sábado, 21 de julio de 2012

Tiesto de verano

El post de hoy no va de plantas, de tiestos, ni de jardines cordobeses,..., aunque pueda parecerlo. El post de hoy va de palabrejas. Lo escribo con nostalgia, porque atrás quedaron aquellas palabrejas y expresiones de Rayo de hace poco más de un año. Dio para mucho aquella sección, lo que me gustaba escucharle, pero se hizo mayor de repente y las palabrejas se redujeron y casi desaparecieron. 

No hace mucho la Teta Reina me recordaba una palabreja de verano muy ocurrente que tuvo: el aire a continuación (en lugar de aire acondicionado). Qué grande es mi niño (momento de baba caída sobre el teclado de mi ordenador). 

Pero aún, de vez en cuando, nos deja caer alguna perla y siguen siendo tan buenas como antes o más. Sobre todo porque a la palabreja ahora le acompaña su explicación correspondiente o disertación, lo cual la hace más divertida. 

La última ha sido con motivo de la llegada del verano.... a Papá sin complejos y a mi nos gusta tomarnos nuestros refresquitos y aperitivos: cervecita con limón, clarita,....., tinto de verano.... ya vais viendo por dónde van los derroteros, ¿verdad? ;) 

El pasado fin de semana nos servimos unos ricos tintos de verano con mucho hielo, y a él, que es el rey de aperitivo dominguero, le servimos su refresquito con un par de hielos, ¡faltaría más! Todos con nuestro vasito alto lleno de hielos y saboreando lo fresco que estaba. 

Al día siguiente llegamos del parque acalorados y sedientos y me dijo que le apetecía algo fresco con hielo para beber: 

- mamá quiero que me pongas un tiesto de verano.
- ein??
- sí mamá, con hielo.
- Rayo no te entiendo, quieres un refresco?
- claro mamá, un refresco con hielo, ¡un tiesto de verano!

Le serví su refresco con hielo en su vaso habitual de Tom y Jerry:

- noooooooooooooooooooo, mamá el tiesto de verano va en el vaso largo, ¿es que no te acuerdas?
- :-O 
- en este vaso mamá, en este (señalando la estantería de los vasos altos).

Dicho y hecho, el nene tuvo su tiesto de verano en vaso largo y con hielo, un rico zumo de frutas que le supo a gloria. 

No he sido capaz de corregirle la expresión, es más, en nuestra casa el tinto de verano ha desaparecido, en casa de "los sin complejos" desde hace unos días se toma tiesto de verano. ¡Quedáis invitados!

viernes, 20 de julio de 2012

Días de verano

Casi sin darme cuenta nos hemos fundido el primer mes del verano, ¡cómo pasa el tiempo! Parece que hace un siglo desde que le dieron las vacaciones en el colegio. Y aunque parecía que no podría conseguirlo, compaginarlo todo, lograr que estuviera entretenido, no pasar mucho calor,..., al final las cosas no han ido tan mal. 

Son 5 años ya, y se nota, requiere de juegos "de más mayor", quiere retos y entretenimientos que no se limiten a subirse al tobogán o a darse un chapuzón en la piscina. Además, tras nuestra última estancia hospitalaria era recomendable una chispa de quietud, con lo que otros juegos más tranquilos se han ido imponiendo. ¿Y qué hemos hecho estas semanas para divertirnos?:

- Juego de la Oca: lo descubrió hace unos meses, pero sin las reglas básicas. Jugábamos pero sin mucho empeño. Pero ahora, con esto de que todo lo quiere leer, se estudió las reglas al dedillo, incluso las tenía impresas en su mesa y recurría a ellas cada vez que tenía alguna duda. Confieso que nos ha dado auténticas palizas. 

- Juego del Parchís: lo mismo, reglas en mano, partidas interminables, tardes de risas,..., y también de muchos nervios, porque ni para los juegos de mesa se queda tranquilo. 

