martes, 31 de enero de 2012

A vueltas con el dolor

Últimamente no soy la alegría de la huerta, eso está claro. El tono de mis últimos post así lo revela, no cabe duda. En los últimos días me noto nerviosa, dispersa, distraída. Repercute en mi rendimiento general, en mi falta de paciencia, me saturo en seguida, cualquier cosa se me hace un mundo. Estoy nerviosa, es evidente. 

Me creía serena, dominando la situación, tranquila, sabedora de los siguientes pasos a seguir, pero los nervios me han traicionado. No hago más que pensar una y otra vez en la posibilidad, cada vez más cercana, de que mi hijo vuelva a pasar por el quirófano. El dolor ahí está, viene y se va, pero siempre algo permanece. 

Nos hemos inventado un sistema para poder cuantificarlo y así yo saber qué grado de dolor tiene. Con la manita hemos hecho medidas y a cada medida le hemos puesto un número, de tal manera que hemos creado una escala de 0 a 5. El dolor está en lo alto de la cabeza (holocraneal) y en la frente. Con la última reprogramación de su válvula el dolor ha mejorado. Pero o bien en la cabeza o bien en la frente siempre tenemos 1. Y como máximo tenemos este nivel de dolor: cabeza 2, frente 1. Así es como estamos esta mañana. Pero eso no le impide seguir con su rutina habitual, estar super contento, jovial, correr, saltar, jugar, come bien, duerme bien. Si el niño no dijera nada nunca supondríamos que tiene ese dolor. De hecho él no suele quejarse a menos que el dolor supere el 3. Por lo que dentro de nuestra rutina diaria, por la mañana y por la noche hay que hacer lo que yo llamo un chequeo de dolor.

Confieso que me genera muchísima ansiedad, cada vez que le tengo que preguntar si le duele se me encoge el corazón. Si papá sin complejos está en casa, prefiero que lo pregunte él. Me duele el alma cada vez que le oigo decir lo que duele. 

A día de hoy su calidad de vida no se ve afectada, pero el dolor no debe estar. Hemos subido la presión de la válvula pero esto no funciona. Sus ventrículos cerebrales no es que sean pequeños, es que son casi inexistentes, con lo cual la válvula no puede funcionar. Es más, no podemos saber si el sistema funcionaría por sí solo porque todo está tan hiper reducido que está impedido por el tamaño... pero no podemos saber si por algo más. 

Así que la posibilidad de un quirófano vuelve a tomar fuerza. No me da miedo el quirófano, qué rara soy, lo sé. No me da miedo la anestesia, los puntos, la intervención.... ya hemos pasado por ello. Me da miedo que quieren abrirle para probar, para ver si poner un freno más potente funcionaría.... Pero, ¿y sino funciona?. Esto es lo que me asusta y lo que me aterra, hemos localizado el problema, tenemos clarísimo cuál es. Hasta para un profano en la materia, ver su resonancia le aclara toda duda. Pero,...., ¿cuál va a ser la solución?. 

Creía que podía controlar todo esto, pero parece que no, parece que me supera un poquito. Ahora toca, de nuevo, decidir cuándo le llevo a la consulta, toca hablar de nuevo con el médico, toca probar y subir otro poco, pero nos acercamos a su límite y no, no funciona. Todo lo que habíamos creído hace un mes que funcionaría ahora no lo hace, y toca tomar nuevas decisiones. 

Tengo miedo y el miedo no me hace pensar con claridad, el miedo me atenaza, y me vuelve peor madre. Necesito soluciones, pero en neurocirugía no es todo blanco o negro, hay una gama de grises bastante amplia. Y los grises asustan. 

sábado, 28 de enero de 2012

Querer un hijo y no poder: tratamientos de fertilidad y sus consecuencias

Hoy he sabido del caso de una mujer que lleva años intentando tener un hijo sin éxito. Hace tiempo que detectaron problemas de fertilidad en la pareja, tanto en él como en ella, pero según los médicos nada que las técnicas de reproducción asistida no pudieran solucionar. 

Debido al tipo de infertilidad que ambos padecían lo adecuado era una FIV (Fecundación in Vitro). Comenzaron su periplo de hormonas, pinchazos, ecografías, punciones, consultas, y fueron llegando, un intento tras otro, los negativos en el test y las analíticas. Con los negativos también vino la tristeza, la ansiedad, el llanto, y las decisiones, quizá, equivocadas. 


El ansia por ser padres era muy grande. Hicieron una tanda de seis intentos, no sé en cuanto tiempo pero me consta que en menos del recomendado. Fue un fracaso tras otro. Agotaron los intentos que les permitía el seguro médico de él. Y fueron a por los intentos del seguro médico de ella, otros seis. Agotados también. Pero ahí ya habían empezado los problemas. Ella no ovulaba, ni con hormonas, ni sin ellas. De tener reglas normales, había pasado a no ovular. Su edad actual, 38 años. Es la edad que yo tengo.

El diagnóstico definitivo ha sido menopausia precoz. Las clínicas de fertilidad se han lavado las manos. ¿Causa?, dicen que desconocida. 

Yo no estoy de acuerdo. 

La mujer nace con una reserva ovárica, esto quiere decir que nace con un número de óvulos que irá "consumiendo" en su vida fértil. De hecho hay técnicas que pueden determinar cómo está esa reserva de cara a tratamientos de fertilidad. 

Voy más allá. Según las recomendaciones generales a la hora de hacer una FIV no se recomienda hacer más de cuatro intentos, por la salud de la mujer. Y no hacer más de dos en un año, uno cada seis meses. Pero muchas mujeres, al ver que no consiguen su propósito, ser madres, piden más y quieren más, no están dispuestas a respetar tiempos, ni número de veces y lo arriesgan todo. No puedo juzgarlas, es más, puedo comprenderlas perfectamente. He pasado por ello, tardé tres años en conseguir mi primer embarazo y fue gracias a una inseminación artificial. 

El problema viene por parte de los médicos, de las clínicas que sacan auténticas fortunas por esos tratamientos. A esta mujer nadie la dijo NO, no podemos hacerte otro tratamiento. Si os digo que la hicieron doce intentos, ¿me creeríais?. Pues igual doce no, pero diez sí, o quizá fueron más de doce. En cualquier caso fue una burrada y además un abuso. 

