lunes, 28 de febrero de 2011

¡¡Cumpleaños Feliz!!

¡Ya ha pasado!, ¡Ya son oficialmente 4 años!. Ha sido un fin de semana intenso, lleno de emociones, de nervios, de regalos, de personas a las que queremos y que nos quieren. Mi niño ha sido completamente feliz.

El sábado, día oficial del cumpleaños, se despertó nervioso, y muy consciente del día que era. Cuando despertó me llamó y me dijo:

-"¡¡¡Mamá!!!, felicítame que es mi cumpleaños.

Pero cómo, ¡¡casi lo olvido!!. Se encargó de recordarlo por si las moscas. Ya desde ese momento empezaron los nervios, que solo dieron tregua al final del día de ayer. Los regalos de mamá y papá hicieron acto de presencia, y él se volvía loco desenvolviendo y descubriendo.

Después empezaron las llamadas de teléfono, amigos, familia, y él se sentía el protagonista absoluto, contestando, contando. ¡Qué mayor!.

Comimos en casa, en familia, cosa que a él le encanta. Y por la tarde su esperada tarta, chocolate y trufa, decorada con coches y preciosa.


Sopló sus cuatro velas,...., varias veces, emocionado, contentísimo. Después de eso, apenas comió, seguía nervioso, y eso que estaba deliciosa. Quería irse a la calle con el regalo estrella, su coche teledirigido.


Pero antes, la piñata, con su gata de testigo, por supuesto.


Paseo familiar, manejando el coche teledirigido como si lo hubiera hecho toda la vida. El día acompañaba, hacía una temperatura primaveral. Acabó rendido, pero muy feliz.

Al final del día una de sus estupendas reflexiones:

-"mamá, papá, no quiero que se acabe mi cumpleaños".

Y llegó el domingo, y la segunda parte de la celebración. De repente empezó a hacer muchísimo viento y frío y no pudimos aprovechar la mañana como nos hubiera gustado. Pero poco importó. Sus pensamientos estaban centrados en su fiesta de por la tarde, en una ludoteca.

A las 5 en punto estábamos allí, esperando a los invitados. La ludoteca tenía su correspondiente piscina de bolas, tobogán y demás accesorios para hacer las delicias de los pequeños. Llegaron sus amiguitos y empezó el festival. Lo único malo, faltó una buena amiga y su hijo, ¡os echamos de menos!. Los niños se divirtieron muchísimo, jugaron, saltaron, rieron, corrieron, sudaron,..... Tuvieron su merienda, sus gusanitos y chucherías y por fin la tarta.... ¡otra tarta!, y por supuesto de chocolate. Y no podían faltar los regalos, ¡¡qué bien se portaron los amigos,...., y los papás!!. La ludoteca se encargó de todo y por cierto la tarta buenísima.

Dos horas de juego y celebración, que sin duda les supo a poco. La tarde acabó con una preciosa foto de los niños cogidos de la mano y felices.

Fue una tarde estupenda. Gracias a todos, familia, amigos, por hacernos pasar un fin de semana tan especial. Por celebrar estos 4 años con nosotros.

Y de nuevo, ¡¡felicidades cariño!!.

domingo, 27 de febrero de 2011

¿Cómo te gustaría haber parido?


Rememorando estos días el nacimiento de mi hijo, y sabiendo todo lo que sé ahora me planteo muchas veces como me gustaría haber parido. Hace casi un año, recién estrenado el blog, os contaba cómo había sido la segunda parte de un parto estupendo. Fue de todo menos bueno, la verdad. Cuando yo cuento, sin detalles que ingresé dilatada de 5, que en dos horas nació mi hijo, que la epidural me hizo efecto en seguida y que después no tuve complicaciones, todo el mundo me dice ¡¡menuda suerte!!.

Pero no, no tuve suerte, porque mi parto fue un parto no respetado de libro. Se hizo todo lo que no se le debe hacer a una mujer parturienta: no me informaron de nada, ni preguntaron acerca de mi voluntad en ciertas cosas, monitorizaron a mi hijo internamente a pesar de que todo iba bien y no era necesario, rompieron la bolsa sin avisarme, me hicieron la episiotomía sin comentarme nada y sin necesidad de hacerlo, no me dejaron moverme, estuve casi una hora sin mi marido porque no le informaron que podía pasar conmigo, con lo cual estuve sola, me hicieron la maniobra de Kristeller sin necesidad, y para colmo el ginecólogo me arrancó (literalmente) la placenta, lo cual supuso un desgarro de más de cuarenta puntos internos. Así a bote pronto no está mal, ¿verdad?.

Tuve a mi hijo a las 16,05 de la tarde, pero no pude salir del paritorio hasta las 20.30 horas. ¿El motivo? intentaban coserme el desgarro tan bestial. Tres cirujanos pasaron por allí hasta que por fin llegó la jefa de cirugía, y menos mal, porque ella sí lo consiguió.

Indudablemente la atención podía haber sido mucho mejor.

Desde entonces, mucho he aprendido. Cómo he contado me enfrenté al parto de mi hijo sin miedos, sin miedo al dolor, sin miedo al nacimiento, pero aún así elegí la epidural, y un parto medicalizado. Confieso que no tenía tanta información como hoy en día. Hoy sé mucho más sobre partos, sobre maternidad, y si tuviera otro hijo estoy totalmente segura que no lo pariría de ese modo, en caso de que todo fuera bien.

No elegiría un parto en casa, totalmente natural, porque confieso que me daría algo de miedo. Pero sí elegiría una clínica o centro médico donde me permitieran parir, no tener a mi hijo, sino parir, con todo lo que esta palabra significa.

Me gustaría poder elegir cómo quisiera parir, sentada, tumbada, en cuclillas,....., me gustaría saber qué me pide el cuerpo, me gustaría que me dejaran tranquila, que no me monitorizaran ni pusieran vías, ni me conectaran a máquina alguna. Quisiera sentir las contracciones, notar cómo dilato, cómo su cabecita corona. No sé si sería capaz de aguantar el dolor sin pedir epidural, no me las voy a dar de valiente, pero sí me gustaría intentarlo. Recuerdo que antes de ponerme la epidural en el parto de mi hijo, conseguí controlar bastante el dolor gracias a la respiración. Dolía, ¡¡y mucho!!, pero recuerdo cómo conseguía dominarlo, sin perder los nervios.

Algunos sabéis que antes de tener a mi hijo tuve un parto de un bebé muy pequeñito, a ese bebé lo parí a pelo, era pequeño pero recuerdo sentir cómo su cabeza coronaba, cómo mis caderas se abrían. Eso no lo tuve con mi segundo parto. Todo estaba tan dormido que no sentía el efecto de mis contracciones, no sentí su cabeza coronar y por supuesto no lo sentí salir. Y eso, es lo que me he perdido en mi parto.

Recientemente he visto el relato fotográfico de una madre pariendo sentada, ayudando ella misma a su bebé a salir, asistida en una clínica, por personal sanitario. Pero de un modo totalmente natural. Confieso que he sentido envidia.

Hoy me doy cuenta de la importancia del parto, de su grandeza, y animo a las mujeres a que disfruten de él, a que lo vivan en toda su intensidad y sobre todo a que no le tengan miedo.

¿Doler?, ¡¡claro que duele!!, pero el dolor no es malo. No debemos temerlo, nuestro cuerpo está preparado para soportarlo e incluso dominarlo. Pero han grabado a fuego en nuestra mente que el dolor se puede evitar, que tenemos los medios a nuestro alcance, anestesias que nos aliviarán y es duro a veces poder resistirse. Con esto no quiero decir que se deba parir sin epidural. Esa es una decisión personal, y todas las opciones son respetables.

Algunas de las mujeres que me leéis estáis a punto de tener a vuestro hijo, o bien estáis a punto de quedaros embarazadas. Yo os animo a que os informéis de las distintas opciones. Y sobre todo os pido que no tengáis miedo. Conectaros con vuestro pequeño, sentidle, conectaros con vuestro cuerpo, practicad la respiración, haced yoga para embarazadas si podéis, os ayudará a conectaros con vuestra respiración, os enseñará a relajaros, y eso de cara al parto, es maravilloso.

No hay que tener miedo de un acto tan hermoso. Yo descubrí tarde mucha información, si estáis a tiempo, descubridla y elegid.

sábado, 26 de febrero de 2011

Hace ya cuatro años


A estas horas hace cuatro años estaba despierta, igual que hoy. Estaba un poco molesta. El día anterior había comenzado el trabajo de pre-parto. Tenía pinchazos en el bajo vientre, notaba que el niño estaba muy abajo. Sentía la necesidad de llevarme la mano a mis partes, porque parecía que todo se abría y que el nene podría salir en cualquier momento. Mi matrona había hecho un buen trabajo. Estaba preparada, me sentía tranquila e identificaba perfectamente todo lo que me estaba sucediendo.

Así había pasado todo el día, sin miedos, estando muy tranquila, sabiendo que debía esperar. Recuerdo a mi padre nervioso rondando por la casa, diciendo que teníamos que irnos al hospital. Papá sin complejos y yo sabíamos que había que esperar. Las contracciones no eran rítmicas, eran intensas, pero nada más.

Había dormido mal. El 26 de febrero me levanté cansada, pero con una vitalidad sorprendente. Me duché y vestí porque teníamos revisión con el ginecólogo. Era una mañana fría y soleada. Recuerdo que había helado. Recuerdo ir en el coche y notar un pinchazo terrible. Estaba claro que estaba dilatando. Cuando llegué a la consulta se sorprendieron de verme aún por allí. Ya eran 39 semanas pero el niño estaba muy encajado de la anterior revisión. Me exploró y me dijo que todo estaba en marcha. Estaba de algo más de 4 de dilatación, así que al hospital. "Pero no vayas inmediatamente, esperate una horita o algo más, porque tienes tiempo". Así me lo dijo, y así lo recuerdo.

Me recuerdo feliz y satisfecha, por fin había llegado el momento. Papá sin complejos se puso algo pálido y toda su calma se fue al garete. Aunque mantuvo la compostura. Llegamos a casa y, madre mía, me puse a barrer un poco y preparar la bolsa. Papá sin complejos se fue a la oficina a recoger unos papeles. Y todo tan natural, tan maravilloso. Nos dio tiempo incluso a hacer unas fotos antes de irnos. Unas fotos donde mi cara es la expresión de la felicidad absoluta.

