
Cuando yo nací, mi madre ya tenía un gato en casa. Se llamaba Pipo, un precioso macho blanco y negro, enorme y algo arisco, pero gato al fin y al cabo. Aprendí a entenderme con él, a quererle a pesar de que yo no le hacía mucha gracia. De mi casa al pueblo donde había cientos de gatos y perros y gallinas y cerdos y patos y ovejas...... Tuve la suerte de criarme con muchos animales a mi alrededor.
Mis padres, grande amantes de cualquier bichín, nos dieron el privilegio de poder tenerlos en casa, en nuestro piso, pollitos, perdices, gusanos de seda, caracoles. Alimentábamos a los gatos callejeros, conocíamos a todos los perros del barrio. Me enseñaron a amarles, a respetarles y a cuidarles.
Mi marido, el papá sin complejos, tuvo una crianza similar, pero él tuvo más suerte, vivía en una casa y pudo disfrutar aún más de la vida animal: gatas que parían en su casa, criar a los gatitos, varios perros, etc.
Por eso cuando empezamos nuestra vida en común tuvimos claro que en nuestro modesto pisito no podrían faltar animales. Tuvimos un primer año de "adaptación" pero rápidamente llegaron "mis niñas", como yo llamo a mis gatas mayores. Pronto hará diez años (como pasa el tiempo) que compartimos con ellas casa. Mis niñas son especiales, listas, cariñosas, maravillosas. Han estado conmigo en los momentos más duros, sin moverse de mi lado, son agradecidas, sin duda son un tesoro.
Cuando me quedé embarazada muchas personas expresaron su rechazo al hecho de que en una casa cohabitaran gatos y bebés. Ya os lo conté en una ocasión. Incluso me contaban un caso de un niño víctima de un gato (asesino por lo menos) que le había arrancado un ojo!!! Bendito sea Dios, ¡gatos que arrancan ojos a bebés!. Solo de pensar en mis niñas haciendo una proeza similar estallaba en carcajadas, ellas que no cazan ni un mosquitín que entra en casa. En fin,...., la mala fama de los gatos es bien conocida. Afortunadamente yo provengo de una familia bien curtida en felinos y jamás de los jamases a los niños les ha sucedido nada por vivir en compañía de tan tiernos animales.
Llegó el día y mi bebé llegó a su hogar. Puse su cuco encima de mi cama y dejé que las gatitas se acercaran a él, temerosas me miraban y miraban al cuco, se acercaron, olisquearon, volvieron a mirarme. Poco menos que dijeron : "anda, ¿eso es lo que llevabas en la barriga?". Conocieron el olor, pues se pasaron todo mi embarazo pegadas a mi barriga ronroneando, y se fueron tan tranquilas. No hubo miedos, riesgos, ni nada similar. Solo hubo un respeto mutuo que dura hasta el día de hoy.
El Peque tenía dos años cuando paseando cerca de casa vimos una bolita blanca en un jardín. Un cachorrito tan grande como mi mano, gordito, con un pelo blanco nacarado. Estaba solito, maullando. Mi niño fue rápidamente a verla, como era de esperar. Desde ese momento ya no se han separado.
No tuve opción, aquella pequeña gatita estaba destinada para mi niño. Se entienden, se quieren, se respetan. Mi hijo aprende de ella cada día. Es una gata sorda, y mi hijo ha aprendido que para jugar con ella y tirarla sus pelotitas, por ejemplo, la gata tiene que mirarle. Si quiere que le haga caso, tiene que tocarla y ponerse delante de ella. Si llega a casa y duerme tiene que despertarla con cuidado y sin asustarla. Todo eso lo ha aprendido porque nuestra gata es “especial”. Aún no entiende que es sorda, él solo sabe que es especial.
Se me cae la baba viéndoles jugar, viendo como mi hijo disfruta de su compañía, como ella se va corriendo a su cama por la noche cuando se da cuenta que es la hora de acostarse.
