jueves, 30 de septiembre de 2010

Palabrejas: hablando bajito

Ya os he confesado en mi Test del Cuatro que adoro escuchar música cuando voy en el coche. Y claro tanto tiempo el peque conmigo, de la ceca a la meca, le ha cogido él también el gustillo a eso de ir con la musiquita puesta.

Íbamos el otro día tan campantes escuchando la radio cuando tuvieron la magnífica idea de poner un tema de Mecano (que me encanta), así que subí el volúmen un poquito. Después de un minutito de canción mi hijo interrumpe la música:

- Mamá, esta señora está cantando bajito.

Al principio no le entendía, pero claro tiene más razón que un santo. La canción era No es serio este cementerio, que tiene ya la torta de años. Por si no la recordáis aquí os dejo a Ana Torroja, cantando bajito.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Macedonia divertida de frutas

Hace mucho que no escribo de cocina, y como llevo unos días haciendo mucha macedonia, me ha parecido interesante compartirlo con vosotros. Mi macedonia no tiene ningún misterio, pero me he inventado un juego para que mi hijo disfrute comiéndola. Al principio le daba como repelús ver tanta fruta ahí junta, pero poco a poco le ha ido cogiendo el gustillo. Primero empezó comiendo los trozos de fruta que más le gustaban y ahora se come un bol él solito.

Ingredientes:

1 Kiwi

1 pera

1 manzana

1 plátano

2 melocotones (ahora que aún los hay frescos se los hecho naturales, cuando no opto por los que vienen en almíbar)

Naranjas para hacer zumo

Miel

Ni que decir tiene que la macedonia admite todo tipo de frutas, con piña natural queda también deliciosa, con uvas, con fresas (en temporada) o lo que se antoje. He puesto las que tenía más a mano y sobre todo las que más gustan a mi hijo.

Partimos en trocitos pequeños toda la fruta, echamos un par de cucharadas de miel (os recomiendo la miel de flores porque es la más suave) y regamos con zumo de naranja recién exprimido hasta cubrir toda la fruta. Dejad reposar al menos una hora para que todas las frutas suelten su jugo y tenga mejor sabor. Servir fresquita.

El juego con el peque es el siguiente: le sirvo en su bol la fruta con unas buenas cucharadas de zumo. Lo come con un tenedor, pincha uno a uno cada trocito y debe adivinar de qué fruta se trata. En cuanto lo mete en la boca ya sabe qué fruta es claro, pero le encanta mi cara de sorpresa y encanto. Después le dejo que se beba el zumo en el bol, lo cual le hace mucha gracia también. Y de ese modo se da un buen chute de vitaminas y miel que tan beneficiosa es para esta época del año.

Os recomiendo lo probéis. Hasta mi marido, que no es de comer mucha fruta (más bien nada) se come buenos cuencos de macedonia.

Animáos a hacerla, es fácil, rápido y sano, un postre estupendo.

martes, 28 de septiembre de 2010

El test del cuatro y mi falta de horas

El día se me queda corto.

7,30: Suena el reloj, pero ya llevo un ratito despierta, repaso lo que debo hacer hoy. Me visto, preparo el desayuno, hago la cama, recojo por encima.

8,00: Voy a ir llamando al peque que está de un perezoso. Le llamo, empiezan sus nervios, "¿dónde vamos hoy?". De sobra lo sabe "Al cole". "No me gusta el cole, no quiero ir". Así empezamos cada mañana nuestro día. Luego se olvida y no dice ni mu a ir al colegio. Pero le noto algo nervioso. Ójala pase rápido, estoy frita con esta adaptación. Él está nervioso, y por supuesto yo también. Se levanta contento, riendo, persiguiendo a la gata. Me ayuda, como cada mañana, a preparar el desayuno, su cola-cao, su croissant o tostada, y los dos ya en la mesa desayunamos viendo Caillou.

8,30: Mientras él acaba su desayuno (es copioso y requiere su tiempo, de ahí que le levante tan temprano) recojo la cocina, mi parte del desayuno, preparo su mochila del cole con su re-desayuno, hago su cama.

9,50: Le visto, empiezan más nervios. "Tu me esperas en el banco ¿verdad mamá?", más ojos llorosos, pero se pasan en seguida, la gata viene con ganas de jugar. Ya vestido juega con ella, se rie, está contento. Acabo de lavarme los dientes, recoger todo, preparar todo.

9,05: Vamos, vamos, vamos, a ponernos chaquetas, salimos.

9,15: Entra a clase. Ojos llorosos, algo de nervios, pero entra solo, dispuesto y buscando a la profe para hablar con ella. Ese es mi chico.

Después de esta rutina, a hacer cosas se ha dicho. Compra en Mercadona, paradita en el mercado, tiene la mejor panadería y además barata. Compra hecha, súbela los tres pisos, no tengo ascensor. A colocar la compra se ha dicho. Ainsss, se me había olvidado, el peque hoy tiene espagetis, voy a hacerle salsita de tomate. Ala, lista, solo queda cocer la pasta. Cocina recogida, charlita mientras tanto con amiga,....., Mis padres llaman, vienen a recoger al peque conmigo.

12,00: Salgo de casa para buscar al peque del cole, sale a las 12,10 horas. Sale contento, contándome el cuento del día, la canción, que hoy ha ido con su profe al baño a hacer pis. Madre del amor hermoso la pobre mujer se le ha tenido que llevar hasta a mear. Es una santa, una pedazo de santa.

12,20: Camino del parque. Jugamos un buen rato. Conoce a un niño y se lo pasa en grande con él.

13,20: Operación vuelta a casa. Siempre conflictiva, es un quiero y no puedo, está cansado pero quiere seguir jugando, conseguimos llegar. A partir de ahí, prepara comida, lee cuentos, echa siesta. Entre lectura de blog, charla por el chat con mi maridín, recojo, organizo la comida de mi marido para el día siguiente. El peque despierta.

17,00: No se siente bien, dolor de garganta. Merendamos y a ver al Doctor.

19,00: Nos atiende, parece que la garganta está muy irritada, pero no parece nada más. Faringitis leve. Ibuprofeno al canto, si hay fiebre tocará regresar.

19,15: A la biblioteca, cuanto menos parque, carreras y demás mejor. Sacamos unos libros, un vídeo de ballenas, me toca leerle 5 cuentos.... Papá no puede leerlos, solo puede hacerlo mamá, mamá en medio de su ataque de tos, de estar con asma, y de no tenerse derecha. Pero mamá los lee. Regresamos a casa, vemos el vídeo de ballenas, papá le ducha.

21,00: Cenamos. Por fin, estamos cenando. Acaba rápido, papi le lee sus cuentos y le mete en la cama. Mamá le da su masajito de pies que tanto le gusta. El día se va acabando.

21,45: Silencio. El nene está por fin dormido. Recogemos, nos ponemos el pijama, un poco de ordenador y lectura y a dormir tocan.

Como veis no paro mucho. Ese fue mi día de ayer, agotador. El de hoy va por el mismo camino, no actualizo el blog como quisiera, no leo lo que quisiera, tengo tantas cosas que contaros, tanto de lo que escribir, se me amontonan ideas y temas en la cabeza, pero mi día no da para más.

Pero de hoy no pasa sin agradecer a dos blogueras estupendas su nominación para hacer el test del cuatro: Laky y su blog Libros que hay que leer. Y Superamatxu y su blog Superamatxu's Blog .

Las Reglas del juego son las siguientes:

1º El nominado, vamos yo misma, tiene que poner el blog que le ha nominado. Ahí los tenéis. A estas alturas de la película dudo que no conozcáis a Laky y Superamatxu, pero si no es así, no esperéis más.

2º Nominar a cuatro personas. Cosa difícil nominar solo a cuatro. Como muchos de vosotros ya he visto que habéis sido nominados y ya habéis hecho vuestro test a ver si puedo ser original, y así todos nos confesamos.

Esther y su blog 38 años y un día.

Leia y su original blog Crónicas de una Padawan.

Rebe con su Disfrutando juntos.

Caro por La Mamá de Mateo.


Pero aquí quien quiera confesarse ya puede empezar.

3º Avisar a los nuevos nominados. Me pongo manos a la obra recién publique el post de hoy.


Aquí va mi test:

4 Cosas que llevo en el bolso: La cartera, el inhalador del asma, una navajita (nunca se sabe para qué puede ser útil), un chupa chups para emergencias con el peque.

4 cosas favoritas de mi habitación: El color de las paredes, en azul pitufo. Mi cama de 1.50x2.00 metros, el hermoso ventanal por el que entra una luz maravillosa, la tele que es la única que veo en todo el día.

4 cosas que me gustan ahora mismo: leer un estupendo libro de lactancia (Lactancia Materna de Marta Zamora e Irene Cañamero), abrazar a mi hijo mientras él me dice "aprieta", mirar a mi sobrina y ver que empieza a querer devorar el mundo, hablar con amigas y ver que no soy la única rarita.

4 cosas que siempre he querido hacer: viajar a Finlandia cuando haya mucha nieve por supuesto, tener una pequeña casa en el campo para huir de la ciudad, tener un hijo, aprender a cocinar requetebien.