Por cierto, no tenía contracciones rítmicas, ni tan siquiera las tenía a medida que pasaba la mañana. Cuando llegué a la maternidad, la matrona que me atendió poco menos que se rió en mi cara cuando se lo dije. Pero su cara cambió cuando la ginecóloga la mandó correr porque pasaba de 5 de dilatación. Ingresé un poco antes de las dos de la tarde, y a las 4,05 exactamente, nació mi pequeño.

Me gusta y quiero recordar todos esos detalles cada año, no quiero olvidar ninguno. También hay una foto de inmediatamente después, recién parida, y se me ve radiante, a pesar de lo pálida por tanta sangre que estaba perdiendo. Mi niño en mi pecho, intentando mamar, ya no nos hemos separado.

Mi hijo es mi luz, mi guía, mi tesoro, él me ha hecho cambiar, me ha hecho ver la otra parte de mi misma, me ha descubierto un mundo por explorar, el de la maternidad. Tanto la propia, como la de otras mujeres.

Hoy es un día especial, a sus cuatro años ya es consciente de muchas más cosas. Ayer me relataba todo lo que quería para hoy:

"Mamá, para mi cumple quiero: una tarta de chocolate, las velas para soplar, una piñata, una bolsa de chuches, de muuuuchas chuches, muchos juguetes, que me cantéis el cumpleaños feliz, y el happy birthday to you, porque es en inglés".

Dicho y hecho cariño mío, tus deseos son órdenes. Todo está preparado tal y como él quiere.

Hoy será una fiesta familiar, una fiesta en casa, comida familiar, merienda familiar, piñata familiar......

Y mañana tendrá su fiesta infantil. Yo no hubiera tenido inconveniente en celebrarla en casa, la verdad que no me molestan los niños por la casa, sacar comida a los padres amigos, juguetes por todos lados, risas, carreras. Confieso que me encanta. Pero mi peque tenía ilusión por celebrarlo en una ludoteca, y así lo hemos preparado.

Sé que este fin de semana va a disfrutar muchísimo. Ahora duerme, pero en cuanto despierte la fiesta empezará. Será su fiesta, su cuarto cumpleaños. Una fiesta que se prolongará todo el fin de semana.

Felicidades mi amor. Te quiero muchísimo.

jueves, 24 de febrero de 2011

Un nuevo colchón


Mañana iremos a comprar un nuevo colchón. Sé que puede resultar raro que os cuente esto en un blog personal de maternidad y crianza. Pero comprar un nuevo colchón implica muchas otras cosas. Supone que hace diez años que tenemos este, y que hay que renovarlo. Han sido diez años durmiendo en él. Diez años que papá sin complejos y yo formamos este hogar, diez años que dormimos juntos. Este colchón ha sido testigo de muchos acontecimientos importantes en nuestras vidas, y le tengo hasta cariño.

Ha sido nuestro primer colchón, en el que pasamos nuestra "noche de bodas", con el que iniciamos esta aventura del matrimonio, de la convivencia, de formar nuestra propia familia. Incluso ha sido el colchón donde ¡¡concebimos a nuestro hijo!!. Fue testigo de mi prolongado reposo durante el embarazo, ¡cuántas horas hemos pasado en compañía querido colchón!. Él recibió a mi hijo, le acogió, le acercó más a mi, si cabe. Gracias a sus dimensiones ha propiciado un cómodo colecho.

En él hemos pasado tantas horas, tantos días. Con él hemos compartido tantas alegrías, también alguna pena. Horas de descanso, de televisión, de lectura. Momentos de fiebres, catarros de mi niño, desvelos.

Llevamos diez años viviendo juntos y ha llegado la hora de decirle adiós. Entramos en otra etapa, viene un nuevo colchón, que será testigo de nuestro madurar como familia, verá como mi hijo crece, como mis gatas envejecen.

Hemos dejado atrás unos años estupendos, a veces duros, a veces risueños, pero siempre felices, felices por estar juntos, felices porque al final del día nos esperaba para recogernos en su cálido abrazo, para acercarnos y acurrucarnos en la oscuridad a papá y a mi.

Deja muy alto el listón, veremos si el próximo se porta tan bien como este.

Adiós, querido colchón.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Creciendo

Llevaba varias semanas sabiendo que algún cambio de rutinas teníamos que hacer. Como os anticipé el peque ya no quería echarse siesta después de comer. Algún fin de semana, algún día puntual cuando ha estado malito, pero nada más. Lo bueno es que sus horarios por la tarde-noche se habían adelantando sustancialmente. A las 9 de la noche estaba dormido. Once horas seguidas de sueño reparador parece le bastaban para recargar baterías. Pero las tardes aún eran difíciles, a veces pesadas.

Así que le pregunté si quería empezar a ir al colegio por la tarde. Al principio la idea no le pareció muy buena. Y es que pensaba que también se iba a quedar a comedor. Le tuve que explicar varias cosas, primero que el comedor no es algo malo. Y segundo que muchos niños comen en sus casas y luego vuelven un rato al cole para pasarlo bien, jugar otro poquito. Así que este fin de semana después del susto vírico preparamos su colchoneta y su cojín. Aunque no fuera a dormir, tenía que tener todo eso en clase.

Dejé que fuera él, el lunes, quien se lo llevara a su profesora y le contara que por la tarde le esperara porque iba a ir. Y dicho y hecho, por la tarde fuimos sin problema alguno. ¡¡Salió como una malva!!. Pasó una tarde estupenda, y siguiendo su costumbre a las 9 estaba acostado. Fue el martes cuando la profesora me dijo que había llegado, extendido su colchoneta y se había tumbado un poco para escuchar la música que les ponen. ¡¡Y se quedó dormido!!. Menuda sorpresa, durmió casi una hora. Así estaba tan contento por la tarde.

Ayer repetimos la operación, y lo mismo. Durmió un rato en clase, lo que nos permitió poder estar en el parque bastante rato, sin ponerse pesado o excesivamente cansado.

Así que puedo decir que ya tenemos horario completo de colegio. Y lo hemos hecho a medida que él se ha ido sintiendo preparado. Agradezco mucho que el colegio permita que en el primer año los padres tengamos esta libertad para poder llevarles en horario de tarde o no, incorporarles cuando lo veamos oportuno. Su profesora me ha apoyado mucho en este sentido y me ha guiado también. Solo tengo palabras de agradecimiento para ella y para el centro.

Eso sí, para mi es un poco demoledor porque ando todo el día de la ceca a la meca, y además me da poco tiempo a hacer otras cosas, pero bueno. La siguiente meta es conseguir que quiera que le recojan alguna tarde sus abuelos, o que le lleven después de comer. ¡Todo se andará!.

Y por cierto, una anécdota. Creo que mi niño va a ser todo un Don Juan. Creo que os he contado ya su amor por su compañera E. La abraza, la quiere, la persigue, la agobia..... Pero ayer pude ver comootras niñas le rodeaban y le mostraban su cariño. Conocí ayer a dos mamás de dos compañeras L. y N., estaban encantadas por fin de conocer a mi hijo porque hablaban mucho de él. Cuando quise darme cuenta le tenían las tres rodeado. Una le cogía la manita, otra por el cuello, otra le hablaba al oído. Y mi hijo ahí quietecito, muy digno. Cuando ya salíamos del colegio me dice muy serio: "mamá son mis amigas, pero yo a quién más quiero es a E." Ahí queda eso.

Como crece mi niño. A punto de cumplir sus cuatro años cada día me demuestra su madurez, su nobleza y sobre todo me demuestra que todo lo pasado hasta llegar aquí ha merecido la pena.

martes, 22 de febrero de 2011

Educación maternal (II parte)


El pasado viernes escribía acerca de la educación maternal, mis impresiones, mis ideas acerca de la carencia de educación en lo femenino y en lo relacionado con la maternidad.

Hubo muchas opiniones, todas las leí atentamente y por eso he querido escribir un nuevo post sobre el tema.

Yo hacía hincapié en la devaluación del papel de la mujer, no como persona, sino como madre. Las mujeres somos personas de primer orden, que ya era hora. Lo nuestro ha costado llegar hasta aquí. Pero nuestro papel de mujer ha quedado relegado. Debe ser que nos hemos creído que si nos parecemos a los hombres mejoraremos. Y eso, creo que está muy lejos de la realidad. Se proclama a los cuatro vientos que somos iguales. Aún a riesgo de que me tiréis piedras os diré que yo no estoy de acuerdo con eso. No somos iguales, no tenemos por qué serlo, y, ¡¡menos mal!!. Los hombres son hombres y las mujeres,…., pues mujeres. Somos distintos, y eso es hermoso. Somos iguales en derechos, en deberes, pero distintos en esencia, en necesidades, en funciones. Pero eso no es malo, la diversidad es muy hermosa.

Y esa diversidad nos concede a nosotras el don de la maternidad. Estamos en un momento social donde la maternidad es un lastre importante, donde nos graban a fuego que ser madre nos limitará profesionalmente, nos limitará como personas, nos cortará las alas, nos restará libertad….. ¡Vaya! Con estas expectativas a ver quién es la guapa que se atreve.

¿Por qué motivo nos queremos ver como hombres?. Como mujeres, antes relegadas, nos hemos dado cuenta de los fallos de esa vida. Por qué queremos ser iguales a toda costa. Todo esto parece tener un efecto rebote.

Comprendo que han sido siglos de mujeres secundarias, relegadas en el hogar a tener hijos, como si esa fuera su única función, como si solo sirvieran para ello. Pero, ¿la venganza es querer ser ellos?. Somos nosotras, sin más. Con esto no quiero que ningún hombre se sienta mal. Pero han sido muchos siglos de supremacía masculina, frente a mujeres ninguneadas. La historia así lo dice.

Insisto en que todas las personas somos iguales en derechos y deberes. Todas, sin importar sexo, raza o condición. Pero eso no significa que perdamos nuestra identidad. Y desde mi humilde punto de vista, considero que eso es lo que está ocurriendo.

Lo bonito y bueno que tenemos ahora es que podemos compartir hombres y mujeres cosas que antes eran impensables. La familia tiene ahora un reparto equitativo. Y aunque nuestro papel como madres es relevante al extremo, los padres asumen responsabilidades que históricamente nunca habían sido suyas. Esto nos da una nueva dimensión, las madres estamos más apoyadas que nunca. Nuestras parejas, los padres de nuestros hijos suponen un firme mástil al cual sujetarnos.