Los animales crean con los niños un vínculo único donde el amor y el respeto reina sobre todas las cosas. Habiéndome yo criado con animales sabía que no podía privar a mi hijo de una experiencia tan enriquecedora.
Tengo tres gatas, sé que estoy algo loca, dan mucho trabajo, hay muchos pelos que requieren más limpieza de mi casa de la habitual. Pero compensa, compensa mucho cuando veo a mi hijo sonreir con ellas, cuando cierra una ventana porque teme que su gata se caiga, cuando coge el papel albal y hace una bolita para jugar con ella. Es su compañera, su amiga, y sobre todo es la única que le hace sonreir cuando esta enfadado.
Poned un animalito en la vida de vuestros hijos, merece la pena.
Mis padres, grande amantes de cualquier bichín, nos dieron el privilegio de poder tenerlos en casa, en nuestro piso, pollitos, perdices, gusanos de seda, caracoles. Alimentábamos a los gatos callejeros, conocíamos a todos los perros del barrio. Me enseñaron a amarles, a respetarles y a cuidarles.
Mi marido, el papá sin complejos, tuvo una crianza similar, pero él tuvo más suerte, vivía en una casa y pudo disfrutar aún más de la vida animal: gatas que parían en su casa, criar a los gatitos, varios perros, etc.
Por eso cuando empezamos nuestra vida en común tuvimos claro que en nuestro modesto pisito no podrían faltar animales. Tuvimos un primer año de "adaptación" pero rápidamente llegaron "mis niñas", como yo llamo a mis gatas mayores. Pronto hará diez años (como pasa el tiempo) que compartimos con ellas casa. Mis niñas son especiales, listas, cariñosas, maravillosas. Han estado conmigo en los momentos más duros, sin moverse de mi lado, son agradecidas, sin duda son un tesoro.
Cuando me quedé embarazada muchas personas expresaron su rechazo al hecho de que en una casa cohabitaran gatos y bebés. Ya os lo conté en una ocasión. Incluso me contaban un caso de un niño víctima de un gato (asesino por lo menos) que le había arrancado un ojo!!! Bendito sea Dios, ¡gatos que arrancan ojos a bebés!. Solo de pensar en mis niñas haciendo una proeza similar estallaba en carcajadas, ellas que no cazan ni un mosquitín que entra en casa. En fin,...., la mala fama de los gatos es bien conocida. Afortunadamente yo provengo de una familia bien curtida en felinos y jamás de los jamases a los niños les ha sucedido nada por vivir en compañía de tan tiernos animales.
Llegó el día y mi bebé llegó a su hogar. Puse su cuco encima de mi cama y dejé que las gatitas se acercaran a él, temerosas me miraban y miraban al cuco, se acercaron, olisquearon, volvieron a mirarme. Poco menos que dijeron : "anda, ¿eso es lo que llevabas en la barriga?". Conocieron el olor, pues se pasaron todo mi embarazo pegadas a mi barriga ronroneando, y se fueron tan tranquilas. No hubo miedos, riesgos, ni nada similar. Solo hubo un respeto mutuo que dura hasta el día de hoy.
El Peque tenía dos años cuando paseando cerca de casa vimos una bolita blanca en un jardín. Un cachorrito tan grande como mi mano, gordito, con un pelo blanco nacarado. Estaba solito, maullando. Mi niño fue rápidamente a verla, como era de esperar. Desde ese momento ya no se han separado.
No tuve opción, aquella pequeña gatita estaba destinada para mi niño. Se entienden, se quieren, se respetan. Mi hijo aprende de ella cada día. Es una gata sorda, y mi hijo ha aprendido que para jugar con ella y tirarla sus pelotitas, por ejemplo, la gata tiene que mirarle. Si quiere que le haga caso, tiene que tocarla y ponerse delante de ella. Si llega a casa y duerme tiene que despertarla con cuidado y sin asustarla. Todo eso lo ha aprendido porque nuestra gata es “especial”. Aún no entiende que es sorda, él solo sabe que es especial.
