miércoles, 31 de agosto de 2011

El menú del día: brócoli al ajito y pollo en salsa

En su día comencé una sección dedicada a menús sencillos, sanos y a poder ser económicos, que la crisis es para (casi) todos. Mi objetivo era daros opciones para el día a día, para que los niños coman, para que vosotros y vosotras cocinéis de un modo sencillo y rápido. Hoy quiero continuar con ese empeño.

Sé que muchos de los que caéis por aquí no tenéis tiempo para dedicar a la cocina, o ganas, o creéis que no sabéis. A la cocina solo hay que dedicarla cariño y una gotita de tiempo. Me consta que el tiempo es el mayor de nuestros tesoros, todo un lujo al alcance de pocos. Pero quiero demostraros con esta nueva sección que cocinar rico es posible. Tanto para aquellos que estáis en casa con vuestros hijos a tiempo completo y no tenéis un minuto libre. Como para quienes trabajáis también fuera de casa, lo cual complica aún más el asunto. Para todos vosotros va dedicado este "menú del día".

Mi blog no es de cocina, pero comer forma parte de la salud de nuestras familias, y de eso si trata este humilde espacio. Cuidar a nuestras familias es importante, y comer es fundamental en nuestro día a día. Así que queridos amigos, vamos a intentar aportar a nuestros hijos ese gusto por la alimentación, probar platos diferentes, combinaciones sanas y apetitosas.

Me consta que muchas veces se trata de una cuestión de falta de imaginación, uno acaba el día tan cansado que no sabe ni que comer, o que menú organizar. Aquí podréis encontrar ideas. Compartiré con vosotros mi día a día, eso implica una receta de pollo deliciosa como la de hoy, un poquito más elaborada, hasta una tortilla diferente otro día, más austera y sin complicaciones.

No soy una experta, no soy una gran cocinera, solo soy una madre a la que le gusta comer y que su familia se alimente de manera saludable. Ni que decir tiene que se admiten sugerencias y por supuesto peticiones. En el tiempo que tengo, que no es mucho, intentaré contaros lo que comemos en casa, os recomendaré blogs de cocina donde podrán daros opciones e ideas sencillas. Ellos me ayudan mucho, y he encontrado verdaderas inspiraciones.

El objetivo es claro: comer bien, poco tiempo de elaboración, cocina muy sencilla, cocina sana. Y recordad, estos platos serán aptos para todos los públicos.

En la parte superior del blog habrá una nueva pestaña, titulada El Menú del día, ahí recopilaré todos aquellos post que he publicado anteriormente con recetas y los que publique a partir de hoy. Ahí podréis encontrar todo lo relacionado con mi cocina. No esperéis grandes platos o manjares, soy una cocinera de familia, pero os aseguro que todo estará elaborado con mucho cariño, empeño y dedicación.

Y sin más vamos al menú de hoy:

- Brócoli al ajito.
- Pollo en salsa de vino blanco.

Primer plato: Brócoli al ajito. El brócoli o brécol es una verdura poco apreciada por muchos comensales. Pero sus cualidades y beneficios son muy importantes. Si os interesa saber más podéis pinchar aquí o aquí. Así que como mínimo una vez en semana no está de más incluirlo en nuestra dieta. Hoy os propongo una sencilla y rica manera de prepararlo.

Ingredientes:
. Una o dos ramas de brócoli (según tamaño y comensales).
. Aceite de oliva.
. Sal.
. Varios dientes de ajo.

Cocemos el brócoli previamente lavado y separadas sus "flores". Laminamos finito el ajo que añadimos a una sartén con varias cucharadas de aceite caliente. Sofreímos lentamente y cuando esté dorado añadimos el brócoli ya cocido y escurrido. Rehogamos y añadimos sal al gusto. La cantidad de ajo, según lo que os guste, a nosotros nos gusta con mucho ajito, cortado bien finito. Y sobre el tiempo de cocción del brócoli, lo mismo, al gusto. Lo mejor, para conservar sus vitaminas si se cuece al vapor (aunque ello lleva más tiempo) y se deja al dente. Fácil a más no poder, y riquísimo. Apto para todos los públicos, grandes y pequeños.

Segundo plato: Pollo en salsa de vino blanco. Los ingredientes para este delicioso plato son los siguientes:

. 1 pollo troceado.
. 2 dientes de ajo.
. 2 cebollas medianas.
. 2 hojas de laurel.
. 1 vaso generoso de vino blanco.
. 2 vasos de caldo de pollo.
. Aceite de oliva.
. Sal.

En una cazuela calentamos aceite y doramos el pollo troceado. Una vez que esté dorado retiramos y reservamos. En esa misma cazuela y con ese mismo aceite añadimos la cebolla y el ajo que habremos picado previamente. Truco/consejo: Si a vuestros hijos o a vosotros mismos no os gusta encontraros con la cebolla, trituradla en crudo junto con los ajos antes de incorporarla a la cazuela. Eso sí, removed a menudo y a fuego suave para que no se os pegue.

Cuando la cebolla esté transparente añadimos de nuevo el pollo, las hojas de laurel, el vino blanco y el caldo de pollo. Damos el punto de sal. Subimos el fuego y cuando comience a hervir bajamos a fuego medio, tapamos la olla y dejamos hervir unos 40 minutos. Si véis que la salsa está algo ligera, dejad cocer un poquito más, el pollo no se pondrá duro, al contrario. Truco/consejo: si no tenéis caldo de pollo a mano podéis sustituirlo por caldo de tetra brick, muy socorrido para los guisos. De hecho os aconsejo tener siempre en casa, sirve para un arroz, un guiso de pollo y para muchas cosas. O bien pastillas de caldo o cacitos de caldo. La despensa siempre debe tener estos salvavidas. Yo hoy no tenía caldo, ni casero ni de tetra brick, así que he utilizado un cacito de caldo de pollo concentrado. Y ha salido riquísimo. Eso sí, cuidado con el punto de sal porque estos preparados son salados.