Ser madre hasta puede estar mal visto. Hablaba yo en el otro post y de pasada de madres adolescentes. Ante todo pido disculpas porque no fui lo suficientemente clara. Una noche medio en vela y un peque a mi lado no ayudan a una redacción clara. Lo que quise decir es que lo deseable no es que una adolescente sea madre. Una adolescente ha de llegar a ser mujer, y ya luego cuando se vea preparada y lo desee será mamá. Lo que quise explicar es que eso no es el fin del mundo. Que una adolescente sea madre no quiere decir que se le acabe la vida, que haya cometido el peor de los errores, o que sea la peor chica del mundo. Yo conozco a un par de madres adolescentes, que a día de hoy son mujeres responsables, madres maravillosas y cuya vida ha ido girando y volviéndose normal.

¿Y qué pasa con aquellas mujeres que deciden, porque así lo desean ser madres antes de los 30?. En nuestra sociedad parece necesario y obligado superar esta barrera para empezar a plantearse tener descendencia. La carrera y el trabajo mandan. ¿Y si se desea antes?

¿Y qué me decís de las mujeres que abandonan una carrera laboral prometedora para dedicarse a educar y criar a sus hijos?. También es un error.

Hay muchas hipótesis, para mi todas válidas.

Pero lo que más me llamó la atención del anterior post, es que yo en ningún momento planteé temas como la conciliación laboral, el abandonar el trabajo, las hipotecas, los sueldos, etc, etc, etc. Pero éstos salieron a la luz. Yo solo planteé que era evidente la ausencia de educación maternal en la mujer de hoy. Planteé que a la mujer se la prepara para la vida laboral, no así para la vida emocional, para la vida femenina, para la vida maternal. Pero esto se tradujo en el gran problema de la sociedad de hoy: el trabajo, las hipotecas, la elección.

Yo no defiendo que una mujer se quede en casa para cuidar a sus hijos como mejor postura. Yo no critico a una madre que sale a trabajar dejándoles en guardería, o con los abuelos, o con una niñera. Yo defiendo que cada cual hace lo que puede. Pero el post no iba de trabajos, ni de maternidad = crianza en casa.

Lo que quise decir en su día, y que ahora repito es que las mujeres debemos darnos cuenta de la necesidad de esa educación, de esa conciencia que hemos querido dejar por el camino porque en otro tiempo nos hundió en la ignorancia y nos relegó a un oscuro plano. El tener hijos no nos hace menos interesantes que un trabajo prometedor. El tener hijos nos hace más grandes si cabe.

El trabajo, los estudios, y las elecciones que cada mujer haga son personales, yo no me meto en eso. Mi elección ha sido criar a mi hijo yo misma, en el hogar, pero yo no doy lecciones a nadie de qué es lo mejor o qué no se debe hacer. Eso es una decisión personal o mejor dicho familiar.

Yo solo defiendo la educación maternal, la educación en lo femenino, la defensa de lo que supone ser mujer. El resto son añadidos.

domingo, 20 de febrero de 2011

Resumen del sábado

Ayer fue un día difícil. Hubo un poco de todo, mucho malo pero también mucho bueno.

El día comenzaba gris, muy nublado, y lluvioso. No puedo decir que me depriman días así o que no me gusten, adoro la lluvia, a pesar de sus complicaciones. El peque había pasado una noche aceptable, un poco de fiebre a eso de las cuatro de la mañana que fue mitigada con un buen chute de paracetamol. Por lo demás, bastante aceptable. Despertó contento y saltarín. Desayunó con gusto pero las décimas de nuevo aparecían. Como todo parecía bajo control decidí ir al encuentro bloguero que se iba a celebrar en Baby Deli. Me daba pena no saludaros a los que íbais a ir, así que una visita rápida mientras el peque se quedaba en casa jugando con papá sin complejos, no estaba de más.

Así que simulando que mi coche era el arca de Noé salí pitando de casa en dirección a Pozuelo. Llegué pronto, como casi siempre, la primerita. Saludé a Valentina, que preparaba todo con el cariño que la caracteriza. Y llamé a mis chicos para ver si todo iba bien, pero no, las cosas iban fatal. El peque había empezado a vomitar, la fiebre subía..... y yo, pues me di media vuelta algo asustada y regresé a casa. Cuando llegué encontré a mi pequeño tiradito en el sillón, muy alicaido. Así que nos fuimos al hospital, a urgencias. Y como sucede casi siempre que nos pasamos por allí, fue llegar y mejorar, ¡alucinante!.

Le reconocieron fenomenal, le exploraron, y él,...., se dejó hacer. Es un paciente muy colaborador y ayuda mucho siempre al pediatra. Había aparecido un foco, la garganta, como siempre. Diagnóstico faringoamigdalitis de origen vírico. Los vómitos, casuales, sin importancia. Observar las próximas horas y ante cualquier empeoramiento volver.

El resto del día fue a mejor, comió muy bien, estuvo contento, su aspecto mejoró notablemente y de repente la fiebre desapareció. Tuvo unas décimas al llegar del hospital y ya no ha tenido más. No me digáis que no es para volverse loca.

La noche ha sido magnífica. Hemos puesto en marcha de nuevo la operación colecho, como os contaba aquí. Y claro, está más contento que unas pascuas. Ha sido una noche tranquila, y parece que la mañana va sobre ruedas. Me atrevo ya a afirmar que hemos vencido al maldito virus.

Todo lo referente al peque, bastante bien. Pero ahora me toca contar cómo me fue a mi el sábado. Estaba yo cerrando la puerta del salón, una puerta corredera, cuando de repente se me cayó encima una tabla que hay encima cuya función es tapar todo el mecanismo. ¿Dónde me dió? en toda la cabeza, y en la mano porque intenté protegerme. Resultado, un chichón en la sién izquierda, cabeza dolorida, y en la mano un pequeño golpe, con hematoma. El susto fue tremendo, porque la tabla es pesada. Pasé toda la tarde algo atontada y con dolor de cabeza. Y así sigo. Así que si es texto no está tan claro como otras veces, ya sabéis el motivo.

Pero como mi niño estaba ya bien hasta me animé a hacer una cenita rica y muy fácil. ¿Queréis la receta?.

Ingredientes:

2 lubinas
1 vaso de vino blanco
Aceite de oliva
Sal
1 hoja de laurel
1/2 limón
2 dientes de ajo
pimentón dulce

Preparación:

Le pedí a mi buena pescadera que me abriera las lubinas y retirara la espina y la cabeza. Las ponemos en una fuente de horno y las salamos. Echamos un chorrito de aceite de oliva, el zumo de medio limón, el vasito de vino blanco y la hoja de laurel. Metemos en el horno, previamente precalentado a 180º, durante 15 minutos. Cuando estén listas rehogamos en aceite unas láminas de ajo y cuando estén doradas, añadimos una cucharadita de pimentón. Apartamos inmediatamente del fuego para que no se queme y una vez servidas en el plato, regamos con esta mezcla.

Para acompañarlas utilicé un recurso sencillo, una bolsa de patatitas que venden en Mercadona. Se mete en el microondas durante 6 minutos y listas!. Con un poco de sal maldón acompañan perfectamente cualquier plato.

El domingo ha empezado bastante mejor, esperemos que siga así.

Aprovecho para mandar un beso enorme a los blogueros y familia que ayer os reunisteis. Me dio mucha pena no asistir. Mi peque estaba deseando ir. Pero la próxima no nos la perdemos. Espero que sea pronto.

viernes, 18 de febrero de 2011

Educación maternal


Hace unos días os hablaba de un episodio de la serie Redes, de Eduard Punset, educación emocional desde el útero materno. Contaba los resultados de un estudio, la importancia de la figura de la madre, de la mujer, desde el momento de la concepción, etc.



Mi conclusión a todo este estudio, y mi reflexión posterior, fue que nuestro papel como mujeres y como madres es importantísimo. Nuestra figura es insustituible. Y sobre todo que debemos concienciarnos desde el mismo momento que concebimos a nuestro hijo, que llevamos un ser en nuestro interior que depende absolutamente de nosotras, que su bienestar es fruto de nuestros actos.



Hubo algunas mujeres que sintieron y comentaron que eso podía hacer sentir mal a la madre, o que culpaba a la madre de cualquier fracaso posterior de su hijo. Me sorprendieron esas respuestas. Me sorprendieron porque nuestro cuerpo, como mujeres que somos, está preparado para crear y albergar vida. Todo lo que hagamos en ese periodo de tiempo, en esas 40 semanas de gestación, obviamente afectará directamente a nuestro hijo. Compartimos un espacio, nuestro cuerpo, con lo cual cualquier cosa física o fisiológica es evidente que les afectará. Si tenemos estrés, se genera una reacción fisiológica (se genera cortisol), qué lógicamente afectará al bebé.



Mi opinión es que la sociedad en la que vivimos ha devaluado mucho el papel de la madre y la importancia de la maternidad. Una mujer, desde su tierna infancia es educada hoy en día para triunfar, para ser una persona de éxito, trabajar, estudiar, valerse por sí misma. Pero curiosamente no se educa a la mujer para ser madre, porque eso parece sexista, eso parece arcaico, atrasado. Si una mujer educa a su hija para ser madre será rápidamente criticada. Se la debe educar para ser una mujer trabajadora, competitiva, lo que se llama "una mujer de hoy", una "nueva mujer". Y pregunto yo, ¿una mujer parecida a un hombre?.



Me preocupa que se haya desterrado la educación maternal, la educación de lo femenino. Parece que eso es secundario. La maternidad se ha convertido en secundario. Una mujer debe primero, estudiar, después trabajar y alcanzar un status y ya luego, si le queda tiempo y su carrera se lo permite, ser madre.



A mi esto, me parece mal. Yo así lo he hecho, y por eso, precisamente por eso digo que me parece mal. Mis padres me educaron para ser una mujer independiente, trabajadora, competitiva. Pero mi madre no me enseñó nada de mujeres, no me enseñó a ser madre, no me enseñó la importancia de lo femenino, no me enseñó el arte de ser mujer. Curioso, cuando mi madre lo dejó todo cuando se quedó embarazada de mi.



Ha sido ahora, con el paso del tiempo, cuando yo me he convertido en madre, cuando he dado un giro a mi vida cuando mi madre y yo hemos hablado de mujer a mujer, hemos compartido cosas.