4 cosas que no sabías de mi:
Adoro conducir mientras escucho a toda pastilla música.
Me vuelve loca el chocolate, y a veces lo como compulsivamente.
Me dan pequeños ataques de medio locura :) cuando estoy muy cansada o nerviosa, pierdo el norte y todo lo veo negro. Afortunadamente me duran pocos minutos, mi marido me suele centrar en la realidad, aunque a veces le regaño por ello. Se pasan rápido.
Me chifla pasarme una tarde rodeada de mis cremas y potingues, dedicarme solo a mi, mascarillas, exfoliantes, cremitas varias. Y acabar el día oliendo a mil y un aromas.

4 canciones que no me quito de la cabeza:
Corazón partío de Alejandro Sanz
Esos ojos negros de Duncan Dhu
Single Ladies de Beyoncé
Nessum Dorma de Luciano Pavarotti (Lady A compartimos gustos).

Como veis hay de todos los géneros. Pero os recomiendo el Nessum Dorma para el coche, es espectacular.

Ya sabéis otro poquito de mi. Feliz tarde a todos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Consecuencias

Si el sábado os contaba los progresos que ha hecho mi hijo en su adaptación al colegio, hoy os quiero hablar de las consecuencias que ha tenido y está teniendo el inicio de la vida escolar. Hasta ahora no había querido hablar del tema porque me ha interesado hablar con otras madres, tanto del colegio de mi hijo, como de otros colegios. Intercambiar información, hablar con amigas, y ver si mi hijo se comportaba así en exclusiva o bien era algo generalizado.

De todo hay en la viña del señor, que duda cabe, pero casi todos los niños tienen unos comportamientos similares. En nuestro caso, esto es lo más destacado:

- Mamitis. Os he dicho muchas veces que mi hijo ha estado muy enmadrado, que me ha necesitado mucho, ha sido muy dependiente. Pero de un tiempo a esta parte, no me necesitaba tanto, no había episodios tipo "mamá quiero estar contigo, no te vayas". Pero éstos han vuelto. Ahora mismo dejarle con mis padres y marcharme (por ejemplo) a comprar es misión imposible. Si desaparezco de la habitación en donde él está me busca nervioso. Todo tengo que hacerlo yo, sonarle los mocos, bañarle, vestirle. Esto último lo hemos superado y su padre puede de nuevo participar.

Supongo que pensará que el tiempo que él pasa en el colegio es más que suficiente para estar separado de mi. No me parece algo grave, forma parte de su adaptación que como os he dicho ya varias veces no se hace de la noche a la mañana.

- Irritabilidad. Le noto algo irritable, enfadica, incluso lloroncete. Habíamos superado también esto de pedir cosas llorando, pero hemos vuelto a las andadas.
De nuevo no le doy demasiada importancia, sé que esto pasará.

- Ansiedad. A pesar de que entra contento a clase, ya no llora y cuando sale se muestra contento y feliz, percibo un puntito de ansiedad. Anoche sin ir más lejos estábamos cenando y le recordamos que hoy, al ser lunes, iría al cole. Se puso algo triste e incluso se le humedecieron los ojos. En ningún momento me dijo que no quisiera ir, solo me dijo "mamá, pero tu me esperas en el banco, ¿verdad?".

- Dependencia de la profesora. La profe ha pasado a ser mi sustituta en el colegio. El viernes pasado me confesó que había llorado porque la profe había desaparecido en el rato del recreo. Se habían quedado con las cuidadoras, pero la pobre mujer supongo que aprovechó para ir al baño o preparar la siguiente hora de clase, o para tomarse un respiro, que 20 niños de 3 años tienen su miga. Mi hijo se puso muy nervioso y lloró hasta que ella reapareció. Hoy al entrar ha visto primero al profesor de apoyo y los nervios han vuelto, pero pasaron enseguida cuando ha conseguido verla.

Casi todos los niños adoran a sus profesores en estos cursos iniciales. Pero mi hijo además es muy muy cariñoso, necesita mucho contacto, mucha atención. Afortunadamente sé que ella se lo da. Hoy me ha contado que se ha ido a hacer pis con ella..... que primero entró ella al servicio y luego hizo él. Me da en la nariz que se ha puesto nervioso al verla marchar del aula y ha decidido llevárselo para evitarle un disgusto. Mañana se lo comentaré, pero estoy encantada con su atención al niño.

- Control de esfínteres. No es el caso de mi hijo. Su control de esfínteres es muy bueno desde hace mucho tiempo. Pero otros niños de clase me consta que han tenido problemas. También hay que considerar la diferencia de edad entre ellos. Mi hijo tiene 3 años y 7 meses. Sé que comparte mesa con un niño que hace los 3 años en diciembre. Una diferencia considerable. Pero es cierto que muchos niños con un control de esfínteres adecuado, sufre un retroceso provocado por los nervios y la ansiedad del inicio de las clases.

- Problemas de sueño y comida. Tampoco es el caso de mi hijo. Fijáos el sábado tuvo un buen berrinche por la tarde, y luego soñó con ello y le oíamos hablar en sueños de lo ocurrido, pero no ha tenido ni una pesadilla del colegio. Pero igualmente me consta que muchos niños comen peor o incluso duermen mal o tienen pesadillas durante la noche.


Estoy segura que me dejo cosas en el tintero, pero estos son los problemas más frecuentes que he detectado. Aunque más que problemas me gusta llamarlo consecuencias. Sé que pasarán en pocas semanas y que la rutina conseguirá imponerse. Pero aún hoy veía a algún niño llorar desconsolado y a sus mamás mirarles apenadas y desesperadas. Pero no debemos olvidar que aún estamos en Septiembre, que los niños empezaron las clases hace dos semanas, no podemos pedir peras al olmo.

La adaptación al colegio es delicada, a veces complicada, pero todos necesitan un tiempo para alcanzar la normalidad.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Progresos y adaptación

¡¡Uff!! 3 días sin pasarme por aquí, ¡¡mal fatal!! como diria mi peque. Y es que esta semana está resultando ser agotadora. La empezamos con las toses-mocos-placas-fiebre, y claro eso ya pasa su factura. La continuamos con odontopediatra-hospital-búscate-uno-privado, y claro, a seguir trabajando. Y al final con la re-incorporación-adaptación al cole el jueves, más pon-tu-casa-y-nevera-en-orden. El caso es que hoy sábado temo hacer ningún plan de lo cansadita que me encuentro. Cansada y mocosa, que esto del primer catarro de la temporada es un rollazo y empieza a durar más de lo aconsejable.

Pero a pesar de la dura semana, el jueves regresábamos al colegio. Y reconozco que miedo me daba. Ya el lunes él preguntaba el motivo de no ver a su profesora. Yo no he querido hacer mucho hincapié en que no va al cole porque está malito, los niños son muy listos, y además aprenden a somatizar muy rápido. No le di importancia y le dije que con fiebre no se debe ir a ninguna parte, sino quedarse en casita recuperándose. El martes fue cuando tuvo la crisis de me-aburro-como-una-ostra-mamá-quiero-un-amigo. Y el miércoles conseguimos que lo pasara entretenido porque fuimos al odontopediatra. Pero por la tarde ya andaba preguntando que si iba a ir al cole. Así que hablamos de ello tranquilamente y le vi bastante contento.

El jueves al despertarle y como cada día me preguntó "¿Dónde vamos hoy?". Cuando le dije que había colegio torció un poco el gesto y me dijo que no quería. No di mucha importancia a su negativa. Pero después al levantarse de la cama se puso bastante contento y me recordó que debía esperarle en el banco.

Esto es una treta más de las mías. Una de las principales causas de angustia en los niños de tan corta edad cuando les dejamos en el colegio, o guardería, es el miedo al abandono. Cuanto más pequeños son el miedo es más irracional porque les cuesta más entender que máma (papá, abuelos, cuidadores) regresarán en pocas horas a por él. Entonces decidí copiar a una amiga que utilizó la treta el pasado curso con muy buenos resultados. La treta consiste en decirle que mamá no se va, se queda fuera en un banco esperando a que salga. Nunca creí que esto serviría para reducir ansiedad y hacer que entrara confiado a su clase, pero así ha sido. Fuimos caminando tranquilos, hablando de nuestras cosas, de lo que haríamos después. Cuando pasamos al lado del banco se sentó, "mamá, aquí me tienes que esperar, ¿vale?". Y entró en clase sonriendo, saludando a la profesora y diciéndola "¿sabes?, mamá me espera en el banco".

Después tuvimos un pequeño percance. La hora de salida estaba fjada a las 12:50 horas, y yo ya me preparaba cinco minutos antes para salir de casa, cuando me llama la profe,...., que como el peque había faltado no nos habían comunicado que la nueva hora de salida eran las 12:10. ¡¡¡¡Argggg!!! Y el pobre ahí esperándome, algo lloroso. Fui rauda y veloz, pero lo encontré intentando coger aguita en un vaso y tranquilo. Su profesora me encanta, ya la dedicaré una entrada, quiero darla unas semanitas, pero lo que más me gusta de ella es que sabe cómo calmarle, lo hace de maravilla, y os aseguro que no es nada fácil. Nada más verme, me dijo "Pero mamá, ¿dónde estabas?, que te estaba esperando". Afortunadamente no hubo secuelas.