Se me cae la baba viéndoles jugar, viendo como mi hijo disfruta de su compañía, como ella se va corriendo a su cama por la noche cuando se da cuenta que es la hora de acostarse.
Los animales crean con los niños un vínculo único donde el amor y el respeto reina sobre todas las cosas. Habiéndome yo criado con animales sabía que no podía privar a mi hijo de una experiencia tan enriquecedora.
Tengo tres gatas, sé que estoy algo loca, dan mucho trabajo, hay muchos pelos que requieren más limpieza de mi casa de la habitual. Pero compensa, compensa mucho cuando veo a mi hijo sonreir con ellas, cuando cierra una ventana porque teme que su gata se caiga, cuando coge el papel albal y hace una bolita para jugar con ella. Es su compañera, su amiga, y sobre todo es la única que le hace sonreir cuando esta enfadado.
Poned un animalito en la vida de vuestros hijos, merece la pena.
32 comentarios:
Belén me ha encantado tu post, a mí nada me gustaría más que tener un perro, los adoro, pero mis padres nunca me dejaron tener animales y ahora mi marido piensa igual. Así que nunca he podido tener mascota en casa y mi hijo tampoco disfrutará de esa experiencia que sé que es maravillosa aunque no la haya vivido. Por eso muchas veces le digo a mi marido que cuando me jubile quiero tener un perrito, que se vaya haciendo a la idea ya con tiempo!!!
aqui una familia con un malamute de 40 kilos de 10 años. como dices, no sabes la de cosas malas que transmiten los perros y la de gente que coge quistes gigantes hasta que no te quedas embarazada... ejem. A dia de hoy son compañeros inseparables, aunque obviamente sus 40 kilos no son para dejarlos a su libre albedrío pero ya llegara el dia. MNIentras tanto jugar al escondite y al pilla pilla es fantastico ahora que nos acompañan las risas incontroladas de mi comino. Sin duda, los niños deberia criarse con animales :)
que bonito, nosotras compartimos viviencias con un gatito y con la peque se llevan bien, aunque hay algún entiron de cola o de pelo alguna vez, pero cuando se va a dormir Pancho se echa a su lado.
Joo, estoy llorando!
Ya sabes que aqui en Endor tenemos dos perros, cuatro gatos, dos tortugas, gallinas y conejos.
Pero desde que llegó PequeñoJedi, los animales están fuera, en el jardín, y la verdad es que me dan mucha pena (pero estamos en la mejor época para que traigan a casa algún bicho del campo y pique al bebé).
Cuando salimos al jardín, los perros tienen diferentes comportamientos (me acabas de dar una idea para un post) pero los gatos pasan de PequeñoJedi olimpicamente... bueno, todos menos Sole que hace todo lo posible por poderse refrotar contra el bebé.
Tener un animal en casa enriquece a las personas que viven en ella, eso sin lugar a dudas!
Qué post tan bonito! Como tú dices es super importante el ambiente que hemos vivido. Yo en casa de mis padres siempre tuvimos gatos y perros, siempre han formado parte de mi familia.
Ahora en casa convivimos con 2 perros labradores, un gato y varias gallinas. Mi peque de 21 meses se entiende a la perfección con ellos, me parece una relación muy enriquecedora.
Lo que cuentas de tu gata sorda me ha parecido super bonito, como un niño pequeño es capaz de identificar que un gato es especial.
Preciosa entrada.
jo, me encnata lo que escribes, me gustaria conocer a esa gata, tiene que ser muy buena como tu peque, a mi m e da igual la gente que dice que los gatos son malos que se te tiran a los ojos y demas tinterias, mi gata tieen 16 años y nunca ha atacado a nadie, ni si uqiera al hamster que tuve, imaginate...