A día de hoy esta mujer ha abandonado cualquier esperanza de ser madre (biológica), pues se agotaron sus reservas. Algunos estudios apuntan a que la menopausia temprana es una consecuencia de los tratamientos de fertilidad que no respetan tiempos ni veces. ¿Cuántos óvulos pudieron sacarle a esta mujer en esas punciones?. A mi hermana en la primera punción la sacaron quince, en la segunda diez. Multipliquemos. 

¿Nadie la avisó de los riesgos?. ¿Nadie la habló de la reserva ovárica?. ¿Nadie la dijo que podían comprobar su reserva?. 

Planteado esto, ¿dónde está la ética?. Tratamientos carísimos que solo algunas parejas pueden costearse. Tratamientos a los que cada vez más parejas recurren. ¿Dónde está el límite?. Hay que conseguir un embarazo, cueste lo que cueste, ¿ese es su eslógan?. 

Estoy a favor de los tratamientos de fertilidad, yo misma tuve que recurrir a ellos en un momento dado pues no conseguía un embarazo. Me ayudaron en su día, pero tengo dudas sobre su ética, pues el dinero está en medio, y hablamos de cantidades demasiado importantes.

¿Se está respetando la salud de esas parejas que acuden a tratamiento?. ¿Se informa de los riesgos a la mujer, a la pareja?.


jueves, 26 de enero de 2012

Revisión ginecológica: sana como una manzana

Pues sí, hoy tenía revisión de la ginecóloga y entrega de algunos resultados. Todo en orden, a mis 38 primaveras mis hormonas están mejor colocadas que nunca, mis ovarios fluyen y funcionan a las mil maravillas y mis pechos lucen escurridos pero sin alteraciones dignas de preocupación. 

Desde el año pasado andaba inquieta por un dolor en un lateral de un pecho. Claramente era consecuencia de una contractura y un pinzamiento (ahí todo juntito) que se reflejaba en la mama. Pero yo soy muy cuidadosa en estos temas, y no paré hasta que me hicieron una revisión a fondo. Las contracturas me las solucionó mi masajista, el yoga y un poco de reiki. Hace meses que no tengo dolor, pero me quise asegurar. Curiosamente en la revisión vieron algo, pero no en la mama dolorida, ¡sino en la otra!. La calcificación de un fibroadenoma. ¿A qué suena feo?. Yo me asusté, esa es la verdad, pero no hay nada como una sencilla explicación para calmar a una paciente. Explicación que no me dieron allá por principios de noviembre cuando me hicieron la mamografía y ecografía. 

Yo tuve un fibroadenoma en mi tierna adolescencia, allá por mis 16. El bultito se mantuvo algunos años conmigo y luego se fue quitando. No me había vuelto a dar problemas,...., hasta ahora.

Mi ginecóloga me ha explicado hoy que una calcificación es una involución, lo cual es muy bueno. Fíjate qué rápido y fácil. Pues no, me han tenido con el corazón en un hilo todas estas semanas. 

Algo que me ha sorprendido, me ha preguntado por el estado de mi suelo pélvico. ¿Podéis creeros que desde que tuve a mi hijo es la primera vez que se interesan por él?. Pues a simple vista se ve dañado, según me ha contado, qué penita, pobre. Futuras mamás, mamás recientes cuidaros mucho,¡¡mucho!! vuestro suelo pélvico, que sino luego lo lamentaréis. Bien es cierto que en mi caso no he sido yo la responsable, sino el (inútil) del médico que atendió mi parto. Le he comentado que he usado conos vaginales, y gracias a ellos he mejorado, aunque no estoy como antes de quedarme embarazada. Y me ha dicho que los conos vaginales son muy efectivos, siempre y cuando se utilicen de modo muy constante. Apunte interesante, chicas. Nada de utilizarlos una temporada y olvidarnos de ellos, hay que seguir reforzando la musculatura periódicamente para obtener buenos resultados. Aquí, un tironcillo de orejas para mi que hace tiempo que no los uso. Esta misma tarde me coloco uno. 

Por lo demás todo en orden, analíticas, hormonas, ecografía vaginal, exploración vaginal. Y diréis ¿por qué esta mujer nos cuenta estas cosas?. Pues porque quiero recordaros la importancia de la prevención. Debemos revisarnos anualmente, recordar lo importante que es nuestro cuerpo y la salud. 

Cuando tenemos un hijo (o dos, o tres,.....) se nos olvida todo, no tenemos tiempo de nada y nuestras cosas las vamos dejando para "cuando tengamos un rato". Pero ese rato nunca llega. Así que venga, a llamar a vuestros médicos que hay que pasar la ITV. 

martes, 24 de enero de 2012

Empezando por el principio, ¿qué le pasa a mi hijo?

El domingo regresamos al hospital, los dolores de cabeza aparecieron de nuevo y sabíamos lo que teníamos que hacer, lo sabíamos nosotros pero el médico que le atendió no. Pero antes de contaros la historia del domingo, creo que os debo un post explicando qué le sucede a mi hijo. 

Nunca lo he contado, porque desde que empecé mi blog, pronto hará dos años, no habíamos tenido problemas ni recaídas. Pero llegado este punto, y con la cantidad de muestras de cariño y afecto recibidas, creo que lo menos que puedo hacer es contaros qué dolencia aqueja a mi pequeño. 