Truco/consejo: cuando hagáis la compra, no compréis vino blanco barato de tetra brick, hay vino muy económicos, por 1 €uro o poquísimo más muy agradables al paladar que mejorará el gusto de vuestras salsas. Cualquiera vale, y la calidad de vuestros platos mejorará.

El plato os encantará, y a vuestros hijos también. ¿Ha sido fácil?, yo creo que sí, nosotros hemos disfrutado de una deliciosa comida casera y al tiempo muy sanita.

En el segundo plato de hoy os he dado tres truco/consejos, intentaré iros dando estas pequeñas ayuditas que yo pienso siempre vienen bien.

La vuelta al cole (editado)


Hace un año por estas fechas, ya me temblaban las canillas. Estaba no asustada, estaba acojonada, para que lo voy a negar. Teníamos ya todo listo, sus libros, material escolar, la ropa, su mochila de la merienda, ¡¡todo!!. El Peque tenía mucha ilusión, estaba contento, y nos aguardaba un gran cambio en nuestras vidas, un nuevo ciclo, una nueva etapa. Pero yo tenía miedo, no lo podía evitar.

Con qué ilusión preparabamos sus primeros libros, planéabamos al detalle ese primer día, papá sin complejos también vendría a llevarle al cole. No sabía cómo iba a salir todo aquello, cómo emprenderíamos esa aventura. Y aunque una parte de mi (una parte muy grande) sabía que todo iría bien, que se adaptaría, que no habría problemas,...., Otra (más pequeña pero puñetera) me enviaba mensajes negativos que hacían que me tambaleara y temiera un feo septiembre.

Son muchos factores los que se juntan, y da igual que el niño/a haya ido a escuela infantil, sea más o menos sociable o simpático, conozca el centro, todo da igual. Se junta el hecho de estar en una edad complicada y de cambios, el entrar en un centro nuevo, compañeros nuevos, profesor/a nuevos, niños alrededor llorando, padres/madres nerviosos, un poco de caos generalizado. Y claro allí tienes a las pobres criaturas, chiquititas entre tanto adulto junto (porque en muchos casos no solo van papá y mamá a llevarles en ese especial primer día, sino que también van abuelos, etc, etc, etc, que más que el primer día parece la graduación), asustados, temerosos, sin entender nada de nada. Y si no llora el tuyo porque se siente tranquilo y seguro, llora el de al lado que al final le contagia el llanto. Y al final te encuentras con que muchos lloran simplemente porque lloran los demás, porque entienden que algo se cuece allí, porque se asustan de ver a sus iguales temerosos.

Esta escena, a veces dura, se repite en todos los centros el primer y segundo día de cole. Muchos padres y madres se desesperan, lloran incluso, creen que eso no es para sus niños, que no se podrán adaptar, incluso dudan del colegio elegido, de la decisión tomada.

He escrito varias veces sobre el inicio del cole a lo largo del año y lo he hecho porque a mi me hubiera encantado que una mamá, una igual, me explicara qué podía esperar, qué sucedía esos días. Yo pasé mucho miedo, mi hijo, intenso donde los haya, demandante, sensible, asustadizo, ¿se adaptaría?. Pues sí, ya sabéis que se adaptó, no solo se adaptó sino que adora el colegio, a sus compañeros, a sus profesoras. Cuando acabó el curso fue un verdadero disgusto a pesar de que ya necesitaba un poquito de anarquía horaria y descanso.

Pero tendréis esas horas difíciles, ese llanto primero, ese miedo en sus ojos, ese deciros sin palabras "¿por qué me abandonas aquí?". Os diré algo que seguramente os dirán las/los profesores, cuando os váis, ellos se relajan, en la mayoría de los casos se acaban los llantos, empiezan a explorar, a reconocer el nuevo terreno, y las horas pasan sin darse cuenta. Y curiosamente casi todos, a la hora de salir, lo hacen con una sonrisa en los labios. Aunque eso no quita que a la mañana siguiente se vuelva a repetir la escenita de marras. Mi hijo el segundo día lo pasó peor que el primero. La profesora lo tuvo que arrastrar, literalmente, hacia dentro del aula. Un día más duró ese drama, después entraba por su propio pie. Al principio un poco desconfiado, después fue ganando en seguridad. Hasta que llegó el día que era entrar en el recinto escolar y olvidarse de mi.

Los más pequeñitos, que hayan dejado recientemente el pañal, podrán tener fugas, los más sensibles podrán incluso vomitar de nervios, y diréis, ¡¡pero qué horror!!, ¿esto es el colegio o un campo de concentración?. Los niños son sensibles y este es uno de los cambios más importantes de su recién comenzada infancia. Por eso hoy os vuelvo a hablar de este tema, para recordaros lo importante que es vuestro comportamiento y reacciones. Las madres y padres somos su seguridad, su referente, en nosotros han de hallar tranquilidad, sonrisa, buenas caras, amor y paz. Al mirarnos no pueden ver nervios, malas caras, ojos lagrimosos, tensión. Nuestro lenguaje corporal a veces (con ellos casi siempre) nos delatará, así que a cuidarlo al extremo. Hemos de ser su refugio en estos delicados momentos. Si ellos ven seguridad, aplomo y confianza en nosotros entonces ellos irán más confiados y tranquilos.

Hablad de lo que sucederá ese primer día de cole con ellos. Pasad por la puerta del colegio estos días que aún están cerrados, sentaros en la puerta, contadles por dónde llegaréis, si lo haréis a pie o en coche, quienes irán a acompañarle, por dónde entraréis, qué veréis, recordadle (si lo sabéis) el nombre de su profesor/a. Y muy importante, qué haréis vosotros cuando él esté en clase. Los que han ido a guardería o escuela infantil ya lo saben, mami y papi se irán a trabajar y luego vendrán a recogerles. Los que no hayan ido antes, cada cual deberá explicarles dónde estarán según las necesidades que el niño tenga. Mi hijo necesitaba saber que yo estaba en un banco cercano esperándole. Eso le dio muchísima seguridad. Y cuando le dije que le esperaba ahí, empezó a entrar más tranquilo y sereno.