Justo anoche escribi un post hablando de las mascotas de mi casa y de mis niñas, que casualidad!!! La verdad que la relación que cuentas que tiene tu hijo con la gatita sorda es muy especial, seguro que le llenará muchisimo cuanto mas mayor se haga.. Me alegro por tu familia de mascotas...
Un post precioso. Yo tengo una gatita que es la cosa más buena del mundo, que tiene una relación especial con mis dos nenes: una relación entre respeto, cariño y pánico. Ja ja. La quieren mucho, pero hay que vigilarles ( a los niños, no a la gata).
Creo que las mascotas enseñan a los niños a ser respetuosos con seres más débiles y a cuidarlos.
De los gatos se dicen muchas cosas... pero yo conozco a un hombre con problemas de la vista causados por toxoplasmosis... a pesar de que nunca hubo gatos en su casa...
La clave con cualquier animal es el aseo, de todas maneras...
Yo amo los gatos, pero en mi vida actual de gitana no puedo permitirme semejantes lujos...
Que entrada más bonita, y yo que pensaba que "solo" teníais a la gigantona blanquita!!?? Que guay, me encantan las relaciones niños-animales, creo que es buenisima. Me imagino al peque con su compañera de juegos y no puedo evitar esbozar una sonrisa, que lindo. La gorda está continuamente buscando a Noah, la llama, la quiere tocar, cuando vamos de paseo la va mirando, solo quiere estar en el suelo al lado suyo y Noah es santa hay veces que nos mira diciendo "no puedo hacer nada verdad??, pa esto hemos quedado" y pone su cara de paciencia jejeje. Ya te lo dije, yo tuve una gata 17 años, como tu peque, nos la encontramos cuando yo tenía 3 años, fue mi compañera y la hecho de menos en muchas ocasiones... Un besito
Hola Belén, he llegado a tu blog atraída por el título de tu post (lo he visto en una lista de blogs). Ojalá mucha gente pensara como tu, así tendríamos los albergues un poco menos saturados, de hecho tenemos varios casos de animales que han sido abandonados debido a la llegada de un niño a la familia.
Lo dicho, que muchas gracias, ojalá alguien que tenga dudas te lea y se lo piense 2 veces antes de dejar al animal en la calle.
Saludos de la loca que tiene 3 perros en casa :-)
Arual, intenta pactar con tu pareja, un hamster, o cualquier animalito pequeño del que tu hijo pueda disfrutar y que no sea grande.
Niviuk, conozco a una mamá que tenía un perrazo enorme y al igual que cuentas era el compañero inseparable de su pequeña, con una paciencia de santo, aguantando todo tipo de bromas y juegos pero no había manera de separarle de ella :)
Tanpancha, mi hijo coge a su gata, algún tironcillo del rabo hubo, algún golpe sin intención también. Pero lo animales parecen entender que todo eso forma parte de la relación, que son sin mala intención. Qué bien que tengáis a Pancho!!
Leia Organa, tu pequeño Jedi tiene mucha suerte, vive en un entorno natural y privilegiado y encima con toda esa familia animal que tenéis. En vuestro caso, al ser animales que están en el campo, es normal que toméis más precauciones. Mis gatas viven en un piso, y el único suelo que pisan es el del parquet, imaginate lo limpitas que están sus patitas, jejejeje. A medida que crezca el peque ya no serán necesarias tantas medidas higiénicas y vosotros estaréis más tranquilos. La relación será maravillosa.
Inma, perros gatos y gallinas!!! Qué lujazo, jajajaja. Mi suegro tiene una parcelita donde tiene unas cuantas gallinas y mi hijo adora ir allí a verlas, intentar jugar con ellas, coger los huevos y echarlas de comer.
Irene, la gata es un bombón, es buena, cariñosa, noble, un poco trasto no te lo niego, pero es una maravilla de animal. Creo que no he podido encontrar mejor compañera para mi hijo. Se nota que la quiero, verdad???
Irene, Voy volando a leer tu post.