Todo comenzó a los pocos días de nacer. Nos dieron el alta de modo normal, se agarró al pecho de modo normal aunque era un bebé muy dormilón. Y en la primera revisión tuve un encontronazo con su pediatra. Eso hizo que lo llevara, ese mismo día, al pediatra privado, donde en la revisión se incluía ecografías de cabeza, vientre y cadera. Esa fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Allí detectaron que algo estaba sucediendo y era muy grave, detectaron hidrocefalia

Se había producido una hemorragia en los ventrículos cerebrales, los cuales se encontraban llenos de sangre y muy grandes, esto repercutía en el resto del cerebro, le empujaba y comprimía contra el cráneo. Nos remitieron directamente al hospital donde había nacido, La Paz

Después de dos semanas ingresado y de ver que la hemorragia no se absorbía sola, las punciones lumbares solo aliviaban la presión pero no solucionaban nada, se decidieron por la única opción viable, ponerle una válvula de derivación peritoneal. Conocimos a los neurocirujanos pediátricos, y toda su magia. El líquido cefalorraquídeo que se produce en el cerebro, se evacúa constantemente por los conductos correspondientes, pero éstos habían quedado colapsados por la hemorragia, así que había que derivar ese líquido y evacuarlo por otro lado. En el enlace que os he dejado podéis ver con detalle el procedimiento y cómo se realiza, si estáis interesados. Pero ¡atención!, os puede impresionar un poquito.

El día del padre del año 2007 operaron a mi pequeño con un éxito absoluto. A las pocas horas de la intervención mi hijo ya parecía otro, vivo, alegre, despierto.... los síntomas más evidentes de la hidrocefalia son : somnolencia, aturdimiento, junto con vómitos, jaquecas.... De repente mi hijo estaba despierto.

Salimos de allí a los dos días de la intervención, con mucho, muchísimo miedo y un bebé normal. Nadie nos habló de consecuencias, de complicaciones, ..... Todo era nuevo e impredecible para nosotros. 

Sorprendentemente todo fue bien  o muy bien hasta que cumplió el año de edad. Ahí empezó de nuevo el problema. Diagnosticaron esta vez hiperfunción valvular. Vómitos, jaquecas, un niño irritable, dolorido. En marzo iniciamos nuestra aventura hospitalaria, que concluímos en mayo. De la hidrocefalia pasamos a unos ventrículos minúsculos, es decir, todo lo contrario. Y eso complicaba algunas cosas.

Fueron meses durísimos, dos intervenciones, una prueba en la UCI que nos apartó de él durante dos días, fue horrible, tremendo, demoledor. Mi hijo no me quería mirar a la cara.... pero lo superamos, un cambio de válvula nueva por otra programada especialmente para él solucionó sus problemas. ¿Consecuencias?, no se sabían.... Aunque todo apuntaba a una normalidad, al menos en estos primeros años.

La revisión de los 2 años fue extremadamente normal, el neurólogo me felicitó por lo estimulado que estaba el niño, era evidente que su desarrollo cognitivo y motor era perfecto. 

Y la calma ha durado hasta el diciembre pasado. Llevábamos un mes teniendo jaquecas por la noche, algo habitual en niños que portan válvula. Pero el dolor ya era demasiado, ya era continuo, algo no iba bien. Y un día decidí acudir a urgencias. La válvula no se rellenaba bien, iba muy lenta. Empezamos con las pruebas de imagen, un TAC, ventrículos muy muy pequeños, por lo demás, todo normal. Había que aumentar la presión , es decir, hacer que saliera el líquido cada menos tiempo. Variables como el crecimiento, la altura, influían. 

Medicación al canto: corticoides, nolotil e hidratación a troche y moche (por vía intravenosa). Ingreso hospitalario y a esperar. La evolución fue buena, y con todo claro nos fuimos a casa con una resonancia magnética pendiente. Pero el dolor no se acababa de ir. La resonancia confirmaba lo que el TAC decía, todo iba bien por ahí adentro, la única pega sus minúsculos ventrículos. Y la pregunta que más teme una madre.... "¿Afectaría a su desarrollo cognitivo?". La respuesta fue un bálsamo: "no, es más, nos favorece". Respiré aliviada, fue la primera vez que su neurocirujano hablaba del pronóstico tan claramente. De todo esto os iré hablando más con calma y en detalle. 

Pero estábamos en la cuerda floja, el dolor no se acababa de ir, siempre había un puntito, un día sí y otro no, un día muy cansado... El ejercicio físico no le favorece, pues hace generar más líquido, pero él siempre evacúa a la misma velocidad, es lo malo de que lo haga una máquina por ti. Y claro, a ver como paro yo a este pequeño terremoto. 

Hace unos días el dolor regresó y el viernes era ya una jaqueca en toda regla. Decidí esperar pero el domingo era necesario acudir al hospital. La pauta dada por su médico fue clara, si vuelve el dolor se aumentará la presión. Pero el neurocirujano que estaba de  guardia, y probablemente en prácticas, no lo tenía tan claro como yo... Aunque de eso ya os hablo otro día. Hoy quería contaros nuestra historia, y aunque muy resumida aquí esta.


lunes, 23 de enero de 2012

Me obligan a quitarle el pañal

El viernes por la tarde en el parque, estuvimos las mamás de la pandilla de mi hijo. Ya somos "amigas" después de un año compartiendo meriendas después del cole. Son unas mujeres muy agradables, con quienes me siento agusto. Compartimos muchas ideas aunque diferimos en otras tantas. Pero el respeto es la tónica habitual y la verdad es que pasamos ratos muy buenos.

El tema de conversación fue la operación pañal. Una de las mamis tiene otra nena próxima a cumplir 2 años. Lleva a su hija a la guardería, y allí le han dicho, o mejor dicho la han informado que quitarán el pañal a su hija en el mismo momento que cumpla su segundo aniversario. ¿Motivo?: son las normas, así lo hacen con todos los niños que por allí pasan.

Esta mamá estaba un poco asustada pues ella ve a la pequeña muy verde, no la ve preparada. Con su primera hija, la amiguita de mi hijo, nos contaba que lo pasó fatal y que controlar esfínteres totalmente se retrasó muchísimo. Después de conocer toda la historia entendí que seguramente había tardado tanto debido a las prisas.

Cuando surgen ciertos temas de crianza donde no estoy de acuerdo rara vez suelo mostrar mi opinión. Sobre todo porque pienso que cada cual hace lo que cree oportuno con sus hijos. Quién soy yo para meterme. Pero ayer no me pude morder la lengua. Y pregunté:

- ¿y por qué se lo tienes que quitar justo con 2 años?.
- Porque me obligan
- ¿Y tú la ves preparada?.
- No, no, ¡¡la veo muy verde!!.
- Y entonces, ¿no sería mejor esperar unos meses?.
- Pues sí, pero en la guarde dicen que tiene que ser ahora y claro.... que voy a hacer.
- Umhhhhhh ¿no es la madre la que toma la decisión sobre estas cosas?.