El viernes se levantó diciendo "No quiero ir al cole que no me gusta". Pero de nuevo no hice mucho caso. Después él solito debió reflexionar y me dijo "Bueno mamá, sí voy al cole, pero tu me esperas en el banco y luego me traes dos chuches". Acepté el trato sin regatear si quiera la parte de las chuches. No estaba en disposición de negociar. Parece que a pesar de todo sí le debe gustar eso de ir con más niños, hacer cosas divertidas. De nuevo fuimos contentos, entró contento y además decidió llevarle a su profe, una foto de su fiel compañera, su gata.

A la salida me encontré esa carita de emoción y sorpresa al verme, ese abrazo cálido, esa voz cantarina diciéndome que se lo había pasado pipa. Pero a los dos minutos me confesó "mamá he llorado, he llorado porque la profe se ha ido en el recreo". Ay mi ángel, la ha cogido tanto cariño que no puede perderla de vista. Ya le he explicado que la pobre necesitaría ir al servicio, o a preparar la clase para cuando ellos entraran del recreo, pero que desde luego no hace falta llorar porque se quedan con el resto de profesoras y cuidadoras. Se quedó conforme con la explicación.

Así que al final de la segunda semana, y contando con que ha faltado unos días, el balance es muy satisfactorio. Ya no hay llantos, va convencido, el resto del día el niño está contento, feliz, hablando del cole, come bien, duerme bien. Y además me cuenta lo que hace en clase, las canciones, las tareas, me habla de compañeros, pero sobre todo me habla de ella, de esa bendita profesora. Creo que os dije que elegí este colegio casi casi por ella. Creo que no me he equivocado. En unas semanas os hablaré más de ella. El próximo día 6 de octubre tengo tutoría para poder hablar tranquilamente así que ya os contaré.

Ha sido una semana de progresos y adaptación, una semana muy completa. Ahora solo aspiro a empezar la próxima sin contratiempos y poder tener pronto una rutina.

Feliz fin de semana

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Odontopediatra (II parte)

No esperaba mucho de esta consulta, para que nos vamos a engañar. El que mi pediatra no me hubiera derivado directamente cuando le vió el flemón y el color del diente me daba que pensar. Es un hombre muy dedicado y responsable. Y ahora he entendido la razón.

Según he llegado allí he visto niños con patologías odontológicas considerables, pero bueno no todo el mundo va al médico por problemas graves, las cosas leves también se tratan. Algunos auxiliares de enfermería deberían tener más consideración hacia los pacientes, sobre todo si son niños. Hacernos esperar una hora sobre nuestra cita porque el volante se ha quedado en la consulta equivocada, clama al cielo. Pero el niño es muy bueno y paciente y mami sabe inventarse mil juegos y canciones. Finalmente nos han atendido.

Para empezar la doctora, que ha sido muy amable, nos ha dicho que este tipo de patologías no las llevan en el hospital sino en un dentista especializado en niños. Le he contado lo que me sucedió, que el dentista me derivó a un hospital (de pago) porque no trataban a niños con dentición temporal. Ella me ha dicho que malo sería entonces y que buscara un buen odontopediatra privado, para que hicieran el seguimiento correspondiente al niño, que hay muchos y buenos. Después le ha mirado el diente y la encía y me ha contado lo siguiente. Efectivamente es una intrusión, como un lector anónimo me comentó en el otro post. El diente se puede oscurecer o quedarse así pero eso no es importante. El diente no se mueve, no se va a caer, pero lo que debemos vigilar es el flemón, que es síntoma de infección. Si el flemón aparece de vez en cuando se puede tratar con antibiótico. Y en caso de que aparezca frecuentemente habría que plantear la posibilidad de quitarle el diente. Dudas que me ha resuelto:

- El diente definitivo no se sabe si saldrá a su tiempo o bien tardará algo más. Cada niño es un mundo. En la mayoría de los casos sale, aunque tarda un poquito más.

- Si deciden quitarle el diente, el resto de ellos no se desplazarán.

- Lo mejor es intentar mantenerle el diente, aunque se ponga feo.

- El odontopediatra deberá hacerle revisiones cada 4 o 6 meses para vigilar la evolución.

Y con esto nos ha despedido amablemente. Así que ahora toca buscar un odontopediatra en condiciones, y a ser posible no muy caro, al que llevar a mi hijo.

Madres y padres blogueros de Madrid, si conocéis algún odontopediatra de confianza al que pueda llevar al peque, decídmelo por favor, bien en los comentarios del blog o bien en mi cuenta de correo. Os lo agradecería enormemente.

Así que ya sabéis lo que tenéis que hacer en caso de que vuestro hijo o hija sufra un golpe en un diente.

martes, 21 de septiembre de 2010

Mamá quiero un amigo

-¡¡¡Mamá quiero un amigo!!!-, estas han sido las palabras pronunciadas por mi hijo después de una larga y aburrida mañana en casa.

Por fin está mejor, por fin las placas de las anginas ceden y la fiebre se ha ido. Ha costado, llevamos desde el viernes así. Lo que creímos que sería un catarro sin más, ha resultado ser, una vez más, un proceso de placas, anginas y fiebres a tutiplén. Más de lo mismo. Ya la primavera pasada nos las hizo pasar canutas, el comienzo del curso y el otoño inminente no iba a ser menos. Cosas normales de niños, como su pediatra dice, y es cierto. Mi madre me cuenta que a mi me pasó igual, que tuve una temporada de placas y fiebres, y un día desaparecieron y no regresaron. Espero que ese día llegue pronto para mi hijo.

Pero hoy aún era pronto para ir al colegio. Ayer tarde aún tenía fiebre, y aunque no tuvo durante la noche sabíamos que algún pico podía aparecer aún, necesitaba descanso y tranquilidad. Un mañana más en casa le vendría bien para recuperarse del todo y coger fuerzas. Y además, las placas ahí siguen aún, supongo que puede contagiarlas. Así que aquí hemos estado mano a mano mamá y el peque.

Reconozco que he sido un poco tramposa, tenía un plan, un plan que ya elaboré al final del pasado curso, allá por mayo. Y es que por las mañanas uno no se puede divertir mucho con mami, porque si se divierte, lo de ir al cole no le va a convencer. Y más ahora, que ha faltado en pleno proceso de adaptación, hacía falta seguir con ese plan. No le he hecho mucho caso, no he jugado mucho con él, y como era de esperar se ha aburrido muchísimo. Además es el cuarto día de estar en casa sin mucho que hacer, es normal que se hartara.

Yo me he dedicado a hacer la comida, a mis quehaceres rutinarios, a hablar con alguna amiga que otra por teléfono, y él se ha desesperado. Lo he hecho aposta, lo reconozco, pero ha funcionado. A eso de la una de la tarde ha venido llorando a mi diciendo: -¡¡¡Mamá quiero un amigo!!!, quiero un amigo con quien jugar-.

Pobre mío, y es que hasta en la consulta del médico ayer tarde, según llegó se fue con un niño a jugar y aunque nos hicieron esperar, él estaba feliz. Necesita niños, amiguitos, ¡¡colegio!!. Así que ha sido mi ocasión, nos hemos sentado, le he consolado y secado sus amargas lágrimas y le he explicado que el jueves de nuevo irá al cole, con su profe, con sus compañeros y así no se aburrirá, aprenderá mucho y llegará a casa contento para comer. Ha sido la única manera de calmarle.

Me ha dado penita verle tan triste y frustrado, pero es una pena relativa, creo que haber estado malito le ha venido hasta bien para su adaptación al colegio. Ya ayer tarde al salir de la consulta del médico me preguntó por qué no había ido con su profesora al cole. Le expliqué que cuando se tiene fiebre hay que quedarse en casa. Me escuchó atento y pensativo, y después me dijo que ya estaba casi bueno y podría ir pronto. ¡¡Tiene ganas!!, y solo por eso estoy más que satisfecha.

Mañana tendremos que faltar también, ya sabéis, la cita del odontopediatra, así que creo que el jueves no habrá problema para entrar a clase. O igual sí, pero sé que se le pasará enseguida y saldrá feliz, contento.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Odontopediatría


Mientras nuestros hijos son pequeños se nos olvida que un día u otro deberemos llevarles al dentista. Pero un buen día tu hijo se da un golpe en la encía, un golpe tonto sin importancia y sale un pequeño flemón, y ahí empieza el problema.


El invierno pasado esto mismo le sucedió a mi hijo, un golpe absurdo, no muy fuerte, hizo que la encía se le hinchase, al día siguiente le había salido un bultito, un pequeño flemón en la encía justo al lado del paleto superior. El pediatra le trató con antibióticos y me recomendó que le llevara al dentista en caso de que el flemón apareciera repetitivamente. El flemón siguió saliendo, incluso a veces como con pus, pero nunca se inflamó en exceso. Y últimamente ya ni le salía. El diente no se movía y el niño no se quejaba.


Pero en agosto hemos empezado a notar que el diente ha empezado a oscurecerse un poco, nada alarmante pero ahí está. Así que decidí ponerme en contacto con un dentista infantil. Lo primero que me dijo que no trataba niños tan pequeños, es decir, con dentición de leche, y me remitió al hospital. Me indicó un hospital privado, pero como carezco de dicho seguro está fuera de mis posibilidades. Y en una de mis últimas visitas al hospital La Paz de Madrid, un cartel llamó mi atención: Odontopediatría. Así que no tardé ni dos días en ponerme en contacto con ellos. Un simple volante de mi pediatra les servía para abrir la historia y reconocer al niño. Dicho y hecho. El próximo miércoles tenemos la cita.