Nieves, es verdad que hay que vigilar a los niños. Mi hijo con las dos mayores ha tenido algún…. Encontronazo siendo más pequeño. Le daba curiosidad que tuvieran tantos bigotes, jejejeje.
Silvia, yo siempre como digo he vivido con gatos, antes no se vacunaban ni cuidaban tanto como ahora. Y no he pasado la toxoplasmosis. La única mujer que conozco que la ha pasado y por ello ha tenido problemas con su embarazo, la cogió en un viaje a Corea.
María, pues sí tengo 3 bellezones, jejejeje. Tu peque también tiene mucha suerte de poder compartir su niñez con Noah.
Drew bienvenida a mi humilde casa. Me alegra que te haya gustado la entrada de hoy. Si el post, y los comentarios de otras madres que cuentan lo maravilloso de la relación con animales sirve para que solo un animal no acabe en un albergue, habrá valido la pena.
Mis gatas mayores provienen de una asociación que recoge gatitos de la calle. Y a mi pequeña, como has leído la recogimos directamente de un jardín. En mi casa y en casa de mis padres siempre hemos adoptado gatos abandonados.
Besitos de loca a loca :-)
Mi niña acaba de aprender a dar besos. Y se los da a la gata y a los dos perros. Mi marido y yo estamos muy celosos, ¡a no nosotros no nos los da!
Tienen una relación increíble, es una pasada.
Bueno, ya lo sabes, sólo hay que ver mi blog para verlo!!
Lo que me recuerda que no he puesto nada con la gata, que despistada que soy...
los niños que se crían con animales son mas sociables y sobre todo mas responsables... que tierna tu historia.. que enriquecedora experiencia para tu peque...
a mi me encantan, sobre todo los perros... mi abuelo era ganadero y tenía toda clase de animales... cuando murió mi abuela, que en paz descanse su gata fue hasta la iglesia...
vivo en un piso pequeño en la ciudad, pero tengo una casa en un pueblo muy cercano... allí hay un huerto grande con muchas plantas, arboles y ani
ales: 4 perros,5 gatos, conejos, tortugas...
mi nene se lo pasa de lo lindo con ellos . se va a la sierra con ellos, les da la comida... verdaderamente es muuuuuy gratificante!!!
teresavet, debe estar para comérsela tu nena, ahí dando besitos a los animalitos, jejejeje.
mariluz, tienes mucha razón en lo que dices. Tu hijo tiene suerte de poder compartir con tantos animalitos.
Yo soy u poco reacia a tener animales en casa a pesar de que durante mi infancia me crié rodeada de ellos. Al morir nuestra última perrita sufrimos mucho. Estuve más de una semana sin levantar la cabeza. Así que me propuse que nunca más volvería a tener un animal. La verdad es que me vuelven loca, especialmente los perros. Así es que quizás, cuando se cierren mis heridas, vuelva a acoger un perro en casa.
Sobre lo de tu hijo con la gata sorda, hay que ver cómo aprenden los niños. Mis padres son sordos y tengo un sobrino de 2 años que antes de hablarles les estira del brazo para que le miren a la cara. Es como instintivo. El ser humano es sorprendente.
En casa de mis padres nunca ha habido más animales que periquitos y canarios, así que nunca he tenido más animales a mi alrededor.
Hace poco más de dos años una amiga me dijo que su perra se había quedado preñada y que si conseguía colocar al menos 2 de los cachorritos le dejaría seguir adelante con el embarazo. Colocó 2, ni más ni menos que las crías que tuvo Luna. El 29 de Julio hará 2 años que Iuna, su hija, está conmigo y tengo clarísimo que cuando llegue el momento y haya niños en esta casa ella formará parte de la familia igual que lo es ahora. Además sabemos a ciencia cierta que se lleva fenomenal con los niños. Prueba de ello es que la única persona que consigue que le dé sus juguetes cuando los lleva en la boca (en vez de jugar a estirar) es mi sobrino de 2 años y medio. Para muestra, un botón.