- Juego del Uno: Se trata de un juego de cartas que seguro muchos conocéis. Ahora mucho más divertidas pues vienen con sus personajes favoritos. El elegido esta vez ha sido Bob Esponja. Creímos que tanta cantidad de normas sería complicado pero me equivoqué, las ha aprendido en un santiamén y las cartas vienen con nosotros a todas partes. Cualquier sitio es bueno para echar una partidita. Esto me hace ver lo rápido de mente que es este niño, ¡no se le escapa ni una! 

- Damas: Esto ya es más complicado, y aunque tenemos que ayudarle un poquito, él está muy empeñado en aprender a jugar solo. 

- Ajedrez: hemos conseguido que aprenda los movimientos de cada pieza, algunas jugadas, vamos que casi se le da mejor que a mi. Pero como con las damas, vamos despacito, es para jugar un ratito pequeño porque realmente le cansa, ¡hay que pensar mucho! Pero ya va haciendo sus pinitos. 

- Tocar la flauta: al acabar el curso de música su regalo estrella fue la flauta travesera "de mayor" y ha sido un empujón estupendo. Le ha motivado muchísimo, y viéndolo su profesora nos dejó "deberes" para el verano, aunque sin ninguna obligación. Mi sorpresa ha sido que casi todos los días practica un poco, hemos aprendido dos nuevas canciones con sus notas, de las cuales una de ellas -la más difícil- la toca con soltura. Le encanta coger su flauta, probar, afinar, mejorar, arriesgar..... 

- Leer cuentos: una de sus máximas aficiones en este momento. Descubrir la lectura es algo que ha hecho por iniciativa propia, ¡adora leer! Ahora ya no somos nosotros quienes le leemos los cuentos, ahora es él quien lo hace, y ¡le encanta! 

Pero aparte de esto, alguna actividad física también hace, ¡pobre mío! Las más recomendadas: 

- Competiciones de globos de agua: ¿os acordáis de cuando las hacíamos de pequeños? No os quiero contar cómo subimos a casa Papá sin complejos y yo, aunque con el calor que está haciendo se agradece mojarnos un poquito ;) 

- Escondite inglés: no sé por qué pero le hace una gracia tremenda, se troncha de la risa poniendo posturas imposibles y caretos divertidos. 

- Escondite tradicional: con esto me doy cuenta de lo super despistado que es. Es capaz de ver una mosca volar y te tiene al lado escondida y no te ve. Nos reímos un montón. Para este juego tenemos la versión doméstica, y la versión parque. En la versión doméstica la gata se une, y es más divertido todavía porque se chiva de donde estamos escondidos.

- Patinete Fórmula 1: Rayo es un loco del patín, en el barrio le conocen como el patinador. Va a todos lados con su patinete, es un crack, lo maneja fenomenal y le encanta hacer posturitas. Cuando el calor no es muy intenso jugamos a las carreras de Fórmula 1, le doy la salida y él recorre el camino marcado: se inventa que pincha las ruedas, yo hago de safety car, les recato, le llevo al garaje, y ya el resto es cosa suya.....

- Dar de comer a las palomas en el parque: Adora bajar al parque por las mañanas, cuando hay poca gente, coger el pan duro del día anterior y rodearse de palomas y gorriones. Muchas de ellas se atreven a comerle en la mano y él se siente super especial. Habla con ellas, les explica, les cuenta, llama a los gorriones. Adora a los animales. 

- Cenas picnic: Si vivis en Madrid, os recomiendo acudir a última hora de la tarde al parque Juan Carlos I, entrando por la Avda. de Logroño, os encontraréis con una maravillosa pradera al pie del estanque, fresquito, cesped bien cuidado, sitio para que vuestros peques corran y disfruten. Un balón, algún juego, la cena y a disfrutar. Rayo es super fan de este plan. 

Como veis no he incluído las actividades más propias del verano: piscina, jugar al fútbol, bicicleta.... no es que las tengamos restringidas, pero el esfuerzo físico lo estamos evitando. Y aún así se está divirtiendo bastante. Aunque como buen niño nunca tiene suficiente. 

¿Qué os parecen nuestros juegos? Si tenéis alguno más que podías sugerirme, encantada de recoger la propuesta. Rayo os lo agradecerá :) 

jueves, 19 de julio de 2012

De cómo tomar lácteos de una manera divertida

Ha llegado el verano y con él la época de los helados. Y esto no es solo cosa de niños, a todos nos encantan, nos refrescan, ¡los necesitamos para combatir este sofocante calor!