Lo que me ha sorprendido es que el pediatra no me derivara desde un primer momento al odontopediatra del hospital y por el contrario me recomendara un dentista. Y es que pienso que muchas cosas podrían solucionarse y tratarse tempranamente acudiendo al especialista adecuado. ¿No os parece?.


Según me indicó el pediatra y por lo que he estado leyendo, lo que ha podido suceder es que el nervio del diente haya muerto, ¿consecuencias? pues que el diente definitivo no salga. Nada que no pueda solucionar una prótesis a su debido tiempo. Pero y ahora, ¿qué sucederá ahora?, ¿se pondrá negro ese diente?, ¿qué van a hacer con él?. Estoy algo inquieta, lo confieso.


Lo que fue un golpe sin importancia al final supone una consulta a un especialista, y es que no gano para sustos con este niño.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¡¡Bendita cebolla!!

¡¡Bendita cebolla!!, bendita sí, porque mira que me gusta a mi para todo pero nunca habría dicho que me gustaría también para pasar una noche sin tos. Ya en su día mamá en Alemania nos contaba su experiencia con ella, y confieso que me costó creerlo. Pero muchos de los comentarios a su entrada confirmaban las propiedades curativas. Después de leer esto prometí que si me veía en alguna con tos catarral me arriesgaría a que el cuarto oliera a sobaco turco (palabras textuales de mamá en Alemania).

Como ya os he dicho estamos en el primer proceso catarral-placas-tos-mocos de la temporada. El antibiótico, los antitérmicos y el termómetro están siendo nuestros fieles compañeros este fin de semana. La cosa va como siempre ha ido, y una semana de esta guisa no nos la quita nadie, hemos tenido muchos mocos estos días y ayer tarde la tos cansina hizo acto de aparición. Llegó la noche y la hora de acostarse, tos y más tos. Y aunque tengo jarabe en casa, dar más potingues a mi pobre criatura no me parecía lo más conveniente, y me acorde de la mágica cebolla. Reconozco que al principio me resistí, justo ahora que ya no se puede dormir con las ventanas abiertas,...., con lo mal que huele. Pero tras diez minutos de toses continuas, los tres metidos en la cama (cuando tiene fiebre se traslada a nuestra cama), yo también con catarro (por supuesto me lo ha contagiado), a punto de empezar nuestra tercera malísima noche, no lo dudé, y mi marido se fue a partir la bendita cebolla.

No sé si fue casualidad o no, pero a los cinco minutos mi pequeño dejó de toser, tiempo suficiente para impregnar el cuarto con el olor típico de un metro en hora punta, pero dejó de toser. Y no ha tosido en toda la noche, ni él ni yo. A mi se me ha pasado un picorcillo sospechoso y molesto gargantil. ¿Responsable la cebolla?, pues parece que sí, porque no hay ningún factor más añadido. Eso sí, el dormitorio está abierto de par en par desde las nueve de la mañana a ver si conseguimos recuperar su dulce olor, voy a ver si echo un poco de ambientador o algo.

Pero la misión la ha cumplido y estoy más que contenta. Remedio de viejas como diría mi madre, pero qué sabias son las viejas.

Feliz domingo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Inmunizados?

Hace un año exactamente, vecinos, algunos amigos, conocidos me decían que como no llevaba al niño a la guardería no se iba a inmunizar de cara al colegio. No se daban cuenta que el contacto con personas, en general, hace que puedas coger cualquier catarro o "itis" común infantil. Pero no, parece que es absolutamente necesario ir a la guarde para enfermar. Muy lejos de la realidad, lo que hace que todos esos viruses que flotan en el aire se contagien es estar con más niños sin más, que son los focos que contagian a todo chichi pichichi.

Como en otras ocasiones os he contado mi peque el año pasado estuvo en la Ludoteca, clases de natación, clases de música, vamos en contacto continuo con adultos y niños. El invierno no lo pasamos mal, algún catarro, alguna faringitis, lo habitual. Pero la primavera fue terrorífica. De marzo a mayo salíamos de Málaga y nos metíamos en Malagón: faringitis, placas, otitis, vuelta a las placas, vuelta a la faringitis. Y así, poco a poco nos fuimos reponiendo. Llegó el calor y todo se calmó, y salvo una leve diarrea este verano llevábamos 3 meses estupendos sin rastro alguno de moco.

Alguna persona que otra, con muy mala leche, ya me dijo que mirándolo por el lado bueno era una suerte que el niño hubiera pasado por todas esas itis de cara al inicio del cole en septiembre, pues así ya iba inmunizado. Y por supuesto ponía el ejemplo de su prole, en guardería y siempre malos. Pero claro, a estas alturas ya eran resistentes a todo, ¡Bendito sea Dios!.

El caso es que hemos empezado el cole sí, y el jueves empezaron los mocos, el viernes la fiebre y hoy las toses. Estamos como queremos. Así parece que la inmunización no ha funcionado como algunos pretenden. Pero si fuera solo cosa de mi niño pensaríamos, vaya es un poco flojo el nene. Pero no mira, su amiguito está malito, la prima del mismo también, algunos nenes conocidos del barrio andan de aquella manera, incluso algunos hijos de amigas blogueras no andan en sus mejores momentos. El inicio del curso está siendo duro para todos.

Solo espero que el otoño nos depare mejores cosas, porque sino vamos a acabar con las existencias de clinex del supermercado.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Seamos responsables

Ha empezado el curso y los virus, catarros, toses, fiebre, mocos y demás no han dado tregua. Un buen número de niños, incluído el mío, ha empezado la temporada otoño-invierno, la temporada de las "itis".

Mi peque ayer empezó a tener moquillos, era solo eso, mocos, ni tos, ni fiebre, ni nada de nada. Así que le llevé al colegio, era su primer día de 3 horas. Y por cierto fue muy bien. Aunque llegó algo lloroso (aunque mucho menos que el día anterior), entró por su propio pie, y se quedó tranquilo. Al recogerle estaba feliz y se pasó todo el día hablando de su profe, de las canciones, de los juguetes, de lo que había pintado. Así que parece que se divierte. Pues eso, que a pesar de los moquetes, asistió a clase. Salió igual que entró, mocos y nada más. Bueno mocos y una sonrisa que le inundaba la cara.

Por la tarde la cosa fue a más, décimas, toses, ojos llorosos. Así que de cabeza al pediatra, por desgracia nuestro santo médico no estaba, así que la suplente miró por encima al niño, especialmente le miró por encima la garganta, a pesar de mis advertencias de sus antecedentes. Sus palabras fueron estas:

- Antitérmicos, lavados nasales y mucho líquido. Es un catarro.

- Sí, sí, ya veo que es un catarro. Pero si la fiebre va a más te lo bajo mañana.

- No, no, es mejor ver el cuadro con 24 horas de evolución. Lo bajas el lunes.
-¿¿¿¿¿Einsssss????????

Para ser médico y ser de ciencias esta doctora no sabe que el lunes serán ya más de 72 horas de evolución. En fin, espero que hoy esté su médico. Porque la fiebre ahí está, la tos de perro ahí está y unas bonitas placas pueden aparecer, y si voy el lunes la fiebre igual se me ha puesto en 40º.

El caso es que a pesar de que esta mañana tenía 37, no muchos mocos y poca tos, NO ha ido al colegio. El niño no está para ir a clase, por varios motivos: no se encuentra demasiado bien, los mocos salen y salen sin parar, puede contagiar a muchos compañeros. Le he dado un buen chute de ibuprofeno y claro, luego se encontraba mejor, pero insisto, no me ha parecido responsable llevarle. Primero por el niño, que duda cabe, y segundo por los demás.

Hoy he hablado con algunas mamás amigas que me han contado que muchos de sus hijos estaban enfermos. Las patologías más comunes: mocos, faringitis, gastroenteritis. Tenemos un amplio abanico. La mayoría de ellas no han llevado a los niños a los colegios y/o guarderías pertinentes. Pero algunas, a pesar de tener un diagnóstico confirmado sí han llevado a los niños. Llevar a un pequeño a clase con unas placas, o con una bronquitis, supone que lo pegará seguro a otros niños. Y ahí está el gran problema. Y así no hay manera de que viruses varios salgan de las aulas.

Me consta que no es fácil para muchos padres que trabajan apañarse cuando un hijo está enfermo. Pero hay que reconocer que muy responsable no es llevarle al centro con una fiebre enmascarada con antitérmicos y con una patología que sabemos contagiará a sus compañeros.

No me atrevo a criticar de lleno a esos padres, insisto, porque conozco las dificultades a las que se enfrentan. Yo estoy en casa y hoy no ha ido a clase mi hijo, no ha pasado nada. Pero otras personas tienen que hacer un auténtico despliegue de medios para conseguir atender a su hijo enfermo en día de diario.

Una vez más tengo que mencionar la tan manida conciliación laboral, la falta de ella mejor dicho, que si tu hijo enferma aquí no hay quien te cubra, a menos que te pidas el día de vacaciones claro.