Si tenéis posibilidad de coger días libres, utilizadlos, pasad esos días con vuestros hijos, reforzadles esos primeros días, con vuestra presencia, con vuestro apoyo, reforzad su comportamiento positivo y no les reprendáis si lloran, si se hacen pis encima, si tienen comportamientos poco usuales o negativos esos días. Os toca tener una dosis extra de paciencia.

Y creedme, los malos días de inicio se pasan. A veces a nosotros se nos hace muy cuesta arriba, porque es duro ver sufrir o llorar a un hijo, pero pasan. Y lo que llega es una etapa fantástica, donde ellos se integran en un grupo, comienza la maravillosa y real socialización, que llega a esta edad, a los 3 años. La necesidad de pertenecer al grupo aparece, y ellos hacen gala del repertorio que todo se humano tiene preparado. Da igual sus antecedentes, da igual la guardería, si han estado con los abuelos, si es tímido o extrovertido, todos encontrarán su lugar. Y salvo contadísimas excepciones (que haberlas haylas) todos serán felices en este primer año de vida escolar donde los juegos, las canciones, las manualidades y el divertimento hacen de cada día una jornada especial para ellos.

Nosotros nos enfrentamos a nuestro segundo curso. Ya no hay miedo, estamos muy tranquilos. Los libros están preparados hace ya varias semanas. Ayer compramos su ropa del cole, ropa deportiva resistente y cómoda. Todo está listo para la llegada del curso. Y como sé como es mi niño, tengo asumido que tendremos un par de días de sensibilidad a tope. Ayer ya empezamos. Se despertó enfadado y gruñón y aun en la cama nos confesó con los ojos algo húmedos que no le apetecía ir al cole si allí no dejaban entrar a las mamás. Lo de siempre, apego y más apego a mi. Pero esta vez fue más fácil, me tumbé con él y empezamos a recordar a sus amiguitos de clase, los juegos del recreo, las canciones de la profe, ....., y empezó a animarse. Se levantó dando un salto y muy contento.

El domingo tenemos el primer cumpleaños de la temporada otoño-invierno. Una de sus amiguitas de clase nos invitó antes de que finalizara el curso. Así que allí nos encontraremos con sus amigas preferidas, y eso nos ayudará mucho a retomar la rutina y a crearle ilusión por empezar.

Ánimo a todas las familias que iniciáis esta nueva aventura. Os aseguro que va a ser fascinante verles cambiar, crecer, aprender. Se os saltarán las lágrimas con la primera manualidad que saquen de clase, con la primera obra de teatro, cuando bajen de la cama corriendo deseosos de ir al cole, ...., porque todo esto pasará, y entonces os daréis cuenta de lo bueno que es para los niños, a partir de este momento, que estén con sus iguales, y comiencen a desarrollar esa parcela independiente de su personalidad.

***Editado ***

A raíz de algunos comentarios y reflexionando un poco sobre mi propia experiencia, mis ideas y algunos pensamientos de otras madres leídos aquí y allá me gustaría aclarar una cosa.

Efectivamente, cuando digo que esos primeros días de llanto "se pasan" y los niños se adaptan al colegio, es cierto. Pero con esto no quiero decir que al final los niños se "someten" y aceptan lo inevitable. Yo estoy criando y educando a mi hijo de una manera muy distinta a lo establecido socialmente. No aspiraba a que se adaptara sin más, me planteé muchas opciones, otros métodos educativos, escolarizarle en casa, no escolarizarle hasta más adelante..... No tenía por qué aceptar que como tenía 3 años tocaba escolarizarle sin más. Me planteé otras opciones y pensé mucho sobre ello.

Finalmente decidí asumir el riesgo, sopesando los pros y los contras. Y la verdad que nos ha salido muy bien. Ahora, mirando hacia atrás veo que las motivaciones que me impulsaron a correr el riesgo y escolarizarle eran correctas.

No asumo que los niños lloran y ya está. Los niños lloran porque se enfrentan a una situación nueva o diferente, y su modo de expresar su incertidumbre y miedo es el llanto. Cuando vosotros os enfrentáis a un nuevo reto, a un cambio, un nuevo trabajo, o algo importante, ¿no estáis nerviosos?. Los adultos no estallamos en lágrimas (algunos sí), sino que intentamos comportarnos y tragarnos nuestros sentimientos, la procesión va por dentro, pero va. Los niños lloran porque son niños y no saben esconder emociones (y menos mal). Por eso digo que el llanto se pasa, porque tras ese primer llanto de miedo a lo desconocido llega la calma, la calma de comprobar que lo que hay allí les gusta, la calma porque ellos al final comprenden que aunque mamá/papá no estén se sienten igualmente seguros, arropados y protegidos. Porque tras ese primer llanto les damos la oportunidad de comprobar con la experiencia. Y en la gran mayoría de los casos es tan favorable que poco a poco se van dando cuenta que aquello les gusta, que ya no temen, que mamá y papá tenían razón cuando le contaban lo mucho que le iba a gustar.

Por eso insisto en que vuestro comportamiento, reacciones, lenguaje corporal es vital para que ellos sientan el respaldo y la protección.

Era un pequeño apunte que no quería dejar de daros.

martes, 30 de agosto de 2011

La vuelta a casa, las vacaciones y Arnidol

¡Ya en casa!, cómo me gusta regresar a mi hogar con el buen sabor de boca de unas vacaciones disfrutadas. Tuvimos un buen viaje y el Peque, como siempre, se portó de maravilla en el coche. A 100 km de llegar el pobre ya decía que estaba aburrido y cansado de tanto coche, pero aún así, soportó el último tramo como un campeón y sin dar la lata. La verdad que con lo inquieto que es nunca hemos tenido malos viajes, se porta fenomenal en el coche.