A mi hijo le encantan, pero como su garganta es delicada solo los toma en esta época del año, donde le dejo vía libre. Si por él fuera se tomaría varios a lo largo del día, pero no se me olvida que hay que cuidar su alimentación. Así que hacemos tratos: “primero fruta y después el helado”, “primero un lácteo y después el helado”. No quiero privarle de ese placer, pero al mismo tiempo tengo que asegurarme de que come bien, sano, variado.

Yo no veo mucho la televisión así que no me había enterado de una novedad la mar de interesante, ¡el yogur helado! Y fue un día haciendo la compra en el supermercado cuando vi Yolado. Es un bote de yogur, algo más grande, pero ¡de yogur líquido! Me sorprendió, lo confieso. Se vende como un yogur cualquiera para que cuando llegues a casa lo puedas meter en el congelador. Y pasadas ocho horas tienes un postre perfecto, sano y helado.


Hay varios sabores: natural, limón, fresa, frutas del bosque, stracciatella….. y en formato individual o familiar. Me encanta el stracciatella y a mi hijo también, ya sabéis que somos fan del chocolate.

Pero como bien sabéis soy curiosa,  me he informado un poquito de esta diferente manera de tomar yogur. Yolado garantiza todos los beneficios del yogur tradicional, está elaborado a partir de leche fresca, cuenta con las ya famosas bacterias probióticas y fruta natural, sin conservantes ni colorantes artificiales. Vamos un yogur en toda regla, pero bien fresquito. Además, algo que seguro que a todas las mamás y papás nos gusta, tiene la mitad de calorías que un helado convencional.

A mi me ha convencido y a Rayo también. Ya sabéis que siempre busco cosas en el mercado que me ayuden a alimentar bien a este pequeñajo, que tantos problemas me pone a veces. Con este producto consigo que tome lácteos pero de una manera divertida. No le digo que no a un helado y no le obligo a tomarse un vaso de leche. ¡El equilibrio perfecto!

Por cierto, ya han sido dos veces las que he ido a comprar y Yolado estaba agotado. Debemos ser muchos padres los que estamos arrasando las estanterías de los supermercados. El reponedor me dijo que lo mejor acudir a primera hora de la mañana.

martes, 17 de julio de 2012

Abducida

¡Abducida! Así me siento en estas semanas de verano, abducida por un pequeño de poco más de 5 años que me quiere solo para él. A estas alturas de la película, y con la edad que tiene yo suponía que jugaría más tiempo a su aire, pero estaba muy equivocada. 

Desde que acabó el cole pasamos todo el día juntos, y aunque al principio vimos a los amiguitos, después muchos se fueron, nosotros también,..., y ahora después de la aventura hospitalaria, confieso que intento que no se excite en exceso y no hago mucho por encontrarme con los niños por el parque o por donde toque ir. El caso es que en casa la palabra que más se escucha es "¡¡¡mamáaaaaaa!!!" y yo comienzo a estar pelín desesperada. Porque no le vale nada, según se levanta me quiere con él, bien pegadita a él. Me lee sus cuentos, yo luego se los leo a él, jugamos a las palabras inventadas, o a los monstruos de las cosquillas, o a los ogros de los chupetones, nos damos unos mimos y arrumacos y tras esa primera sesión mamá-Rayo le digo que voy a trabajar un poquito mientras él desayuna, se viste, juega,..... Como sabéis yo trabajo desde casa, con lo cual el verano ha sido tranquilo en lo que respecta a "qué hago con el peque estos meses de verano", pero claro, una tiene que sacar su trabajo adelante, y con una lapa-niño es harto complicado. 