Pero a pesar de todo, me atrevo a pedir a esos padres un poco de responsabilidad porque si nada más empezar el curso estamos ya así, el invierno parece será bien duro.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Y de los sentimientos de las mamás, ¿quién habla?

Pues hoy hablo yo, hoy quiero hablar de los sentimientos de las madres, de mis sentimientos. Hacía mucho tiempo, meses, incluso años que una semana no se me pasaba tan lenta. Cuando el pasado jueves tuvimos la reunión con las profesoras del colegio y nos explicaron el horario de adaptación de esta semana pensé "qué rápido se va a pasar y que pocos días con adaptación". ¡¡Uff!! ignorante de mi. Sólo es miercóles, tercer día que sale a las 10,30 y parece que llevamos un mes con ese horario. Mañana empezamos una nueva etapa, saldrá a las 12 de la mañana.

He leído estos días a muchas madres, algunas habéis contado que habéis llorado, otras que os sentís culpables, otras que estáis tristes, otras que dudáis de si lo estáis haciendo bien. Todas tenemos sentimientos extraños, que fluyen por nuestro ser, a los que nos tenemos que enfrentar al tiempo que nuestro rostro debe reflejar alegría, al tiempo que estamos con nuestro peque al ciento por ciento para darle nuestro apoyo, nuestro amor incondicional, para apoyarle y consolarle si lo necesita. Duro, ¿no?.

Al menos para mi está siendo muy duro. Mis entrañas se remueven y no puedo expresar todo lo que llevo porque debo perfeccionar el arte del disimulo. Mi niño tiene que verme fuerte, feliz, firme, contenta, dispuesta para consolarle, abrazarle, ayudarle en este duro trance en el que se está convirtiendo su incorporación al colegio.
Cuando le he dejado hoy en su clase, llorando y pidiéndome que le llevara con él me he dado cuenta del desgaste emocional que esto supone, del esfuerzo que hacemos, de los sentimientos negativos a los que nos enfrentamos y debemos vencer.

Mi hijo es un niño inteligente, y por desgracia ha encontrado en el colegio cosas que no le convencen. Por desgracia al ser aún un horario tan breve no da tiempo a mucho y se aburre. Ahí está nuestro problema, no consiguen captar su atención, no le enganchan. En cuanto consigan atraer su interés esto será más fácil, pero por ahora las pobres profesoras bastante tienen con consolar, conseguir la atención de todos como para también conseguir una diversión en el aula.

Así que mañana no sé cómo vamos a ir, qué tendré que inventarme. Tenía toda una gama de sobornos, actividades con mami, atención, cariño, mimos, juego. Pero a mitad de semana se me han acabado los recursos, los que tenía disponibles ya no le valen. Así que tengo una doble tarea por delante, vencer todo este malestar que siento y reinventar mi abanico de recompensas para fortalecer el vínculo con el colegio.

Por supuesto acepto todo tipo de sugerencias, ideas, consejos, que podáis brindarme.

Edito el post escrito:


Lo que hasta ahora habéis leído lo escribía a las 10 de la mañana, sola en casa, mi niño en el cole. Y yo aquí pensando en cómo estaría. Leyendo en otras entradas anteriores como Kithy vivía el mismo mal rato que yo.


No me siento culpable, culpable de qué, no me siento llorosa, no he llorado, me siento triste. Llevo casi un curso preparándole para este momento, preparándole a él y preparándome yo. Y ahora veo que mi pequeño me da una negativa rotunda. Y he ido a recogerle con todo ese batiburrillo en mi estómago, en mi mente, y con una tristeza notable, producto también de la tensión, el cansancio. Y, ¿qué me he encontrado? Me he encontrado a un niño sonriente, feliz, que me cuenta que mañana conocerá a más compañeros (se integran todos los alumnos de la clase a la misma hora), que se lo pasará pipa (como él dice), que ha jugado a la pelota,..... Y, ¿cómo me he sentido después?, como una idiota, así de claro. Como una idiota que no sabe manejar del todo la situación. Qué complicado es esto.


Pero lo importante es que el niño ha salido feliz, contento, ha jugado muchísimo, ha ido todo el camino al parque hablando de su profesora y de dos compañeros. Así que no puedo pedir más.


Mañana será otro día, más intenso, con más compañeros, más horas, una nueva experiencia.

martes, 14 de septiembre de 2010

Mamá, no quiero ir al cole

Eso fue lo que anoche, justo antes de dormirse me dijo mi hijo. Y es que como os dije ayer, salió del colegio muy confundido, algo serio e incluso triste. Él que iba tan feliz, tan pizpireto, tan convencido, llega y se encuentra con 3 o 4 compañeros llorando a moco tendido, gritando y berreando. El pobre debió quedarse sorprendido, debió decir algo así como:

-"pues si este lugar es tan divertido como dice mami, ¿qué puñetas hacen estos llorando a mares?. Igual mamá me ha engañado y esto es un rollazo...."

Yo en su lugar lo hubiera pensado. Gritos, llantos, berrinches, así no hay quien se relaje y disfrute, eso está claro.

El día lo pasó fenomenal, risas, mimos, besos, pasamos un día estupendo. Hicimos muchas cosas, comió y cenó cosas ricas hechas por mami y planeamos muchas cositas para hacer hoy. Pero después de llevar todo el día analizando, su conclusión fue esa, no quería regresar al colegio,...., ¡¡solo!!.

El término "solo" es fundamental. Lo que él quería es que yo fuese con él, porque ir sí que le gusta. Así que anoche antes de dormir nos tocó charleta trascendental, de niños mayores, mamás y papás que se quedan fuera esperando, niños que aprenden y se hacen grandes como los papis y las mamis, Reyes Magos orgullosos de niños que van al cole,..... mami que si se porta bien le lleva regalito. Hablando en plata, utilizamos el soborno. Y funcionó. Se quedó dormido tranquilo y plácido. Ha dormido toda la noche de un tirón y a las 8 en punto se ha despertado solito, como un reloj.

Lo primero que ha dicho ha sido que quería ponerse un reloj (de juguete) para ir al cole, ¡¡perfecto!! hijo como si te quieres disfrazar de Spiderman, tu ponte lo que quieras. Después ya me ha dicho que no quería ir solo al cole.... mal vamos. Pero a pesar de eso, ha desayunado (aunque mucho menos que otros días), ha visto sus dibus, ha jugado con su gata, y me ha dejado vestirle sin mucho problema. Como íbamos bien de tiempo le he leído un cuento para relajarle. Todo ha ido bien, y nos hemos ido. Hemos ido hablando, riendo y muy tranquilos, pero al llegar ya me iba recordando que no quería ir solo.

Y al ir hacia la puerta de su clase, una lágrimita se le ha escapado, pero no oponía resistencia, se dejaba llevar de la manita. Y mami, con el corazón en un puño asumiendo su papel de "tengo que ser fuerte y decidida por su bien". Ya en la misma puerta al ver a la profe no lo ha podido remediar, sus lagrimitas caían sin control, y él intentaba limpiarse como queriendo evitarlas, pero no ha podido. Le he dado un besito y se lo he entregado a la profesora, dándome media vuelta de inmediato. Ha llorado y se ha resistido a entrar. Pero me he ido sin más.

¿Qué cómo me he sentido? Creo que todos sabéis cómo me he sentido, mal, muy mal. Sé que no pasa nada, sé que forma parte de la adaptación, y sé que se le pasará, pero me he sentido mal.

Cuando he ido a buscarle confieso que iba nerviosa, hasta me dolía un poco el estómago. Era el primero de la fila para salir, su cara reflejaba emoción, nervios, al verme ha sonreído. Y le ha dicho a su profe "¡¡hasta mañana!!". Me ha abrazado y me ha besado. Y como es más tierno que un bizcocho me ha confesado que ha llorado, pero que la profe ha dicho que no pasa nada y que no hay por qué llorar. Al momento dice que tenía pis, así que hemos entrado en su clase de nuevo y me ha llevado a los baños de los peques, me lo ha enseñado todo muy orgulloso y hemos vuelto al aula, donde ha hablado muy confiado con la profesora de apoyo.

Su profe me ha dicho que todo pasó enseguida, y que hoy consiguió que todos la atendieran tranquilos e incluso les pudo leer un cuento. Buena señal. Me ha dicho que es un niño muy maduro y, .... , muy sensible. ¡Ja!, me lo dices o me lo cuentas. Pero me alegra ver que le ha calado pronto. Es cierto, es un niño muy maduro para su edad, y de su sensibilidad os he hablado en muchas ocasiones.

Pero hemos dado un paso más. Al salir ha ido muy contento, nada que ver con ayer, ha ido riendo, correteando, feliz. Y al verle así yo me he relajado muchísimo.

Ahora duerme, agotado, y reponiendo fuerzas para enfrentar una tarde llena de recompensas y juegos. Hoy haremos magdalenas juntos (adora mezclar ingredientes y colocar los moldes en la bandeja de horno) y después nos iremos a jugar a los bolos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Un día para recordar: 13 de septiembre de 2010

Hoy es un día para recordar, para grabar en nuestra memoria, el 13 de septiembre del año 2010, el día que nuestro hijo ha comenzado el colegio. Un día distinto, donde comienza una nueva etapa, una nueva andadura, donde está dando el gran salto a otra infancia, donde se nos hace un poco más mayor.