Muchas mujeres hoy están convencidas de que la maternidad es un lastre, que no se puede ser madre joven porque se perderían muchas cosas. Cuántas veces habéis oido ante una mamá muy jovencita eso de "pobre, ha desperdiciado su juventud". ¿¿¿Cómo???. O cuando una adolescente se queda embarazada decir aquello de "qué desgracia, pobre familia".


Yo no digo que las adolescentes deban ser madres, ni que una mujer deba centrar sus energías desde muy joven en la maternidad. Digo que no debemos empequeñecer algo tan hermoso como es poder crear una vida.



Una mujer ha de estar preparada física y emocionalmente para ser madre, al menos eso es lo deseable. Ha de ser consciente de su papel, de la importancia del acto de dar vida, de la importancia de albergarla y parir.



Ser madre y ser mujer, es un don, un regalo. No lo devaluemos.

jueves, 17 de febrero de 2011

Y la ganadora es .......

Y la ganadora del sorteo es:





¡¡¡Enhorabuena Eloísa!!!, tienes tres entradas para poder ver la representación del próximo domingo 20 de febrero en el Teatro Tyl Tyl.

Me pondré en contacto contigo por e-mail.

El menú del día

A pesar de que tengo unos cuantos menús programados no he podido actualizar esta sección como quería. Muchas cosas que contaros, mucho que escribir. Así que en los próximos días os ofreceré unos cuantos platos atractivos y apetecibles para los más pequeños de la casa. Y no dudéis que los más mayores también os chuparéis los dedos.

Hoy voy a dar un menú apto para todos los públicos,...., bueno, para los públicos que ya puedan tomar pescado azul. Este tipo de pescado se suele introducir en la dieta de los niños a partir de los 18 meses.

El menú del día:

Sopa de pollo y verdura con estrellitas de colores.

Lomos de truchas fritos.

Palitos de manzana.

¿Os apetece?.

Trucos y consejos
:

Sopa de pollo y verdura con estrellitas de colores: en una olla grande ponemos dos contramuslos de pollo, un hueso de jamón, dos zanahorias, una cebolla, una patata grande, un puerro y un trozo pequeño de apio (recordad que el apio da mucho sabor). Añadimos un poco de sal y dejamos cocer. Ajustad el tiempo al tipo de olla que tengáis. Mi olla es rápida y en media hora queda lista.

Colamos los ingredientes y ya tenemos nuestra sopa lista. Cocemos en ella unas estrellitas de colores y harán las delicias de los pequeños.

Con los restos de pollo podéis preparar unas deliciosas croquetas.

Si queréis darle más sabor al caldo, en la cocción podéis incorporar un par de puñados de garbanzos, que después se desecharán.

Lomos de truchas fritos: Le pedimos a nuestro pescadero/a que nos limpie bien los lomos de las truchas y nos retire la espina central. Quedarán de cada trucha dos hermosos filetes. Enharinamos ligeramente y sacudimos el exceso. En un dedo de aceite freímos. Escurrid siempre el exceso de aceite en papel de cocina.

A pesar de que vuestro pescadero/a será muy profesional y os habrá limpiado el pescado fenomenal, la trucha es traicionera y tiene mucha espina. Así que trocead y revisad los lomos para dárselo a los peques. Es un pescado muy sabroso que suele gustarles mucho. Si la trucha es asalmonada el sabor es más suave.

Palitos de manzana: A mi hijo la manzana que más le gusta es la Royal Gala, muy suave y jugosa. Para hacerla divertida la troceamos a modo de palitos y se la servimos en un plato haciendo formas, un cuadrado, un triángulo,.... y podemos jugar con ellos a irles quitando los lados a las formas.

Este menú entusiasma a mi hijo. Espero que los vuestros lo difrustren.

Listado de participantes Tercer Sorteo Teatro Tyl Tyl

Este es el listado de participantes para el sorteo de tres entradas para el Teatro Tyl Tyl:

1. Mami Poppins
2. Mamá (contra) corriente
3. Supermamá
4. Treinteañera con hijo
5. Suu
6. mamadejulio
7. Eloísa
8. Nacho
9. Emma
10. Noemi


Esta noche publicaré quién ha resultado ganador.

¡¡Mucha suerte a todos!.

¡Últimas horas para apuntarse al sorteo para el Teatro Tyl Tyl!

Hoy a las 15:00 horas se cierra el plazo para participar en el sorteo de tres entradas para el Teatro Tyl Tyl.

Esta vez la obra que se va a representar es Ulular.

Todavía estáis a tiempo de apuntaros, podeís hacerlo aquí.

De los participantes apuntados hay uno que no me ha facilitado su cuenta de correo electrónico, requisito imprescincible para poder estar en la lista definitiva. Nacho, si lees esto mándame un e-mail por favor.

¡¡¡¡Mucha suerte a todos!!!!

martes, 15 de febrero de 2011

De nuevo al odontopediatra

Esta tarde, por fin, hemos ido al odontopediatra. En Septiembre habíamos acudido al hospital. La doctora que le vio me explicó la situación del diente y me recomendó que le revisaran en un odontopediatra privado porque en el hospital no llevaban dichas revisiones. Me explicó que era conveniente vigilar si había flemón o infección y poco más.

Desde septiembre no he observado anomalías en la encía. Se le ha quedado un pequeño bultito, muy pequeño pero no ha ido a más, el diente ha oscurecido un poco pero no se mueve, ni le duele, ni le molesta al comer.

Así que habiendo pasado cuatro meses me pareció conveniente que le revisaran de nuevo. He acudido a una clínica dental de una conocida compañía privada. Una de estas "cadenas" de clínicas. El odontopediatra rotaba por todas ellas, así nos daba igual cuál elegir.

La cita la había pedido hacía más de veinte días. Nada más llegar veo a tres señoritas, recepcionistas o auxiliares (no me ha quedado claro su función), desganadas y apáticas, algo poco habitual cuando vas por lo privado, o al menos poco habitual para mi.

Hemos empezado mal, cuando le digo que teníamos cita y el nombre del niño, me dice que la cita había sido anulada. La primera en la frente. Y como llevaba a un niño asustado, lloroso y nervioso, confieso que he sido algo borde. "Pues me parece que yo no la he anulado, y considerando que hace más de veinte días que la pedí, espero puedan atenderme cuanto antes". Sí, lo confieso, he sido un poco borde, pero me fastidian mucho estas cosas.

Pero la respuesta de ella ha sido..... tremenda. "Habrá sido un problemilla con el ratón". ¿¿Cómo??, ¿¿con el ratón borras una cita y te quedas tan pancha??. Ni me han pedido disculpas, sin casi mirarme me ha dado una hoja para rellenar los datos del peque. Al poco hemos pasado a la consulta, mi niño estaba asustado, no sé muy bien por qué.

Nos ha atendido una doctora muy joven y con muy poco tacto para los niños. Conste que no tengo nada en contra de la juventud, pero quizá estuviera poco acostumbrada a tratar con niños, a pesar de su especialidad. He tenido que soportar cosas como "pero solo los bebés lloran, a ver estate ya quiero, no dices que eres mayor demuéstralo". Y ya el remate ha sido cuando ha dicho "si sigues llorando mamá se irá fuera". Y claro ahí la loba ha saltado cual resorte "creo que no, mamá no se va a ir fuera". Finalmente le he cogido y puesto sobre mi, y ahí es cuando ha podido explorarle, mirarle bien y hacerle una placa.

Parece que el nervio en este momento está bien. Se nota que ha tenido varios traumatismos en esa pieza dental pero todo está bien. El diente definitivo, en cuanto a su estructura (según me ha dicho) está bien. El problema puede venir si de nuevo aparece el flemón, eso sería señal de infección y habría que tomar medidas. Las opciones que me han ofrecido han sido dos:

- Extraer la pieza (que fue lo que me dijo la doctora del hospital). De este modo cicatrizaría toda la zona y el único inconveniente es que tardaría un poquito más en salir el diente definitivo. Mi miedo aquí es si el lenguaje podría verse afectado. Al estar todavía perfeccionando ciertas consonantes (como pueda ser l "r" o la "l"), cosa normal para su edad, al eliminar esa pared que hace el diente contra la lengua podría haber pequeños problemas de pronunciación. La doctora en esto estaba deacuerdo conmigo.

- Hacer una pulpectomía. Os dejo aquí un enlace que he encontrado sobre cómo y cuándo se hace y practica esta técnica. Se trata de taladrar por el paladar para alcanzar el nervio del diente temporal y extraerlo. Se aplica después un relleno. Todo esto se debe realizar en unas condiciones muy asépticas para que no entren bacterias. Se sella todo bien y de ese modo conservaría la pieza dental y se evitaría la infección.

Inconvenientes de la pulpectomía: conseguir que el niño se quede quieto es fundamental y eso es complicado a esta edad. Para ello recomiendan "tranquilizar" al niño con diacepam una hora antes. En mi pueblo se llama drogar al niño, igual soy radical, pero el procedmiento no me convence mucho, esa es la verdad.

La recomendación de la odontopediatra es la pulpectomía, pero según sus palabras, "yo no puedo trabajar si el niño no se queda quieto". Como podéis imaginar mucha confianza no me da.

La otra mala noticia es que ha detectado algunas manchitas en un par de muelas que pueden ser indicio de caries, ¿¿¿caries???. Pues sí. De poco ha servido una higiene bucal desde temprana edad, haber empezado a tomar chuches muy tarde,....., Hoy son solo manchitas pero parece que derivará en caries.

Como veis la tarde ha sido pésima. Todo esto adornado por llantos varios, nervios y una lluvia tremenda que nos ha acompañado en el regreso a casa.

La verdad es que estoy algo triste. No me gustaría hacer pasar al niño por una experiencia tan traumática a esta edad.

Desde luego quiero una segunda opinión. Por ahora lo dejaremos estar porque la placa confirma que todo está estabilizado de momento. Sé que si aparece flemón debo volver, y entonces veremos qué hacemos. Aunque desde luego a esta clínica no volveré.

Mi opción más fiable es acudir al Hospital de San Rafael, pero claro allí todo es privado, ningún seguro vale, el coste es importante, pero no importa. Si hay que hacerle algo, sedarle o incluso anestesiarle, quiero que sea en un hospital y con personal experto.

Acepto cualquier consejo que podáis brindarme, sugerencias de profesionales, hospitales, clínicas.

¿Alguno de vuestros hijos ha tenido caries a edades tempranas?, ¿cómo han ido los empastes?.