No pasan ni quince minutos cuando entra en mi despacho con cara de "no puedo con la vida" y entonces puede ocurrir las siguientes posibilidades:

- Mamáaaaaaa, ¡¡me aburrrrrooooooo!!
- Mamáaaaaaa, ¡¡tengo un sueñoooooo!!
- Mamáaaaaaa, ¡¡tengo más hambreeeeee!!
- Mamáaaaaaa, ¡¡ven a jugar conmigooooo!!
- Mamáaaaaaa, ¿¿puedo jugar a la wiiiiiiii??
- Mamáaaaaaaa [sin más]

Y todo con ese tono cansino y postura de niño arrastrao. Y ya no vale nada, ni tener el scalextric tirao por su cuarto desde hace una semana, ni tener un plan u horario para que sepa que actividad toca hacer (esto nos ha ayudado mucho... en otros tiempos), ni practicar con su flauta (que le encanta), ni hacer sus deberes de verano (que le encanta también), ni tener una gata que le sigue por la casa deseosa de jugar a cualquier cosa, ni las propuestas de juegos super guays con sus juguetes que le hago. No vale nada, solo vale ¡¡mamá!!. Pero mamá tiene trabajo, mamá se esfuerza por dedicarle largos ratos a cambio de un poquito de soledad en la mañana. Mamá se levanta antes de la 7 de la mañana, y se acuesta pasadas la medianoche para poder compaginar todo. Y al final, mamá esta reventá. Vamos que necesito unas vacaciones como el comer. 

Y claro, yo me planteo..... ¿Esto es porque no tiene hermanos?, ¿porque no tiene imaginación?, ¿porque paso tanto tiempo con él que me necesita para todo?, ¿porque no le da la gana jugar solo sin más?,...., ¿por qué pasa esto? 

Todos los días por la mañana vamos al parque, nos damos una vuelta con el patín, damos de comer a las palomas (último hobbie apasionante), vamos que no se pasa en casa toda la mañana. Yo creo que no le da tiempo a aburrirse,...., ¡pero se aburre! Debo ser un rollo de aupa, pienso a veces.

Después comemos, juego de la oca, cartas, cuentos, cosquillas, wii, ....., pero le dejo un momento mientras está viendo sus dibujos preferidos y vuelta a empezar ...... "¡¡¡mamá!!!".

Papá sin complejos llega pronto, y aunque se divierte más con él que conmigo, continuamente me reclama, me llama, ..... Y al final alguno acaba dando una voz más alta que otra. Él siempre quiere más, siempre exige más. 

Me consta que estoy muy cansada y mi paciencia es escasa a estas alturas, pero ¿por qué tirar así de la cuerda? ¿Cuando adquirirá esa autonomía que les hace tanto bien a los niños? 


lunes, 16 de julio de 2012

Incertidumbre

Hace ya unos días que estamos en casa, disfrutando de la tranquilidad y la paz familiar. Hemos intentado descansar y pasar página, mirar hacia adelante con optimismo pero yo no lo consigo del todo. Rayo ha mejorado desde que salimos del hospital, ha ido recuperando fuerzas. Duerme fenomenal, come como una lima, tiene ganas de jugar, de saltar, de brincar, pero hay que frenarle, poco a poco. 

Hoy acabamos con la medicación y eso es lo que más miedo me da. Esa medicación mágica que hace que su cabecita funcione mejor, esa pastilla mágica que consigue que el dolor se vaya..... aunque no sepamos las consecuencias a largo plazo. 

Hace un par de días bajamos la dosis, hoy desaparecerá. ¿Qué pasará? todavía no lo sabemos. Anoche me dijo que le dolía un poco, y ya no sé qué pensar. 

La próxima semana teníamos previsto irnos de vacaciones. Por primera vez en muchos años disfrutaríamos de tres semanas enteras de playa, diversión y relajación. Pero aún no sé si nos iremos. Nuestro primer destino, Almería, queda lejos.... y las dudas me asaltan: ¿y si vuelve el dolor?, ¿y si se pone malito?, ¿y si tenemos que venirnos corriendo?,..... Es un trayecto muy largo. Y ahí me ves, buscando alternativas por si algo pasa, ¿a cuánto queda el aeropuerto más cercano?, ¿qué hospital con servicio de neurocirugía queda más cerca?.... Pero todo queda lejos.

El médico no me puso impedimentos para irme, me recomendó el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla como alternativa a Madrid, en caso de que algo pasara, pero sus palabras fueron claras: "vida normal". 