8:00 horas: Nos despertamos.


Papá y mamá han ido a despertarle, a las 8 en punto, papá estaba grabando con la cámara de vídeo. Él sabía que hoy era el día y ha despertado con una pícara sonrisa en la cara.

- "Mamá tengo que desayunar rápido para que me de tiempo de ir al cole".
Y es que como desayuna tanto a veces le lleva más tiempo del que me gustaría. Pero se ha portado bien y ha desayunado en un tiempo prudencial.

8:50 horas: Nos vestimos.


Mientras yo acababa de preparar todo (los libros y el material que debíamos entregar, su mochila, su chaqueta), papá le ha vestido. Estaba muy contento y emocionado.

- "¿Y el baby?".
- "Hoy no hace falta baby cariño, hace calor y hoy solo vas a ir un ratito corto al cole para conocer a tu profesora y a alguno de tus compañeros".
- "Pero yo no quiero ir un rato corto, quiero ir mucho rato al cole".

9:15 horas: Salimos de casa.

Después de dar muchas vueltas de última hora, se me olvida esto, tengo aquello, salimos los tres de casa. Ha decidido llevar él su mochila de Rayo McQueen, y eso que pesa un poquito. Hay que llevar una muda de ropa (por si hay accidentes, pises y demás), pañuelos, agua, y por supuesto no puede faltar unas galletas y un zumo. Mi hijo se debe creer que se va a morir de hambre allí.

9:25 horas: Llegamos al cole.

Diez minutos escasos es lo que tardamos en llegar al colegio, y eso que vamos a su ritmo, tranquilos.

Ya en la puerta de la entrada al área de infantil mi hijo se impacienta, quiere entrar ¡¡YA!!. Y protesta y lloriquea, no porque quiera marcharse sino porque irse con su profesora, en ese instante. Algunos niños están abrazados a sus madres, otros ríen y juegan, otros se impacientan al igual que mi hijo. Solo son 12, quizá menos.

Cuando hemos llegado a la puerta de la clase, mi hijo se ha soltado de mi mano y aunque no conocía a la profesora, cuando la ha oído llamarle, se ha ido con ella sin mirar atrás, ¡¡ni un beso nos ha dado!!. Muy prudentes nos hemos retirado de su campo de visión. Muchos niños lloraban, dos de ellos gritaban y estaban muy muy nerviosos. Mi marido pudo verle por una esquinita, estaba tranquilo, sorprendido, con su mochilita muy contento, pero extrañado supongo de ver a esos niños gritar y llorar. Y cerraron la puerta, ya está en manos de su profesora, así que nos vamos.

Hoy solo estarán una hora, de 9,30 a 10,30 y la clase la dividen en dos grupos. El primer grupo es el de las 9,30, y el otro entra a las 10:45 horas. Esto lo haremos hasta el miércoles. Ya el jueves, se integra todos los alumnos y entran a la vez, y ya la jornada será de 9:15 a 12 horas.

Pero en una hora parece que les ha dado tiempo a mucho, han entrado, han jugado un poco, han salido al patio, al arenero, jugado con cubos y palas y regresado al aula, donde les han llevado a todos a los baños a hacer pis. Muy completo.

10:30 horas: La hora de la salida.

Cuando ha llegado la hora de recogerles, hemos ido a la puerta del aula, ya estaban en fila esperando a salir. Algunos con lágrimas en los ojos, otros muy serios. Mi niño me ha visto en seguida, estaba el tercero en la fila, no lloraba pero se notaba que alguna lágrima había caído. Estaba un poco nervioso. Me ha abrazado muy fuerte y me ha pedido que le limpie los mocos. La profe me ha dicho que no ha ido mal pero que un poquito ha llorado, mientras decía "no lloro que soy mayor". Pobre mío. Pero luego nos ha enseñado el arenero, los columpios, y ha ido tranquilo con los abuelos y conmigo pero algo serio y pensativo.

Creo que no esperaba ver a todos esos niños llorando y al final le han debido contagiar. Nos hemos ido al parque y hemos pasado el resto de la mañana muy entretenidos. Después en casa tenía su comida preferida: pollo asado y natillas de chocolate. Hemos leído muchos cuentos y se ha ido a la cama a echar su siesta. Está agotado, ha sido una mañana de muchas emociones.

Como os digo está confundido. Me ha preguntado por qué los niños lloraban, pregunta que yo esperaba. He intentado explicarle que otros nenes son más pequeños que él y que quizá sus papás y mamás no les han contado que el cole es un sitio para pasarlo bien, aprender muchas cosas, hacerse más mayores. Pero que él se lo puede contar mañana si los ve llorar.

No hacía más que mirarme, y varias veces me ha preguntado - "¿estás contenta mamá?". Mi aprobación es muy importante para él, así que la mañana me la he pasado achuchándole, besándole y diciéndole lo orgullosa que estoy de él.

Como premio esta tarde nos iremos a jugar al balón al parque, para cenar mami le hará croquetas (sus preferidas) y esta noche papi le leerá un porrón de cuentos. Porque mañana hay que ir al cole, y solo espero que sea tan fácil como hoy, aunque creo que será un poco más difícil.

Mientras comíamos me ha dicho algo pesaroso:

- "Mamá le he dicho a la profesora que no me gusta estar solo, porque tu estabas lejos y no estabas conmigo".

Pobre mío. Le he explicado que yo estaba fuera esperándole porque las mamás no podemos entrar en las clases, ahí van solo los niños con sus profes para aprender y hacerse mayores. Y sobre todo le he explicado que él nunca está solo, que yo le dejo con su profesora porque es muy buena y cariñosa, y que mami estará fuera esperándole. Parece que se ha quedado conforme.

La verdad es que me siento orgullosa de él, no lo puedo remediar. Es un niño sensible, es cierto pero ha analizado bien la situación, y ahora debemos adaptarnos todos a este gran cambio.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Gira de conferencias de Laura Gutman en España

Este mes de Septiembre la famosa y reconocida terapeuta familiar, Laura Gutman, iniciará un ciclo de conferencias en nuestro país. Aquí os dejo el calendario y la información necesaria.

Las ciudades afortunadas son: Alicante, Madrid, La Coruña, Palma de Mallorca, Málaga y Barcelona. La verdad que no está nada mal. El título de la conferencia es Nuestras Infancias Reflejadas. La duración 3 horas, 2 horas de exposición más 1 hora de preguntas del público. Su precio, 55 €uros.

Cuando he visto que Madrid era una de las ciudades elegidas, he leído el programa, y realmente me ha apetecido muchísimo asistir. Pero por desgracia, una mamá en paro no puede gastarse este dinero. Por un tiempo de 3 horas cobrar este precio me parece incluso un abuso. Estoy de acuerdo en la fama y prestigio de la ponente, en que es un lujo poder escucharla y que no todos los días se puede tener esta oportunidad, pero sigo pensando que el precio es excesivo. Y por esto, voy a tener que renunciar a ir.

Desde aquí, desde mi humilde blog, me gustaría decir a quien pudiera escucharme que hay muchos padres y madres, aparte de profesionales que ansían asistir a este tipo de eventos, escuchar, aprender más, pero es imposible si se cobran precios exagerados.

Cualquier formación que uno quiera hacer, cualquier conferencia o charla, evento o reunión relacionado con la maternidad es impensable si no desembolsas una suma considerable. Sé que un profesional no se mueve por menos de cierto dinero a la hora, pero insisto, 55 €uros por dos horas de ponencia es un gasto elevado lo miremos por donde lo miremos.

Sinceramente espero que alguno de los que leáis esta entrada pueda o quiera asistir. Si así fuera, contádmelo.

Señora Laura Gutman, como supongo que también tendrá unos altos ingresos gracias a sus libros, buscaré a ver si los tienen en la biblioteca, no me apetece seguir enriqueciendo las arcas.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Y por fin ha llegado el día

Ha llegado el día, el próximo lunes 13 de septiembre a las 9,30 horas, mi hijo empieza el colegio. Esta mañana he tenido la reunión previa, con el equipo de profesores, la dirección y finalmente con la que será tutora de mi peque los próximos tres años. La profe es encantadora, ya la conocía. Tuve la oportunidad de hablar con ella en marzo, era casi seguro que ella sería la que empezara con el nuevo grupo, y así ha sido.

He salido muy contenta de la reunión. El horario de esta primera semana será de adaptación, relajado y progresivo. Nos han explicado los objetivos de este primer mes, cómo serán los horarios, los grupos, el número de clases, quienes serán los profesores tutores, quienes prestarán apoyo. Todo va orientado a la adaptación de los pequeños, pensando solo en los pequeños, puedo afirmar que con una orientación muy respetuosa hacia ellos. Estoy feliz, no lo niego.