Ya de camino iba diciendo las ganas que tenía de ver a los abuelos y lo mucho que echaba de menos a su gata.

Llegamos a primera hora de la tarde, así que tuvimos tiempo de todo. Madrid nos recibió con una temperatura agradable, no hacía demasiado calor y me encantó comprobar como a medida que la noche caía ésta iba bajando, qué gusto sentir la brisa fresquita mientras cenábamos. En la playa hemos tenido unas temperaturas mínimas algo altas y se hacía a veces complicado conciliar el sueño. Esta mañana he tenido que cerrar alguna ventana, lo cual se agradece. Bien parece que el verano toca a su fin.

Como ya os dije el balance de las vacaciones ha sido muy positivo, el objetivo primordial de estos días era disfrutar en familia, descansar y recargar baterías. A pesar de que papá sin complejos y yo llegamos algo saturados de juegos infantiles, de prestar atención continua al nene, y cansados físicamente de tanto juego, carrera, nadar, etc, ...., creo que el objetivo está cumplido. Se ha pasado muy rápido, como siempre sucede con las vacaciones, pero han sido muy agradables.

El Peque ha crecido mucho este verano, le miro y le veo más alto, más delgado, muy resuelto, muy curioso con ciertas cosas, inquieto como siempre, inagotable como es costumbre, y muy feliz. Este niño se me hace muy mayor, no en vano ha cumplido sus 4 años y medio y nos dirigimos ya imparables hacia los 5 años.

Ayer en el coche veníamos hablando de las pocas heridas de guerra que hemos tenido este verano. El año pasado, por estas fechas, rodillas y codos estaban llenos de raspaduras o de cicatrices recientes. Caídas, golpes fueron habituales pero esta vez no. Las caídas han sido muy pocas y leves, y no ha habido sangre. Y los golpes también han sido menores, casi siempre en casa y por intentar hacer el fitipaldi, algún golpe contra una mesa, golpes en los deditos contra las sillas al ir descalzo, golpes en la cabeza contra el cabecero de la cama por no parar..... Y ya sabéis lo que hacemos cuando se dan esos golpecitos, utilizamos Arnidol. Ahora es él quien lo coge y se lo aplica tranquilamente, ¡bajo mi supervisión claro!. Doy fe, por experiencia propia, que alivia el dolor y lo más importante, la inflamación posterior, pero también tiene ya un componente psicológico asociado, el de saber que la barrita mágica le aliviará.

Hemos encontrado una aplicación curiosa este verano para la barrita, el juanete de papá sin complejos. El pobre tiene un juanete en un pie que irremediablemente va creciendo, y cuando esto ocurre le duele bastante, la zona se enrojece y se inflama levemente. Hace ya varios años que en determinadas épocas del año experimenta este dolor. Este año ha tocado estos últimos días de vacaciones. Justo habíamos usado ese día Arnidol con el Peque, cuando se me ocurrió que quizá podría servirle. Tanto la arnica como el harpagofito tienen propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Y como es totalmente inocuo, probamos. Una aplicación en la zona dolorida y listos. Parece que sí, que ha notado un leve alivio, curioso, ¿no creéis?. Sin duda es un producto con mil y una aplicaciones.

Para mi hermana se ha convertido ya en un aliado imprescindible. Mi sobrina, a sus casi 13 meses ya solo quiere caminar, explorar y arriesgar. Deberíais verla lo comestible que está, lo decidida y terca que es. Su objetivo ya no solo es caminar, ¡¡sino casi correr!! y no se le pone nada por delante. Los golpes están a la orden del día, y de no ser por la bendita barrita los chichones habrían hecho ya acto de presencia en su linda frente.

Miraba ahora una foto de ella hace un año, cuando apenas contaba un mes, tan linda, tan pequeñita, tan vulnerable, y la veo ahora, tan dispuesta a enfrentar el reto de caminar, de pasar a una nueva fase, es una maravilla ver crecer a los niños.

Y ahora, con las pilas cargadas, y muchas ganas empezamos un nuevo curso.

domingo, 28 de agosto de 2011

El final del verano,...., llegó

Suelo hacerlo muchas veces, adelantar el regreso a casa. O porque el tiempo no acompaña, o porque pienso en cositas que tengo por hacer en mi ciudad, o sencillamente porque me canso. Pero muchos años he adelantado el regreso, y esta vez no va a ser diferente.

Ya me he puesto manos a la obra, esta tarde haré las maletas y mañana regresamos a casa. El mal tiempo junto con un agotador comportamiento del Peque han sido los detonantes de la decisión. Ya ayer el tiempo acompañó más bien poco. Hoy además nos acompañan unas nubes traviesas que van dejando lloviznas aquí y allá. La temperatura es muy agradable y se está agusto, pero creo que ya me va entrando morriña por volver.

Además el nene no hace gala de su mejor comportamiento. Está muy demandante, hiperactivo, inconformista,...., y confieso que mi paciencia ha dicho ¡¡basta!!. No sé si es porque tanta actividad le tiene agotado, porque está cansado y quiere seguir con un ritmo irrefrenable, porque ya tiene ganas de volver a casa, o por qué razón, pero está en un plan que agota hasta a los padres más devotos y entregados. Y total para discutir, regañar o castigar no estamos aquí. Así que lo más adecuado es dar por concluídas estas vacaciones estivales y regresar al hogar, donde nos esperan los abuelos, los tíos, la prima, los amigos y unas gatas ansiosas de mimos.

