lunes, 30 de abril de 2012

Micropensamiento: no juzgues

Cuando mi hijo tenía 2 años entró en esa crisis que muchos padres temen: "los terribles 2". Fueron momentos difíciles, que poco a poco fuimos superando. Pasamos un año y medio difícil, berrinches, pataletas, manías, y un largo etcétera que no todos pudieron entender. 

Unos vecinos con un niño de la edad de mi hijo fueron de esas personas que no entendieron, pero que además juzgaron. Su hijo era "un santo" según ellos mismos decían. Era y es cierto, es un niño muy bueno, muy tranquilo que nunca lloraba, que nunca daba problemas. Mi hijo era el contrapunto, y ellos realmente se debieron creer que lo hacían de lujo y nosotros éramos los peores padres del mundo. A veces la cara de las personas es tan expresiva ....

Tuvieron otro hijo. Ahora mismo le oigo en pleno berrinche, uno de tantos, como mi hijo hizo son muchos los días que sube a casa en plena pataleta, llantos, cabreos, gritos,...., después de todo no éramos tan malos padres.

No juzgues nunca a otra familia, nunca sabes lo que el destino te deparará. 

viernes, 27 de abril de 2012

Socialización y una gotita de incomprensión

A pesar de los grandes apoyos que he encontrado y sigo encontrando en la red, a pesar de destaparme absolutamente en este blog y contar a los cuatro vientos cómo vivo mi vida y cómo crío a mi hijo, a veces sigo encontrando un ligero toque de incomprensión. Y aunque a estas alturas de la película esto ya no me afecta a nivel personal, empiezo a sufrir bastante por Rayo. 

Rayo es peculiar, siempre lo ha sido, desde que nació. Mucha gente, de esa que da consejos sin ser pedidos me decía que era "culpa" mía por criarle así o asá, por consentirle este u otro comportamiento, por no hacer que él se plegara a mis necesidades. La realidad, esa que mucha gente no conoce, es que he sido yo, mejor dicho, hemos sido nosotros, papá sin complejos y yo quienes nos hemos ido amoldando a él y a sus especiales necesidades. 

Hay niños fáciles y difíciles, niños muy sociales y otros más solitarios, niños extrovertidos e introvertidos. Lo cierto es que no puedo meter a Rayo en una única categoría. Él es de una manera u otra dependiendo quien tiene delante. 

Mi hijo, su verdadero yo, es increíble (que va a decir la madre), es inteligente, abierto, perspicaz, sensible, cariñoso, tierno, empático, risueño, juguetón, le encanta aprender cosas nuevas, jugar con su pandilla de amigos, sentirse querido, ..... Pero una parte de él lucha con una timidez bárbara, una timidez que se transforma a veces en desconfianza. 

A ojos de muchos Rayo es un niño raro. Os aseguro que es un niño absolutamente normal, integrado en el cole, en sus clases, en su grupo de amigos, en la familia. No hay diferencias con otros niños, pero a la hora de relaciones sociales la cosa cambia. Le cuesta, mucho no, un triunfo conocer a nuevas personas, hablo de adultos, con los niños es otra cosa. No se adapta a los convencionalismos sociales que implican que un adulto le hable y él tenga que responder, no lleva bien hablar con desconocidos, se siente presionado y en lugar de mostrarse tímido sin más, ante una presión en grado moderado es capaz de sacar su peor parte, y entonces aparece el pequeño ogro. Por supuesto esta respuesta (inadecuada) por parte de mi pequeño implica una mirada de desaprobación hacia mi, o hacia su padre. Supongo que es un gesto que no podemos controlar, porque incluso lo he recibido de personas que sé me comprenden perfectamente. 

Otro problemilla con el que nos encontramos últimamente es "el asco". Empezó hace unos meses con un asco incontrolable hacia la "comida de bebés" como él dice. Un día le dió asco el puré de su prima, era puré de pescado, ciertamente no tienen el mejor olor, pero ese día incluso vomitó. Algo increíble en él que ha vomitado poquísimo en sus cinco años. Pero así sucedió. Desde ese momento empezó a darle asco ciertos olores de comida, incluso ver a personas comer cosas que a él no le gustaban. ¿Motivo?, lo desconozco. En casa no le pasa, hay muchas cosas de las que su padre y yo comemos que no le gustan, pero no le despiertan ningún rechazo. 