A estas horas del día soy un mar de dudas,...., y de cansancio.

lunes, 14 de febrero de 2011

Apareció, en el Teatro Tyl Tyl


Ayer domingo fuimos de nuevo al Teatro Tyl Tyl. Esta vez era el turno de la obra Apareció. Mi hijo llegó al teatro eufórico, ya lo reconocía y estaba deseoso de entrar. Salió tan maravillado el domingo anterior que no veía el momento de entrar.

Nos sorprendieron con una breve sesión de sensopercepción de unos diez minutos. Pudimos pasar al escenario donde tenían preparados instrumentos y varios objetos, algunos de los cuales los utilizarían después en la representación. Daniel y Avi, los actores, interactuaban con los niños de un modo sutil, sin agobiarles, sin acercarse demasiado, sabían lo que se hacían. Mi hijo, tímido con los extraños, participó encantado, tocó, jugó y se integró en la experiencia.

Después la obra. Apareció es una representación sin palabras. Los instrumentos, los gestos de los actores, los sonidos, las canciones y una cigueña de marioneta son los elementos que utilizan para acercarnos el ciclo de la vida. Todo aparece, y desaparece, todo es un juego, pero todo tiene un por qué y un sentido.

¡Maravillosa!, la obra fue maravillosa. El peque aplaudía a rabiar, al finalizar de nuevo subió al escenario, papá y yo estábamos emocionados. Los niños, de todas las edades en la sala, disfrutaron y se divirtieron. No se oían lloros, quejidos o gemidos. Niños, papás y mamás nos metimos de lleno en la representación. Los actores consiguieron que nos olvidásemos de todo y les acompañásemos en su recorrido de la vida.

Tanto le gusto a mi hijo, que por la tarde le enseñé el pequeño resumen en la web del teatro de la obra, y se quedó absorto, repitiéndolo una y otra vez.

Sin duda, saben lo que hacen, se trata de una obra de gran valor pedagógico, llena de sensibilidad. Y no caigamos en el error y pensemos que los niños no van a entenderla, los niños lo entienden, entienden lo sutil, la naturaleza, la vida.

Gracias de nuevo Teatro Tyl Tyl, por acercarme a estas representaciones tan fantásticas.
Recordad, que hay un último sorteo en marcha. La próxima obra se llama Ulular.

Si estáis interesados en participar en el sorteo de tres entradas, solo debéis apuntaros aquí.

Solo puedo acabar tarareando esta canción: "Apareció,...., semilla, cigueña, calabaza y flor. Apareció,...."

domingo, 13 de febrero de 2011

Palabrejas: educación emocional


Esta es la frase con la que nos sorprendió ayer tarde:


Los abrazos te consuelan cuando estás triste.

Este es el resultado de lo que nosotros consideramos una exitosa educación emocional. Un niño que se siente libre de expresar sus emociones, que siente la necesidad de contar lo que siente, que lo comparte.

Esto es lo que su padre y yo hemos pretendido y hemos conseguido. El amor sin límites, el contacto continuo, de bebé brazos y más brazos, colecho, lactancia a demanda, apego y más apego. Según ha ido creciendo, verbalizando nuestro amor. "Te quiero" es nuestra fase de cabecera, iniciamos la mañana con ella, la repetimos sin cansarnos a lo largo de la jornada, y finalizamos el día sellándolo con un beso y la deliciosa frase.

Cuando estamos tristes, explicamos por qué, si mamá se pone triste o enfadada, le explica el motivo, las causas, qué podemos hacer para que me ponga contenta. Y cuando le sucede a él, hacemos el mismo proceso.

Esto nos sirve para que identifique sus sentimientos, sus emociones, y sobre todo, para que sepa el origen de las mismas, cosa muy importante. Saber de donde viene un sentimiento sirve para poder mejorarlo, en caso de que sea negativo, o bien para mantenerlo en caso de que sea positivo.

Ni que decir tiene que todo esto fomenta su autoestima, su sensación de seguridad. De cara a su desarrollo, a su crecimiento personal, podemos decir que constituye un pilar básico.

¿Esto es crianza con apego?, es esto y muchas cosas más, y es maravilloso.

sábado, 12 de febrero de 2011

Tercer sorteo: entradas para el Teatro Tyl Tyl


Este ha sido mi modo de festejar el primer cumpleaños del blog, regalando entradas para el teatro a troche y moche. Me ha parecido una bonita manera, acercando a los niños al teatro, de daros las gracias por este primer año en el que tanto hemos compartido.

Os invito a participar en el tercer y último sorteo que vamos a celebrar para ganar tres entradas para la obra de teatro que tendrá lugar el domingo 20 de febrero en el Teatro Tyl Tyl.

Esta vez se trata de la obra por título Ulular. Os dejo la sinopsis:

"Como dice Bachelard: soñar el todo y percibir las partes. Se busca que el espectador pueda tener esta experiencia: ver un solo elemento en escena del que surgen los demás con el juego de la acción. Para este cometido nos hemos apoyado en un diseño escenográfico de un mundo que se despliega ante el abismo interior de la primera infancia, donde la ensoñación es una realidad muy importante. El trabajo sobre la técnica del pop up y la elaboración de imágenes videográficas constituyen una columna vertebral de la puesta en escena para este lenguaje. Este trabajo se realizó después de un período de observación y reflexión en nueve escuelas infantiles de Getafe a lo largo de todo un curso".

Para participar en el sorteo, como hemos hecho en los anteriores, debéis dejar un comentario en este post indicando vuestro nombre o pseudónimo, espacio web o blog si lo tenéis y una cuenta de correo electrónico. Si preferís que el correo no sea público, enviadme un e-mail a mi cuenta (podéis verla en el lateral del blog).


El sorteo está abierto desde hoy sábado 12 de febrero hasta el próximo jueves día 17 de febrero a las 15:00 horas. El mismo jueves publicaré un listado con los participantes y por la noche, utilizando la web Sortea2, anunciaré el nombre del ganador o ganadora.

Mañana asistirá al Teatro Tyl Tyl la ganadora del segundo sorteo, Mis Chicos y yo, espero que lo disfrutéis y que nos cuéntes cómo ha ido la experiencia. Si la otitis nos lo permite nosotros también iremos. Y os contaré mis impresiones de esta nueva obra. Os diré que mi hijo está encantado con la idea de volver al teatro, y nosotros felices por ver lo mucho que le ha gustado.

Feliz cumpleaños mamá sin complejos


Viernes, 12 de febrero de 2010. Ese día decido presentarme a la blogosfera maternal. Ese día nació mamá sin complejos. Hoy hace un año de esto, 314 entradas, más de 80.000 visitas, personas que me siguen y se molestan en leerme en el blog, en twitter, en facebook. Definitivamente hace un año me cambió la vida.

Venía yo rebotada de foros, preguntándome incluso si estaba haciendo algo mal con mi hijo, superando esos dificilísimos 2 años que nos habían marcado a toda la familia. Me sentía sola, poco apoyada, un poco incomprendida. De repente leí un blog que me gustó, una persona con la que me identificaba, Mamá (contra) corriente. Después llegaron otros blogs, otras madres, algún padre. Empecé a escribir, sin saber muy bien si era para mi o para los demás. Comprendí enseguida que escribir era una válvula de escape, era mi diario. Pero también sabía que quizá mi experiencia podría servir a otras madres, que como yo un día, se pudieran sentir perdidas o incomprendidas.

Un año después me siento mucho más segura, confiada. Un año después sé que lo que he hecho, lo he hecho bien. Y lo más importante he hecho lo que me dictaba el corazón.

La blogosfera me ha dado la oportunidad de establecer nuevos lazos de amistad, conocer personas fantásticas que me aportan muchísimo cada día. Esta realidad paralela me permite aprender, no estancarme, hablar con muchas personas, ayudar, comprender, escuchar,...., sonreir.

Por todo ello quiero daros las gracias, gracias por acogerme, por leerme, por seguirme, por hacerme sentir en casa, por darme seguridad.

Ha sido un año de cambios, de evolución y de crecimiento personal. Y parte os lo debo a vosotros.

Quiero seguir ahí, al pie del cañón, contandoos mis cosas, mi vida, cómo interpreto la maternidad, la crianza, cómo me ha hecho cambiar, cómo he encontrado mi sitio.

¡¡Feliz cumpleaños Mamá sin complejos!!.

viernes, 11 de febrero de 2011

Otitis

De esta guisa se presenta el fin de semana, con una más que posible otitis. Y digo más que posible porque aún no ha sido diagnosticada. Pero vamos, el peque esta noche me llama muy lloroso y me cuenta que le duele mucho el oído. El dolor ha cedido con ibuprofeno pero esta mañana he comprobado que había supurado un poquito. La fiebre ha aparecido hace un ratito. Parece blanco y en botella.

Llevaba una semana estupenda, contento, tranquilo, sanísimo, pero poco nos ha durado. Ahora duerme mi pobre niño, agotado tras la noche tan flamenca que hemos pasado.

Ahora a esperar que pase, a tomar (seguramente) antibióticos de nuevo. Ya os iré contando cómo evoluciona.

Os deseo un feliz fin de semana a todos. Y recordad que aún queda un último sorteo para el Teatro Tyl Tyl. Mañana os cuento. Mis chicos y yo ha sido la afortunada de la semana, a ver a quién sonríe la suerte para la próxima.

jueves, 10 de febrero de 2011

Ganadora segundo sorteo Teatro Tyl Tyl

¡¡Y la ganadora es!!


Enhorabuena guapa. Me pondré en contacto contigo por correo electrónico para solicitarte los datos necesarios.

Espero que la disfrutes.

Listado de participantes segundo sorteo Teatro Tyl Tyl

Aquí tenéis el listado de participantes del segundo sorteo para la función del próximo domingo del teatro Tyl Tyl. Esta vez habéis sido poquitos. Una pena, porque la función promete. Mucha suerte. Esta noche publicaré el ganador.
Si hubiera cualquier duda, contactad conmigo vía e-mail.

1. Mamádejulio
2. Eloísa
3. Tricius
4. Mamá (contra)corriente
5. Mami al borde de un ataque de nervios
6. Mis Chicos y yo
7. Emma

miércoles, 9 de febrero de 2011

Animales sociales

Eso somos, animales sociales. Da igual lo que padres y madres hagamos, queramos o pensemos para nuestros hijos, porque todos, sin excepción, son animales sociales. Es nuestro instinto, nuestra tendencia

Una de las preocupaciones más importantes de nuestros días es la idea de que nuestros hijos se socialicen. ¿Pero cómo?, ¿nuestros pequeños pueden convertirse en asociales?. Eso deben pensar muchos padres que con ese miedo hablan con otros papás en el parque, con la familia, que con ese miedo les llevan a guarderías, ludotecas, casas de niños. Un fin común, que el niño se socialice.