Volveremos a consulta el próximo 22 de agosto, aunque puede que el próximo miércoles vayamos a que le eche un vistazo,..., antes de irnos. De nuevo las dudas, todo dudas. 

Es difícil disfrutar del verano así. Es difícil disfrutar para él, si no le permito jugar hasta la extenuación, si evitamos a los amigos porque sé que no puede seguir ahora mismo el ritmo, si le paro cuando le veo correr emocionado, si le impongo horarios también en verano...... Él no da tanta importancia a todo como yo claro, él es un niño y se limita a disfrutar del momento, sin más. A veces me gustaría poder hacerlo a mi también. Disfrutar del momento, ¡qué maravilla!

Quiero ser más optimista y que todo adquiera un tinte más brillante, pero me cuesta mucho. Esa sombra pesada y densa nos acecha y no puedo evitar verla a todas horas. Así que a una semana de nuestras merecidísimas vacaciones todo está en el aire, y lo único que puedo hacer es dejar pasar los días. Mañana decidiré si le llevo el miércoles a consulta,...., hoy solo puedo preguntarle si le duele la cabeza y cruzar los dedos.

miércoles, 11 de julio de 2012

De regreso a casa

Llegar a casa después de una aventura hospitalaria es la mejor de las recompensas. Disfrutar de una tarde jugando a la oca en la cama, darnos un baño juntos, preparar una cena sencilla pero deliciosa, son cosas que adquieren un valor incalculable. Pequeños placeres, pequeños momentos que cobran una importancia sin igual. 

Ya estamos en casa, con una buena lista de medicinas a tomar durante unos días, la recomendación de descanso y mimos y la esperanza de que mi niño se recupere de este nuevo susto. Si todo va como debe ir, es decir, bien, volveremos en agosto para hablar con su médico a ver qué opina de todo lo sucedido. Estamos en sus manos y sé que tomará la decisión más adecuada. Hay mucho que hablar, algunas cosas que decidir pero eso ya será dentro de algunas semanas. 

Ahora nuestra intención es recuperarnos todos, a nivel físico y emocional, descansar lo que podamos. Y si es posible irnos unos días a la playa a finales de mes. Y si no se puede pues nos quedaremos aquí más contentos que unas pascuas. 

Gracias por todos los mensajes de apoyo y de cariño, os lo agradezco de corazón. Hoy, más descansada, veo todo con más claridad y voy recuperando la calma. Eso sí, el miedo permanece, porque es imposible apartarlo. 

Pero hoy mi niño está bien, y eso es lo importante. Hemos conseguido una vez más vencer las complicaciones y salir airosos. Y eso seguiremos haciendo. 

Sois mi Tribu, ¡gracias!

lunes, 9 de julio de 2012

Recortes en un hospital infantil

Creo que el término recortes es uno de los más utilizados en los últimos meses. Hasta los niños se han aprendido la palabreja en cuestión. Difícil hablar de otra cosa con los tiempos que corren. Aunque la realidad es que muchos de esos recortes no se palpan, no quedan al alcance de gran parte de la población, por el momento. 

Mucho se habla de los recortes de Sanidad en los últimos meses, pero hasta ahora no habíamos comprobado hasta qué grado estaba afectando. En estos días de hospital nos vamos haciendo una idea. Hemos visto reducción de celadores, reducción de camas por ser verano, reducción de personal de enfermería, dicen que es por el verano.... Y los recortes también en los menús de los niños hospitalizados. Rayo estuvo ingresado el diciembre pasado, y la comida no era mala, a pesar de la fama que tiene la comida de hospital. Primer y segundo plato, acompañado siempre de ensalada, menús bien combinados, ricos en verduras, legumbres, guisos muy buenos, pescados. Y siempre variado para que si un plato no gustaba a un niño nunca se quedara con hambre. Por supuesto había fruta fresca, lacteos. Pero eso se acabó. 