Nos han hecho unas recomendaciones de cómo contarles que se van a incorporar a sus clases, incluso ayudándoles mediante pictogramas, o cuentos.... Bueno yo todo eso ya lo he hecho. Lo llevo haciendo todo el curso pasado. Mi hijo tiene claro hasta quién le va a llevar al colegio y quién o quienes le van a recoger (los abuelos). Tiene claro el nombre de su profesora, lo mucho que le va a querer y cuidar, lo orgullosa que se va a sentir mamá. Pero entiendo que ellos deben y tienen que hacer ciertas recomendaciones. Es muy útil para los niños si en sus cabecitas se pueden ir haciendo una idea de lo que va a pasar, y pueden anticiparlo. Esto hará que se vayan acostumbrando a la nueva situación, incluso antes de conocerla, reduce ansiedades y miedos y se enfrentan más fácilmente a la nueva aventura.
Incluso han recomendado a aquellos padres que puedan que no les dejen a comedor este primer mes, para que la adaptación sea más progresiva.

Aquellos niños que no se queden a comedor, como va a ser nuestro caso, no están obligados a asistir al horario de tarde (de 14,30 a 16,00 horas), ya que ese período se reserva al descanso y la siesta. La flexibilidad horaria, el respeto a los ritmos de los niños, la enseñanza de hábitos de higiene y cuidado, son prioritarios en este primer trimestre. Nos han insistido mucho en no correr, en comprenderles cuándo lloren, mostrarles una actitud positiva y alegre, no amenazar, no enfadarnos, ponernos en su lugar. Toda la charla ha estado orientada a cómo ayudarles a adapatarse lo mejor y lo antes posible.

Para mi era muy importante encontrar un centro que se adaptara a mi idea de escolarización, sin horarios maratonianos, sin pretender formar a pequeños Einstein desde su tierna infancia, sin presiones, respetando la importancia del juego para aprender y asentar las bases de su vida académica. Quizá soy poco ambiciosa o incluso muy idealista, pero así opino yo. Así quiero que mi hijo se forme, yo no quiero al más listo de la clase, ni que tenga miles de asignaturas, ni quiero que tenga un cociente intelectual de 150. Porque,...., ¿acaso los más inteligentes, o los que sacan mejores notas son los más felices? Creo que no.

Pero no me entendáis mal, quiero dar a mi hijo la mejor educación, la mejor que pueda, pero la educación no solo son buenas notas, asignaturas complicadas, es mucho más, es respeto, aprendizaje social, compartir, aprender buenos hábitos, aprender a ser compasivos. Y como yo en casa ya he iniciado la parte que me corresponde (que es muchísima), me apetecía un colegio orientado en la misma línea. Y aunque penséis que es fácil, yo he encontrado dificultades.

Así que estoy contenta, y me doy cuenta que la elección de colegio ha sido acertada. No me gustan algunas cosas, no lo niego. Y es posible que para futuros ciclos le cambie de centro, pero para Educación Infantil no he podido elegir mejor.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Recomendaciones médicas: Diarrea

Ayer eran los traumatismos, hoy le toca el turno a las diarreas. ¡¡Tranquilos!! el peque está bien, pero cuando he ido a guardar en su carpeta el último informe médico he visto que teníamos otra hoja informativa de "qué hacer ante una Diarrea Aguda". Llega el otoño, el inicio de los colegios, guarderías, tiempo cambiante, virus profilerando, aulas repletas, un caldo de cultivo estupendo. Muchos tenéis hijos que aún no han pasado por una gastroenteritis o una diarrea leve. La primera vez que mi hijo tuvo una diarrea fue con 14 meses y la verdad que asusta un poco. Una nunca sabe cuanto puede albergar esas pequeñas barriguitas.

Esta hoja informativa me la dieron en el Hospital de Madrid La Paz. Están disponibles en cualquier hospital, y entiendo que también en los Centros de Salud, pero al menos en el mío esta información no la suelen dar. Es información útil para los padres, al menos lo fue para mi. Una diarrea es muy alarmante, y cuando se trata de un bebé o un niño de muy corta edad es normal que nos asustemos. Es importante conocer qué debemos hacer y desterrar prácticas equivocadas. Desde luego esto no quita que consultemos con nuestro pediatra de inmediato.


DIARREA AGUDA


¿QUÉ ES LA DIARREA?

La diarrea consiste en un aumento del número de deposiciones con disminuación de su consistencia debido, genealmente, a una infección intestinal (gastroenteritis). Suele cursar además con vómitos, fiebre y dolor abdominal.



¿QUÉ DEBO HACER HASTA CONSULTAR CON MI PEDIATRA?

Hay que evitar la deshidratación:

. Se debe beber líquido para recuperar las pérdidas. Se utilizarán los sueros hiposódicos de venta en farmacias.


. Si el niño vomita con facilidad, dele suero en pequeñas tomas (una cucharada cada 5-10 minutos) aumentando la cantidad progresivamente según la tolerancia. Si sigue vomitando , se esperará una hora sin beber nada -en niños mayores incluso más tiempo-.


. Cuando no vomite los líquidos, se ofrecerá comida en pequeñas cantidades -sin forzarle- manteniendo el porte de líquidos entre tomas.



Plan de comidas:


. Si el niño no vomita, no es necesario ningún tiempo de ayuno. Desde el principio ofrézcale comida.


. Si el niño está con lactancia materna debe continuar con ella aumentando el número de tomas. Si está con biberones no es necesario disminuir el número de cacitos.


. No es necesario dar dieta astringente, sino una alimentación suave, apetecible para el niño. Los alimentos que se suelen tolerar mejor son: cereales (arroz, trigo), patata, pan, carne magra, verdura, pescado, yogur y fruta. Evite comidas flatulentas, con mucha grasa o azúcar.



¿CUÁNDO DEBO CONSULTAR INMEDIATAMENTE?


. Si los vómitos son persistentes, contienen bilis, sangre o parecen "posos de café".


. Si el niño está adormilado o decaído, tiene mucha sed, llora sin lágrimas, orina poco o tiene los ojos hundidos.


. Si las deposiciones son grandes y frecuentes y el niño no es capaz de beber al mismo ritmo que pierde líquido. El peligro de deshidratación es mayor cuanto más pequeño es el niño.




CUESTIONES IMPORTANTES


. La diarrea habitualmente se corrige en pocos días sin ninguna medicación, ni leche especial.


. NO se deben utilizar soluciones caseras (limonada alcalina).


. Las soluciones de rehidratación deben prepararse según las instrucciones del producto. Asegúrese de que la cantidad de agua es la correcta.



-------------------------------------------------------------------------------------------------

Normas realizadas por las unidades de urgencias pediátricas de los hospitales de la Comunidad de Madrid: 12 de Octubre, Niño Jesús, Severo Ochoa, Clínica Moncloa, Gregorio Marañón, Príncipe de Asturias, San Rafael, La Paz.

-------------------------------------------------------------------------------------------------




Por mi experiencia, en cuanto a los sueros hiposódicos, os recomiendo este:

Cito - oral junior zinc (sabor a fresa) de Laboratorios ERN. La caja contiene dos botellas de 500 ml. Su sabor no es muy fuerte y los niños lo toleran bastante bien. Hay otras marcas y sabores, en envases más pequeños y cómodos incluso. Pero en nuestro caso el peque toleró este suero muy bien. Te indican siempre que le des una cucharada cada pocos minutos. En nuestro caso las cucharadas siempre perdían mucha cantidad, y al final optamos por darle el suero con una jeringa, mucho más útil y cómodo para el niño.

Insisto, siempre debéis acudir a vuestro pediatra, o en caso de diarrea muy abundante al hospital. Y tened muy en cuenta que cuanto menor sea el niño más riesgo de deshidratación tiene. Pero no está de más conocer qué suero podéis ofrecer a vuestro hijo, o qué signos son alarmantes y cuáles no lo son. En su día a mi me hubiera gustado saberlo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Peligros, caídas y más (II parte)

Hace unos días hablábamos de los peligros y caídas habituales de los niños, sobre todo cuando pasan la frontera de los 2 años. Ya entonces os contaba que mi peque nos ha dado más de un susto, y es que es muy inquieto, muy terremoto.

El sábado ya habíamos regresado de nuestra escapada a Cantabria, y nos dio un buen susto. Bajó al parque con su padre, como cada día, y al rato subieron muy nerviosos.

¡¡Vámonos al hospital, el niño se ha caído de cabeza!!.

Me quedé blanca, pero rápidamente me vestí y nos dirigimos al hospital. Se había caído de este juego que véis en la imagen, un juego de trepar. Desde una altura de metro y medio aproximadamente. Resbaló y cayó de cabeza hacia adentro. Su padre consiguió sujetarle por la ropa y él puso las manos con lo cual consiguieron amortiguar la caída. Mi marido venía tan nervioso que veía hematomas, chichones y cardenales por toda la cabeza, pero yo no veía nada. El golpe se lo llevó en la zona de la sien izquierda.

Nos dirigimos enseguida a nuestro hospital de refencia, y allí pudieron verle. En el camino yo iba hablando con él. Estaba orientado, nada confuso, hablaba con normalidad, se señalaba correctamente las partes de su cuerpo, veía bien, identificaba colores, recordaba todo lo que se le preguntada. Su nivel de conciencia era perfecto.

Cuando llegamos la enfermera que le vió de inicio así me lo dijo también, pero igualmente un médico le atendió en seguida. La exploración era correcta, fuerza, marcha, lenguaje, conciencia, todo en orden. Por si las moscas, placa de cabeza al canto. Todo normal.