No me pude resistir, esa es la verdad. Tras esta última pregunta mi amiga sonrió incómoda y ahí supe que debía dejarlo estar.

Pero cómo es posible que en la guardería obliguen a quitar el pañal, a todos los niños a la misma edad. Claro es por una cuestión de comodidad para las cuidadoras. Otra mamá me confirmaba que con su hija le había sucedido lo mismo, y fue obligada a retirarle de golpe el pañal a la edad que ellos consideraron. Y no por verla preparada sino porque había llegado el momento. 

Ya sabéis lo que yo opino, hay que respetar los tiempos de cada niño, porque cada uno tiene su ritmo individual. Parece que en los centros donde cuidan a tus hijos no opinan así y los tratan como borregos, todos a una. 

No tengo experiencia en guarderías, así que os pregunto a aquellas mamás que habéis llevado a vuestros peques a guarderías o escuelas infantiles, ¿os ha sucedido esto?, ¿os han "obligado" a tomar decisiones en contra de vuestra voluntad?. 

miércoles, 18 de enero de 2012

Las voces olvidadas: pérdidas gestacionales tempranas

El 4 de febrero se cumplirán seis años que nació y murió nuestro primer hijo. Un niño buscado, deseado, querido. Tardamos mucho en conseguir aquel embarazo, quizá demasiado. La ciencia nos ayudó a que llegara, dos inseminaciones y por fin se obró el milagro. ¡Estaba embarazada!. Contra todo pronóstico, y aunque el embarazo había cursado con absoluta normalidad, en la semana 18 de gestación comencé a manchar. Un manchado entre rojizo y marrón. 

El tocólogo que me atendió de urgencias en el hospital por poco se ríe de mi en mi cara cuando le despertaron a las 7 de la mañana para atender a una primípara con cara de terror. ¿Por qué razón los médicos nunca prestan atención a esos manchados inexplicables?. Ni me pudo decir a qué se debía, ni puso mucho interés en averiguar. 

Dos semanas más tarde comenzaron las contracciones fuertes, me encontraba mal pero sobre todo tenía mucho miedo. 

La recomendación fue reposo absoluto, ni más ni menos. Ni medicación, ni tratamiento alguno, ni ningún tipo de atención hospitalaria. 

Acudimos cinco o seis veces a urgencias, pero nadie nos hizo caso. Reposo, reposo, reposo, era lo único que escuchaba. 

Acudí a mi ginecólogo privado que me derivó directamente al hospital, se lavaron las manos, literalmente. 

El 3 de febrero, después de una noche de dolor y lágrimas, estando de poco más de 23 semanas rompí aguas, en casa, en mi cama, sola. Sabía que nada iría bien. Horas más tarde me confirmaban que no podían detener el parto, que había signos de infección y que el bebé era muy inmaduro. No me dieron ninguna esperanza. En una fría habitación del servicio de urgencias me comunicaron, sola, que mi hijo no saldría adelante. 

Después de ingresarme, llevarme a la sala de partos, de estar rodeada de seis o siete estudiantes asquerosos que no supieron tratarme, una doctora llegó dando voces y diciendo algo que no comprendí. Me sacaron de allí y me hizo una eco el neonatólogo. El bebé tenía inmadurez extrema, los análisis no daban buenos valores. Decidieron esperar. Pararon las contracciones y durante todo el día no supimos lo que sucedería. Por la noche una doctora me confirmaba el diagnóstico: corioamnionitis, la infección le había afectado en grado extremo a él y a mi empezaba a llegarme. Dejarían que la naturaleza obrase y me quitaron la medicación. Pocas horas más tarde tuve a mi hijo, en un parto con dolor, más que físico del alma. 

No le vi, se le llevaron. Me dio terror pedirle, y no lo hice. Esa es una decisión que me pesa y que arrastraré toda la vida. La pediatra me confirmaba en el quirófano, con lágrimas en los ojos, que no podían hacer nada por él y se lo llevaron. 

El próximo 17 de febrero se presenta en Madrid un nuevo libro, de Mónica Álvarez: Las voces olvidadas. Pérdidas gestacionales tempranas. 



Quisiera estar allí, para poder tener ese libro, para conocer a Mónica, que aún sin saberlo tanto me ha ayudado años después de perder a mi pequeño. Para apoyar esta iniciativa, quisiera estar allí. Porque nos olvidamos de estas mujeres, nos olvidamos de estas criaturas que se van. Y no, no debemos olvidar, nunca se debe olvidar. 

Hace tiempo que intento ayudar, en la medida de mis posibilidades, a toda aquella mujer que llega a mi con una pérdida de un hijo. Da igual de cuántas semanas estabas. Da igual si fue pronto o tarde. El dolor que una mujer siente cuando sufre una pérdida es inmenso, y cuando te sucede crees que no podrás volver a vivir. 

A todas aquellas mujeres y parejas que me escriben, que me llaman, les cuento mi historia. Superé mi duelo, lo cual no fue fácil pues me quedé embarazada de mi Peque tres meses después de sufrir la pérdida. El duelo vino después, mucho tiempo después. Pero aquí estoy, he logrado sobrevivir, que no superar. Las muertes de los hijos no se superan, se aprende a vivir con ellas, a vivir de otro modo, pero se vive y lo más importante: se consigue ser feliz. 

lunes, 16 de enero de 2012

Mi niño ha cambiado.... o no.

Ayer fuimos al cumpleaños de uno de los mejores amigos de mi hijo. Mi peque y este niño son amigos desde que tenían.... 2 añitos, más o menos. Sus padres y nosotros les hemos visto crecer juntos, les hemos visto cambiar. Son dos niños de carácter similar, dos niños intensos, emocionales. Quizá por eso se lleven tan bien, quizá por eso se quieran tanto. 

Nuestro pequeño amigo ha cumplido 6 años y ayer veíamos a nuestros niños jugar y nos dábamos cuenta de lo mayores que son y cómo están cambiando. 