El balance de estos días de descanso es muy positivo, hemos hecho exactamente lo que queríamos hacer, descansar sin planes, sin tener que hacer cosas porque sí, disfrutando de la playa al máximo, de los pequeños placeres, de comer helado del bueno, de perrear hasta el extremo, de grandes y ricos aperitivos, en fin, pequeñas cosas que han hecho grandes estas vacaciones. Las necesitábamos sin duda.

Aunque confieso que agradezco enormemente que mis padres (benditos abuelos) estén a mi llegada porque necesito un poco de descanso "infantil". Tanta demanda y tanta exigencia me tienen exhausta, le vendrá bien separarse un poquito de mi. Además los abuelos están deseosos de pasar tiempo con él, lo cual es totalmente normal.

El motivo de tan mal comportamiento en parte lo sé, la rebeldía, la alta demanda, la desobediencia se deben a una de esas fases de autoafirmación, provocadas por el crecimiento y el desarrollo. Está creciendo muy deprisa, su cabecita no para de pensar, es increíble lo que ha cambiado estos meses. Tiene algunas ideas alucinantes.

El otro día salía de la playa llorando, un claro quiero y no puedo: quiere seguir pero está tan cansado que no puede, y se enfada consigo mismo. El resultado es un llanto absurdo. Mientras yo tiraba de él al tiempo que de la bolsa de playa y demás enseres me dijo algo que me dejó de piedra:

- "mamá, ¿no vas a comprar a otro niño?".

Os explico, yo iba enfadada y explicándole los motivos de mi enfado, preguntándole qué le ocurría y por qué se comportaba así. Y fue entonces cuando me lo dijo. No sé muy bien por qué, pero el tener más hijos, hermanos para él, lo piensa como "comprar un niño". Fijáos, nosotros no amenazamos jamás al niño con quererle menos si se porta mal, o similar. Conozco a padres que lo hacen, lo oigo muchas veces en la calle "si te portas mal no te voy a querer", se me ponen los pelos de punta solo de escribirlo. Jamás hemos amenazado con algo tan terrible a nuestro hijo, nunca le hemos dicho que le querríamos menos si hacía esto o aquello. Pero a pesar de eso, él teme que así suceda, ¡qué cosas!.

Como digo está agotado porque se impone un ritmo frenético de lo mucho que le gusta todo esto, así que creo que ha llegado el momento de parar. Adelantamos un día y medio nuestro regreso, no es mucho. Así que toca tarde desenfrenada de preparativos. Mañana espero escribiros ya desde casa, comodamente sentada en mi silla del estudio y con una o más gatas a mi vera ronroneando de felicidad.

viernes, 26 de agosto de 2011

El final del verano

Cuando yo era niña llegadas estas fechas, finales de agosto, siempre se escuchaba por los chiringuitos, las radios, la tele una canción que se titulaba "el final del verano", ¿la recordáis?. Tanto me impactó en su momento que siempre, año tras año, viene a mi memoria en estos días, esté donde esté.

Siendo niña y después adolescente, despedía el verano en el mismo sitio donde estoy ahora, en mi pueblo de la playa, veía como poco a poco las calles se vacíaban de coches, como la playa se volvía más apacible y menos ruidosa y nos íbamos quedando los de siempre. Los días se acortaban, la noche llegaba pronto, el viento de poniente (como el de hoy) refrescaba un poco el ambiente. Y mi nostalgia aparecía, mientras escuchaba la canción.

Años después, ya siendo adulta, la canción me acompaña "el final del verano llegó, y tu partirás,...., yo no sé hasta cuando,....". Es una canción muy antigua, que se puso de moda un verano cualquiera siendo yo niña. Esta mañana me he sorprendido a mi misma tarareándola mientras contaba los días que nos quedan para marchar, mientras pensaba en qué comprar para comer, cómo organizar los días que restan.

Tarareando la canción he acudido a la playa, a una distinta de la habitual, con demasiada gente, demasiado ruido. Para todos ellos el verano sigue su curso, o quizá también sientan nostalgia.

Mañana acudiré de nuevo a mi playa medio salvaje, sin chinringuitos, donde nadie te agobia con su sombrilla o su toalla pegada a ti, donde el mar ruge más salvaje y el agua se atreve a lucir un maravilloso color turquesa. Y entonces, creo, sentiré aún más nostalgia. Pero estoy almacenando en mi mente sus ruidos, su olor, el romper de las olas, el aroma a sal, la sensación de la brisa en mi cara, el calor del sol. Todo ello me lo llevo, para seguir aprendiendo en mis clases de yoga, para meditar, para relajarme, para perderme en la inmensidad del mar aun estando en la asquerosamente asfaltada ciudad.


Pero no estoy triste, en absoluto, Madrid me espera con muchos nuevos planes, cosas por hacer, mi niño empezará su segundo año de cole, mi sobrina ya tiene un año, y tengo muchas ganas de empezar con las baterías cargadas. Será que leyendo a Clarissa Pinkola mi nostalgia es más honda, ....., no sé.

jueves, 25 de agosto de 2011

13 días


13 días, estos son los días que llevamos de vacaciones, disfrutando de la playa, la buena comida, la falta de horarios y de estar los tres juntos todo el tiempo.

En estos días la actividad preferida del peque, sin lugar a dudas está siendo nadar y bucear. Su capacidad para mantenerse bajo el agua es increíble, ha mejorado la técnica, le hemos enseñado algún truquito, le encanta buscar conchitas con sus gafas de bucear. Además hemos dado carpetazo a los manguitos y flotadores varios. Su único flotador era ya una pequeña ayudita que le poníamos en el bañador, en el culete, para que fuera practicando los movimientos y fuera desplazándose sin sustos. Pero llegados aquí este flotador también ha desaparecido y es que sin darse cuenta el nene ha empezado a nadar solo. ¡¡Lo que hace la práctica!!. Así que con un poquito de ayuda y mucho empeño ha empezado a nadar y lo que es más importante, a disfrutar con ello. El niño nos ha salido delfín, ¡adora estar en el agua!.