Parece que si les dejamos en casa, si se crían en el hogar, o si no van a actividades en grupo antes de los 3 años, estamos privándoles de algo vital, ¡¡la socialización!!.

Para todos esas madres y padres angustiados, tengo una mala noticia que daros, vuestros hijos no necesitan nada ni a nadie para alcanzar ese objetivo.

Durante los primeros tres años de la vida de mi hijo he sufrido un bombardeo de voces, unas más altas que otras, que me aconsejaban fervientemente que llevara al niño a la guardería, o a "algún lado" para que se socializara. El curso pasado asistió un par de veces por semana a una ludoteca, pero con otro fin, pasarlo bien. Y el objetivo se cumplió a la perfección porque lo pasamos en grande. Compartimos unos ratos estupendos con otros niños y otras familias, pues allí el ocio era compartido, padres, madres y/o cuidadores junto con los niños. Los peques aprendieron cosas divertidas y los adultos compartimos mucho, experiencias, risas y buenos momentos.

Llego el momento de iniciar su vida escolar. Otras muchas voces me avisaban pesarosas de lo duro que sería su socialización, ya que no había asistido antes a guardería ni similar. ¡¡Cuánta preocupación por mi retoño!!, ¡¡qué barbaridad!!. Mi hijo empezó el colegio como otro niño cualquiera. No me preguntaron si había sido escolarizado antes o no, si le había cuidado en casa o no, si se había criado de esta u otra manera. Me preguntaron por sus hábitos, su carácter, las cosas que le gustaban, me preguntaron por todo aquello relacionado con su forma de ser, para ayudarle en el duro proceso de la adaptación a un nuevo medio. Y, por supuesto, consiguieron lo que pretendían.

Hemos empezado la temporada de parques, y ayer acudimos a uno donde sabemos que juegan algunos compañeros del colegio. Y allí vió a una nena que además se sienta a su lado. Nada más verla, se olvidó de mi, corrió hacia ella y ya no existió mami, ni dependencia, ni nada. Solo estaban su amiga y él, corriendo, jugando, tobogan para arriba, columpio para abajo..... Mamá se borró y solo estaban el Peque y su amiga. Ayer me di cuenta que no importa lo que hagamos, somos animales sociales, y cuando llega el momento solo buscamos compartir y socializar con nuestros iguales.

martes, 8 de febrero de 2011

Los niños africanos no lloran

De la mano de Sarai y su blog Bebé ECOnómico os traigo un maravilloso texto que merece la pena leer y reflexionar sobre él.

"Nací y crecí en Kenya y en Costa de Marfil hasta la edad de 15 años, luego me transferí al Reino Unido. Sin embargo, siempre he sabido que quería criar a mis hijos (cuando los tuviera) en casa, en Kenya. Sí, daba por supuesto que tendría hijos.

Soy una mujer africana moderna: con dos licenciaturas, pertenezco a la cuarta generación de mujeres que trabajan en mi familia. Pero cuando se trata de niños, soy una africana tradicional. Sigue siendo mi convicción que la vida no está completa sin hijos y que los niños son una bendición a la cual renunciar es una locura. De hecho, no tener hijos no es ni siquiera considerado.

Mi embarazo inició en el Reino Unido. Con el embarazo sentí un fuerte impulso a volver a casa, y cuando estaba de cinco meses ya había vendido mi estudio y establecido una nueva actividad, me había mudado de casa y de continente.

Cuando supe que esperaba un hijo hice lo que la mayoría de las mujeres embarazadas en el Reino Unido haría, leía vorazmente: Our Babies, Ourselves, Uncoditional Parenting, todos libros de W. Sears, y la lista podría continuar (mi abuela después me comentó que los niños no leen libros y que todo lo que tenía que hacer era “leer” a mi bebé).

Todo lo que leía decía que los niños africanos lloran menos que los niños europeos. Esto me intrigó mucho y quería averiguar el por qué.

Una vez en casa, en Kenya, comencé a observar. Mi mirada se dirigía hacia las madres y los niños, y estaban por todas partes, incluso si los bebés africanos menores de un mes y medio de vida están sobre todo en casa.

Lo primero que noté fue que, a pesar de su ubicuidad, en realidad era muy difícil “ver” realmente a un bebé en Kenya. Por lo general están muy bien “vendados” antes de ser cogidos en brazos o envueltos con un fular sobre la espalda de su madre (a veces el padre). Incluso los más mayores, envueltos en la espalda de los adultos, están protegidos con una tela de grandes dimensiones. La forma en la que están envueltos es como una réplica de un útero. Los niños están literalmente enfundados con el fin de ser protegido contra el estrés del mundo exterior al cual han recientemente llegado.

La segunda observación que me quedó clara era legada a una diferencia cultural. En el Reino Unido se supone que los bebés lloran, el llanto es inherente al niño. En Kenya, sucede exactamente lo contrario: se supone que los niños no lloran. Si lo hacen es un signo de que algo terrible sucede y tenemos que actuar inmediatamente para poner remedio y eliminar la causa. Mi cuñada inglesa una vez me dijo: «Aquí a la gente no le gusta que los niños lloren, ¿verdad?». Me di cuenta de que su observación resumía perfectamente la diferencia.

Todo se volvió aún mucho más claro cuando por fin dí a luz y mi abuela vino a verme desde su poblado. Mi bebé lloraba muy a menudo, de hecho. Exasperada y cansada, se me olvidó todo aquello que había leído, y a veces me daban ganas de llorar con ella. Pero para mi abuela era muy simple: «¡Nyonyo!», «¡Dále el pecho!», era su respuesta a cada simple gemido.

Había momentos en los que lloraba porque tenía el pañal mojado, o quería estar en sus brazos, o porque necesitaba echar el aire, pero sobre todo quería que le diese el pecho —y no importaba si tenía hambre o si sólo necesita un momento de consuelo. La llevaba envuelta en mi espalda con el fular, y dormía casi siempre con ella (colecho), de tal forma que darla el pecho era una extensión natural de aquello que ya hacíamos.

Improvisamente me dí cuenta de que el secreto del alegre silencio de los bebés africanos no era tan difícil de desvelar. Se trataba de una simbiosis constituida para satisfacer las necesidades. Algo que requiere una total suspensión de la idea de lo que debería haber sido, sustituyéndola por la aceptación, sin condiciones, de lo que realmente está sucediendo en ese momento.

El resultado fue que mi hija comía mucho —mucho más de aquello que había leído nunca y por lo menos cinco veces más de lo que establecían ciertas pautas de nutrición que había visto.

A los cuatro meses aproximadamente, cuando la mayoría de las madres de la ciudad empiezan a introducir alimentos sólidos, de acuerdo con los patrones de destete, mi hija retornó a un ritmo de lactancia de recién nacido: la daba el pecho cada hora, fue un shock total. En los últimos cuatro meses, el tiempo entre toma y toma había comenzado a aumentar, y yo había iniciado a tratar a algunos pacientes sin que mis pechos gotearan y sin que la niñera interrumpiera las sesiones porque el bebé tenía hambre.

La mayoría de las madres, del grupo de madres y bebés al que asistía, habían diligentemente comenzado a introducir la crema de arroz (para prolungar el tiempo entre tomas) y todos los profesionales involucrados en la vida de nuestros hijos —los pediatras, e incluso las doulas— decían que era lo mejor: las madres necesitaban descansar, era asombroso el esfuerzo de estos últimos cuatro meses de lactancia materna exclusiva. Ellos nos aseguraron que nuestros niños estarían bien.

Sin embargo, sentí algo dentro de mí que desafinaba, y cuando intenté, sin mucha convicción, mezclar un poco de papaya (es la comida tradicional para el destete en Kenya), con leche en polvo y se lo ofrecí a mi hija, ella ni siquiera lo probó.
Así que llamé a mi abuela. Ella se hecho a reír y me preguntó si yo había vuelto a leer libros. Me explicó que la lactancia materna está muy lejos de ser lineal.
«Te dirá ella cuando estará lista para la comida, su cuerpo te le dirá»

«¿Qué debo hacer hasta entonces?» le pregunté ansiosa.

«Sigue haciendo aquello que has hecho hasta ahora, simplemente Nyonyo».

Así que mi vida se sosegó de nuevo, se detuvo prácticamente. Mientras que muchas de mis compañeras se asombraban cada vez más de cómo dormían sus hijos ahora que habían introducido la crema de arroz, e incluso se aventuraban con otros alimentos, yo me despertaba cada dos horas con mi hija e informaba a los pacientes que lo de volver al trabajo no sería tan fácil como me lo esperaba.

Pronto descubrí que me estaba convirtiendo, involuntariamente, en un servicio de apoyo y de información para otras madres de la ciudad. Mi número de teléfono empezó a pasarse entre las madres y, a menudo, mientras amamantaba a mi bebé pronunciaba estas palabras: «Sí, dale otra vez el pecho. Sí, incluso si se lo acabas de dar. Sí, hay veces que no encuentras ni siquiera el tiempo para quitarte el pijama durante todo el día. Sí, necesitas comer y beber como un caballo. No, no tienes que volver a trabajar si te lo puedes permitir». Por último, tranquilizaba a las madres: «No te preocupes, después será más fácil». Esta última frase era una profesión de fe, porque para mí las cosas no eran más fáciles.

Una semana antes de que mi bebé hiciera cinco meses, regresé a Inglaterra para ir a una boda y para presentarles a mi hija a la familia y a los amigos. No tenía exigencias particulares, por lo que fue fácil continuar con los ritmos de la lactancia. Continué, a pesar de las miradas de muchos extranjeros, que me observaban desconcertados sólo por el hecho de que daba el pecho a mi hija en lugares públicos (muchos “espacios para la lactancia materna” estaban relegados en los cuartos de baño, y yo no quería usarlos).

En la boda, en la mesa durante el banquete, la gente que estaba cerca de nosotros observó: «Que niña más tranquila, pero la das el pecho mucho». No comenté nada, pero cuando otra mujer me dijo: «He leído en alguna parte que los niños africanos no lloran casi nunca», no pude reprimir una carcajada.