Es cierto que es muy sensible a los olores y a los sabores, pero sin saber muy bien por qué, ha llegado a un punto bastante delicado, ¿por qué? pues porque esto nos limita mucho las relaciones sociales. Como podréis entender yo no puedo llevar a mi hijo a una comilona en familia, o con amigos cuando sé que me va a montar el espectáculo padre y no se va a querer sentar a la mesa. Hemos pasado por ello y creedme es muy duro para mi, pero mucho más para él.

Esto implica que no puedo hacer cosas que me gustaría hacer, porque lo primero es él y sus necesidades. Y si en este momento él no puede hacer estas cosas pues tendremos que adaptarnos. 

Como siempre en estos casos, la "culpa" es nuestra: "Eso es que no salís con mucha gente", "se tendrá que acostumbrar". Hay opiniones para todos los gustos. Rayo es así, ¿qué puedo hacer yo?. Hablamos mucho de ello, de qué siente cuando le viene algún olor que no le gusta, qué sucede cuando no quiere estar con algunas personas..... él racionaliza todo y me lo explica e intentamos minimizar el impacto, incluso haciendo leves exposiciones y hemos conseguido mejorar mucho. Pero ante grandes estímulos, se descontrola y volvemos al desastre. 

Últimamente he contactado con amigas a las que hace tiempo que no veo, hemos hablado de vernos, por supuesto con los niños.... pero, ¿cómo explico esto?, ¿cómo explico que no me apetece ser una vez más el centro de todas las miradas?, ¿cómo digo que mi hijo, con 5 años, no lleva bien las reuniones sociales?. A mi no me supone ningún problema, nosotros le aceptamos como es, intentamos por encima de todo que él no se sienta mal, intentamos ayudarle y hemos conseguido grandes progresos. Pero no todo el mundo lo comprende. Y confieso que, a estas alturas, estoy cansada de las miradas de desaprobación y sorpresa.

Mi hijo es así, y mi deber como madre es ayudarle a que él se sienta bien allá donde vaya. En eso estoy, mientras tanto tendré que seguir un poco recluída en este sentido hasta que logre que supere su malestar en esos momentos sociales. 

lunes, 23 de abril de 2012

Descubriendo su cuerpo: el inicio de la sexualidad

Posiblemente muchas mamás y papás de niños más pequeños que el mío se sorprendan con el post de hoy, pero hacía días que quería hablar de los últimos cambios que estoy viendo se van produciendo tanto en Rayo como en sus compañeros de pandilla. Y lo que ocurrió ayer hacen que retrase cualquier otro tema para ocuparme de este, El Tema: el inicio de la sexualidad en la infancia


La sexualidad no se inicia en la adolescencia, siento decíroslo pero los padres tenemos que empezar a batallar con este tema muchísimo antes. Una buena educación sexual basada en la confianza, la carencia de pudor y la naturalidad es vital para hacer de ellos personas seguras y sexualmente sanas. 

Porque el sexo es mucho más que la simple relación entre dos personas, abarca el conocimiento del cuerpo, las diferencias entre hombre hombres y mujeres, el significado de la sexualidad, la procreación, .... , tantas cosas. 

Mi niño lleva unos meses con curiosidad. A pesar de que en nuestra casa es un tema que se trata con mucha naturalidad él ha empezado a ver ciertas partes del cuerpo de otro modo. Desde bebé nos hemos bañado juntos, no se cierran puertas para vestirnos, no se evita la desnudez delante de él. Todo es natural. Pero ahora siente curiosidad al verme desnuda, me hace preguntas, quiere saber por qué tenemos hijos las mujeres y no los hombres, quiere saber por qué los niños salen por el "chochete" de las mamás y cómo sucede. El pecho ya no lo ve solo como fuente de alimento, lo cual antes sucedía. En fin, creo que el cambio y evolución está siendo muy evidente. 