Mi hijo ha sido y es algo tímido. El año pasado celebramos su cumpleaños en este mismo lugar y cuando la animadora fue con el micrófono preguntado nombres, edades, canciones favoritas (qué manía tienen de poner a los niños en estas complicadas situaciones), mi hijo se avergonzó tanto que casi no quiso contestar.

Ayer por el contrario muy dispuesto él le dijo su nombre, que tenía 4 años "y medísimo" (es lo que tiene estar a poco más de un mes de hacer los 5) y no sé cuántas más contó por ese micrófono. Sin vergüenza ninguna y sin pudor, se sentía como pez en el agua hablando y contestado a las preguntas que le hacían . 

Con la merienda feliz cual perdiz, comió todo, no se levantó, estuvo tranquilo y muy educado rechazó los refrescos (no gracias, yo solo quiero agua) cuando le preguntaron. 

Le miraba desde mi silla, él era ajeno a esa mirada que le espiaba, una mirada de madre orgullosa. Veía a mi pequeño, ese niño que era tan tímido, tan dependiente, ese niño que me buscaba con la mirada temeroso de que me fuera. Ese niño ya no está, o  mejor dicho ese niño ha crecido, ha madurado. Sigue siendo el mismo. Sigue siendo ese niño sensible, cariñoso, intenso, pero ahora es mayor, y se nota. 

Ayer me daba cuenta de lo mucho que nos angustiamos las madres, yo la primera, cuando nuestros hijos no son tan dóciles como los demás, cuando son más tímidos, más intensos. Ahora cuando ha pasado el tiempo me doy cuenta de lo necesario que son todas esas fases previas. Pero sobre todo me doy cuenta de lo importante que es nuestra paciencia, nuestro cariño, nuestro consuelo, nuestro amor. Ya que todo eso hace crecer su autoestima, su confianza. Todo ello les ayuda a madurar y les convierte en lo que yo veo hoy. Y os aseguro que me encanta lo que veo. 

Mi niño no ha cambiado, mi niño solo ha crecido.

viernes, 13 de enero de 2012

Los niños hacen lo que ven

Hoy he visto este vídeo:



Impresiona, ¿verdad?. Por algo es el mejor anuncio del año. Reflexionemos sobre lo visto. A mi personalmente me ha horrorizado, no por la dureza de lo visto, las escenas violentas, los malos sentimientos expresados. Me horroriza comprobar esto en la calle, entre mis vecinos o mis amigos. 

Sí, sí, porque seamos honestos, ¿nos comportamos de manera ejemplar delante de nuestros hijos?. Yo al menos no, aunque intento hacer eso de "predicar con el ejemplo". 

Vamos con ejemplos sencillos. Yo no le puedo decir a mi hijo "cómete toda la ensalada" si yo no lo hago. O "toma esta manzana que es muy sana" si yo no las cato. O "no grites" si yo voy dando voces. 

Veo todos los días a padres y/o madres que se saltan el semáforo cuando está en rojo para los peatones con los niños de la mano. Veo adultos que tiran al suelo el envoltorio del bocadillo al suelo, o el papel del caramelo delante de sus hijos. Veo mayores que pasean al perro y no recogen sus excrementos mientras su hijo mira atentamente cómo se deja hacer al animalito sus necesidades en mitad de la acera. Veo a personas gritar a otras mientras conducen y llevan a sus hijos al colegio. 

Todo esto lo veo a diario, y no, las escenas que se muestran en este vídeo no son exageradas, suceden, esto pasa, no nos pongamos una venda en los ojos. Un porcentaje importante de maltratadores, de hombres que pegan a a sus mujeres y/o a sus hijos, por ejemplo, han sido previamente maltratados. Pero esa es la única conducta que han aprendido y la reproducen. Esto es el ejemplo extremo.

Después de ver un vídeo así uno se da cuenta que el mundo podría ser mejor, y que está en nuestras manos hacerlo. La educación y el respeto son las mejores herramientas que podemos tener. Educando a nuestros hijos, respetándoles, amándoles podemos llegar a tener un mundo donde la gente se grite menos, no se insulte, no se pegue, no maltrate animales indefensos, no tire las colillas o los desperdicios al suelo, no deje de ayudar a los demás, .....

Nuestros hijos nos imitan, reproducen las mismas acciones y las mismas conductas que nosotros hacemos. Miremos un poquito hacia adentro, contemplemos lo que hacemos, lo que decimos, y veámos si podemos mejorar. Si nosotros mejoramos, lo harán nuestros hijos.

Es nuestra responsabilidad. Asumámosla.

miércoles, 11 de enero de 2012

Papá sin complejos: Mi hijo quiere más a su madre


Supongo que todos hemos visto y sufrido que alguien le haga a nuestros hijos la famosa pregunta: ¿a quién quieres más, a mamá o a papá?

No sé por qué hay gente que disfruta con esta pregunta, bajo mi punto de vista es un poco dura para los niños, creo que les somete a cierta presión, al tener que elegir algo que puede que incluso no entiendan.

En nuestro caso, ya han sido varias veces las que ha sucedido. Y hasta ahora, el niño ha salido bastante airoso, con ese toque diplomático que tiene: “a los dos igual”.  El chico es listo, y siempre que le preguntamos por algo que deba elegir (juguetes, comidas favoritas, etc… ) el tío sale diciendo que los dos. Es mejor así, dice.  Y yo me parto con él.

Pero el otro día…. ante la dichosa pregunta dijo su famoso “a los dos igual”, y tras una breve pausa añadió “bueno, un poco más a mamá”.

Pensareis que voy a decir que se me vino el mundo abajo, o cosas por el estilo, nada de eso. Creo que es lo más normal del mundo. Un padre no puede competir (ni debe hacerlo) con la madre por el amor de su hijo. Creo que de la misma forma que las madres tienen un vínculo especial con los hijos, por haberlos tenido dentro, haberlos parido, etc… los hijos deben sentir algo más de amor por la madre, al menos hasta una cierta edad, donde entren en juego otras cosas como la relación diaria, la convivencia. Y más, cuando el niño en cuestión está la mayor parte del día con la madre, y el padre solo está visible los fines de semana, los festivos, y unas pocas horas por la tarde.