Lo más importante que me ha guiado ha sido la dulce sabiduría de mi abuela:

1. Ofrecerle el pecho cada vez que el bebé tenga algún problema, incluso si lo acaba de hacer.

2. Duerme junto a tu bebé (colecho). Así puedes darlo el pecho antes de que se despierte completamente y esto le permitirá volver a dormir más fácilmente y podrás descansar más.

3. Ten cerca una botella de agua durante la noche: para mantenerte hidratada y hacer fluir la leche.

4. Haz de la lactancia materna tu prioridad (particularmente durante los períodos de crecimiento) y déjate ayudar de los que te rodean. Y recuerda: son pocas las cosas que no pueden esperar.



Lea a su hijo, no libros. La lactancia materna no es lineal, sube y baja o es circular. Y recuerde: usted es el experto en las necesidades de su hijo.

J. Claire K. Niala es la autora de este testimonio, es madre y osteópata. Claire es una mujer a la que le encanta explorar las diferencias que afortunadamente todavía existen entre las diferentes culturas de todo el mundo. Nació y creció en Kenya, Costa de Marfil y en el Reino Unido. Ha trabajado y vivido en tres continentes y ha visitado al menos un nuevo país cada año desde que tenía 12 años. Sus compañeros de viaje favoritos son su madre y su hija, cuyas historias y el interés por los que le rodean han llevado a Claire a descubrir e interactuar con el mundo en formas que nunca imaginó".

Muchas veces la lactancia materna fracasa porque no escuchamos a nuestros hijos, sus necesidades. Nos empeñamos en hacer caso a otros adultos, en vez de escuchar nuestro instinto como madres y como mamíferos. La sociedad, nuestra cultura, nos aleja de nuestro ser, de nuestro origen y fabrica madres que se dejan guiar por las exigencias de una sociedad que no entiende ni se para a pensar en lo que necesita un recién nacido.

Gracias Sarai por acercarnos esta historia tan hermosa.

lunes, 7 de febrero de 2011

Nuevo sorteo para el Teatro Tyl Tyl


¿Y si os digo que vamos a organizar un nuevo sorteo?, ¿os apetece?. El Teatro Tyl Tyl quiere que los lectores de Mamá sin complejos tengan la oportunidad de asistir a los espectáculos que se celebrarán el próximo domingo 13 de febrero, y al siguiente, 20 de febrero.

Así que pongámonos manos a la obra.

El día 13 de febrero, a las 12,30 horas El Teatro Tyl Tyl representa Apareció, aquí os dejo la sinopsis:

"En un espacio vacío todo aparece: instrumentos, viento, cigüeña, semillas, una casita, enredaderas, flores, calabazas, tejados, nidos. La acción construye una trama sencilla con el ciclo de la vida. La palabra cantada es la que cuenta aquello que la acción no hace. Al final del espectáculo, a cada niño se le obsequiará una semilla sonora para tocar con nosotros. La música en vivo se toca con tambor de calabazas, berimbau con arco, cuatro, caixí, sonajas, tubos afinados. La puesta en escena es cálida y sencilla. Niños y adultos disfrutarán con este trabajo".

De nuevo es una obra para niños a partir de 6 meses.

Así que para participar en el sorteo, seguiremos las bases del anterior, debéis dejar un comentario en este post indicando vuestro nombre o pseudónimo, espacio web o blog si lo tenéis y una cuenta de correo electrónico. Si preferís que el correo no sea público, enviadme un e-mail a mi cuenta (podéis verla en el lateral del blog).

El sorteo está abierto desde hoy, 7 de febrero hasta el próximo jueves día 10 de febrero a las 15:00 horas. El mismo jueves por la tarde publicaré un listado con los participantes, asignando un número a cada uno. Solo pueden participar residentes en España. Y por la noche, utilizando la web Sortea2, anunciaré el ganador.

Siento hacerlo todo tan precipitado, pero es la manera de que el afortunado pueda disfrutar este próximo domingo del espectáculo. Para la siguiente obra prometo dar más tiempo. Así que daros prisa y apuntaros.

Experiencia en el Teatro Tyl Tyl


Y llegó el domingo 6 de febrero, día de asistir a la función organizada por el Teatro Tyl Tyl , Otto, un universo poético. La afortunada ganadora de las tres entradas que sorteamos fue la Teta Reina, y ¿quién la iba acompañar?, pues yo misma, ...., mejor dicho papá sin complejos, el Peque y una servidora.

Un acogedor teatro, con butacas de colores, cómodas y con buena visibilidad del escenario.

La compañía Teloncillo fue la encargada de la obra. Una estupenda puesta en escena, Ana y Ángel hicieron las delicias de todos los niños allí presentes. Ángel tocaba la guitarra y unas deliciosas campanillas, Ana cantaba (maravillosamente) y narraba la historia.

Con enorme dulzura Ana se fue ayudando de una serie de cajas llenas de mágicas sorpresas, mientras cantaba historias y se iba metiendo a todo el público, grandes y pequeños, en el bolsillo. Ángel la acompañaba con su música. Todos aplaudíamos continuamente encantados.

La música, la voz cautivadora de la cantante, las sorpresas de las cajas, todo contribuye a mantener la atención de todos los niños. En una obra indicada para niños a partir de 6 meses. Os confieso que en un principio pensé que era un poco exagerado y que no conseguirían captar la atención de bebés de tan corta edad, pero me equivocaba. En el escenario, donde ponen unos cuantos cojines para que los primeros que entren y lo deseen puedan disfrutar de la obra allí mismo, había una mamá con una nena de unos siete meses. Era increíble como la niña miraba con su linda boquita abierta todo lo que a su alrededor sucedía. Los colores, las canciones, los pañuelos, la magia de las flores, las pompas de jabón, todo era minuciosamente examinado por esos ojillos avispados. Así que si tenéis bebés de corta edad no dudéis en llevarlos para que disfruten de estas actuaciones.

El tiempo, unos 30 minutos aproximadamente, una duración perfecta. Para mi hijo quedó algo corto, pero claro él tiene casi 4 años.

Antes y después de la función los niños pueden subir al escenario a tocar, mirar, explorar, todo está dispuesto para que ellos sean los protagonistas indiscutibles.

Después de esta experiencia, os recomiendo esta actividad de ocio en familia. Su precio, 7 €uros por persona. Y después podéis disfrutar, si el tiempo lo permite, de un estupendo paseo por la plaza del pueblo, que está al lado, tomar un rico aperitivo y dejar que los niños correteen a sus anchas por los alrededores. Así lo hicimos la Teta Reina y yo el domingo. Todos disfrutamos un montón.

Agradezco al Teatro Tyl Tyl y a sus organizadores la atención hacia este blog. Ha sido una experiencia estupenda, que nos ha permitido descubrir las bondades del teatro para los más pequeños. Gracias de corazón.

sábado, 5 de febrero de 2011

Cocina fácil: alitas de pollo a la barbacoa

Dedicado a mi buena amiga Marta.

Hoy os voy a dar una receta fácil, sencilla, sin grasas y con un éxito asegurado. ¿Alguien da más?.

Las he preparado para comer, y han sido un éxito rotundo. Sin más preámbulos, pongámonos manos a la obra.

Ingredientes:

Alitas de pollo (¿cantidad?, según comensales vayáis a ser, yo he hecho 1 kilo, éramos 2 personas, pero es que las alas tienen poca chicha).

1 lata de coca-cola (si hay niños os recomiendo la utilecéis sin caféina, a menos que los queráis tener subidos a la lámpara el resto de la tarde).

1 cucharada sopera de miel

2 cucharadas soperas de ketchup (a vuestra elección os dejo poner ketchup normal o picante, según os guste más la salsa barbacoa).

Sal.

Con estos ingredientes la salsa sale suave. Si os gusta una barbacoa más fuerte añadid más ketchup. Y si sois más comensales, duplicad los ingredientes.

Preparación:

En un cazo ponemos la coca-cola, la miel y el ketchup y dejamos que comience a hervir. Removemos un poco, bajamos a fuego suave y dejamos reducir a la mitad. Movemos de vez en cuando.

Mientras reduce la salsa barbacoa calentamos el horno a 200º y limpiamos las alitas. Las ponemos enteras en una bandeja de horno. Salamos ligeramente, poquita sal porque la salsa es muy jugosa.

A continuación metemos al horno, una vez caliente. Dejamos que se doren por ambos lados, y entonces ayudados de un pincel las untamos con la salsa barbacoa. Las dejamos tostar bien por un lado y luego por el otro. Cuando las veamos muy tostaditas, las sacamos y servimos.

Olvidé hacer la foto, pero os la debo. Sencillamente deliciosas.

¡Buen provecho!.

viernes, 4 de febrero de 2011

¿Crisis de los 4 años?

Esta semana, hablando con una amiga, me preguntaba si mi Peque estaba ya con la crisis de los 4 años. ¿¿¿Qué???, ¡¡No fastidies!!. Había oído hablar de ella, pero francamente, después de pasar lo que pasamos con la maldita crisis de los 2 años, había borrado de mi mente cualquier crisis posterior.

Fue una conocida (que no amiga), de profesión maestra la que me alertó de las crisis que me quedaban por pasar. Me comentó que la de los 2 años, sin duda, es la más fuerte, cuando el niño experimenta un cambio importante, pasa de ser casi un bebé a convertirse en un niño más autónomo y eso a veces, como muchas sabéis, supone muchos berrinches, rabietas, rebeldías y un largo etcétera. ¿La receta para combatirla? Paciencia, y más paciencia, no se me ocurre recetáos nada más. Y mira que he probado cosas. Si la crisis de los 2 años la pasamos más o menos "airosos", la de los 4 será leve, pero, según ella si no somos firmes en esta crisis, la de los 4 es tremenda. Como no comparto muchas cosas en cuanto a crianza con esta persona no le di veracidad a su información. Con la única parte que me quedé de lo que me contó fue con que teníamos pendiente una crisis.

Como digo nuestros 2 años fueron de los terribles. Después de muchos berrinches, llantos y peleas conseguimos superarla. A medida que crecen es más fácil combatir ese llanto de frustración pura y dura, un llanto de no entender nada. Con el tiempo hablas con el niño, dialogas, te entiende, le calmas, le mimas.... y así un día, y otro, y otro... Ya sabemos cómo son los críos. Pero una cosa es un llanto puntual y otra un llanto en serie.