No es él solo, a los amigos de la pandilla les está sucediendo igual en mayor o menor medida. Ahora hacen algo que nos ha sorprendido, de repente sienten ganas de hacer pis y se van a algún sitio apartado, se bajan los pantalones niños y niñas y sin pudor se miran y se tronchan de la risa. Están creciendo salta a la vista, y los genitales empiezan a ser mirados con ojos pícaros a pesar de su corta edad. Uno puede pensar que es una cuestión de educación, en nuestro caso no es así. Como digo, tratamos el cuerpo con absoluta naturalidad, no fomentamos la picardía para referirnos a los genitales y respondemos a sus preguntas encantados y con un tono ausente de risitas que puedan añadir misterio a la zona en cuestión. Pero supongo que esto es algo innato, ¿no?

La exploración también se da en casa, él se mira el pene, el otro día se sorprendía mucho al descubrirse ¡¡¡una vena!!!: "mira mamá, mi colita tiene una vena de sangre" me decía entre sorprendido y orgulloso. Se mira cuando experimenta alguna erección, cuando ésta cede. Está muy atento a los cambios de su cuerpo, lo cual me parece fantástico. 

Esto mismo les sucede a dos amiguitas, una mamá me contaba el otro día que su hija también se explora, incluso se toca. Será que ahora los padres estamos más atentos a los hijos, o que hablamos más naturalmente de este tema. Porque os confieso que a mi no me causa pudor alguno, aspiro a hablar con mi hijo con soltura de este tema, la sexualidad forma parte de la condición humana y quiero ser yo quien le proporcione educación sexual a mi hijo. No aspiro a que se haga en la escuela, o bien en la pandilla de amigos. Las bases queremos ponerlas en casa, y luego ya complementará su "formación" con quién él elija :) 

Pero ayer fue un día curioso. Por la mañana Papá sin complejos y Rayo fueron al baloncesto, primera vez que su padre le llevaba. Iba muy emocionado. A pesar de que no vieron el partido completo, del excesivo ruido (que él soporta mal), y de estar en el gallinero, el nene vino muy contento. Ya por la noche escucho una conversación de los chicos en la ducha:

Papa: "¿Te ha gustado ir hoy al baloncesto Rayo?"
Rayo: "Síiiiiiiiiii, mucho"
Papá: "¿Te apetece que otro día vayamos al fútbol?"
Rayo: "¿En el fútbol hay también cheersleaders?"
Papá: "¿Te han gustado las animadoras o qué?"
Rayo: "Síiiiii me han gustado demasiado" (vocecilla picarona)

Después en la cena, y como mi niño es así de natural, continuamos él y yo la conversación:

Mamá: "Me ha dicho papá que te han gustado las animadoras del baloncesto"
Rayo: " Sí mamá, me han gustado mucho, se me ha hinchado la colita un poco, a veces me pasa"
Mamá: "¿Ah, sí?"
Rayo: "Sí mami"
Mamá: "Eso es normal cariño, a los chicos os pasa a veces"
Rayo: "Lo sé mami"

Natural como la vida misma. ¿Sorprendida? Pues sí, para qué lo vamos a negar, que tu hijo te diga que las animadoras, que según Papá sin complejos estaban cañón, le han puesto animadillo sorprende. Pero mi actitud salió sola, imprimir naturalidad a la conversación no fue costoso. El niño se sintió seguro y confiado hablándome de ello, como si me cuenta que en el cole han estado leyendo un cuento. Creo que de eso se trata, de darle seguridad en todas las facetas de su desarrollo. 

Os confieso que al rato me encerré con Papá sin complejos en la cocina y se lo conté, y estallé en carcajadas, este niño nunca dejará de sorprendernos, lo tenemos clarísimo. Pero de esta faceta, como de tantas otras, nos sentimos plenamente orgullosos de él. 

Queda claro que nuestro hijo crece, a un ritmo imparable. Ahora tenemos retos interesantes que afrontar, preguntas que contestar y queremos hacerlo en un marco de confianza y seguridad. Queremos que nuestro hijo encuentre en el seno familiar las respuestas que busque, sea cual sea el tema. 

jueves, 19 de abril de 2012

Despistes

Despistada, este es el estado que me define últimamente. Será que tengo muchas cosas en la cabeza, será que me exijo mucho a mi misma (esto me lo dice mucho Papá sin complejos), será que este viento que no quiere irse me tiene medio loca, será, será, será..... 

Sea por lo que sea llevo un par de semanas muy despistada, especialmente los últimos días. Ayer cuando Papá sin complejos vino a despertarme (lo hace cada mañana, no necesito despertador) estuve convencida durante unos segundos que era sábado y no entendía muy bien por qué me llamaba. No tardé en caer en la cuenta que tristemente solo era miércoles. 