Por protocolo nos tocó estar un par de horas por la sala de espera para ver si todo transcurría con normalidad. En esas dos horas nos dedicamos a dar paseos por la sala de espera, inventarnos circuitos y rogarle a la doctora que nos dejara comer un sandwich miserable de máquina. La primera hora prefirieron que no ingiriera nada, ni tan siquiera agua. Pero claro, mi hijo sin comer no es persona. A las 3 de la tarde tuve que rogar que le dejaran meter algo en esa boquita. Se tomó el sandwich como si fuera un manjar, lo mala que es el hambre. Después seguimos correteando, aburriéndonos, hasta que por fin la doctora nos llamó de nuevo. El niño estaba bien, nos daba el alta. Como única recomendación, despertarle al menos una vez por la noche. Y nos dio una hoja con las indicaciones de qué hacer en caso de traumatismo craneoencefálico. Una información sencilla para los padres. Aquí la tenéis:



TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO


¿QUÉ ES UN TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO?

Es un golpe en la cabeza cuya importancia y evolución son muy variables.


¿QUÉ DEBO HACER HASTA CONSULTAR CON MI PEDIATRA?

. Mantenga al niño en un ambiente tranquilo bajo supervisión de un adulto responsable.

. Si el niño tiene sueño puede dejarle dormir, pero debe despertarle cada dos horas y observar sus reacciones. Debe mantener un comportamiento adecuado, reconocer a las personas, las cosas y hablar normalmente.

. Si presenta dolor de cabeza puede tomar paracetamol a dosis habituales.

. No le fuerce a comer, ofrézcale una dieta ligera.


¿CUÁNDO DEBO CONSULTAR INMEDIATAMENTE?

. Si ha perdido el conocimiento tras el golpe.

. Si el niño se despierta de forma inadecuada, tiene mucho sueño o está muy irritable.

. Si observa salida de sangre o un líquido claro por la nariz o los oídos.

. Si aparecen movimientos extraños, pérdida de fuerza, alteraciones de la visión o dolor de cabeza intenso.


CUESTIONES IMPORTANTES

. La mayoría de los golpes en la cabeza son leves y no producen daños.

. Las lesiones son más probables cuanto más fuerte es el golpe. Con golpes mínimos es prácticamente imposible que se produzcan lesiones.

. Es normal que en las primeras horas su hijo esté asustado, tenga dolor de cabeza o presente algún vómito.

. Hay que observar al niño durante las 48 horas siguientes al golpe por si aparecen algunos de los síntomas mencionados.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Normas realizadas por las unidades de urgencias pediátricas de los hospitales de la Comunidad de Madrid: 12 de Octubre, Niño Jesús, Severo Ochoa, Gregorio Marañón, Príncipe de Asturias, San Rafael, La Paz.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Espero que no tengáis que consultar este post, pero por si ocurriera, no está de más conocerlo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Palabrejas en el campo


A esta preciosa yegua la íbamos a ver por lo menos 4 veces al día, y la llevábamos pan y manzanas, era una golosa.

Al principio le dio un poco de miedo, tan grande, la veía venir trotando por el prado y asomar la cabeza por la valla. Cuando vió que mamá y papá la acariciaban y ella se dejaba se fue acercando más. Un día le llevé un poco de pan, y se puso como loca. Mi hijo se quedó estupefacto viendo como comía. Y muy entusiasmado empezó a llamarla. Hasta ese momento había sido el caballo, pero después:

- Mamá ¡¡cómo come la uella".

- Se dice yegua cariño.

- Sí, cómo come la uella mami.

Así que a partir de ese momento ha sido y será la uella Rumba.

Cada mañana salía temprano de casa e iba donde estaba Rumba, y cuando ella le veía llegar iba trotando a la valla.

Conseguí que la diera de comer, con algo de miedo, pero sentir que podía también engullirse su manita le dió cierto repelús y prefería que fuera mamá quien le ofreciera los jugosos trocitos de manzana.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Valle de Cabuérniga

No puedo pedir más, hemos elegido el lugar perfecto, el Valle de Cabuérniga. En mitad de una reserva natural según vas llegando al valle te fundes entre sus prados verdes, sus bosques, su olor a humedad, sus vacas y sus caballos.

Renedo, el pueblo en el cual estamos, es un sitio tranquilo, de pocos o poquísimos habitantes, pocas o poquísimas casas. Pero con los requisitos indispensables para que unos papás con un nene de 3 años disfrute hasta caer rendido por la noche. Rendido el nene y rendidos los padres, todo hay que decirlo. Una yegua más que sociable a la que le encantan el pan y las manzanas, unos gatos cachorrotes que han tomado a mi hijo por el líder de la manada, bicicletas, patines, columpios, y juguetes varios que hacen que mi hijo salga por la puerta de la casa antes de las 10 de la mañana y solo entre para comer y un poco obligado. La cultura de pueblo, el campo, lo ha descubierto y creo que ya no va a querer prescindir de ello.

En estos momentos a todos los que tenéis pueblo os envidio, porque es una delicia para los pequeños. Un día lo tuve, pero por circunstancias varias ha pasado a la historia, y ahora me doy cuenta de todo lo que hemos perdido.

El martes le tocó el turno al Parque de Cabárceno, un safari a lo grande. No nos defraudó, un lugar inmenso, maravillosamente cuidado, con todo tipo de animales, donde todos se ven bien atendidos, bien alimentados, limpios, una delicia. Pudimos disfrutar desde tigres, gorilas, pasando por linces, jaguares, elefantes, jirafas, bisontes, monos, walabies, osos, cabras, cerdos, caballos enanos, rapaces, cebras, rinocerontes, hipopótamos, gacelas, reptiles, leones marinos, … , vimos tantos animales que ahora recordando los ojos poco menos que hacen chiribitas. Muchas crías, lo cual debe significar que los animales están perfectamente cuidados y que se sienten a las mil maravillas, ya que si no sería imposible hacerles criar.

Mi peque disfrutó muchísimo con tantos animales, fue un día cansado, intenso, pero muy gratificante. Y como su padre dijo cuando ya nos disponíamos a marchar, “parece que hemos sobrevivido a este día”. Y así fue. Un día largo, donde los niños pasan del llanto a la risa fácilmente, no solo el mío, muchos de los por allí había. Demasiadas emociones, demasiado cansancio,…, pero sí, conseguimos sobrevivir.

Como consejo al restaurante Los Osos, situado en el interior del Parque de Cabárceno, mejoren por favor el menú infantil. Vale que solo son 8 euros, pero unos macarrones pasadísimos y unos muslos de pollo con tomate, únicas opciones, no es lo mejor o único que se puede ofrecer a un niño. Menos mal que papá se pidió un buen filetón (muy rico y tierno la verdad), que sino mi peque se hubiera quedado sin comer. ¡¡Ah!! Se me olvidaba, y recuerden también que si ofrecen de postre yogur,…, hay que dar yogur de verdad, no de ese que se puede conservar sin refrigerar que ni es yogur ni es ná. El menú de adultos, sí está muy bien, cinco platos a elegir de primeros y otros tantos de segundo. Un menú por 16 euros, que aunque no es barato, al estar en el interior del parque no me pareció excesivo. Buena carne y buen pescado.

Por lo demás el Parque es una maravilla que recomiendo a todo el mundo. No se puede pasar por Cantabria sin visitar este lugar.

Pero no todos los días íbamos a hacernos recorridos largos, cansados. También queríamos disfrutar de un poquito de tranquilidad, largos paseos, respirar esta maravilla de aire purísimo sin horarios, sin rutas, sin nada. Así que ayer fuimos a dos pueblos vecinos, a comprar unas buenas hogazas de pan, unos sobaos y ya de paso que el niño tirara unas piedras al río. ¿Cómo una actividad tan sencilla, la de tirar piedras, puede emocionar tanto a una criatura?.

Ayer por la mediodía llovió un poquito, pero con una temperatura maravillosa, 22 grados. Conseguí escribir esto a la puerta de la casa, en manga corta, la lluvia hace que huela aún mejor. El peque duerme un poco de siesta, la mañana ha sido tan intensa que necesitaba una paradita. Por la tarde iremos a ver a su amiga la yegua (o la huella como él la llama; nota mental: hacer una de palabrejas con esto), jugaremos con los gatos, y nos pondremos el chubasquero para dar un paseo por los alrededores. Un fantástico plan.

Esta mañana ha amanecido con niebla, una temperatura a las 9 de unos 14 grados, dormimos con mantita y pijama largo, salimos por la mañana con chaqueta, una temperatura perfecta, que anima (al menos a mi) a salir, caminar, y hacer un montón de cosas. Hemos ido dando un super paseo, el peque con su bici, por lo que me gusta llamar el carril bici rural. Un camino entre parcelas, donde vacas, ovejas, cerdos o caballos pastan a sus anchas, ajenos a todo y a todos. Hemos parado en el pueblo de al lado, un colegio de obras con sus puertas abiertas para que los niños disfruten de los columpios de su interior, de las canchas de baloncesto y fútbol. Fuera, unos castaños centenarios dan sombra, perfecto para jugar al balón. Una iglesia de un siglo de antiguedad da señorío al paisaje. Todo está tranquilo, unos pocos niños pasean en bici, pero se oye sobre todo el aire chocando con los inmensos castaños. El sol se anima a salir, y las nubes se van disipando. El día promete ser más que agradable.