Me encanta la relación que tu hijo a desarrollado con su gata (porque me vas a perdonar, pero es suya, no vuestra) :-D
Un abrazote.
Qué bonito!!!! me ha encantado tu amor, tal como lo has expresado por los animales, y tu niño está saliendo igual que tu. Esa foto del nene y el gato es tuya???me encanta, mejor imposible.
aunque tengo que decirte que no todos los gatos son iguales ni todos los perros...así que cada caso es un mundo y nunca hay que olvidar que son animales,caseros, pero animales y el instinto nunca se pierde. Yo tengo un perro, y lo he criado casi como si fuera mi hijo...(no estoy loca)él me dio mucho en mis malos momentos...y ahora me siento muy poco agradecida...no me queda tiempo para jugar con él...todo cambia, demasiado hago saliendo de paseo con el perro y Maria, es agotador, es un Husky, así que hazte una idea de lo que tengo que maniobrar con uno en cada mano....pero me encantan los animales, a pesar de vivir en un piso,ojalá viviera en una casa y así podría darle más a mi perro,pero no es así, por ahora.
Los animales y los niños, juntos, son muy graciosos, solo con ver la cara que pone Maria con mi perro...me parto de la risa, y ella también jajajaj.
Un besito niña
Yo no paso de los peces que dan poquito trabajo y me gustan los animales pero requieren mucho tiempo y trabajo, y para hacerlo a medias y muchos días de mala gana mejor dejarlo pasar.
Una historia muy bonita la de tu gata!!
Qué historia tan bonita, me siento muy identificada, quiero que mis hijos crezcan con un amigo a su lado, porque el mejor recuerdo de mi infancia y los mejores momentos los tuve con mi Rufo,aún echo en falta su presencia a mi lado, pocos entienden esa relación, aunque por lo que he leído me alegra no ser la única :)
a mi mi marido no me deja tener animales en el piso, dice que es muy pequeño y que sufren y encima el tiene alergia a los gatos y a los pájaros...
Mamá mimosa, claro que se sufre cuando pierdes un animal al que has querido!! Pero no pienses en el momento que le perdiste, piensa en todo lo bueno que compartiste con él, es mucho y a pesar de ese dolor merece la pena. Es como si dijeras que no quieres tener marido o novio porque una vez te dejaron y sufriste de lo lindo. La vida hay que vivirla y aceptar que la muerte forma parte de ella.
Y sí, mi niño entiende que su nena es especial, él sabe ciertas cosas, no sé ya digo que su relación es tremendamente especial.
Susana, Luna será maravillosa con tus futuros hijos. Y no, no me cabe duda de que la gatilla es de él.
Paris, tienes razón, a mi no se me olvida que son animales, y de hecho he enseñado al niño los signos que indican que la gata está enfadada, o cuando puede arañarle, o qué cosas no les gustan a los gatos, o a los perros….. Pero si a un niño le enseñas a respetarlos y unos límites es más complicado que el animal se vuelva peligroso. Y si además crías y educas a tus animales con amor y respeto, aún más difícil será.
No sabía que tenías un Husky!! Qué bonito!!!!!
Lamamadeunabruja, sí es cierto que dan trabajo. Yo como te digo he vivido siempre con y entre ellos, será que estoy acostumbrada.
Meme ilustra, somos muchos los que tenemos ese especial amor a los animales y nos damos cuenta de lo valioso que es.
Tricius, mis gatillas te aseguro que no sufren, viven como emperatrices las tías y son completamente felices :) Mujer unos caracoles o algo..... a ver si tu marido cede!!
Era obvio lo que me iba a ocurrir, que no era otra cosa que echarme a llorar.Teníamos un perro, un pastor alemán, el ser más maravilloso que jamás he conocido. Durante mi embarazo no se separó de mí ni un solo minuto, si iba al baño me seguía, cuando estaba con vómitos se sentaba a mi lado.Incluso me vigilaba por la noche mientras dormía, más de una vez me desperté sobresaltada porque estaba a mi lado observándome.Se recostaba sobre mi barriga y la lamía, de verdad, más tierno no podía ser.