Mi grado de despiste ha alcanzado a la blogosfera. Ayer sin ir más lejos pretendía participar en un sorteo que La Teta Reina cerró hacía más de un mes. Al menos hice que ella riera a gusto toda la mañana. 

Hoy caigo en la cuenta de que es jueves y quería contar muchas cosas por aquí, pero he ido dejando pasar los días sin decir ni mú. 

Por fortuna me sucede en cosas menores, todo lo tengo atado y bien atado, el niño, la casa, el trabajo, las citas del médico (que esta semana las ha habido), etc, etc, etc. Supongo que será por eso, porque tengo tanto en la cabeza que en algún momento debo eliminar o priorizar, según como se mire. 

Creo que queda claro que necesito unas vacaciones. El puente de mayo, aunque no lo cogeré entero, vendrá bien para desconectar un poquito, centrarme en pocas cositas y descansar. 

Este mini-post solo es para contaros esto, que estoy despistada, no me tengáis en cuenta las ausencias o si digo alguna incoherencia que otra. Pero a pesar de eso,..., estoy tranquila y contenta.

jueves, 12 de abril de 2012

Nuestros hijos también saben de crisis

Muchas familias aún tienen la opinión de “los niños no se enteran de nada”, pero la realidad es muy distinta. Nuestros pequeños, desde muy temprana edad, captan nuestras emociones, nuestro estado de ánimo, nuestras preocupaciones. Cuando son muy pequeñines son seres emocionales y por ello nada se escapa a su sensible percepción. Cuando son más mayores su perspicacia, su curiosidad, su sensibilidad les hace entender que algo sucede, que papá y mamá no están bien. 

Esta crisis está influyendo en la vida familiar, padres y madres que llegan estresados a casa, fruto del estrés laboral, de más horas trabajadas, de la preocupación por la situación que nos envuelve. Y cuando uno está así, lo sé por experiencia propia, es muy difícil sacudirse todo lo relacionado con el trabajo para disfrutar y estar con la familia, con los hijos.

Un estudio promovido por el Instituto de Orientación Psicológica EOS y con la colaboración de Actimel de Danone, ha entrevistado a más de 1.200 niños y niñas entre 6 y 12 años. Y no lo digo yo, lo dice el Dr. Francisco Rodríguez, psicólogo infantil y portavoz del instituto EOS: no debemos dejarnos llevar por ese estrés laboral o por una situación económica complicada. Es fundamental seguir hábitos de vida saludables, una correcta alimentación y reforzar la comunicación en el hogar. Dedicar tiempo a nuestros hijos no solo ayudará a reducir esa ansiedad manifiesta, sino que también se puede aprender mucho de cómo los niños ven la crisis y cómo proponen mejoras, porque lo hacen.

Actimel ha lanzado una campaña en televisión con motivo de este estudio:





9 de cada 10 niños notan a sus padres más cansados, preocupados y de mal humor. Son ellos los que cuentan que llegan muy tarde a casa, que tienen sueño y no duermen bien. Y las consecuencias son más que evidentes para todos: menos juego, menos sonrisas, menos cariño.

El 96% de los niños de este estudio cree que sus padres deberían cuidarse más, comer mejor, dormir más, trabajar menos e incluso practicar algún deporte. El 49% recomienda a sus padres pasar más tiempo con la familia, con ellos, compartiendo juegos, besos y abrazos. El 47% además aconseja sonreir más. Niños sabios, ¿no?.

La situación es difícil para muchos, pero al final, la familia es lo más importante, no solo debemos apoyarnos en ella sino también cuidarla y hacerla partícipe de la realidad que toca vivir.

Si estamos ante una situación adversa como puede ser la perdida de trabajo, dificultades económicas o menos tiempo libre por un aumento del horario laboral, lo mejor es hablar con nuestros hijos, contarles lo que ocurre. Ellos nos entenderán, mejorará el día al día de la familia, y lo más importante, evitaremos que los niños pudieran sentirse culpables por esos cambios de actitud que los padres podemos tener.