Han pasado poco más de seis meses, y ¡cómo han cambiado las cosas! Los menús se han recortado, en cantidad, en calidad y en variedad. Llevamos aquí desde el viernes y no hemos visto ni una pieza de fruta, ni una ensalada, ni verdura. La fruta ha sido sustituida por deplorables tarrinas de fruta triturada que, por cierto, sabe a rayos. Los yogures brillan por su ausencia. Los desayunos son monotema, leche con galletas.  Las cenas son para llorar, no solo por la cantidad, sino por lo malísimo que está todo. La otra noche pusieron una tortilla francesa que daba hasta grima meterla en la boca, no solo por su cantidad de aceite sino por la ausencia de sal. Las combinaciones son penosas, y desde mi punto de vista poco saludables. Como muestra un botón: en la cena del sábado, tortilla francesa, en la cena del domingo, tortilla de jamón y hoy de nuevo tortilla. Parece una broma, pero no lo es. Y lo más importante, cuando se hacen menús para niños se debe intentar tener un poquito de imaginación porque los críos.... ya sabemos como son. 

Hasta una amiga me ha llegado a preguntar si Rayo tenía alguna restricción alimenticia.... y no, no la tiene. Su cena de anoche me costó tomármela a mi, y os aseguro que yo como cualquier cosa. 

Esto por no hablar de los horarios: 
- Desayuno pasadas las 9.
- Comida a las 12:45.
- Merienda alrededor de las 5.
- Cena: 19:40.

Y después de la cena se acabó lo que se daba. Ni un triste vaso de leche. Rayo está en plan quejica con la comida, ya lo sabéis. Pero en su ingreso de diciembre no tuvimos problema, siempre había algo en el menú que le gustaba y conseguíamos que fuera comiendo más o menos. Pero estos días están resultando un problema, y tenemos que recurrir a traer comida nosotros, lo cual no se debe hacer, porque también es importante que en el hospital vigilen lo que come. Pero, ¿qué hacer? Algo tiene que comer el pobre.

Al ver la cena de esta noche se me ha caido el alma a los pies: sopa de pescado de aspecto lamentable, tortilla francesa acompañada de 4 patatitas cocidas y manzana asada arrugada y minúscula. Sin sal, sin aceite, sin nada. El niño según lo ha visto se ha puesto la almohada en la cara. Pero hoy le traje comida casera, y el pobre comía a dos carrillos. He ido a hablar con las enfermeras y ellas también están indignadas, y lo han dicho, pero nadie las escucha. Nos toca ahora a las familias de los niños ingresados, a los amigos, a todo el que lo sepa decirlo. De la alimentación no se recorta, y menos del menú de los niños hospitalizados.

No se trata de este hospital, sino de todos, al menos en la Comunidad de Madrid. La atención médica que mi hijo recibe es inmejorable, confío plenamente en los profesionales que le atienden. ¿Por qué se descuida otros aspectos tan importantes?

Estos recortes son los que no se ven, lo que solo algunos padecen, los enfermos. Pero es hora de que todos seamos solidarios, y aunque no te toque, debemos pensar que hay niños, adultos, personas que sufren los recortes que tanto se nombran. Y sí, ¡son reales!, y sí, ¡se notan!

domingo, 8 de julio de 2012

De la playa ... al hospital

Apenas seis días duró nuestra aventura playera. Con niños, como ya os dije, planificar vacaciones o días de descanso, es un deporte de riesgo. Pero si encima tu hijo padece una enfermedad crónica, tienes casi todas la papeletas para que te toque el gordo. Y una vez mas, nos ha tocado. 

El jueves comenzó a tener fiebre muy alta y una cefalea importante. Parecía un cuadro vírico sin más, bajar la fiebre, y paciencia. Pero el dolor de cabeza iba a más, y todo hacía indicar que de nuevo algún problema con la válvula podía haber. Seguí con toda la paciencia que pude. Pero el viernes, los dolores se incrementaron y la somnolencia también. Así que sin dudarlo pusimos rumbo a Madrid. Un viaje duro con un niño malito y muchas ganas de llegar. Fuimos directos al hospital, algunas pruebas de rutina, pero la neurocirujana de guardia nos daba la mala noticia: se quedaba ingresado para observación. 

Efectivamente se trataba de un cuadro vírico, algo que en cualquier otro niño no hubiera tenido consecuencia alguna. Pero a mi hijo, por su particularidad, por su válvula, por su historia clínica, porque aún estamos pendientes de cómo solucionar el problema que comenzó en diciembre (donde también estuvo ingresado), le dejó K.O.

