginar que la criatura bajaba ya a la playa agotadito de tanto jugar en casa. Y ese ha sido su horario, las mañana restantes.

Décima conclusión, es mejor que pare porque mi cerebro no para de escupir ideas.

viernes, 2 de abril de 2010

Ágora, ¡conseguido!

Y por fin lo hemos conseguido. Sin interrupciones, sin cortes, la hemos visto, hemos conseguido ver Ágora de Alejandro Amenábar. Y desde luego os diré que hubiera sido un crimen ver esta película en tres veces como pretendíamos en un principio. Es una película espléndida, inquietante, que te mantiene pegado al sillón con un nudo en la garganta a pesar de que todos sabemos lo que va a suceder.
El nudo en la garganta se acentúa hacia el final de la película, la injusticia, el terror, la violencia, la mentira y la ignoracia hace que ese nudo casi te ahogue.

Os dejo este enlace para que leáis la crítica de Fernando Berlín, coincido con su opinión, así que para qué repetir.

http://www.radiocable.com/amenabar-agora-hipatia-2009.html

jueves, 1 de abril de 2010

Las preferencias del niño

Situación: Mercado Medieval que han puesto en la plaza del pueblo. Exposición de aves rapaces.

- "Mamá a mi no me gusta el pipi buho".
- "¿y eso?
- " Me da miedo mamá, a mi me gustan los pipis que hacen pi-pi (canto de los pajaritos vamos)"

Semana Santa ¿vacación o devoción?

Cuando estudiaba en el instituto tuve la suerte de tener a un gran profesor de Filosofía. Este mismo profesor también nos daba la asignatura de Ética. En el centro donde estudiaba no se daba Religión, sino Ética. Eso a los últimos cursos, los más pequeños podían elegir, o mejor dicho, elegían los padres. Curiosamente este profesor que nos daba impecablemente la clase de Ética era un católico convencido, practicante y profesor también de Catequesis. Pero era una persona respetuosa, y tenía un don estupendo y era enseñar a sus alumnos a pensar. Creo que fue el mejor profesor que tuve nunca, y fue con el que más debatí, debido a mi falta de fe y a mis dudas hacia la religión y la Iglesia. El siempre me "obligaba" a argumentar mis posturas, a pensar acerca de ellas, a buscar razones, por qués, me orientaba hacia otras ideas, me enseñaba otras posturas. Me enseño muchísimo. Pero le guardo en un lugar especial de mi memoria y siempre sentí no haber tenido contacto posterior con él.

Recuerdo que en vísperas de una Semana Santa nos mandó un trabajo, debíamos contar qué significaba para nosotros y nuestro entorno esta festividad religiosa, cómo nos afectaba, si lo celebrábamos y dónde íbamos. No quería un relato religioso de las procesiones, ya digo que dábamos Ética, quería que contáramos cómo lo vivíamos cada uno.

Y yo así lo hice, le conté que mis vacaciones las pasaba en la playa, con mi familia, que no había ningún contexto religioso, ni para mi, ni para las personas que yo veía por la calle, en la playa, en las terrazas, que las procesiones ahí estaban, y la gente se paraba a mirarlas por curiosidad porque pasaban por allí. Todo esto lo relataba yo en un amplio trabajo de muchas páginas. Conclusión, la Semana Santa como tal, como festividad religiosa la celebraban muy pocos donde yo estaba, y que lo normal era la gente festejando sus días libres y el solecito. Tuve un sobresaliente. Debatimos ese día en clase, fue magnífico.

Y siempre en estas fechas le recuerdo, con cariño y gratitud, y con mucho respeto, respeto hacia él como persona, como maestro y respeto hacia sus creencias y su fe. Una gran persona. Y me acuerdo muchas veces de él cuando veo a personas muy religiosas pero muy intolerantes, intolerantes contra quienes no practicamos, o no creemos o no nos convence esa institución llamada Iglesia.

Muchos años después Juan José (ese es su nombre) te puedo decir que veo lo mismo que veía entonces, muy pocos se preocupan de la religión en este pueblo al que vengo de vacaciones. Por el contrario muchos nos preocupamos del buen tiempo para poder llevar a nuestros niños a disfrutar a la playa. Pocos piensan en ese Jesús crucificado, pero en cambio todos paseamos con nuestro helado en la mano.

Y me resulta curioso que muchos de los que no celebran la Semana Santa se declaren católicos practicantes, me resulta curioso ya que yo que no soy católica, creo que es algo importante, hablamos de la crucifixión de Jesucristo, de la muerte de Jesús en la cruz, de su resurección, del sufrimiento de María al ver a su hijo muerto... En fin, que se te ponen los pelos como escarpias. Así que me sorprendo cuando se les llena la boca a muchas personas "sí, sí, yo soy practicante, yo creo en Dios, yo defiendo a la Iglesia, sí, sí ,sí", y te lo dice con la cervecita en la mano en una terracita tomando el fresco, mientras la Procesión del Silencio pasa por la calle del centro del pueblo. Así que, perdonadme pero eso no lo entiendo. O se es, o no se es, pero esto de las medias tintas no lo comprendo.

Curiosamente este profesor solo duró dos años en el colegio. No me preguntéis porqué, pues no lo sé a ciencia cierta. Parece que su forma liberal de enseñar, de hacernos pensar, de someter a debate incluso las clases de Filosofía no estuvo bien vista por la dirección. Mis notas en Filosofía fueron de sobresaliente siempre con él, aprendí muchisimo y se lo agradeceré siempre.