A pesar de su edad sigue teniendo palabrejas graciosas con las que nos hace sonreir a cada rato:
- Ahogailla o ogailla: me pongo encima tuyo y te meto bajo el agua, ¡¡le encanta!!. Menos mal que a su padre y a mi nos gusta tanto como a él esto del buceo que sino.....

- Vámonos a donde prufe: quiere decir vámonos a donde cubre. No sabemos muy bien por qué dice prufe en vez de cubre... y mira que se lo hemos corregido, pero a veces ciertas palabras no le gustan como suenan, sin más.

Come como un bellaco, si antes era adicto al chocolate, ahora con los helados y los crepes no encuentro un término para definir su..... necesidad.

Le encanta jugar con su padre al juego de "hacer lo que tu haces", papá va primero haciendo el indio, claro está, y el nene le sigue, repitiendo todo cuanto ve. Es una buena manera de hacer que camine cuando ya no puede más, al final del día, os lo recomiendo.

Comemos y cenamos al aire libre, en nuestra terraza, y al nene le encanta estar en calzonzillos, sin ropa, disfrutando del poco airecito que corre.

Creo que la vuelta a casa va a ser algo durilla para él. Lo está pasando de fábula. Papá y mamá a tiempo completo para él, todos nuestros planes son infantiles, nada de salidas a hacer "cosas de mayores", para nada, playa, parques, juegos, castillos hinchables, paseos en patín, atracciones infantiles,..... Creo que este verano será inolvidable para él y como no, también para nosotros.

Y como siempre la playa tiene mucha miga, a veces no me hace falta ni llevar lectura, basta con sentarte y observar al personal. Siempre es interesante. Por cierto, ¿alguien sabe por qué razón los chicos más jovencitos se ponen ahora calzoncillo debajo del bañador?. Una moda de lo más absurda,¿¿ no?? todo mojado, en fin.

Veo muchas embarazadas, luciendo sus hermosas y bellas barrigas al sol, paseando orgullosas y sin tapujos su desnudez. Sabedoras que el siguiente verano tendrán un hermoso bebé con ellas, conocedoras (o no) de cuanto cambiará su vida.

Y tantos niños disfrutando del agua, de la arena, de los juegos en familia, para ellos el verano es despreocupación absoluta, diversión. Me vienen a la mente recuerdos, de cuando yo era una niña, como ellos, y pasaba aquí los veranos, me doy cuenta de la cantidad de años que el mar me acompaña en mis vacaciones.

Empieza la cuenta atrás, la próxima semana regresaremos a casa, y con ello empezarán las rutinas, los horarios, el trabajo de papá, los últimos preparativos para la vuelta al cole.

Pero aún queda tiempo, aún disfrutamos aquí, aún nos quedan unos días de sol y playa.


viernes, 12 de agosto de 2011

¡Nos vamos de vacaciones!


Me da hasta miedito decirlo, y por eso lo digo en voz muy bajita: ¡nos vamos de vacaciones!. Ha llegado el día, mañana si todo va bien, saldremos rumbo a playita, sol, descanso, perreo, lectura, cervecitas frías y familia 24x7.

Anoche, después de la piscina, preparé las maletas, organicé la ropa y ya está casi todo listo. Fue una pequeña paliza, después de una tarde de agua, saltos, carreras que se me escapa el niño a la piscina grande y demás, de lo que menos tiene una ganas es de ponerse con estos menesteres, pero no quedaba otra. Esta mañana acabaré con los últimos preparativos y esta tarde, en vista del calorazo que azota Madrid, iremos de nuevo a sumergirnos. Mejor a remojo que bajo el chorro del aire acondicionado.

Cuando el nene despierte, porque la criatura aún duerme (¡bendita piscina!), preparará su maleta de juguetes: puzzles, coches, gormitis, cuentos, nos acompañarán en este viaje.

Papá sin complejos ayer llegó más tarde que nunca, agotado, acatarrado por los aires acondicionados, y esperando la llamada de un jefe que pide pero no da. La decisión está tomada, nos vamos de vacaciones, pase lo que pase.

Seguiré por aquí, aunque menos activa aún que estas últimas semanas, pero alguna vueltita si me daré, os iré contando cómo va todo.

A los que regresan, ánimo que aún queda verano para disfrutar en las piscinas, en los parques,...., A lo que se van, cuidado con las carreteras, disfrutad de la familia, del descanso, cargad las baterías.

A todos, nos vemos en septiembre con el ánimo renovado y con más ganas si cabe.

jueves, 11 de agosto de 2011

Verano, trabajo y vacaciones

Está siendo un verano intenso y algo duro. No ha resultado excesivamente caluroso, la mayoría de las noches se ha podido descansar, incluso algunos días el ir a la piscina no ha sido posible porque el agua estaba demasiado fría. Julio se pasó muy rápido, unos días en la playa ayudaron bastante. El Peque se está portando muy bien, se nota que es mayor, todo se ha vuelto más sencillo, pero claro es un niño y necesita y/o quiere actividad.

Agosto por el contrario se me está haciendo muy cuesta arriba. Será por las ganas de vacaciones, será por la proximidad de éstas, será porque Papá sin complejos no llega ningún día antes de las ocho de la tarde... Yo creo que esta es la primera vez que algo así sucede, el no contar con jornada de verano. Los años anteriores era muy agradable que dieran las 4 de la tarde y papá estuviera aquí. Podíamos disfrutar de las tardes juntos, ir a la piscina, jugar en casa, visitar familia o amigos. Pasábamos tiempo juntos, él estaba descansado, yo estaba descansada y el niño disfrutaba de la familia.