El mensaje que extraemos de esta campaña queda claro: Si los padres están bien, sus hijos también lo estarán.

domingo, 8 de abril de 2012

Acabando las vacaciones en la nieve

8 de abril, primavera. Quién nos iba a decir que hoy pondríamos punto final a las vacaciones de Semana Santa con una magnífica mañana en la nieve. Pues ese ha sido el plan de hoy. Después de varios días nevando, y con una previsión de sol radiante, suponíamos que un día en la Sierra Madrileña, podía ser estupendo. Y no nos hemos equivocado. 

Una imagen vale más que mil palabras.


Como somos previsores, y por si acaso medio Madrid tenía la misma idea que nosotros hemos madrugado, y antes de las 10 de la mañana estábamos en Cotos. ¿Gente?...¡Nooooooo! Increíble pero cierto, no había mucha gente, de hecho hemos tenido varias veces una esplanada solo para nosotros. No dábamos crédito. Temperatura aceptable, poca gente, una nieve fantástica. He tenido que pellizcarme varias veces para comprobar que era cierto. 

Rayo no ha parado de hacer algo que le hace mucha gracia, ¡chupar la nieve!


Lo sé, lo sé, parece el Papa besando el suelo.... él es así. Lo bueno es que la nieve ni estaba pisada, menos mal, nieve limpia.

Y para que veáis que no me invento que había poca gente, aquí podéis vernos subir la cuesta con nuestro trineo para hacer una rápida bajada.


Cuando uno está a esta altitud, con ropa de nieve, el concepto de frío es diferente. Y eso que al llegar no llegábamos a los 0 grados. Pero a pesar de ello y tras dos horas de juego, muñecos de nieve, bolazos y trineo, un chocolate caliente en una terraza, ha sabido a gloria, mirando las cumbres nevadas y sin dejar de pensar ¡es primavera!. 

De tener planeadas unas vacaciones en la playa, disfrutando de la arena y la brisa del mar, hemos pasado a unos días recorriendo la ciudad y el colofón, un día en la nieve. Al final ha salido todo estupendamente. Rayo dice que se lo ha pasado pipa, así que poco puedo añadir.

viernes, 6 de abril de 2012

Vacaciones en Madrid, o lo que es lo mismo: enjaulados

Quien no vive en Madrid me dice que vivir en la capital es todo un lujazo. "Tenéis de todo", dicen, pero la realidad es muy distinta a mis ojos. Acceso a ocio para todas las edades, museos, espectáculos, cines, teatros, exposiciones. Actividades infantiles, actividades para adultos, para parejas, de todos los gustos y colores. Es cierto, hay cosas que son innegables pero el precio que se paga por ello es muy alto, o al menos así lo veo yo. Tan alto que no me compensa. 

Estas vacaciones, como sabéis, las estamos pasando en la ciudad. Nuestros planes de escaparnos unos días a la playa se desvanecieron por culpa de una gastroenteritis inoportuna. Aunque me ha dado pena, ésta no ha sido excesiva, pues sé que nuestro destino estaría lleno de madrileños que, como nosotros, pretendían huir unos días de la rutina y del trabajo. 

Madrid quedó como única opción a unas vacaciones presididas por el mal tiempo, el frío y la lluvia. La oferta de ocio es amplia, o eso pensaba yo. Hacía años que no nos quedábamos por aquí, concretamente cinco, los años de Rayo. El año que él nació nos quedamos, apenas contaba un par de meses. 

Ayer buscaba yo delante de la pantalla de mi ordenador cosas que hacer en familia. Encontré planes interesantes la verdad. Decidimos un poco de ocio cultural, y nos lanzamos a Alcobendas, al Museo de Ciencias CosmoCaixa. Todo un acierto, una actividad muy entretenida, especialmente para niños mayores de 4 años. Rayo disfrutó muchísimo. Además de la exposición general hay talleres con los que los niños pueden disfrutar mucho también, pero el aforo en todos ellos estaba completo incluso para los días siguientes. Ni que decir tiene que estaba hasta la bandera. Cuando planeé la visita ni siquiera pensé en ello. Mientras íbamos por la carretera, al ver el poco tráfico (espectacular ver Madrid y sus inmediaciones con tan poca densidad de coches), pensé que estaríamos tranquilos. Ilusa de mi, muy lejos de la realidad. Cientos de familias con niños de todas las edades inundábamos los pasillos y las diferentes salas del museo. Pero a pesar de lo concurrido, lo pasamos bien y el niño disfrutó de lo lindo. Un museo altamente recomendable, si tenéis la oportunidad, visitadlo. Nosotros repetiremos a no mucho tardar.