Si bien es cierto que yo me esfuerzo mucho por estar con mi hijo, por interesarme por sus cosas del día a día y que juego muchísimo con él, y que soy el inventor del “ataque besucón” (consiste en agarrarle, inmovilizarle y llenarle la cara de besos, algo que le encanta y con lo que se parte de la risa), también es cierto que cuando el niño no se encuentra bien, es su madre quien le da más cariño, y es a ella a quien recurre cuando tiene algún problema serio (ya sea hambre, dolor, o que un lapicero no tiene punta). 

Al final, mi relación con él, a pesar de que es muy buena, podría ser definida como la relación que tiene con su mejor amigo de juegos, con “algo más”. Sé que me quiere, y sé que me echa mucho de menos cuando tengo que irme a trabajar, o tengo que viajar y que pregunta por mí continuamente si falto de casa, pero también sé que si se tiene que quedar en el hospital, será a su madre a quien reclame.

Y los padres debemos ser conscientes de que es así, y no sentir celos, ni nada por el estilo. Si te rechaza un beso (a pesar de que a su madre no le rechace ni uno solo) debemos pensar que es por algo relacionado con la autoafirmación de su personalidad. No pensemos en el niño (ni en la madre) como rivales, con los que hay que competir por el cariño. A cada uno lo suyo y en su momento.  Es ley de vida. Cuando sean mayores ya llegará “nuestro momento”. Al menos yo lo veo así. 

Por Papá sin Complejos.

sábado, 7 de enero de 2012

Conclusiones que saco de las Navidades

Aunque no puedo decir que no me gusten las Navidades, confieso que siento alivio al ver que ya se han acabado y nos disponemos a guardar el árbol y demás adornos. Han sido unas semanas algo caóticas. Bien es cierto que los días que yo pensaba organizar todo tuvimos que pasarlos en el hospital. El caso es que todo ha sido un poco caótico. 

Las aglomeraciones de gente me han echado para atrás a la hora de hacer ciertas compras, el estar tan pendiente de mi hijo y su evolución no me han permitido organizar y preparar cenas y/o comidas como me hubiera gustado. Todo lo hemos ido viviendo muy deprisa y con un poco de descontrol. 

La primera conclusión que saco es que las próximas fiestas las empezaré a organizar a principios del mes de diciembre: compras de regalos, organización de comidas/cenas, organización y reparto de la familia en los días principales. 

Segunda conclusión: la cena de Nochevieja la haré yo en mi casa o donde sea, pero yo. Si mi sobrina se calma un poquito (cosa poco problable) seguramente mi hermana pueda ayudarme y entre las dos preparar un rico festín. Mi madre empieza a hacerse mayor, y se estresa en exceso con la preparación de comidas, y eso en consecuencia me estresa a mi también. No hay necesidad. Creo que ha llegado la hora de que nosotras tomemos el relevo. Sé que a ella le gusta hacerlo en su casa, que le gusta hacerlo a su manera, pero si somos las hijas quienes elegimos el menú, su preparación, entrantes, bebidas y demás,...., casi mejor dejar toda la logística en nuestras manos. 

Tercera conclusión: el día de año nuevo, se pongan como se pongan NO comemos con nadie. Por la tarde me encantará compartir una merienda ligera, si el tiempo lo permite pasear con los niños, pero de comida nada de nada. 

Cuarta conclusión: Me ha gustado darle más regalos al peque en Papá Noel que en Reyes. Las vacaciones son muy largas y los juguetes se aprovechan más en esos días que después cuando el cole empieza. 

Quinta conclusión: Una vez más sus majestades y el loco de la barba blanca se han pasado en sus presentes a la criatura. Tengo que hablar seriamente con ellos y planificar mejor la cosa. 

Sexta conclusión: La organización de regalitos, compras, incluso el papel con el que se envuelven los presentes para las próximas fiestas ha de ser cuidado al detalle. El niño se da cuenta de todo, pero de todo, todo. La pregunta de "mamá, Papá Noel compra los regalos también en Decathlon, verdad?" habla por sí sola. Habrá que montar un dispositivo "top secret máximo" cuidando hasta el más mínimo detalle. 

Séptima conclusión: Todos y cada uno de nosotros, incluídas las gatas, han de tener su pequeño presente bajo el árbol, pues mi hijo busca todos los regalos para repartirlos. "Mamá mi gata no ha debido ser buena este año porque no ha tenido regalo. Cariño ella tiene todo lo que necesita viviendo en casa, sobre todo nuestro cariño. No mamá, necesitaba unos ratoncitos nuevos para jugar" :s

Octava conclusión: Sellar con celo la boca de la abuela e impedir que diga frasecitas tipo "no me ha dado tiempo hoy a comprar los Reyes de tu hermana", delante del niño.

Novena conclusión: no merece la pena gastarse un pastón en el Roscón, ni al peque ni a papá sin complejos les gusta en exceso, mis padres no tienen paladar, y a mi hermana, mi cuñado y a mi nos sirve el más barato si lo mojamos en chocolate. Aunque como propósito del año nuevo, y os pongo a todos como testigos, intentaré hacerlo yo misma, con estas manitas. 

A groso modo con estas reflexiones intentaré mejorar las Navidades 2012, y hacer de ellas unas fiestas menos estresantes, más divertidas y con mejor sabor de boca.

Por ahora, las de 2011 ya se han acabado y tenemos un largo año por delante.

miércoles, 4 de enero de 2012

Segunda prueba en el hospital,...., ¡¡superada!!

Como ya os contaba hace unos días, el Peque estuvo ingresado unos días en el hospital. Tras el alta quedaba pendiente hacer una prueba para la que era preciso utilizar anestesia. Os contaré a no mucho tardar en qué consiste la "dolencia" de mi hijo, ya que no se trata de una enfermedad en sí misma. De hecho tengo en mente hacer un apéndice en el blog acerca de ello, pero de todo esto ya os hablaré más adelante. 

Ya en este último ingreso me ha dado una gran lección. Confieso que yo tenía un miedo atroz a pasar de nuevo por el hospital. La última vez que habíamos estado mi niño tan solo tenía 15 meses y fue una experiencia muy traumática para todos, y hasta cruel para él. Nos costó mucho a todos recuperarnos de ese último mes de ingreso, pruebas, operaciones.... Pero lo conseguimos, ya dice el dicho que "lo que no te mata te hace más fuerte", y vaya si nos hizo fuertes. 