Pero este año no está siendo así. El trabajo nos ha arrebatado nuestro momento familiar, de tal modo que paso el día sola haciendo mis cosas, las cosas de la casa, jugando/entreteniendo al Peque. Y a veces, he de confesar, se me está haciendo muy cuesta arriba. Me falta tiempo y a veces hasta me falta paciencia. El calor para mi es un impedimento pues yo no soy capaz de salir al parque a las 12 de la mañana a echarme cuatro carreras, o a las 7 de la tarde a jugar al fútbol, alguna limitación tenía que tener. Así que la piscina, cuando el Peque y yo estamos juntos, queda como casi la única opción.

Pero fijáos como el trabajo, la falta de conciliación, y la desvergüenza de empresas y jefes hacen que la vida familiar y de pareja se resientan. Papá sin complejos se va de casa a eso de las 7,30 de la mañana. Una llamada para ver qué tal hemos comenzado el día, conversación corta pues el pobre tiene que ir de la ceca a la meca. Y ya hasta las 8 de la tarde, como poco no volvemos a saber de él. Esa está siendo su hora de llegada a casa. Aprovechamos para salir un rato con el peque, o se van ellos solos. Pero vuelven pronto a casa, él está agotado. Duchas, cenas y el Peque a dormir. Poco puede disfrutar de su padre. Acto seguido el pobre papá cae fulminado en la cama. A veces durante la cena, si el nene lo permite, hemos podido contarnos algo, hablar o compartir nuestras cosas. Muchas veces sus quejas del trabajo, su necesario desahogo, el trabajo sigue siendo el protagonista. Después, ya ni ganas de hablar tenemos. Ambos estamos exhaustos, están siendo días muy intensos. Caemos derrotados en la cama y así acabamos el día. Poco se puede compartir así.

La desvergüenza llega a tal extremo que ayer, a 48 horas de declararse oficialmente de vacaciones, le preguntaron si las podía anular. Os confieso que esperábamos esta petición. De hecho, esperamos que su jefe, qué sí está de vacaciones desde hace unos días, le llame para pedirle oficialmente que se quede. ¿Cual será la respuesta? NO, no se van a anular o posponer las vacaciones. El año pasado hicieron algo similar. Por ser bueno, por ser responsable el pobre pudo irse una triste semana en julio y otra semana en Agosto. Para este año estaba decidido que como mínimo dos semanas seguidas necesitaba coger para descansar y desconectar. Vamos que no estamos pidiendo algo inviable, una salvajada, algo a lo que no tenga derecho.

Dicen que no hay trabajo, me río yo de eso. En este empresa hay trabajo para, como poco, cuatro personas más. Pero prefieren explotar a sus trabajadores, obligarlos a trabajar 12 horas diarias, por el mismo sueldo y así tener un margen mayor de ganancias. Con empresarios y empresas así este país está abocado al fracaso. Y si no a la infelicidad, al fracaso familiar. Porque esto no hay quien lo aguante.

Hoy ya es jueves, mucho por hacer, mucho pendiente. Esta mañana intentaré hacer todo lo que pueda, que no creo sea mucho, y esta tarde intentaré llevar al nene a la piscina con sus tíos para que así podamos despedirnos de ellos. El resto de cosas pendientes, habrá que dejarlas para la noche.

Os confieso que no me creo que vayamos a irnos el sábado. Tengo tantas ganas de un chapuzón en la playa, de estar los tres juntos y de olvidarme de todo....

lunes, 8 de agosto de 2011

Primer cumpleaños


Hoy hace un año, mi pequeña princesa, mi sobrina, hoy cumple su primer año de vida. Aquí os contaba cómo había ido el día de su nacimiento, nuestras emociones, nuestros sentimientos, los nervios, la espera, la alegría. Contemplarla por primera vez fue emocionante y maravilloso.

La esperamos tantos meses, pasamos tanto miedo. Esta niña milagro superó todos los baches que surgieron y vino al mundo pisando fuerte. Y así sigue, fuerte, segura, vigorosa, hermosa.

Hoy celebramos su primer año, y haremos una fiesta familiar donde no va a faltar de nada, decoración inspirada en Hello Kitty, su heroína (no me preguntéis por qué, entra en una tienda de juguetes y se tira del carro a por la gata rosa, decide por sí misma), globos, piñata (de esto se beneficiará mi hijo), tarta, una velita, familia y mucho amor.

Hoy celebramos que nuestra niña crece sana y fuerte, que nos llena con sus sonrisas, con sus primeras palabras, con sus primeros pasos.

Felicidades mi pequeña princesa, en un ratito Tata estará contigo llenándote de besos y mimos.

Felicidades hermana, por tu primer año como madre, por vivir tu maternidad conscientemente, por disfrutar de tu hija cada día, por continuar con vuestra lactancia, felicidades por todo ello.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Semana Mundial de la Lactancia Materna: porque todas podemos


Estamos en la Semana Mundial de la Lactancia Materna como casi todos sabéis. Salvo en España que se celebrará en octubre. Y con el post de hoy quiero hacer mi pequeño homenaje. Muchas han sido las mamás que han escrito sobre el tema. Y lo que yo más valoro son las historias personales, aquellas donde la mujer cuenta sin pudor su historia de lactancia. Da igual si ha sido buena, mala o regular, todas sirven y de todas se aprende. Compartir tu historia ayuda a otras madres a mejorar, a saber más y todo ello nos une y nos hace sentir en compañía.

El lema de esta semana es: comunícate, porque compartir hace que los fantasmas que puedan rodear a la lactancia desaparezcan.

Hace ahora un año contaba yo mi historia de lactancia en dos partes. Aquí os contaba como empezó todo, cuando mi pequeño nació, nuestras dificultades, las zancadillas que la vida nos puso. Superados los primeros baches del camino la lactancia fue maravillosa, podéis leerlo aquí. Pero tristemente los problemas de salud acabaron definitivamente con ella. Aunque no me quejo, en absoluto. Mi hijo y yo hemos disfrutado de 15 maravillosos meses de lactancia. Yo he sido feliz ofreciéndole mi pecho y él ha sido feliz lactando.