El plan para hoy era visitar el Museo de Ciencias Naturales, pasar la mañana allí, comer en los alrededores y después ya improvisaríamos. No hemos llegado muy tarde, pero nos ha sorprendido, aparte de un frío importante y un viento helador una cola tremenda. Familias en su mayoría con niños de todas las edades esperaban helados poder acceder al recinto. Como siempre que encontramos semejante panorama, nos hemos dado media vuelta. Con cierta pena eso sí, un día festivo en una ciudad como Madrid, es imposible acceder a la multitud de servicios que ofrece. 

¿Qué hacer entonces? la mañana era pésima, imposible un plan al aire libre, el resto de destinos posibles, otros museos, el Planetario, estarían igual, atestados de personal. La única opción que se nos ocurría en aquel momento, acercarnos al Centro Comercial Xanadú e intentar echar unas partidas al MiniGolf. Mala elección. Ya en la carretera atasco, una vez allí el inmenso parking (como inmenso es el centro comercial) atestado de coches y dentro, ¡uf! no daba crédito. Tiendas abiertas, gente por doquier, detesto ese ambiente, tanta gente a mi alrededor, tanto ruido que no me permite ni hablar con mi marido sin gritar. Lo único provechoso que hemos hecho ha sido entrar a Fnac, comprar unos libros y ojear otros muchos, algo que al niño le encanta. 

Después hemos intentado comer allí. A las 13:30 horas, prometo no exagerar, había tales colas para comer en todos los restaurantes que hemos desistido y optado por comida rápida. Del MiniGolf nada de nada ni hemos comprobado cuánta gente había, hemos salido de allí escopetados. 

Hemos regresado a nuestro querido barrio, disfrutando de las calles desiertas de gente, hemos tomado un café y unas tortitas en total tranquilidad, sin ruido, hablando y disfrutando los tres. Y ahora en casa, reflexionando sobre el día de hoy, me doy cuenta que Madrid no ofrece tantas ventajas, al menos a una familia como nosotros que adoramos la tranquilidad y los sitios pocos concurridos. Las ofertas que tiene esta ciudad no compensan el tiempo perdido en colas, esperas, atascos..... Si quieres salir de vacaciones, olvídate hacerlo en los días clave si no quieres tirarte en la carretera un par de horas más de regalo. Si quieres ir a los museos, olvídate de hacerlo en los días libres o de vacaciones. 

Conclusión: iremos al museo un sábado cualquiera bien temprano huyendo de la multitud. Iremos a cualquier espectáculo fuera de vacaciones o días festivos para que así el peque pueda disfrutarlo. 

Madrid no es nada idílico, no es más que una jaula para quienes vivimos en esta inmensa ciudad, llena de coches, atascos y cientos de centros comerciales con personas hacinadas en su interior. 

Creo que mañana pondremos rumbo a la sierra, parece que hay nieve. Y aunque haga frío, seguro merece la pena dar una oportunidad a estas últimas nieves. Pero seguro que la jaula nos atrapa nuevamente en la carretera, ya os lo contaré. 

miércoles, 4 de abril de 2012

Vacaciones anuladas

Hacer planes cuando tienes hijos siempre implica un riesgo, es algo inevitable. Las vacaciones de Pascua son siempre especiales para nosotros, pues nos marca el inicio de la temporada playa. A partir de aquí damos carta blanca a cualquier escapadita a la costa, de fin de semana, o de puente. Pero este año nuestras esperadas vacaciones se han visto truncadas por una típica enfermedad infantil: gastroenteritis. 

Rayo no es muy dado a padecerlas, creo que en sus 5 años puedo contar con los dedos de una mano las veces que la ha tenido. El lunes por la mañana se levantó con dolor en un costado, no le di mucha importancia hasta que se dejó el desayuno diciendo que le dolía un poquito la barriga. Uy, ¡alarma!. Pero en estos casos solo puedes esperar. El día lo pasó algo menos activo que de costumbre, aunque comió bien. Pero ya por la tarde unas incipientes ojeras y más dolor de barriga hicieron anticipar un malestar creciente. Y ya por la noche empezó la fiesta, ¡a vomitar!. 