Cuando decidimos acudir a urgencias papá sin complejos y yo sabíamos que nos íbamos a quedar unos días. Nuestra calma fue increíble y en consecuencia la calma de nuestro hijo también. Como os digo, esos días él nos dió una lección de  madurez, templanza, calma y  valentía. Porque se comportó de una manera ejemplar, ante los pinchazos para la vía y la medicación, ante un TAC craneal que se le pudo hacer sin anestesia alguna, hablando con los médicos él mismo como si fuera un niño mayor, y asumiendo que el hospital es un sitio estupendo donde te curan. 

Todo eso nos ha hecho recordar que nuestro hijo visitará de cuando en cuando el hospital, y que no pasa nada. Él ha tomado plena conciencia de lo que tiene, de la necesidad de médicos, cuidados e ingresos puntuales. Y se lo ha tomado a las mil maravillas, esa es la verdad. 

Hoy tenía programada una resonancia magnética craneal, con anestesia total. Una anestesia inhalada, leve, pero anestesia al fin y al cabo. ¿Si estaba nerviosa?, pues sorprendentemente estaba bastante tranquila. Me inquietaba más el hecho de tenerle 8 horas sin comer ni beber (la prueba era las 17:15 de la tarde) que otra cosa. 



Ayer le expliqué todo tranquilamente, el por qué no íbamos a comer ni beber, qué era la prueba (una foto de la cabeza para la que debe quedarse muy quieto, porque sino la foto sale movida) y lo más importante qué íbamos a hacer después..... ¡¡comer una burguer cangre burguer!!! así es como él llama a las hamburguesas :) sí, sí, es comida basura, que le vamos a hacer ......

Hemos superado sin excesivos problemas el no comer-beber y nos hemos ido al hospital. Hemos entrado y nos hemos encontrado con un médico maravilloso, comprensivo, flexible, encantador. Ha hablado con el niño y conmigo, al verle tan sereno, tan maduro y tan tranquilo me ha propuesto hacer la prueba SIN anestesia... No me lo podía creer. Esto no era como el TAC, cuya duración era de tres minutos. Aquí hablábamos de veinte largos minutos..... yo lo he dejado en sus manos. Me han permitido quedarme a su lado (previa puesta de unos tapones para soportar el horrible ruido) y muy tranquilos hemos ido comprobando de lo que era capaz mi pequeño. Y sí, por muy raro y sorprendente que pueda parecer, ¡¡lo ha conseguido!!, ha superado una resonancia magnética de veinte minutos SIN anestesia. Quieto como una estatua, haciendo caso a médicos y enfermeras, contestando a sus preguntas, ¡¡¡taaaaan mayor!!!. Creo que os he dicho muchas veces lo orgullosa que estoy de mi hijo, pero hoy,...., hoy me he dado cuenta que la seguridad que tiene en sí mismo es enorme. 

¡Quién me lo iba a decir!, a mi y a muchos, de ese niño de 2 años que lloraba si me alejaba de él un metro, de ese pequeño dependiente al máximo que notaba cuando me alejaba de él incluso en sueños. Él se disponía a irse con el médico y la enfermera de la mano cuando el radiólogo ha querido probar si las cosas podían hacerse de modo más sencillo. 

La maternidad da lecciones maravillosas, y hoy es un gran día. 

Ahora queda la parte más delicada, ver al médico la próxima semana, veremos qué nos dice. 

lunes, 2 de enero de 2012

Papá sin complejos: Decepción "jugueteril"

Lo reconozco, me pierde regalarle cosas a mi niño. Disfruto muchísimo con la cara de sorpresa que pone cuando le regalamos algo. Ya sea un sobre de cromos, o un regalo más "elaborado" (o sea, caro).  Sé que no es bueno darles muchos regalos, por que se acostumbran a ello, y al final no les dan valor (y nos está pasando). Pero que queréis que os diga, yo fui un niño con pocos juguetes, y reconozco que "sufrí" un poco por ello. Muchos de mis amigos tenían Clicks, Airgam Boys, Scalextric... y yo solo recuerdo haber tenido dos clicks (un confederado y un unionista), aparte de alguna pelota cutrecilla, algún camión, y demás, pero de los juguetes "de marca" poca cosa. Así que supongo que estoy tratando de compensar esta carencia que tuve. Os confieso que juego yo casi más que mi hijo con las cosas que le compramos. 

Hoy me gustaría hablaros de un juguete que nos ha traído Papa Noel. Se trata del circuito "Carrera Go!!! Cars 2 Secret Mission". Se lo pedimos con mucha ilusión. Y al niño parece que le gusta bastante, peeeeeeerooooo... al papá no le gusta tanto. 

El montaje es un infierno. Se tarda bastante en montarlo, por que las pistas encajan unas con otras, pero se sueltan con facilidad. Y el fabricante lo sabe, y por eso ha incluido un buen número de piececitas que sirven como anclaje entre pista y pista. Se soluciona el problema. Pero claro, tienes que ponerlas, y no siempre es sencillo. Y lo peor es a la hora de desmontar. 


Ya me he dejado un par de uñas y un poco de piel del dedo índice en ello. Además, Papá Noel tuvo la genial idea de traer la pista que tenía "loopings", con lo que la cosa se complicó aun más, ya que el que ideó como apoyar el looping en el suelo se lució, con unas piezas de plástico que se encajan sobre otras piezas salientes de plástico también, que se rompen con solo mirarlas. 



Una vez pasado el trámite del montaje, pues la verdad es que el juego da poco de sí. Se trata de dar vueltas y más vueltas, intentando que los coches no se salgan, lo cual no es fácil, ya que cogen bastante velocidad y no son muy estables en las curvas. Y el niño se acaba cansando relativamente rápido, con lo cual es bastante frustrante que se esté más tiempo montando la pista que jugando con el juguete. Menos mal que la gata lo hace un poco más ameno, tratanto de cazar los coches.  Eso si, teniendo cuidado de que no salte mucho sobre las pistas, o que con el jaleo no las pisemos el niño o yo, por que al ser las pistas relativamente rígidas, me temo que en breve partiremos alguna.