Muchas son las madres que tienen dudas con respecto a la lactancia materna. Muchas piensan que no pueden, que no valen, lo que yo quiero difundir es una idea que hoy reflejaba maravillosamente bien Eloísa en su blog Una Maternidad Diferente. La mujer solo necesita confianza en sí misma, entre todos (Gracias Eloísa por tus hermosas palabras) debemos empoderar a la mujer. Si la mujer sabe que puede, podrá. Pero nuestro sistema social ha corrompido muchas veces hasta nuestros deseos. ¿O no sabemos todos de maravillosas madres que quieren pero se encuentran trabas por el camino que no pueden o no saben resolver?.

Mamá (contra) corriente escribió un post ayer muy revelador, y del que podemos y debemos sacar moraleja. Nos explicaba las razones por las cuáles no acudió a un grupo de lactancia a solicitar ayuda, una ayuda que necesitaba y que no sabía cómo ni a quién pedir. El motivo principal de no acudir fue el miedo. Cuando alguien como yo lee esto, una mujer empeñada en ayudar a quien lo solicite, empeñada en estudiar todo lo relacionado con la maternidad, crianza, lactancia, me duele en el alma comprobar que hay madres que tienen miedo de pedir ayuda. Pero si la lectura del post es interesante, y totalmente recomendable, los comentarios no tienen desperdicio. Madres que confiesan haber sentido no solo miedo, sino también el desprecio y la falta de interés de ciertos grupos que se llaman de ayuda.

Como miembro de una Asociación de Lactancia, y conocedora de varios grupos me sorprende lo que cuentan. Pero como conozco a estas madres, sé de su veracidad. Los grupos que yo conozco, llevados por asesoras estupendas, formadas, competentes y ante todo madres amorosas son todo ayuda, apoyo y comprensión. La labor de una asesora de lactancia en primer lugar es no juzgar y además respetar en todo momento las decisiones que la madre tome, ya sean optar por la lactancia materna, mixta o artificial. Nuestro deber y nuestra pretensión ha de ser simplemente ayudar e informar. Así lo veo yo, y así intento hacerlo.

Pero como estudiosa de la lactancia materna que soy tomo muy en consideración lo que en este blog amigo cuentan muchas madres. Mi intención no es que se nos vea como mujeres que juzgamos o criticamos a aquellas que tienen dificultades, ni que se nos vea como un grupo cerrado que solo acepta a otras madres lactantes. Muy lejos de la realidad. Y si en algún momento esa ha sido la imagen que se ha visto, mucho trabajo hay por delante.

Hablo por mi, pero sé que muchas otras mujeres se sentirán identificadas. Mi intención no es solo intentar, en la medida de mis posibilidades, ayudar a cualquier mujer que así lo solicite con la lactancia de su cachorro, sino también informar y asesorar a toda mujer embarazada para que pueda manejar toda la información necesaria.

En cualquier caso, y como ya todos sabéis, las puertas de mi blog, mi casa, están siempre abiertas para todo el que quiera entrar, pedir ayuda, apoyo o diálogo.

lunes, 1 de agosto de 2011

Diversión Arnidol: Descubriendo Micrópolix

Como ya os contaba hace unos días, Arnidol nos invitó a descubrir la ciudad para los niños, Micrópolix. Y el pasado viernes fue el día. Allí me encontré con otras dos mamás, Suu de Construyendo una familia y Vivian de Nace una mamá. Compartir una tarde con más mamis es siempre un placer.

La tarde empezó un poco regular, una importante tormenta nos recibió al llegar, además tuvimos que esperar un poquito para poder entrar y claro, los niños se pusieron algo nerviosos. Pero con paciencia y juegos conseguimos que estuvieran entretenidos.

Y por fin pudimos acceder. Se trata de un local cubierto de dos plantas donde los niños (hasta 14 años) pueden "jugar" a ser lo que quieran: médicos, policías, locutores de radio, músicos, empleados de banca, empleados de supermercado. Para poder desempeñar algunas profesiones, era necesario recibir una formación previa, y después podías ejercer ese trabajo. Trabajo que después era remunerado claro. Te daban un cheque y podías ir al banco a cambiarlo. Eso te permitía acceder a más formaciones y nuevos empleos.

La propuesta de ocio educativo es más que interesante. Veíamos a los niños ir de un lado a otro animadísimos, contentísimos, felices por los logros conseguidos, orgullosos por ganarse sus eurix (moneda de Micrópolix). Mi hijo disfrutó junto con el otro peque del grupo, de la misma edad. Pero no pudieron participar en muchas de las actividades debido a su edad.

Micrópolix es un lugar estupendo de ocio infantil, pero si tu hijo es menor de 5 años, no le lleves, espera un poco, porque no podrá disfrutar de todo el divertimento que tienen. Y cuanto más mayores, yo creo que mejor lo pasan.


Confieso que a mi niño le costó pillar el truquillo a esto de ganar dinero, ir al banco, cambiar su cheque por moneda, realizar una nueva tarea. Pero cuando comprendió cómo funcionaba todo consiguió disfrutar mucho. Lo malo, que quería hacer cosas que no podía, por edad.

Un microcircuito, taller de reciclaje, locutor de radio, juegos de ordenador, local de ensayo y música, estas fueron las actividades en las que mi hijo participó. Y además pudimos bailar en una mini discoteca, madre mía cuánto tiempo hacía que no movía yo el esqueleto.

Pero Micrópolix merece la pena, su oferta de ocio es atractiva, los niños disfrutan y aprenden a que para ser mayor hace falta esfuerzo y trabajo. Todos los niños, a la salida, estaban felices y orgullosos de sí mismos. Sin duda, un lugar para tener en cuenta.

Gracias Arnidol.