Pues yo llevo una semana de llanto en serie. Lo peor del asunto es que aquí no hay solo llanto, hay rebeldía, ha aprendido a mentir, me echa pulsos, y siempre pendiente de dónde le pongo el límite. Si os digo la verdad, esto está empezando a ser durillo.

Esta mañana se ha levantado con un firme propósito: "¡mamá, yo no quiero ir al cole!". Ese ha sido su particular ¡¡buenos días!!. Así, nada más empezar. Mamá con una paciencia ya casi agotada ha hecho caso omiso a semejante patochada, le he dado el desayuno y me ha ayudado a preparar su mochila y su re-desayuno del recreo. Todo ha quedado olvidado y ha ido tan feliz. Pero al salir,...., vuelta a empezar. ¿El motivo?, realmente daba lo mismo, pero ha decidido que el tema de la bronca sería: "se me ha olvidado contar una cosa a mi profesora, tengo que volver y decírselo". Esto ya con el cole cerrado, la profe en el comedor, etc, etc, etc. Resultado, lloros varios, gritos, me rebozo por el suelo. Ainsssssss, agotador. Pero aquí mamá no ha tenido tanta paciencia y es que me matan estos ataques que le dan. Eso sí, tras calmarme yo, hablamos, y en seguida pide perdón, pide un abrazo y como si no pasase nada. Me ha acompañado a comprar fruta y parecía una malva.

La rebeldía es continua, y ahora miente. Ayer le doy un bocadillo de merienda, le dejo solo unos minutos en el salón mientras yo preparaba las cosas para irnos a música. Viene muy contento a abrazarme, contándome que se lo ha comido todo. ¡Mentira! le dio medio bocata a la gata, ella feliz claro.

Vamos que tengo una joya..... de la corona. Hoy tendrá su castigo. No me gusta castigar, aunque yo más lo llamo retirada de privilegios. No es que tenga un efecto demoledor. Pero hoy no hay juegos de ordenador, que le gustan mucho, no los tendrá en todo el fin de semana. Y a la hora de comer no hay dibujos. Puede verlos más tarde, pero no mientras come. Se acabó la tarde de parque, podrá irse con su padre a devolver unos libros a la biblioteca pero no más.

Él ya entiende perfectamente que su comportamiento trae consecuencias, y debe aprender que no se debe dejar llevar por la ira.

Me consta que estos períodos son fundamentales en su crecimiento y desarrollo. Necesitan fijar límites para autoafirmar su personalidad, sé que esto forma parte de la tarea de ser padres, ayudarles a superarlo, no castigar sin más, entenderles. Pero las cosas como son,..., ¡soy humana!. He agotado mis reservas de paciencia. Y es que, con quien peor se porta es conmigo.

Esta amiga me contaba que ella había rachas que le daba por perdido,...., os confieso que anoche se lo decía así mismito al papá sin complejos. Pero después recapacito y me arrepiento. Este niño, insisto, no me pone las cosas fáciles. Esto de la maternidad tiene un desgaste....

Yo estoy agotada, ya os lo digo, porque llevamos así toda la semana. Así que sí, tiene pinta de que estamos en otra maldita crisis. Vamos que estamos como el país.

Quería aprovechar para agradecer a Lulú y su blog Experiencias de una madre, un premio que me dio hace unas semanas, el premio me encanta tu blog. Lulú disculpa la tardanza pero ando algo despistada. Aprovecho para desearte una pronta recuperación de tu pequeña.

Y también agradecer a Ana de Creciendo con David, Estanjana de Yo Madre y Cartafol de Historias de un principe y cuatro princesas, que me han concedido el premio de Blog con estilo.

Mil gracias a todas, a estas alturas todos los blogs que me gustan y sigo tienen estos premios, así que queda todo dicho. Un gran beso para todos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Educación emocional desde el útero materno

Circula por la blogosfera estos días un episodio de la serie Redes, de Eduard Punset, referido a la educación emocional desde el útero materno. Os dejo aquí el enlace por si os apetece verlo. Punset nos enriquece siempre, sin duda. Merece la pena.

El tema que trata es cómo afecta el estado emocional de la madre a un hijo desde que éste se encuentra en su vientre. Punset entrevista a Vivette Glover, profesora de Psicobiología Perinatal. A través de estudios primero con animales (estos realizados desde los años 50 del siglo pasado) y ahora (desde hace unos diez años) con humanos han podido comprobar que los niveles de ansiedad y estrés que sufre la madre afectan directamente al feto. Cuando sufrimos de estrés liberamos una hormona llamada cortisol. El cortisol libera azúcar a la sangre, y de ahí a los músculos lo cual hace que estemos en alerta por si necesitamos escapar (es una respuesta mecánica de nuestro organismo, supervivencia básicamente). El cortisol penetra en la placenta, con lo cual el estrés actúa directamente sobre el desarrollo del cerebro. Cuanto más alto es el nivel de cortisol en la placenta, en el vientre materno, menor puede llegar a ser el cociente intelectual del bebé y afectará en un futuro a sus niveles de aprendizaje.

La Profesora Glover nos resume un estudio que hicieron con 14.000 embarazadas. Compararon resultados del 15% de las más ansiosas con el resto. Este 15% duplicada el riesgo de que sus hijos padecieran problemas de atención, déficit de atención, hiperactividad e incluso trastornos conductuales, sobre todo si los hijos eran varones.

No sé a vosotras, a mi me parece muy interesante y aleccionador. Me hace reflexionar y pensar cómo fue mi embarazo, cómo pudo afectar a mi hijo.

Cuando una mujer se queda embarazada, automáticamente todo el mundo pasa de mirarla a la cara, a los ojos, a mirarla a la barriga. Continuos controles médicos, preocupación por el bebé. Todo el mundo te pregunta ¿cómo va todo?, ¿qué tal el embarazo?, ¿es niño o niña?, miles de preguntas y todas interesándose por ese feto que se está gestando. Pero, ¿y quién pregunta por la madre?, ¿quién se interesa por cómo se siente?, ¿a quién le importa su bienestar?.

Es común escuchar cosas como "lo importante es el niño", "no importa los sacrificios que haya que hacer", "todo pasará". Damos por hecho que la madre, la mujer ha de ser la más fuerte, la más preparada y lidiar con todo lo que venga. Pero, ¿quién nos prepara?, ¿quién nos ayuda?, ¿quién nos acompaña en ese duro camino?. Nuestra pareja suele estar con nosotras, nuestra familia, algunos amigos. Pero todos, una vez más, están pendientes sobre todo del bebé.

Pocas veces se atiende el estado emocional de esa madre, sus cambios, lo que ocurre en su corazón, en su alma. Nos vemos sometidas a una tormenta hormonal continua. No solo cambia nuestro cuerpo, cambia nuestra mente, nuestras emociones. Empezamos a sentirnos madres. Eso no se enseña, se siente y se aprende sobre la marcha. A veces nos perdemos, y nos cuesta encontrarnos. Es un camino de tránsito, necesario e importante, pero duro también.

¿Cómo fue mi embarazo?, siempre que me lo preguntan constesto lo mismo, ¡¡malo!!. Por desgracia lo disfruté muy poco, unas pocas semanas en su inicio, y el último mes. El resto fue malo.

Concebí a mi hijo en el peor estado emocional posible, sin duda el peor momento de mi vida. Fue un embarazo por sorpresa, no planeado, aunque infinitamente deseado. Desde que vi el positivo en el test mi miedo, mi estrés y mis niveles de alerta se dispararon, sin duda. El cortisol debía correr por mis venas y las de mi pequeño a raudales. Los dos primeros meses sufriendo ascos, vómitos, mareos. Mi miedo y mi ansiedad eran menores, pero no voy a engañar a nadie, estaban presentes. Cuando has perdido a un hijo de un modo traumático, tu siguiente embarazo está cargado de inseguridad.

De repente, y como era previsible, las cosas empezaron a ir mal, contracciones, riesgo de parto prematuro, riesgo de rotura de bolsa, reposo absoluto y a esperar. No se podía hacer más. Me recuerdo en la cama llorando, tensa, hundida. ¿Estrés? por los cuatro costados. Fueron semanas duras y dolorosas, mi hijo se formaba día a día, pero no sabía si finalmente podría verle crecer, podría tenerle conmigo. Fue a partir de la semana 30 cuando empecé a respirar, y a partir de la semana 32 cuando empecé a disfrutar, de mi tripa, de no poder ponerme ningún abrigo, de los paseos, de mi bebé moviéndose, ¡¡no quería parir!!, adoraba sentirle en mi interior.

Pero a esas alturas mi bebé debía tener ya un buen grado de ansiedad acumulada.

A día de hoy su desarrollo intelectual no parece comprometido, es un niño despierto, hábil, inteligente, de aprendizaje rápido, ávido de conocer y saber cosas nuevas. Pero es un niño muy activo, muy nervioso, muy explosivo en sus reacciones y conductas. Y todo ello hace que yo ejerza sobre él un control continuo para atenuar todo esto que os cuento. Pero claro ese control, atención, que yo tengo con mi hijo, no todo el mundo puede. Mi trabajo es de 24x7, estoy con mi hijo todo el día, controlando, observando y mejorando. Esto es lo que todas las madres hacemos, sin duda. Parecemos obsesivas, pero no, es simplemente nuestra labor, la de protección de nuestras crías.

Debemos tomar conciencia de la importancia que tiene el hecho de estar nosotras bien, de cuidarnos, de no estresarnos. Durante un reducido tiempo, 40 semanas, nuestro hijo y nosotras compartimos todo, y nuestro bienestar es el suyo.

Mujeres que estáis pensando en ser madres, mujeres gestantes, tomad conciencia de este hecho, porque es importante. Olvidamos nuestras emociones, nuestro bienestar emocional, nos lanzamos a la vorágine de días llenos de actividades, siempre corriendo, el trabajo, las reuniones, haciendo miles de actividades,..... Nos equivocamos. Gestar un hijo es una de las experiencias más maravillosas que una mujer tiene el honor de disfrutar. Disfrutemos entonces de ello. Intentemos conectar con nuestro bebé, hacerle sentir tranquilo, confiado, feliz.

Ha sido hace poco cuando yo he asumido, que no conocido (eso ya lo sabía mucho antes), que mi estado de ánimo, es el de mi hijo. Si yo estoy mal, él está mal. Si yo sonrío y soy feliz, él está feliz y tranquilo.

Pensad en ello.