Tal vez las expectativas estaban un poco altas, ya que venimos del Scalextric, que es infinitamente más sencillo de montar, las pistas son flexibles y más difíciles de partir (aunque al final el juego en si también sea dar vueltas y más vueltas).

En definitiva, espero que si alguien estuviera pensando pedírselo a los Reyes Magos, se lo piense mejor, y si tiene la opción del Scalextric, se decante por este último, por que además, el precio es similar... según pude mirar después, ya que no olvidemos que fue un regalo de Papá Noel :). Aunque si se tiene sitio para dejar el circuito montado de forma estable entonces la cosa no es tan diferente, ojo. El principal inconveniente de este juguete es el tener que montarlo cada vez que se juega con él.

Espero que no pase por aquí ningún responsable de Carrera, y si se pasa, que no se lo tome muy a mal... 

Por papá sin complejos.

Divirtiéndonos en la mesa con Disney

Mi hijo come razonablemente bien, pero a pesar de eso, cuando llega la hora de comer tenemos un pequeño problema algunas veces, ¡¡se aburre!!. Bien es cierto que come rápido, que cuando nos sentamos a la mesa puede ver un ratito dibujos, pero los niños con esa cabecita burbujeante que tienen se distraen con facilidad. 

Mantener a un niño sentado y quieto durante 20 ó 30 minutos puede ser a veces misión imposible. Para tenerle  quieto hay que entretenerle, se lleva pequeños coches a la mesa con los que inventa historias, o bien imagina que está escribiendo (en el aire), o participa activamente de las aventuras de los dibujos de turno. 

Disney acaba de sacar una graciosa y entretenida colección, ¡A la mesa con Disney!. Se trata de una vajilla decorada con los personajes que todos conocemos Mickey, el Pato Donald, Goofy, Pluto,..... Pero su originalidad no radica ahí, sino que se trata de un juego de superposiciones. Los personajes de los platos pueden adquirir diferentes posiciones, como si fueran un puzzle. Al superponer el bajo plato, el plato llano y el de postre podemos formar hasta tres posturas distintas. 


Y ahí entra en juego nuestra imaginación, papás y mamás, a inventar historias con los personajes, a jugar a encontrar las diferentes posturas. A veces pensamos que nuestros hijos no tienen interés por la comida, y no es así, lo que sucede simplemente es que se aburren y no quieren perder su valioso tiempo. El juego es el vehículo a través del cual podemos conseguir muchas cosas con ellos.

Además con cada entrega tenemos sencillas recetas en las que bien podrán participar nuestros hijos, y podremos convertirles en pequeños cocineros. Motivarles y hacerles partícipes en la cocina es muy importante y muy efectivo a la hora de interesarles por la comida. 



Y la guinda del pastel, ¡regalos!: Salvamanteles de Mickey y Minnie, un mini aspirador de mesa de Goofy (yo este me le pido, ¡¡odio las migas!!), mantel y servilletas Disney.

Una original y divertida colección para empezar este nuevo año. 

domingo, 1 de enero de 2012

El primero del año 2012

Ya está aquí, ya llegó, el primer día del año 2012. Nosotros, como es nuestra costumbre, no solemos levantarnos tarde, porque no trasnochamos. Anoche a las 12,30 estábamos de regreso en casita. Fue comer las uvas, brindar y ale, ¡¡pa casita!!. El nene no es de acostarse tarde. El pobre nada más cenar preguntaba cuándo era la hora de las uvas porque bostezaba sin parar, y eso que se echó una buena siesta. Le costó un poquito aguantar a pesar de los juegos, la prima y el buen ambiente.

Mi sobrina es un terremoto, un no parar. Intentamos que se durmiera más o menos a su hora, pero ella lo único que quería era participar de la fiesta y mi pobre hermana desistió de su propósito. Fue una campeona y se tomó las uvas en la mesa con todos nosotros, porque sí, tomó uvas. 

Mi hijo recibió el año con muchísima ilusión. Es la primera vez que es consciente del cambio de año. El año pasado no lo entendía bien pero estos últimos días iba contando a todo el mundo que el año 2011 se acababa el 31 de diciembre y empezaría un nuevo año, el 2012. El abuelo, muy hábil, le escogió doce uvitas minúsculas y mi niño al son de cada campanada fue comiéndoselas. ¡¡Todas!!, se las comió todas, muy orgulloso. 


Y por supuesto todos brindamos, mi niño ya con copa de cristal y todo, rellena de agua claro. Y mi sobrina con su bibe de agua. 

El Peque una vez concluído el ritual de uvas+brindis dijo Feliz Año y dejó claro que quería irse a dormir. Mi sobrina pretendía seguir con la marcha, así que supongo que tras la sobre excitación vendría el llanto. Quiere más de lo que puede :) 

Nos acostamos enseguida, a pesar de la fiestuqui que nuestros vecinos de abajo tenían. Una noche en la que no se puede protestar,...., o al menos eso dicen. Pero como dice Papá sin complejos, está bien oir las reuniones familiares, un poco de música, pero organizar una fiesta-discoteca en un piso, molestando a un bloque entero, no es de recibo. Yo estoy de acuerdo pero comprendo que los "raros" somos nosotros que nos acostamos pronto una noche como Nochevieja. Claro que ahora son ellos los que tienen que aguantar el taconeo de mi hijo por la casa. 

Y ahora, a pesar de que no es de mi gusto, nos iremos a comer de nuevo con mis padres, mi hermana, cuñado y sobrina. El día 1 me gusta quedarme en mi casa, esa es la verdad. Pero como mi hermana se ha quedado a dormir en casa de mis padres digamos que estaría algo feo no ir, estando a dos calles. Además mi hijo ha dejado clara su preferencia "mamá, yo quiero ir a comer a casa de los abuelos". Y ya sabemos quien manda, ¿no?. 

Os deseo un feliz año a todos, disfrutad de este primer día especial y festivo. Ya iré leyendo por ahí cómo os ha ido a todos.