Cinco años, sólo cinco años tenía, estaba sano, era guapísimo, y unos días antes de nacer mi niño se le paró el corazón, ostras ya vuelvo a llorar, en unos días hará un año que no lo veo y mi niño hará también un año.
Mi sueño era verlos juntos, que disfrutaran juntos,uff...
Un día volveremos a tener otro perro, otro Gabo, no quiero que mi niño se quede sin disfrutar lo que nosotros vivimos junto a nuestro otro niño...
En casa tenemos perro y al Pequico le lleva de cabeza. Está pendiente todo el rato de él. Yo también adoro los animales...
Ya sabes tú lo bien que te entiendo. Es una pasada tener animales y niños y la gente con tantos prejuicios no sabe la de tonterías que dicen!.
Qué bonito Belén, cuanta ternura hacia los animalitos transmites.
Yo no tuve animales en casa, pero disfrutaba mucho cuando iba al pueblo con todos los animales del corral.
Ahora que Minerva va siendo más grande me encanta cómo interactuan ella y nuestro yorkshire, hace tiempo un tiempo que se reía mucho con él, pero ahora es que juegan los dos. Una pasada.
Me da mucha pena la gente que tiene tantos prejuicios con los animales, sobre todo con los gatos.
Mi gato tiene 14 años y mi nena 15 meses y tal y como cuentas, el "bichi" se pasó toooodo el embarazo encima de mi barriga. Nunca le gustaron demasiado los nenes chillones que lo único que querían era jugar con él, pero con mi niña es diferente, se deja hacer de todo por ella. Duerme con ella, viene corriendo y nos maulla cuando ella llora y nosotros no la atendemos en el momento y le permite todo lo que no le permite a ningún otro niño. Siempre he adorado a mi gato, ha sido mi niño todo este tiempo, pero ahora que veo que es todo un compañero para la peque, no quiero ni pensar el día que nos falte. Espero que falte mucho para eso y que podamos disfrutar todos juntos durante mucho, mucho, mucho tiempo.
Enhorabuena por tu blog.
Nosotros tenemos un perro y el peque le adora. Bueno, se quieren mucho mutuamente, jeje.
¡¡Qué preciosidad de entrada Belén!! Y qué te voy a decir yo que me pierde toda clase de "bichitos" desamparados... (si por mí fuera no habría animales abandonados en la Comunidad de Madrid).
Bromas aparte, creo que es súper beneficioso para un niño criarse con animales, aprender a amarlos, a cuidarlos y a respetarlos. Todo lo que demos a la Naturaleza nos será devuelto así que debemos aprender, desde bien pequeños, a tratar a nuestro entorno con amor y respeto.
Me ha encantado leer este post, sobretodo ahora que mi hija va a crecer y ver crecer a dos gatitos.
Espero que se lleven también y aprenda tanto de ellos como tu hijo de las tuyas.
¡Qué bonita entrada Belén! Yo tuve una infancia como la tuya: tuvimos peces, perros, pájaros, conejos de indias, pollitos... en fin, de casi todo..., por eso me duele especialmente que mis hijas no van a poder tenerla del mismo modo: mi marido les tiene muchísima alergia, no puede convivir con ellos... Y me da una pena tremenda que las niñas se pierdan eso. Además les encantan. Así que (como acabo de contar en un post) nos conformamos con gusanos de seda.
Nosotros siempre tuvimos perros en casa de mi suegra...mi principe es cazador y también lo era su padre...por lo que las niñas siempre estan rodeadas de perros y no tienen ningún miedo a ellos, algo que me preocupa a veces.
También al vivir en el campo, estan más familiarizados con todos los animales domésticos y creo que para los niños es de lo mejor!
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