La fiebre afectó a sus ventrículos cerebrales,  y le produjo la cefalea, aunque sino hubiera aparecido este virus, creo que esto habría pasado igualmente. Habría tardado algo más, pero habría pasado. Era cuestión de tiempo. 

El lunes su médico le verá y decidirá que hacemos, si solventamos la crisis sin más o si nos ponemos manos a la obra con alguna solución. Tengo el corazón en un puño porque ninguna de las dos cosas me gustan. Tengo miedo.  

En días como hoy siento una envidia insana de todos aquellos que tienen-tenéis hijos sanos y fuertes. No me imagino cómo sería mi vida si solo me preocupara de toses varias, fiebre, y otras cosas propias de los niños sanos. En nuestro caso, tras cada catarro, tras cada gastroenteritis, tras cada fiebre hay una preocupación extrema de que algo más suceda. 

Es muy difícil vivir así, porque a veces el miedo te atenaza, porque te miras desde fuera y ves a una madre histérica, al borde del colapso. Y miras a tu alrededor y ves que no te comprenden, en muchos casos, que quitan importancia a lo que tu sabes que la tiene..... Y llega un día en que de nuevo tu hijo ingresa en el hospital y te das cuenta que no puedes flaquear, que tienes que seguir y seguir, porque él te necesita. 

Lo confieso, hoy siento mucha envidia. Porque quisiera estar con mi hijo disfrutando del verano, viéndole montar en bici, viendo cómo ya no necesita ruedines. Porque quisiera irnos a comer por ahí, hacer un picnic y disfrutarlo en el Retiro mientras damos de comer a los patos. Hoy quisiera que nuestra vida fuera otra, que mi niño no tuviera que pasar por esto. Hoy maldigo mi suerte porque ver a mi hijo sufrir me está quitando la vida. 

jueves, 5 de julio de 2012

Vacaciones estivales: un deporte de riesgo

De todos es sabido que planificar unas vacaciones con niños, sean de la duración que sean, es arriesgado. Cientos de cosas pueden pasar, los astros se alinean y te montan el pifostio padre en un abrir y cerrar de ojos. Virus, exantemas, mocos, cuadros febriles, gastroenteritis, febrícula, y un sinfín de cosas más pueden acechar a nuestras dulces criaturas. Si a eso añades algún problemilla de salud crónico, organizar unos días de descanso puede resultar deporte de riesgo. 

Salvo por una pequeña gastroenteritis que Rayo y yo compartimos al finalizar el curso, el niño no estaba mal. Alguna jaqueca había aparecido de último momento que nos hizo temer que algo no fuera bien. Pero como la filosofía a seguir es "esperar y ver evolución" decidimos seguir adelante con nuestros planes y pasar esta semana en casa de los abuelos. El cambio de aires, la playa, los mimos de los abuelos, pensamos que le vendría bien. 

Pero estamos a jueves y "algo" todavía no sabemos muy bien el qué ha conseguido que desee no haber venido. Empezamos ayer con un ojillo malo, legaña en aumento y ligera conjuntivitis. Nada que un colirio no pueda solucionar. Pero al despertar hoy estaba calentito, ¡fiebre al canto! O mejor dicho, hablemos con propiedad, febrícula. Pero la cosa no pintaba bien, estaba claro que subiria, y así ha sido. La fiebre no me preocupaba, lo que sí me dejó intranquila fue la incipiente jaqueca, dolor de frente y cabeza, como él dice. Dolor fuerte, tanto que le hizo tumbarse. Y si Rayo se tumba,...., malo. 

Así que de esta guisa estamos en estos momentos. Mi primer impulso es coger el coche y salir zumbando a Madrid, pero cualquier médico, sea de lo que sea, me dirá que tengo que esperar. Aunque la realidad es que estar aquí me hace sentirme insegura. 

Ahora mi niño duerme, una nueva subida de fiebre le ha dejado K.O. Veremos a ver cómo despierta. Qué difícil es programar vacaciones con ellos......