Ayer la cosa fue de más a menos, incluso por la tarde tenía esperanzas de poder hacer la maleta a toda prisa para salir zumbando esta mañana antes de que medio Madrid colapsara las carreteras. Pero algo me detuvo, no me fiaba, no las tenía todas conmigo. A pesar de tener apetito, y encontrarse mejor, una leve jaqueca también quiso acompañarnos. Así que decidimos abortar la operación vacaciones

Hemos hecho bien, esta mañana ha amanecido con mucho dolor de barriga y otra vez ha vomitado. Así que tocan unas vacaciones relajadas, para recuperarse. Espero que ya mañana se vaya sintiendo mejor y poder organizar algún plan que otro. Lo bueno que tiene Madrid es que siempre hay algo que hacer o dónde ir, aunque llueva o truene. 

Así que nos veremos por aquí estos días. Para los que podáis disfrutar de un cambio de aires, ¡buen viaje! y cuidadito con la carretera. No olvidéis llevar chubasquero y ropa de abrigo porque igual la necesitáis. Uno no sabe realmente el tiempo que hará, se anuncian lluvias pero la Semana Santa siempre es caprichosa. 

lunes, 2 de abril de 2012

Papá sin complejos: Preparando las vacaciones


Ya tengo ganas de que lleguen las vacaciones de verano. Este año seguramente pueda darme el lujazo de coger tres semanas consecutivas, algo que no he podido hacer desde hace unos cuantos años, y que, con los tiempos que corren, uno tiene que tener precaución en decirlo. Ya sabéis, la crisis, el  “no te quejes, que tienes trabajo” y todo esto que nos está pasando últimamente.

Me apetece mucho poder estar con mamá sin complejos y con nuestro hijo unos cuantos días de playita, sin horarios, sin más preocupación que el evitar medusas en el mar. Bueno, y teniendo que contentar a un niño de 5 años, que no para en todo el día. Este año no habrá siestas, me temo, así que va a ser durillo aguantar el ritmo del chaval. Imagino que tocará diana a eso de las 8 de la mañana y tocará desayunar fuerte para coger energías y para ir prontito a la playa (somos de estar como muy tarde a las diez de la mañana allí, para retirarnos prudentemente no más tarde de la una del mediodía, por aquello del sol fuerte).  Luego tocará aperitivo y comida. Con un poco de suerte, parará 15 minutos en el sofá. Si no es así, habrá que buscarle actividades para realizar. Pintura, plastilina, algo de tv, algo de ordenador,  lectura, … Y pasadas las 17:00 bajaremos de nuevo a la playa algunos días, y entre baño y baño, habrá que merendar algo.   Otros días, iremos al centro del pueblo, con el patín o la bici, y tomaremos algún helado, iremos al acuario, veremos el puerto, pasearemos, etc.. Luego tocará volver a casa, ducha, y aperitivo y cena.  Y después, mamá sin complejos y yo descansaremos al menos 20 minutos hasta quedarnos dormidos de puro agotamiento.

Visto desde fuera, igual el plan no parece tan idílico. Hay que reconocer que alguno de esos días será un suplicio, por que el niño se pondrá pesado, querrá jugar más de lo que a nosotros nos apetezca, por que uno no tiene todos los días buenos, y no siempre te apetece estar dos horas metido en el agua, buceando, saltando, cogiendo en brazos a una “bestia” de 17 kilos, pero que queréis que os diga: me encanta estar todo el día con el niño. Tal vez sea por que en los días de trabajo apenas le veo 2 horas y medio despierto, y no “lidio” tanto con él como mamá.  Y bueno, confío en  que como ya es más mayor, y ha incorporado la lectura a sus actividades, pues probablemente no dependa tanto de nosotros y podamos relajarnos un poco más que otros años.

De momento, vamos a entrenar esta Semana Santa, que aunque probablemente sea lluviosa, (para variar) iremos a la playa, a pasear principalmente (por que ni de coña nos metemos al agua nosotros en estas fechas) y a respirar aire con algo de humedad, que yo ya estoy que no puedo más del aire seco que tenemos este año en Madrid.

¡¡¡Ya estoy contando las horas para irnos!!!